• 🌌 ¡Astreya Week ha comenzado!

    Celebra a nuestra mascota galáctica creando arte, historias o ideas inspiradas en ella.
    Participa del 25 al 31 de julio y gana premios estelares.
    ¡Súmate a la Astreya Week!

  • 🎉 ¡El Aniversario de Atlas ha llegado a su fin!

    🌟 Gracias por acompañarnos en esta celebración tan especial. Si participaste y aún no has recibido todos tus premios, puedes solicitarlos en el tema oficial del evento.
    ¡Reclama tus recompensas aquí!

  • 🏕️ ¡Campamento Literario de Julio en marcha!

    ✍️ Este mes escribimos sobre Resistencia. ¿Qué significa para ti?
    Participa en los retos semanales y deja fluir tus palabras.
    ¡Únete al Campamento aquí!

  • 🎯 ¡Misiones Imposibles!

    🔐 ¿Aceptas el desafío? Tus habilidades serán puestas a prueba en estas misiones especiales del foro.
    Ver misiones activas

  • 🎨 ¡Reto Artístico de Mayo sigue activo!

    🖌️ El arte no tiene fecha de caducidad. Tienes hasta el 31 de julio para compartir tu creación.
    ¡Participa con tu obra aquí!

Historia Corta Astillas de vidrio

Relacion
  1. Slash
Genero
  1. Misterio
  2. Terror
Clasificación
Maduro
Advertencias
Graphic Depictions Of Violence
Sinopsis
Hernán un joven inmigrante mexicano en Rusia se ve acorralado despues de matar a novio.
Mensajes
25
Puntos de reacción
18
Puntos
10
Ubicación
México
Astillas de vidrio

La fría brisa matutina del invierno que entraba por la ventana chocaba contra su piel descubierta, refrescando el intenso calor que emanaba de su cuerpo. Hernán sorbía su taza de café mientras inhalaba profundamente el aire helado buscando relajarse. La noche anterior fue bastante agitada y aún por momentos luchaba en contra de sus nervios para evitar soltar un alarido de golpe. La apacible tranquilidad de la mañana era casi tan seca que temía interrumpirla, dio un último respiro y cerro la ventana. El cambio de temperatura fue inmediato, la tenía sensación de frío que quedaba en su piel desapareció en segundos mientras caminaba hacia la sala. Pronto la preocupación por no saber cuanto tiempo tendría antes de que los padres de su novio decidieran venir a visitarlo para llevarse a su hijo con ellos. Se negó a aceptar que eso pasara y ahora está en medio de una carnicería.

Cerro la ventana bebiendo el último sorbo de su taza para regresar a su labor. Vistiéndose de pies a cabeza con ropa vieja, sellando las aberturas de las muñecas con cinta gris y guantes. Entro al baño para arrodillarse enfrente de quien amaba, la humedad en el cierto y las salpicaduras de sangre en los azulejos de las paredes generaban un olor a óxido que le atravesaba las fosas nasales con intensidad. Sostener el cuchillo carnicero que ha estado usando era abrumador, aun habiéndose mentalizado antes de hacer esto continuaba siendo doloroso separar las extremidades del torso de su novio.

Paso toda la mañana metido en el baño, cuando salió se veía perturbado, tenía los hombros adoloridos y sostenía una cubeta llena de viseras. No podía guardarlas, pero tampoco podía botarlas en pleno invierno. El frío de la nieve evitará que se descompusieran aun si lograba enterrarlas. Pensó en echarlas por el retrete por un momento, pero eso tampoco funcionaria, al menos no si las tiraba completas. Las corto en pedacitos boto la mitad y guardo la otra. El cansancio comenzaba a pasarle factura, no había dormido casi nada desde hace dos días y el ejercicio constante que hacía cortando y limpiando las partes del cuerpo lo dejaron agotado cuando aún le quedaba muchas cosas por hacer para evitar que lo atraparan antes de siquiera considerar terminado el trabajo. Debatiéndose seriamente si meterse en la cama por un par de horas y continuar después o continuar hasta que no pudiera más. Se apoyó sobre la encimera de la cocina, exhalando con disgusto y forzándose a seguir adelante.

Apenas pudo descasar se metió a la ducha. Casi se queda dormido mientras el agua caía sobre su espalda. Estaba listo para tirarse en la cama por varias horas y ya ni siquiera le importaba que lo echaran del trabajo. Estaba exhausto y no quería saber nada del mundo exterior hasta que despertara. Como pudo subió a su habitación y se dejó caer en la cama. Cuando despertó lo golpeo un fuerte dolor de cabeza. Las sienes le palpitaban con fuerza y una sensación de asco producto de los remanentes de la carne y sangre en sus fosas nasales y garganta, casi lo hace vomitar sobre la almohada. Corrió hasta el baño, abrió la llave de la ducha encima de él y un alivio instantáneo lo refresco. El fuerte aroma a cítricos del limpiador le ayudó a deshacerse del sabor de la hemoglobina en su garganta.

Los cítricos siempre han sido algo especial para él. Ya fueran como jugos frutales, aromatizantes o jabones. Incluso en algunas ocasiones su novio bromeaba con que él también debía de ser cítrico, de lo contrario Hernán no se habría enamorado de él.

Se quitó de la ropa mojada y se dio una ducha rápida. Cuando salió se vistió con ropa cómoda y hecho un vistazo fuera de la ventana, aún era de noche las cuatro treinta y dos de la madrugada al revisar el reloj. Faltaban pocas horas para que amaneciera. Intento volver a dormir sin éxito, su mente seguía repasando los acontecimientos de los últimos dos días. Estar recostado en cama lo mantenía ajeno al todo lo que hizo. Era como estar flotando con el tiempo retorciéndose muy lentamente. El frío del ambiente y el calor de su cuerpo generaban una sensación de hormigueo que se expandía por su cuerpo como si estuviese desnudo entre la nieve. Como pequeños miles de piquetes que presionaban contra su piel. No pudo seguir divagando y se sentó a los pies de la cama, quería dejar de darle vueltas al asunto así que busco una libreta y pluma en su escritorio buscando desahogarse.

"Habíamos estado discutiendo porque Iván quería intentar reconectarse con sus padres, yo me opuse. Sabía que ellos intentarían convencerlo de que buscara una novia y formara una familia. Me mintió y termino contactándolos, finalmente sus padres lo convencieron de regresar con ellos e intento romper conmigo.
Yo me volví loco y lo mate por eso.
Lo mate.
En verdad lo mate."


Su mano temblaba impidiéndole escribir, apretó los dientes y se sostuvo la muñeca hasta que logro calmarse lo suficiente para seguir escribiendo.


"No sentí tristeza ni remordimiento al darme cuenta de que ya no respiraba, solo alivio de que ya no podrá irse lejos. Después sentí miedo, miedo de que la policía tocara mi puerta, me arrestaran y me despojaran de su cuerpo. Primero pensé en enterrarlo en el sótano, después se me ocurrió comérmelo. No sé por qué se me ocurrió eso. Nada en particular, solo creo que es la única forma de que la policía nunca me descubra. Lo llevé hasta la bañera y lo desmembré hasta que pude guardar en tuppers sus restos y llene el refrigerador de su carne. Lo único que enterré fue la cabeza, no quería verla descomponerse. Después limpié toda la casa con el producto de limpieza más fuerte que tenía para desaparecer los rastros de sangre que había, junte sus cosas y las guarde en la cajuela de mi carro. Ya no podía mantenerme despierto en este punto, finalmente me permití descansar y dormir."


El joven sentado suspiro. Dejo el cuaderno sobre el escritorio, pensó un momento y bajo a la cocina. Preparo unos huevos estrellados, comió con tranquilidad. Al terminar se abrigó para salir, encendió el auto y condujo hasta el otro lado de la ciudad sin importarle que apenas fueran las cinco de la mañana.

Mientras volvía a casa silbaba, sintiéndose liberado mientras aún era relativamente temprano.

!Fiu fiu fiufiufiu fiu fiu fiufiufiu, fiu fiu fiufiufiu fiu fiu fiufiufiu!, !Fiururururururururu fiurururururururururu!

Al entrar en casa el olor del limpiador aún era bastante fuerte, abrió todas las ventanas para que el olor se disipara. Ya no tenía nada que hacer más que esperar a quienes creía que podrían darle una visita sorpresa. Medito lo que diría en caso de que alguien se presentara en su puerta. Parecía creíble si alegaba haber sido botado, un poco más en el tipo de país en el que se encontraba. Tal vez incluso los padres de su novio podrían alegarse.

Al día siguiente alguien toco la puerta. Eran ellos, decidió ignorarlos un rato porque se sentía demasiado cansado para discutir. Eso no salió bien, fueron a buscar a la policía y termino con dos oficiales llamando a su puerta. Al abrir la puerta sus suegros intentaron entrar sin preguntar, uno de los oficiales los freno ambos. Los oficiales se encargaron del asunto y pidieron entrar para corroborar si la persona que buscaban se encontraba en su casa.

Notaron algo extraño al instante, el olor del limpiador no había desaparecido del todo. Les pareció extraño y dieron un vistazo con más detenimiento. Los padres de Iván entraron y comenzaron a llamar a su hijo sin recibir respuesta. Se volvieron contra Hernán e intentaron agredirlo. Los oficiales intervinieron y le pidieron que diera explicaciones sobre donde estaba el sujeto al que buscaban.

—¡Se fue! Termino conmigo y se fue, ganaron.

—¿Ganamos? —Su suegra pregunto desconcertada mientras ella y su marido se miraban.

Parecían realmente sorprendidos de escuchar esas palabras. Los oficiales lo interrogaron y él les contó una versión de lo que debería haber pasado como si Iván no estuviera muerto. No se veían del todo convencidos y uno pregunto por qué Hernán parecía un poco nervioso. Intento responder de la forma más natural que pudo.

—En este país una persona como yo tiene las de perder.

Los oficiales se miraron de reojo y parecieron satisfechos con la respuesta. Ambos se giraron y hablaron con sus suegros, lo miraron con odio. Ellos no estaban convencidos de lo que les decían e insistieron en que debían revisar la casa a fondo. Mostró una mueca de disgusto y su suegra quiso agredirlo, pero su esposo la detuvo. Cedió de mala gana a que los policías revisaran su casa, no encontraron nada en ese momento.

—No hay nadie más en la casa. Lo siento, pero si su hijo se fue por su propia cuenta no hay nada que podamos hacer. —Dijo uno de los policías fríamente y luego los escolto hasta la puerta—.

Sus suegros intentaron decir algo más, pero los oficiales los cortaron abruptamente y salieron de la casa.

Hernán soltó un suspiro. El lugar se quedó en silencio por las siguientes horas hasta que decidió salir a palear la nieve en la entrada. Estuvo tranquilo hasta que de repente sintió como alguien lo jalo del cabello. Era su suegra y no estaba sola. Un grupo de sus vecinos lo rodearon y comenzaron golpearlo e insultarlo. En pocos minutos termino en medio de la calle siendo brutalmente agredido por su vecindario, aun haciendo todo lo posible por defenderse, no pudo detenerlos por la fuerza y mucho menos usando la razón. Estuvo acorralado contra el suelo hasta que alguien entre la multitud alzo la voz. Su suegro que recién llegaba al sitio encontrándose con la escena. Todos en el sitio parecieron prestarle atención mientras le gritaba histérico a su esposa y la llevaba al auto para irse. Dando un último grito le dijo a todos que regresaran a sus.

Adolorido se levantó mientras todos alrededor lo observaban. Tenía el cuerpo lleno de moretones, con la mitad del rostro cubierta de sangre y sintiendo un calor infernal emanando de su cuerpo. Subió la mirada a la altura al frente, tomándose su tiempo para saber exactamente quienes le dieron esa paliza. Se veia perturbado, con la mirada muerta. Nadie dijo ni una palabra, solo el silencio se hacía presente. Respiro hondo y exhalo con fuerza. Siguió así por unos segundos hasta qué dio el primer paso hacia la multitud que enseguida se apartó dejándolo pasar.

Pronto los presentes regresaron a sus casas.

Mientras Hernán caminaba con el aire frío golpeándolo en el rostro. Furioso por haber sido emboscado de esa forma por esa mujer y sus vecinos. Rechinando los dientes para tragarse el oxico de la sangre en su boca y murmurando palabras para sí mismo. Ya estaba pensando en una forma de devolverles lo que le hicieron.

Regreso a casa silbando.

!Fiu fiu fiufiufiu fiu fiu fiufiufiu, fiu fiu fiufiufiu fiu fiu fiufiufiu!, !Fiururururururururu fiurururururururururu!

Poco después Hernán mando a demoler la casa, todos en el vecindario pensaban que se iría del pueblo y olvidaron ese día. La gente se sorprendió cuando se comenzó a construir una nueva casa en el mismo lugar y se sorprendieron aún más cuando el mismo Hernán regreso casi anunciando a bombo y platillos que él sería quien viviría en la nueva casa.

!Fiu fiu fiufiufiu fiu fiu fiufiufiu, fiu fiu fiufiufiu fiu fiu fiufiufiu!, !Fiururururururururu fiurururururururururu!

Se convirtió en la melodía que anunciaba su llegada.

!Fiu fiu fiufiufiu fiu fiu fiufiufiu, fiu fiu fiufiufiu fiu fiu fiufiufiu!, !Fiururururururururu fiurururururururururu!

Y esto apenas comenzaba.
 
Atrás
Arriba Pie