Hablar de cómo comencé a leer es hablar de como comencé a vivir, y no exagero.
A los 4 años ya sabía leer palabras, no sé si eso es normal pero en mi colegio y mi familia eso fue ser "adelantado", por esa razón empezaron a promover la lectura en mí; cosa innecesaria porque yo amo leer, lo amo desde ese entonces y lo amaba tanto que es lo poco que recuerdo de mi infancia.
A los cinco, casi llegando a los seis, me leí un cuento por mi propia cuenta, sin apoyo:
El Zorrito Abandonado, de Irina Korschunow. Todavía tengo el libro en mi estante y lo releo porque fue el libro que me abrió las puertas a lo que más amo hacer. (Dios, estoy escribiendo esto con ojos llorosos).
Leer fue mi refugio desde entonces, sentía que podía perderme y convertirme en alguien invisible si tenía un libro en las manos, y al mismo tiempo los libros me veían porque eran mis compañeros. Cada momento doloroso de mi infancia y adolescencia, cada decisión crucial en mi vida, cada pequeño logro que he tenido, en todos ha estado un libro, una historia presente.
Gracias a los libros he aprendido, he viajado sin moverme de mi sitio, he conocido amistades valiosas y también me conocí a mi mismo. No me imagino existir sin haber conocido la lectura porque es la lectura y la literatura la que me da razones para existir; porque quiero leer más cosas y quiero compartir mis propias historias.
Y podría extenderme, ser nostálgico al respecto y más efusivo, pero me puse a llorar y también estoy en medio del trabajo asi que JAKAJSKA paro. Pero, para terminar, ahora me resulta una bonita coincidencia de que han regalado un libro hoy:
La Insoportable Levedad del Ser, de Milan Kundera. Un libro que amo demasiado y que quiero volver a leer, así que un amigo me dijo "va, espérate, yo te lo regalo" JAKSJSKSK. Supongo que es mi regalo del día del lector
