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One-Shot First Kiss (IT | Pennywise/Daniela | Selfship)

Historia corta en la sección de literatura
Fandom
IT
Pareja
Pennywise/Daniela
Genero
  1. Romance
  2. Amistad
  3. Fluff
Clasificación
Adolescentes y Adultos
Advertencias
Diferencia de edad, Relación romántica interespecie, romance entre una humana y una entidad cósmica.
Sinopsis
Pennywise le hace una visita a Daniela luego de una jornada agotadora en el colegio.
Mensajes
7
Puntos de reacción
24
Puntos
56
(Notas:
-Daniela tiene 12 años.
-Es parte del canon de la historia.
-Esto es muy autoindulgente como siempre👍
-Pennywise tierno.)


First Kiss

Se dejó caer en la cama completamente agotada no sin antes haber lanzado la mochila en la silla de su escritorio. Suspiró por un momento echándole un vistazo al techo lo que la hizo sobresaltarse al ver una figura conocida.

— ¡Santa mierda! —Automáticamente una mano viajó a su boca por la grosería, pero luego la quitó para preguntar— ¿Qué haces ahí?
—¿Te asusté? No pareces feliz de verme —respondió en ese tono juguetón y aniñado que le caracterizaba.

La chica lo miró con los ojos entrecerrados, Pennywise estaba sentado de piernas cruzadas sobre el techo, no tenía ni idea de cuánto tiempo llevaba ahí esperándola o si había llegado hace poco. No respondió su pregunta y dejó que él bajara del techo colocándose en la misma posición junto a su cama, apoyó los brazos sobre ésta observándola detenidamente.

—¿Estás molesta?
—No… cansada.

Fue breve, pero la criatura comprendió y se quedó en silencio a su lado, se miraban mutuamente como si no hubiera nadie más en el mundo aparte de ellos dos. Pennywise movió su cabeza de lado a lado muy rápido haciendo sonar sus cascabeles, lo que provocó que Daniela sonriera con ternura, luego hizo una mueca de tristeza exagerada mientras le daba un ligero toque a la nariz de su humana, obtuvo risas a cambio. Era muy fácil sacar esa parte de ella, le gustaba bastante poder animarla a pesar de que claramente estaba agotada. Apoyó el codo sobre la cama y después la cara sobre la palma de su mano, se dedicó a analizarla unos minutos más y, sin querer, trasteó un poco entre sus pensamientos topándose algo que hizo aparecer una sonrisa traviesa en él.

De repente Pennywise rompió el silencio, los ojos de la bestia destellaban con un brillo especial en ellos.

—Estás pensando cosas interesantes en esa cabecita tuya, ¿verdad, pequeña?

Daniela al darse cuenta que le estaba leyendo la mente, se sonrojo y se dió la vuelta en un santiamén evitando su mirada.

—¡No pensé nada! —Se apresuró a responder.

La criatura se rió de su reacción y la jaló del hombro con firmeza sin lastimarla en el proceso, la giró hacia él para que lo mirase, tomó su mano entre la suya entrelazando los dedos y dándole un pequeño beso en el dorso. La chica se relajó un poco con su acción al notar que no se burlaba de ella, Penny siguió observándola con atención y curiosidad, le gustaba ver cada una de sus microexpresiones y, para qué mentir, amaba que tuviera su mirada sobre él, sentía el afecto desprenderse de ella.

Daniela se quedó pensando una y otra vez si estaba bien querer algo así de él, si estaba bien querer acercarse más, posar la mano en su rostro, intentar darle un beso. Pero no podía abrir la boca para preguntar, le asustaba demasiado la respuesta, así que se quedó en silencio teniendo la idea de que quizá sus sentimientos eran un poco tontos, después de todo, era estúpido querer besar a alguien que no pertenecía a su especie, quizá el gesto ni siquiera significaba algo para él.

—Sí puedes.

Se sonrojó una vez más y su corazón comenzó a latir a toda velocidad al saber que había leído su mente de nuevo, era útil, debía admitirlo, sin embargo era también muy vergonzoso de experimentar, no había ningún secreto que pudiera guardarle. Observó a Pennywise unos minutos más mientras él le sonreía de forma amable como dándole ánimos para continuar, a veces se olvidaba por completo de que no era humano, y que no era precisamente un ser inofensivo, sin embargo no le interesaba nada de eso, lo aceptaba así, tal como era y él la aceptaba así, tal como era.

Colocó lentamente su mano en la mejilla de la entidad, con el pulgar comenzó a acariciar la piel blanca, tenía una textura bastante suave que la dejó impresionada y las grietas se sentía ásperas al tacto, nunca le tocaba el rostro tantos segundos seguidos por la vergüenza que le daba, sin embargo no se estaba arrepintiendo de ello en este momento a pesar de que no le gustaba mostrar este nivel de intimidad y vulnerabilidad, pero de alguna u otra forma Pennywise lograba derribar el muro frío e insensible que había construido para protegerse de la sociedad, cada vez más.

Jaló suavemente su rostro hacia ella, el otro no puso ninguna resistencia, juró que pudo ver un atisbo de sonrojo en sus blancas mejillas y en su frente. Daniela sintió el corazón en la garganta, latía tan fuerte, sus mejillas ardían, jamás había experimentado algo así en toda su patética existencia, ésta entidad maligna no hizo más que darle experiencias hermosas en tan poco tiempo, y todo lo que quería en este momento era demostrarle cuánto lo amaba.

Pennywise escuchó un ligero sonido de susurros incomprensibles en sus oídos y cabeza que lo mareaba cada vez más, sintió una calidez en todo el cuerpo, un pequeño temblor, se estaba derritiendo en afecto y era innegable la emoción en todo su ser, el amor por esa pequeña humana también, quería que ella le demostrara todo ese cariño y anhelo que tenía reservado sólo para él aunque fuera con algo tan tonto como un beso, el pensamiento le pareció estúpido, pues era una entidad cósmica concebido como algo malvado, pero descubrió que podía sentir y recibir algo tan puro y dulce como el amor. Una contradicción sin sentido alguno, pero no se negaría a ello. Dejó que lo guiara hacia sus labios, cerró los ojos en cuanto la chica lo hizo y cuando el beso sucedió supo que pertenecía junto a ella, también sintió los pensamientos de Daniela combinándose con los suyos, como si sus sentimientos cantarán al unísono, quizá solamente eran un par de raritos encontrando su lugar en el otro y fue perfecto, destinado a ser.

Tan rápido como sucedió, el beso terminó dejando a Pennywise insatisfecho, sin embargo la pequeña no tardó en acercarse nuevamente y repartir una y otra vez algunos besos cortos en sus labios, él le seguía el ritmo sin quejarse hasta que acabó. Pero él no se veía satisfecho aún, quería más, quería estar cerca y para sorpresa de Daniela se subió a la cama cargando su enorme peso sobre ella, se encaramó como si de un gato gigante se tratase y comenzó a ronronear ferozmente, acurrucándose cada vez más.

—Penny, no puedo… ¡QUÍTATE, NO PUEDO RESPIRAR! —exclamó manoteando desesperada.

Preocupado se quitó de encima rodando hacia un lado sin soltarla, Daniela respiró hondo tratando de recuperar el aliento, cuando se hubo normalizado la criatura dejó de preocuparse y volvió a sus ronroneos, no planeaba separarse de ella.

—Penny… ¡Penny! Ah, mierda.

Se palmeó mentalmente por decir otra grosería y suspiró. No podía quitárselo de encima, su única opción era ver a un payaso de 1.90m pegado a su cuerpo como una garrapata, hacía calor y no estaba segura de si era culpa de Pennywise o de ella misma por estar roja como un tomate, pero se estaba desesperando otra vez. De repente se sobresaltó al escuchar las ventanas abrirse de golpe, poco a poco se relajó ahora que la brisa fresca entraba a la habitación, y no se quejó más. No sería capaz de hacerlo, nunca nadie la había
abrazado tan fuerte. Suavemente devolvió el abrazo, estrechando a Pennywise contra su cuerpo y acariciando los mechones anaranjados de su cabellera, lo que provocó un aumento en el ronroneo, sonrió sintiéndose plena y podía jurar que la criatura también sonreía con ella.

Su rostro se derritió en calor cuando Penny comenzó a frotar su cara contra ella, en cuanto llegó a su mejilla se sobresaltó al sentir el mordisco de la bestia, se quedó más quieta que nunca en su vida y escuchó la suave risa juguetona de su pareja mofándose, pero también adorándola. El contacto de los dientes contra su piel era suave y amable, ya lo había hecho otras veces, pero no dejaba de ser algo extraño y lindo a su manera.

—¿Me vas a comer? —preguntó en broma, aunque con un ligero temblor en la voz.

El ente volvió a reír y liberó su mejilla abrazándola más fuerte ocultando el rostro en su cuello, Daniela se abstuvo de luchar, sabía que no podría con su fuerza sobrehumana y se quedó quieta dejando que él simplemente hiciera lo suyo, o sea abrazarla como si su vida dependiera de ello, sintió una de sus piernas enredarse con las suyas, el ronroneo, la sensación reconfortante, la forma en la que olisqueaba su aroma. Todo era perfecto en él y en su forma de demostrar amor. Su corazón se sentía cálido y asumió que Pennywise quizá lo sentía parecido, aunque dudó que tuviera un órgano real que cumpliera esa función. Suspiró y apretó el abrazo, siendo sincera tampoco quería separarse, cerró los ojos y se limitó a disfrutar de su compañía.
 
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