One-Shot El Hogar Que No Compartimos. (Harry Potter | Hermanos Black) (No Ship)

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Historia corta en la sección de literatura

El Hogar Que No Compartimos. (Harry Potter | Hermanos Black) (No Ship)

Fandom
Harry Potter
Genero
  1. Angts
  2. Fantasia
Clasificación
Adolescentes y Adultos
Advertencias
ANGST
Sinopsis
Sirius vuelve a la familia que eligió. Regulus, a la que lo reclama. Entre risas y lágrimas silenciosas, ambos enfrentan un invierno que los marca de formas distintas.
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EL HOGAR QUE NO COMPARTIMOS

Sirius bajó del vagón del tren detrás de James. Sonrió mientras acomodaba el peso de su baúl y caminaba con paso ligero hacia los Potter.
James, en cuanto los vio, corrió a abrazar a su madre y a su padre, hablándoles con entusiasmo de su última broma: habían conseguido que, durante un par de horas, cualquier estudiante que intentara mentir viera cómo su cabello cambiaba de color.

—Effie, luces hermosa —dijo Sirius, guiñando un ojo mientras tomaba su mano para besar el dorso. Effie soltó una risa suave.

—Oh, cariño, eres igual de encantador que siempre —respondió, besando su mejilla antes de girarse hacia su hijo—. Vamos, Jamie, Tinky nos espera con un pastel de chocolate para ustedes.

Sirius se distrajo al ver a un elfo doméstico solo en una esquina de la plataforma, las orejas caídas como si esperara una reprimenda. Volvió la mirada al tren justo cuando Regulus bajaba con su baúl. Sus ojos se encontraron por un instante, silenciosos, tensos, hasta que el menor de los Black desvió la vista y se encaminó hacia el elfo.

—Sirius, ¿vamos? —la voz de James llamo la atención de Sirius y lo alejo de Regulus.

—Vamos. Estoy más que listo para ese pastel —respondió James con una sonrisa amplia, ansioso por pasar las vacaciones de Navidad con los Potter. Antes de tomar la mano que Fleamont extendía, Sirius dirigió una última mirada a donde había estado su hermano, pero el lugar estaba vacío.

Un leve movimiento de la varita de Fleamont bastó para que, en un parpadeo, se encontraran frente a Potter Manor.

Si había algo que Sirius no podía negar era que la mansión Potter se sentía como un hogar. Hogwarts había sido el primer lugar donde encontró refugio, pero con los Potter… con ellos descubrió lo que realmente significaba tener una familia. Su familia.

—Bienvenido a casa, Sirius —dijo Fleamont, palmeándole la cabeza antes de tomar su baúl. Effie hacía lo mismo con James.

No habían dado más de dos pasos después de atravesar la entrada cuando un chasquido resonó y Tinky apareció frente a ellos.

—Bienvenido, pequeño maestro —dijo la elfa, tomando de inmediato el baúl de James.

—No te preocupes, Tinky, yo puedo llevarlo —James le dedicó una sonrisa amable.

—Oh… —gimió Tinky antes de romper en un llanto dramático, grandes lágrimas resbalando por sus mejillas mientras se tapaba la cara. Sirius soltó la risa al ver el horror en el rostro de James.

—¡El pequeño maestro no quiere la ayuda de Tinky! ¡Tinky es una mala elfo! —sollozó, dejándose caer contra la pared como si el mundo estuviera por acabarse—. ¡Tinky promete trabajar muy, muy duro para compensarlo! ¡Pulirá cada baldosa dos veces!

—No tienes que hacer eso… —intentó decir James, alarmado.

—¡Tres veces! —chilló Tinky, doblando la apuesta.

Sirius tuvo que llevarse una mano a la boca para contener la risa.
—Sigue así, Prongs… y mañana te construye un altar —susurró.

James lo fulminó con la mirada.
—¡No, no, no! Tinky, claro que te necesito —trato de consolarla de prisa, agachándose frente a la elfa mientras sus padres reían abiertamente.

Como si no hubiese pasado nada, Tinky dejó de llorar de golpe.

—Perfecto. Tinky llevará los baúles a sus habitaciones —anunció con total serenidad, recogiendo el equipaje como si no hubiera gritado hace diez segundos.

—Señorito Black —saludó a Sirius con una reverencia exagerada—. Tinky también vigilará que coma lo suficiente. Está muy delgado desde la última vez que Tinky lo alimentó —chasqueó la boca, indignada.

—Me encanta esta casa —declaró Sirius.

—Tinky lo sabe —respondió la elfa con orgullo, antes de estirar sus diminutas manos hacia el baúl de Sirius—. Tinky hará que su habitación sea perfecta. Y preparará mantitas extra para el pequeño maestro, porque el pequeño maestro se enfría.

—No me enfrío… —intentó protestar James.

—Se enfría mucho —repitió Tinky con firmeza.

Sirius le dio una palmada en el hombro.
—Ya ríndete, Prongs —se burló. James solo gimió con resignación.

—Jamie… —dijo Effie con afecto—. Ella no dejará de mimarte, lo intentes o no. Y será más dramática cada vez que trates de evitarlo. Yo misma perdí esa batalla hace años —confesó con una risita mientras se dirigía a la cocina—. Tinky siempre hace lo que quiere.

—¡Tinky no hace lo que quiere! —chilló la elfa, ofendidísima—. ¡Tinky sirve! ¡Y sirve con amor!

Y con un último chasquido, Tinky y los baúles desaparecieron hacia las habitaciones.

El mismo día, pero unas horas después y en una casa distinta, otro Black también mantenía una conversación con su elfo doméstico.

—¿Pequeño maestro? —un gemido escapó de Regulus mientras forzaba los ojos a abrirse y le dedicaba una leve sonrisa al elfo, desde el suelo.

—Hola, Kreacher —repitió el saludo de horas atrás, cuando lo vio en la plataforma del tren esperándolo.

Movió con dificultad sus manos entumecidas y sintió la textura viscosa entre sus dedos. Todo su cuerpo seguía tendido boca abajo en el piso, intentando moverse lo menos posible.

—La Maestra pidió que lo despertara para que vaya a su habitación. Habrá invitados en cualquier momento —aclaró el elfo, retorciéndose los dedos con nerviosismo.

—Ya veo… —Regulus suspiró antes de intentar levantarse. Sus extremidades temblaban, y apenas logró elevarse unos centímetros antes de caer de nuevo. Jadeó por el esfuerzo; la espalda le ardía.

—Kreacher lo ayudará, pequeño maestro —chasqueó los dedos, y Regulus sintió un peso sobre la espalda. Apretó los dientes con un siseo cuando el ardor empeoró.

—Joder… eso arde —se quejó, mirando al elfo con la mejilla pegada al suelo.

—Kreacher sabe que arde —murmuró, antes de volver a chasquear los dedos. Una poción apareció en su mano—. La he tomado de su alijo —explicó mientras acercaba el frasco a los labios de Regulus.

Él reconoció la poción reabastecedora de sangre y bebió al inclinar la cabeza. Esa, combinada con la esencia de dictamo que Kreacher había aplicado en los cortes de su espalda, bastó para que pudiera incorporarse lentamente. No sin marearse, pero logró ponerse de pie.

—Ayúdame a llegar a mi habitación —pidió Regulus.

El elfo lo guio hacia las escaleras, torpe pero firme, sin soltarle la mano. Regulus no tuvo corazón para decirle que necesitaba ambas manos para sujetarse de la baranda, así que puso todo el esfuerzo que le quedaba para no caer.

—Kreacher regresará para ver cómo sigue el pequeño maestro —prometió el elfo, nervioso, una vez que lo dejó en la cama tras quitarle la camisa hecha jirones y dejarle la espalda al aire.

—Sí… —murmuró Regulus, observándolo marcharse.

Cuando se quedó solo, dejó escapar un par de lágrimas. Si hubiera logrado convencer a Sirius de volver a casa para las vacaciones, tal vez su madre no estaría tan molesta.

Pero no había mucho que pudiera hacer si su hermano de quince años tenía un hogar diferente al cual regresar.

Enterró la cabeza en la almohada y, tratando de ignorar el dolor, se quedó dormido.



Para el prompt de Navidad en el server 'Blossom Coffee'.

"Regreso al Hogar"
 
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