• 🌌 ¡Astreya Week ha comenzado!

    Celebra a nuestra mascota galáctica creando arte, historias o ideas inspiradas en ella.
    Participa del 25 al 31 de julio y gana premios estelares.
    ¡Súmate a la Astreya Week!

  • 🎉 ¡El Aniversario de Atlas ha llegado a su fin!

    🌟 Gracias por acompañarnos en esta celebración tan especial. Si participaste y aún no has recibido todos tus premios, puedes solicitarlos en el tema oficial del evento.
    ¡Reclama tus recompensas aquí!

  • 🏕️ ¡Campamento Literario de Julio en marcha!

    ✍️ Este mes escribimos sobre Resistencia. ¿Qué significa para ti?
    Participa en los retos semanales y deja fluir tus palabras.
    ¡Únete al Campamento aquí!

  • 🎯 ¡Misiones Imposibles!

    🔐 ¿Aceptas el desafío? Tus habilidades serán puestas a prueba en estas misiones especiales del foro.
    Ver misiones activas

  • 🎨 ¡Reto Artístico de Mayo sigue activo!

    🖌️ El arte no tiene fecha de caducidad. Tienes hasta el 31 de julio para compartir tu creación.
    ¡Participa con tu obra aquí!

[Epílogo] Amanecer en Konohagakure no Sato

The Elder

Lord of the Atlas
Mensajes
177
Puntos de reacción
10
Puntos
135

1XgYV4v.png


[Special Opening]

Oh, these rhythms of Love
They carry me

Like the river that runs
Through my memories

Surely a gift from above
All it is to be free

Oh these rhythms of love
They carry me

Slow down just a minute
Let me look in your eyes
Attempt to grasp you at your depths

These days these moments
Oh Lord they drift on by
But grace hangs heavy in each breath

One day we'll perish
All flesh turns to memory
What journey awais on the other side?

For two souls bound together
By hope and mystery
Whose to say whats yours or mine?

Lay you down lay you down
I won't let your heart break

Slow it down slow it down
Do nothing with haste

Dry your tears honey hope yet remains
Come one love come on love
Let's get lost in grace

Oh these rhythms of love
They carry me

Like the river that runs
Through my memories

Surely a gift from above
All it is to be free

Oh these rhythms of love
They carry me

This love simply
Is not an earthly thing
It's an untraveled row

Deeper we go
In this ancient song
That's engraved on our souls

Darkness
and fear
No longed hold their power
For a new day has come

So we'll dance and sing
For abundance holds us now
A covenant made in love

Lay you down lay you down
I won't let your heart break

Slow it down slow it down
Do nothing with haste

Dry your tears honey
Hope yet remains

Come one love come on love
Let's get lost in grace

Oh these rhythms of love
They carry me

Like the river that runs
Through my memories

Surely a gift from above
All it is to be free

Oh these rhtyhms of love
They carry me

... Coming soon ...

 


Han pasado cuatro meses desde el inicio de la Guerra...

Muchas de las fuerzas de Konoha que habían marchado ese día hacia Uzushiogakure fueron retiradas y suplantadas por otras que venían de afuera para mantener la paz en el lugar, pues Kiri todavía mantenía fuerzas a través de la tierra que invadieron para llegar, manteniendo incursiones constantes para tratar de ver si conseguían obtener algo más de tierra. Del ejército gigantesco que había arribado ese día, ahora en terreno quedarían una docena de miles de ambos lados, la mayoría se había retirado.

Al haber logrado mantener la mayor parte de Uzushiogakure intacta, gracias a la defensa que detuvo los más grandes ataques, las personas se rehusaron a dejar atrás sus tierras, lucharían por ellas, sus casas, sus hogares, sus memorias. Esa aldea no solo era un lugar donde vivir, eran sus costumbres y sus ancestros, por lo que, cuando el Shodaime Hokage ofreció a todos los habitantes a tomar residencia en Konoha, ofreciendo a los Uzumaki vivir ahí, la mayoría rechazó tal petición; muchos igual se fueron ahí, pero temporalmente. Incluso Mito Uzumaki, que logró sobrevivir todo este desastre, se marchó a Konoha y obtuvo una residencia bastante grande y lujosa cerca de la torre del Hokage.

No pasó ni un día para cuando los rumores del por qué salieron a la luz, y esa misma noche el Hokage mandó el comunicado oficial para confirmar esos rumores: Mito Uzumaki se había convertido en la primera Jinchūriki del Kyūbi, y Konoha la protegería. Las primeras semanas, los primeros meses, fue con fervor y amor, la gente solo miraba a una mujer que había luchado, aguantado y hasta perdido mucho de su aldea para lograr salvar a la humanidad del Kyūbi, pero recientemente eso se ha empezado a perder, y muchos la ven como una bomba de tiempo, una maldición que espera ser delatada, y cierta animosidad contra los Uzumaki que se quedaron en Konoha se ha creado.

Sin su líder estrella, los Uzumaki y los habitantes del País de los Remolinos se rehusaba a buscar a otra. Mito, aunque bastante agradecida por la lealtad de los suyos, les indicó que no podía permitirse ir de vuelta a Uzushiogakure, al menos no aún. Necesitaba seguir aprendiendo a controlar al Kyūbi, someterlo, y después tenía que asegurar que el Remolino fuera seguro una vez más para poder devolverse. Fue así que, luego de una lucha que no pensaba tendría tan pronto, Tsunade plantó cara con su madre, y le dijo que ella iría al Remolino para proteger lo que quedaba y asegurar un hogar para ella y su aldea, siendo lo mínimo que podía hacer para remediar no haber ayudado en tal tarea.

Fue así que, a la nada misma de haber vuelto, Tsunade Senju abandonaría oficialmente la aldea de la Hoja y se mudaría temporalmente a la aldea del Remolino para servir como Kage suplente mientras Mito Uzumaki se recuperaba. Tal cosa no fue posible sin muchas discusiones y un mueble o dos rotos. Itama Senju declaró que no iba a permitir que Tsunade abandonara a la aldea de la Hoja, y eso inició el conflicto donde a la Princesa de Oro se le agregaron las voces de su compañero y amigo Jiraiya, así como el de su maestro Hiruzen, y a partir de ahí fue fácil de vencerlo, sobre todo al no tener ya a Orochimaru de su lado, ni a Shimura; uno desaparecido, el otro en las tierras del Remolino.

Pues una de las primeras cosas que pasaron al volver a Konoha fue que el rumor de que el Hokage había logrado volverse un ninja médico más fuerte que Tsunade empezó a rondar por todos lados, gracias a su proeza de salvar a todos. Esto ocasionó cierta perdida de respeto y autoridad que tenía Tsunade sobre todos los médicos, un plan que Itama había orquestado precisamente para socavar autoridad de personas que no apoyaban mucho sus políticas y asegurar mejor su poder. Sin embargo, esto se le fue en contra, pues fue el discurso que usó Hiruzen para declarar que Tsunade no era tan necesaria en Konoha, un poder médico en caso de necesidad podría ser el mismo Itama.

Su intento de defensa era de que él no tenía tiempo para poder dirigir una aldea y las fuerzas médicas de la aldea, por lo cual seguiría requiriendo a Tsunade en Konoha para dirigir administrativamente el hospital y las operaciones del día a día, la guerra aún no terminaba y la cantidad de heridos no iba a disminuir, todo lo contrario, era posible que incrementara.

Jiraiya intercedió en ese momento, diciendo que si lo que le preocupaba era alguien que dirigiera el hospital, y pudiera hacer el día a día con efectividad, entonces era fácil encontrar su repuesto. Itama intercedió antes de que terminara, diciendo que Shizune Katō no estaba lista, ni era una ninja, como para dirigir el hospital como ninja médico. Jiraiya sonrió y dijo que estaba de acuerdo, Shizune se mantendría como una gran secretaria y apoyo a la directora suplente mientras Tsunade trabajaba en el extranjero: Sakura Haruno.

Tsunade miró sorprendida a su amigo, pero al ver sus ojos, solo asintió y apoyó la idea de eso. Sakura había resaltado en la guerra de Uzu, había tomado control de la División Médica y logró no solo reparar la situación horrible que quedó en HQ, si no que también ayudó bastante a disminuir la cantidad de perdidas, no solo en terreno, si no devuelta a casa donde seguían pereciendo algunos ninjas por sus heridas.

El Hokage se quedó callado unos segundos, antes de decir que si bien era cierto, Sakura Haruno todavía era una chūnin y se requería rango de jōnin para poder tener ese papel. Hiruzen fue esta vez el que intervino, comunicando que, en la ausencia de Isochi, el consejo jōnin lo había elegido a él para tomar las decisiones necesarias, y considerando la confianza de Tsunade en esa alumna, el prodigio de la Kunoichi hasta ahora y su papel en el ataque, Hiruzen consideraba que era más que suficiente para que la chica fuera Jōnin.

Sin poder hacer o decir más, Itama aceptó la derrota a regañadientes: Tsunade podría marcharse de Konoha hacia Uzu, y en su lugar quedaría a cargo del hospital y las operaciones médicas a Sakura Haruno. Esa noticia llegaría a Sakura el tercer día desde que regreso, y el mismo día que Tsunade se marcharía. La había llamado a su despacho en el hospital, a pesar de que todavía estaba descansando por heridas y desgaste. Al entrar, la chica notaría a su maestra ya con un montón de maletas listas, arreglando lo más posible el despacho. Shizune se encontraba parada ahí, con un pequeño cerdito en sus brazos mientras le recordaba a su maestra las cosas que debía llevar.

Al verte llegar, Shizune te saludó, y Tsunade dio zancadas largas hasta llegar a ti, frente a frente, tan cerca que sus enormes pechos casi que llegaban a golpear contra tú cuerpo. Sus dos manos se pusieron en tus hombros y apretó con algo de fuerza, para que mentir, dolió un poco. Pero su rostro era alegre, con una gran sonrisa, e incluso iluminado. Para Tsunade era un orgullo que hubieras logrado eso, y de cierta manera, saber que el hospital quedaba en buenas manos con Shizune y Sakura a cargo, mientras ella podía ayudar a su abuela y a su hermano de vuelta en Uzu, siendo precisamente encontrarse con el segundo lo que más veía a futuro ahora mismo.

Te tiraría la noticia sin algo previo o charla para relajarte. Un segundo, y te dijo que a partir de mañana ibas a ser la directora suplente del hospital de la Hoja y jefa médica de la aldea. Shizune se mantendría ayudándote como lo hacía con ella, te pondría al día en toda cosa administrativa y te llevaría la agenda si querías. Empezó a decirte a tiempo récord, y sin pausas para preguntar, todas tus responsabilidades y obligaciones, así como nuevos poderes y qué podrías hacer con tú nueva posición. Te soltó y siguió acomodando todo mientras seguía y seguía, diciendo todo y más de lo que se recordaba que ella lidiaba todos los días, incluso cómo lidiar con la parte de insumos, como solicitar nuevas cosas, y hasta te dijo que tuvieras confianza en ir a exigirle al inútil de su tío (tú Hokage) más dinero en caso de necesitarlo.

Así duró aproximadamente una hora donde no te dejó hablar, ni esperara a que anotaras. Shizune solo se le quedó viendo con una sonrisa algo incómoda, por suerte ella sabía todo eso, así que cualquier duda te la podría resolver después. Pero cuando todo terminó, y Tsunade finalmente se cayó y dejó listas todas sus maletas, que procedió a sellar en un pergamino que dejó en el escritorio junto a otro. Se volteó hacia ti, respiró profundo y luego exhaló, calmándose a si misma -- Se que es mucho, y sin previo aviso. Pero son momentos como estos dónde el valor de una persona realmente sale a la luz. Y estoy segura que estarás a la altura de lo que se viene. Cualquier cosa puedo recibir cartas, o de forma más sencilla, manda un mensaje con Katsuyu. -- Se dio la vuelta y agarró un pergamino para posarlo sobre tus manos.

-- Aquí se encuentran jutsus únicos, poderosos, importantes para el desarrollo de un ninja médico. Espero que cuando regrese a Konoha, ya los hayas dominado. Tienes una gran cabeza, así que seguro lo lograrás. Movió su mano hacia arriba, y la posó encima de tú cabeza, mirando con orgullo tus ojos y sonriendo alegre. -- Eres una gran alumna Sakura, se que llegarás muy lejos.

Con eso, agarró el segundo pergamino, se despidió de Shizune y TonTon también y marchó, dejando a las dos solas. Shizune parecía bastante triste, a decir verdad y en su interior le hubiera gustado acompañarla, pero sabía que necesitaba a gente de confianza aquí, ayudando a Sakura, a vigilar que todo se mantuviera en paz y preparar sus informes. Además, sabía que su maestra Tsunade no iba a llevarla a una zona tan peligrosa, no le haría eso a Dan que ya tenía suficiente en la guerra y en su papel como uno de los generales a cargo de una división de Konoha.

Se limpió un poco las lagrimas que salieron y dejó a TonTon en el suelo que también quedó algo triste. Se acercó a ti y empezó a mencionarte, de forma más calmada y aclarando cualquier duda, lo que Tsunade te había dicho antes. Así fue por unos treinta minutos donde las cosas iban calmándose en el cuarto, hasta que la puerta se abrió con fuerza y golpeó contra la pared, mostrando a Tsunade acelerada.

Se acercó a ti, miró el pergamino, te lo quitó y te dejó el otro. Se dio la vuelta sin decir nada, y se fue.

Te había dejado el pergamino equivocado, el que tenía todas sus maletas.​

...

Eso fue hace ya cuatro meses. Las cosas habían cambiado bastante desde entonces, y aunque la comunicación con Tsunade fluyó, todavía se encontraba lejos de Konoha, en Uzu. El inició oficial de la Primera Guerra Mundial Shinobi había tirado mucha más presión sobre la reconstrucción y aseguramiento del Remolino, incluso ninjas renegados, bandidos y más trataban de hacer redadas en los territorios, tratando de llevarse todo lo que pudieran para conseguir dinero; algunos eran simple ninjas o civiles que habían quedado sin hogares durante la guerra y ahora buscaban cosas para mantenerse a salvo mientras seguían su camino a través de Ionia.

Hoy, y durante una semana, era precisamente de descanso total; no tenías que vigilar nada del hospital, tampoco hacer ninguna misión ninja. Shizune estaba sirviendo como suplente durante esa semana, e incluso había iniciado sus estudios como ninja y ya había alcanzado el rango de chūnin durante este corto espacio de tiempo, algo que era un poco obvio también, no es que la chica fuera inútil o no tuviera ya conocimientos, era al final alumna de Tsunade, y ninguna alumna de esa mujer iba a ser catalogada como débil o inútil.

Era la primera hora de la mañana en Konoha, apenas las 07:00 hrs. Los pájaros todavía estaban cantando, y la ciudad empezaba a volver a tener vida real. Desde tú cuarto, mirando a través de la ventana, y si perdieras toda tú memoria ahora mismo, pensarías que era un día normal, de paz, sin nada que discutir. El sol estaba ahí a lo alto, pero no pegaba tan fuerte. Había una brisa fresca a esta hora, unas cuantas nubes que adornaban el cielo azul, y todo a tú alrededor estaba bien, nada de humo negro, ningún ataque; para suerte de todos, las peleas todavía se encontraban suficiente lejos de Konoha, y realmente de todas las aldeas ninja principales... Quizá no tan así de las aldeas menores.

No sabías que harías hoy, ahora con tiempo libre real que no tenías desde hace cuatro meses, pero seguro que algo esta aldea escondía para pasar el día sin aburrirte, sea algo relajante o algo estresante, ya habías entendido que esos días donde no tenías nada que hacer o hacías misiones sin mucho que decir quedaron atrás, muy atrás, en el tiempo.

Pero entre más veías la aldea, más podías perderte en el pasado, como hace ya más de tres años, cuando tú carrera ninja había iniciado. Quizá eso sería algo que hacer hoy, pasear por la aldea, ver que tanto había cambiado, recordar viejos tiempos y encontrar algo de nostalgia entre sus calles, tal vez algo entre ellas podría ayudarte a olvidar el caos que había fuera de estas murallas.​

 
QOVhepb.png

~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 30) - ❀ - (Tx01)]
[Harmony of Souls - (20 años)] [1'62 m – 56 kg]

El mundo había cambiado tan rápidamente que se sentía extraño, aunque si había algo que debería tener claro es que eso podía ocurrir considerando la guerra en la que estábamos: aún podía sentir los gritos, el caos, el dolor y desesperación en medio de lo ocurrido en Uzushiogakure, aún quedaba cada tanto ese recuerdo latente tras mi cabeza.

Aún a ratos incluso podía admitir para mi misma que enterarnos de que Mito Uzumaki se había vuelto la primera Jinchūriki del Kyūbi era como si la vida decidiera seguir tirando sorpresa, tras sorpresa, situación tras situación, el hecho de tener que lidiar con aquella criatura...

La admiraba, eso no podía negarlo.

Así como admiraba a la mujer de rubios cabellos que me citó a su oficina sin yo tener la menor idea de porqué era esto: ¿un entrenamiento? ¿algun trabajo más crítico? ¿quizá discutir un poco más de todo lo ocurrido en Uzu? Opciones mentales tenía, a montones, en ese momento donde en realidad apenas y llevaba tres días de vuelta en casa, aún cansada, aún con heridas, aún con toda la situación demasiado fresca.

Mi propia cabeza a ratos disociaba pensando en quienes llegaron a casa, quienes aún debían ser cuidados, en ver quizá que más podía realmente hacer para poder ayudar más, en qué pude hacer mejor en Uzu.

Pero todo eso desapareció cuando me paré en medio de ese despacho y miré las maletas, malestas listas, montones de maletas... -(¿Qué?)- la duda y confusión había sido demasiado obvia, aún si correspondí el saludo amistoso de Shizune, y alcé la cabeza para mirar a Tsunade-shishou cuando se me quedó tan cerca, con sus manos en mi hombro, apretando tal fuerza que una ligera mueca se formó en mi cara de pura inercia, aún si rápidamente la disimulé: quise decirme que dolió porque aún estaba cansada, pero mi maestra siempre había sido fuerte.

Lo que más quedaría en mi mente los días venideros no obstante sería su expresión alegre, iluminada, felicidad real emanando de su sonrisa.

Pero entonces me escupió en la cara que haría a partir del día siguiente, y mi rostro pasó de la admiración, de la alegria contagiada a pura sorpresa, incluso pánico, confusión, duda, una pura maraña de expresiones entre que miraba a la mujer rubia y a la pelinegra que parecía ser quien confirmaba todo con una pura expresión; Mi boca se abrió, se cerró, mis manos se hicieron puño, y por la forma en que Tsunade-shishou empezó a arrojar la información, me tuve que obligar a tirar todo mi cerebro en seguir su ritmo: entrenar con ella me demostró mucho más este lado suyo, no me era ajeno, pero eso no quitaba la situación, no quitaba lo que era incluso más crítico que ser Jonin en este preciso momento: me-estaba-dejando-el-hospital.

A duras penas logré sacar una libreta que siempre traía conmigo, pero los trazos que escribí eran la nada más, sin mucho tiempo de realmente anotar -o preguntarle algo específico- tuve que recurrir a palabras claves para hacer memoria después, hacer acopio de mi propia capacidad de seguirle el ritmo, y rogar con que Shizune-chan tuviera esto más claro cuando algo pudiera escapar de que yo misma lo recordara.

Casi que sentía alivio cuando ella al fin se calmó.

Mordisquee mis labios, viendo mis garabatos escritos, viendo ese enorme escritorio frente a mi, la oficina, todo eso... los nervios golpearon mi estómago, tal cual como cuando me tocó en Uzu participar de forma más activa, las dudas, la incertidumbre, el hecho de recordar como había temido por mucho arruinar todo, y ahora, ¿esto? ¿iba a estar a la altura de esto?

Las mismas palabras de mi maestra, de la mujer que más admiraba, fueron lo que calaron bastante para cuando esas dudas querían golpearme el cuerpo, pestañee, escuchándola, apretando un poco la libreta en mis manos, notando que genuinamente ella de corazón confiaba en mi, que realmente creía que podía con algo como esto, habían tantas personas en el hospital que eran más que hábiles, pero ella, a su manera, había confiado en mi como persona, como kunoichi, como su alumna.

Fue entonces que aquel pergamino llegó a mis manos, un pergamino que me hizo mirarlo fijamente mientras la escuchaba, hasta que luego llegué a sentir su mano en mi cabeza... sonreí, con ilusión, mirándola con nuestra diferencia de altura, sintiendo esa sensación en el pecho, ese sentimiento de que al final del día, aún si esas dudas surgían... bien, podía hacerlo, debía hacerlo, quería hacerlo.

.-Gracias Tsunade-shishou, por la confianza, y por sus palabras, no la defraudaré, nos estaremos comunicando.-

Soltaría desde el fondo del corazón, como una promesa que yo misma grabaría para mi mientras nos despedíamos: si bien mi curiosidad por las técnicas estaba ahí, bastante fuerte, queriendo entender realmente qué más podía aprender, que me había dejado ella, le di prioridad a Shizune una vez Tsunade-shishou se despidió, le di prioridad a primero ver lo que sería este nuevo puesto que tendría.

Dandole tiempo a quien a estas alturas también era una constante en mi vida, esperé a que ella estuviera lista para platicar con más calma todo, con Tonton en lo suyo, acabé con ella explicándome a pasos más lentos de que iría todo esto mientras mis ojos seguían inspeccionando la instancia, sopesando con lo que se venía ahora para ambas considerando todas las cosas.

Ver la puerta abrirse de golpe, ver a Tsunade-shishou aparece, verla aproximarse nada más para cambiar el pergamino que me dejó después de mirarlo unos momentos.

Una carcajada sincera salio de mi boca cuando la puerta volvio a cerrarse e intercambiaba una mirada cómplice con Shizune-chan.



Cuatro meses habían pasado, cuatro largos meses que me habían demostrado que cualquier queja que hubiera tenido antaño respecto a no tener tiempo libre no fue más que los lloriqueos de una niña.

Adaptarse al nuevo puesto había sido un reto, aún incluso lo era, pero aún con todo la comunicación con Tsunade-shishou fue constante dentro de lo que podía esperar considerando su propia situación, eso, y la ayuda invaluable de Shizune-chan permitieron que todo fuera en el gran esquema algo más llevadero, o por lo menos lo más que podía esperar visto las circunstancias.

La misma costumbre causó que me despertara antes que el resto en lo que era prácticamente mi primera semana libre en demasiado tiempo, me fue imposible evitar que mi propio reloj biológico no me obligara a abrir los ojos de golpe y alistarme, aún si al menos podía admitir que despertar sin sentir que debía correr al hospital o alguna misión se sintió casi como un descanso en si mismo a estas alturas.

La aldea se veía tan pacífica, tan calma, tan... ella.

Era difícil no comprarlo a lo visto, a lo vivido, a los recuerdos aún de la guerra y de las veces que había tenido que ver como todos bailábamos con la muerte de esa manera.

Fue mientras miraba la ventana, mientras usaba una ropa más civil que de costumbre nada más porque al fin tenía un respiro, que la nostalgia me golpeó el cuerpo, las vivencias, a todos quienes conocí y los lugares que vi, el cómo había pasado de una niña sin tener idea de cómo ejecutar un simple jutsu, a alguien capaz de ayudar, de salvar vidas, utilizando ninjutsu médico.

Mis ojos se fueron unos segundos al espejo que estaba a un lado de mi cama, vislumbrando el tallo de los lirios tatuados ahi en mi cuello que se veían por la blusa que traía, a estas alturas existían más por costumbre e inercia a pesar de que ya estaba intentando estudiar el pergamino que Tsunade-shishou me había dejado.

Pero hoy no habría estudio, hoy... solo caminaría por la aldea, por sus calles, para ver que tanto había cambiado ella, que tanto había cambiado yo.

Un día de paseo.

 


Han pasado cuatro meses desde el inicio de la Guerra...

Después de ese primer día, controlar toda la Red de Inteligencia era bastante fácil, sobre todo porque empezaron a marcharse todos, a rotar a los ninjas, la cantidad absurda de gente que quedaba viva, aunque gigantesca, empezó a disminuir bastante rápido. Kiri se había retirado luego de ese primer día y dejado atrás solo a unos diez o veinte mil ninja a través de todo el territorio, atacando para obtener algo y retirarse; toda la aldea había dañado tanto que solo quedaba saquear, al final del día los ninjas en la Torre Uzu habían escapado, tal cual los civiles.

Ayudó que finalmente llegaron refuerzos, y lograste dar comando a un nuevo Yamanaka que había llegado, un primo lejano que conocías un poco, pero que al menos sabías que era bueno en lo que hacía. Así que, junto con miles de ninjas, emprendiste el camino a casa una vez más, esta vez más fácil, más calmado, sin apresurarse... Algo crítico, pues los ninjas médicos mantuvieron el trabajo, tratando de mantener a los heridos lo más estables. Algunos murieron de camino a casa, otros se quedaron unos días en lugares clave porque no podían continuar e igual murieron, muy pocos llegaron a sobrevivir, y tú trabajo aquí fue mantener una Red de Inteligencia a través de esos lugares para mantener todo asegurado, para que Kiri no llegara a atacar por detrás mientras se retiraban.

Pasaron los días en Konoha, pasó una semana y mientras todas las noticias dentro de la aldea iban aclimatándose, en tú caso era algo raro. Volviste al clan Yamanaka, a tú hogar que ahora no tenía un padre, y la vida... Siguió. La florería siguió abierta, lo único que no se mantuvo igual fueron las misiones ninja a tú persona, quedaste parada a pesar de ser una Jōnin que seguro valdría algo, considerando los rumores que estabas escuchando en tú trabajo como una empleada más en el Centro de Inteligencia de la Hoja.

Pero fue al octavo día, en la noche, que tuviste visitas. Al abrir la puerta lo primero que viste fue a un hombre grande, grande de ancho y grande de alto, con un báculo en la mano derecha. Lo reconociste como un amigo cercano de tú padre, casi que podría ser un tío para ti: Chōza Akimichi, y detrás de él, más pequeño, delgado y casi que pasando desapercibido deseando tal cosa, estaba Shikaku Nara.

Te saludaron, los invitaste, hablaron de algunas cosas por ahí, de algunas cosas por allá. Chōza pidió algo de comer y lo hizo él mismo, Shikaku solamente hablaba sobre cómo habías crecido, toda una mujer ahora, ya no eras una niña que le gustaba más las cosas lindas y bellas, perdiéndose en el tiempo y actuando como un viejo, un ninja muy viejo, y considerando las ojeras, lo cansado de su rostro, bien parecía tener sesenta años aunque sabías que tenía un menos que eso.

Fue aproximadamente treinta minutos de charla y charla que no parecía llegar a un lugar, pero luego de una buena risa de un chiste que había contado Chōza, y con el silencio asentándose en la sala, finalmente Shikaku tiraría la sopa de una buena vez.

Se habían juntado con Itama hace ya cinco días atrás para saber qué había pasado. Shikaku ostentaba el título del Estratega de Konoha al final del día, por él pasaban cosas de guerra y los consejos, a pesar de ser el Hokage quién ostentaba el título del jefe del ejército, así como los Consejeros directos; pero uno de ellos había desaparecido, Orochimaru. Por otro lado, Danzō se había quedado atrás, en el Remolino, para asegurar la protección y toda la logística de mantener el territorio, además de intentar capturar cuantos ninjas de Kiri e interrogarlos.

En esa reunión discutieron bastantes cosas, pero entre ellas estaba el tema de tú posición. Como jōnin, e hija de Inoichi, recaía sobre ti sin lugar a dudas la posición de Líder. Hasta ahora se te consideraba demasiado joven e inexperta para tratar de estos temas, pero después de lo que lograste en la guerra, el clan Yamanaka ya te respaldaba e incluso te estaba considerando ya su líder, y planeaban hacerlo oficial el día de mañana. La razón de tardarse tanto fue porque Itama consideraba que era muy pronto, todavía no habías demostrado mucho, si bien eras jōnin aún eras demasiado inexperta para ser una líder de Clan.

Un líder de clan era más que un título, era una responsabilidad bastante grande, una que te obligaría a dejar de trabajar en el Centro de Inteligencia, así como tú padre solo era un asesor. Así mismo, ibas a perder muchas oportunidades de ir a misiones. Tú responsabilidad sería otra, velar no solo por tú clan y sus intereses, si no por el futuro de Konoha: reuniones de cabezas, participar en reuniones importantes con el Hokage sobre temas delicados, y como líder Yamanaka estaba el agregado de mantener el asesoramiento y guía del Centro de Inteligencia. Todo esto, Itama no confiaba en ti: la perdida de control en Uzu, junto con la falta de confianza en tú juicio al no pasarle control de la Red de Inteligencia a él y dársela a Minato... No eras del agrado del Hokage durante estos tiempos, así que no podía confiar en ti como líder.

Sin embargo, el apoyo del clan Yamanaka era solido, respetarían a la hija de Inoichi, se había probado capaz, tenía agallas y logró algo que era muy difícil para la mayoría en medio de un caos y sin entrenamiento previo. Si necesitabas ayuda, te la darían, los Ancianos te darían consejos y te mantendrían al tanto de todo, pero aceptarían que fueras oficialmente la siguiente líder del clan. Así mismo, el Consejo Jōnin te había otorgado la confianza de tomar tal posición gracias a Hiruzen Sarutobi, y los clanes Akimichi, y Nara (señalándose a los dos) también respaldaban tal decisión, siendo clanes que estaban enlazados de formas más culturales, su voz tenía peso.

Itama tuvo que ceder y aceptarte como líder del clan Yamanaka, pero puso sus limitaciones claras: la Central de Inteligencia estaría a cargo principal de Danzō Shimura, estarías bajo su supervisión y te haría pruebas de vez en cuando para asegurar que cumplieras las tareas. Así mismo, a pesar de que serás "Asesora" de Inteligencia, toda petición pasaría primero por Danzō y él decidiría si contactarte finalmente o no. Como extra, en todo momento y hasta probar que lo puedes lograr, responderías ante Danzō o a quién él elija en caso de que seas enviada al frente para dar apoyo logístico, para evitar una repetición de lo que sucedió en el Remolino.

En cuanto a las responsabilidades de reuniones con el Hokage para la toma de decisiones... No pudieron hacer nada ahí; Itama no permitiría que participaras en esas reuniones hasta pasar las pruebas, tus deseos podrían ser traspasados al clan Nara, Akimichi o al consejo Jōnin, se considerarían en plenitud, pero tú no podrías asistir. Demasiado joven, inexperta, con muestras de "incapacidad de control" y otras fuertes opiniones que el Hokage explicó al momento de dar esa decisión, una que tenía el derecho de tomar, más en estos tiempos.

Te dirían que cualquier duda podrían responderla mañana, ahora mismo necesitabas descansar, absorber todo esto y prepararte para mañana dónde todas estas decisiones se harían oficiales y los Yamanaka harían la ceremonia para darte el control del clan. Después habría tiempo de responder tus dudas, de darte más información o guiarte en lo nuevo que tendrías que hacer.

Con eso, ambos se levantaron y se despidieron de ti. Chōza salió primero, Shikaku después, pero se detuvo y le dijo a Chōza que se adelantara, se había olvidado de darle un mensaje a Ino de parte de Shikamaru, así que el Akimichi mayor se fue, diciendo que lo esperaba en el restaurante, y Shikaku solo le dijo que le guardara comida y no se la acabara toda. Se regresó a ti, entró de nuevo a la casa y llegó a cerrar la puerta. Caminó por el lugar, mirando a través de ventanas y observando el lugar, algo que había hecho bastante durante su estadía en esta noche. Y cuando estaba seguro de todo, volteó a verte y se sentó.

-- Ino, cuando tuviste el primer golpe mental, las memorias que tuviste de los últimos momentos de Inoichi... Llegaron a mi, llegaron a varias personas a decir verdad, incluso tan lejos de Uzu, testamento de tú potencial, pero también nos demostraron algo.

No te podría decir mucho, a decir verdad era una hipótesis que empezó a tener con Inoichi y unos cuantos más en los altos mandos de Konoha en las últimas semanas, de qué había algo que el Hokage estaba ocultando y manipulando sin mencionarlo, al menos no al resto del Consejo Ninja. Eso estaba investigando Inoichi los últimos días antes de su muerte, y aunque su asesino no parecía tener relación con lo que pasaba, sabía muy bien de que no se estaba ganando el cariño del Hokage o Danzō, mientras que Orochimaru siempre fue una carta que no podía leer tan bien, sus ambiciones parecían superar lo que hasta ahora Shikaku estaba entendiendo.

Por eso es que Inoichi había solicitado que le dieras la información a Isochi, no a Itama; sin poder confiar realmente en que lo diría, lo compartiría, prefería decírselo a una persona que estaban seguros si lo haría. Y con las cosas que pasaron, con lo que ha investigado, está bastante seguro de que hay algo que esconde el Hokage, pero no sabe qué es, ni si es bueno o malo; no quería decir que desconfiara en él, sabía que todavía podía confiar en él como el Hokage, como el que tenía la responsabilidad de cuidar y proteger al "Rey", pero no estaba tranquilo hasta saber qué era lo que escondía o qué era lo que planeaba, y aún estaba en busca de eso.

No podía decir mucho, pero ahora lo que necesitabas entender era algo simple: debías mantener las apariencias, mantener la obediencia al frente de todos, compórtate como esperan que lo seas. No tomes riesgos, y en caso de que consideres información vital para compartir, lo buscaras a él o a Hiruzen Sarutobi, cualquiera de los dos, podías confiar en ellos... Chōza no, aunque lo amaba y era como un hermano para él, estaba demasiado metido en su papel y deseo de proteger Konoha que no parece estar muy dispuesto de desconfiar en su líder.

Y lo ultimo que debías considerar es que, si debía apostar y era algo que quería investigar el por qué, es que el Hokage estaba bastante ofuscado con cuatro personas en particular después de Uzu: la primera era Sakura Haruno, al haber logrado mantener arriba la División Médica y que lograra conseguir salvar a tantas personas, eso al parecer había disminuido bastante la fama que se estaba ganando el Hokage de haber logrado conseguir superar a Tsunade Senju, y conseguido fama que estaba igualando al antiguo líder de los Senju, Hashirama, el cual tenía la fama de poder curar heridas bastante grandes sin realizar un solo sello de mano.

La segunda persona estaba en un tal Retsu Kirisaki, este tenía menos idea del por qué, considerando que el chico falló bastante en la protección de HQ de Konoha, si lograron seguir adelante fue por pura muestra de voluntad, y considerando mantuvo los espíritus en alto por medio de la Voluntad de Fuego y de lo que se enseña, consideraría incluso que estaría agradecido, pero indiscutiblemente estaba algo ofuscado con él, muestra del hecho de que no estuvo muy feliz con la decisión de volverlo un jōnin.

El tercero era Minato Namikaze, pero eso era algo más complicado de explicar, y la cuarta persona estaba vinculada a él a través de ti. Todo apuntaba a lo que ya te había dicho, de tú conexión mental y lo que causaste, no solo que mostraras la desconfianza de Inoichi hacia el Hokage al preferir darle el conocimiento a Isochi que a Itama, si no también que llegaras a conectarte con Minato y darle control del ejército de Konoha, pero por sobre todo... Que ese ataque que causaste, de mostrar los recuerdos y sentimientos de otros, ocasionó que muchos del ejército vieran las hazañas de Minato, ocasionando que saltara a la fama drásticamente, opacando las hazañas del Hokage en la guerra...

Fuera como fuera, eran hipótesis que te invitaba a investigar si podías, pero recordando lo más importante: ante todo y todos, debías de ser una ninja más, una que estaba a favor del Hokage, que no tenía dudas o sospechaba de nada, debías cumplir tú papel a la perfección, sobre todo si ahora Danzō, al regresar, iba a estar encima tuyo para juzgarte: tú reputación y tú carrera estaban en juego.

Shikaku no agrego "tú vida", pero lo pensó en silencio. Poco después de eso se iría, dejando que descansaras.

...

Cuatro meses habían pasado ya, a estas alturas ya eras reconocida por todos y todo como la nueva líder del clan Yamanaka, tus tareas, tal cual lo había dicho Shikaku, ahora eran diferentes. Las misiones que te entregaban para ir fuera de la aldea eran pocas y nulas, se especializaban en unas cuantas cosas, y tú trabajo se había dedicado más al lado administrativo del clan Yamanaka y su integración en la aldea, el trabajo que les daban. Por suerte para ti, habías adelantado suficiente de ese papeleo para que esta semana la tuvieras completamente liberada, lo cual te dio tiempo para ir a hacer algo más de recreación, en el peor de los casos podrías ir a la tienda de flores para trabajar un rato ahí, aunque ya no eras ni una de las opciones para llamar si se necesitaba a alguien para cubrir el puesto.

Era la primera hora de la mañana en Konoha, apenas las 07:00 hrs. Los pájaros todavía estaban cantando, y la ciudad empezaba a volver a tener vida real. Desde tú cuarto, mirando a través de la ventana, y si perdieras toda tú memoria ahora mismo, pensarías que era un día normal, de paz, sin nada que discutir. El sol estaba ahí a lo alto, pero no pegaba tan fuerte. Había una brisa fresca a esta hora, unas cuantas nubes que adornaban el cielo azul, y todo a tú alrededor estaba bien, nada de humo negro, ningún ataque; para suerte de todos, las peleas todavía se encontraban suficiente lejos de Konoha, y realmente de todas las aldeas ninja principales... Quizá no tan así de las aldeas menores.

No sabías que harías hoy, ahora con tiempo libre real que no tenías desde hace cuatro meses, pero seguro que algo esta aldea escondía para pasar el día sin aburrirte, sea algo relajante o algo estresante, ya habías entendido que esos días donde no tenías nada que hacer o hacías misiones sin mucho que decir quedaron atrás, muy atrás, en el tiempo.

Pero entre más veías la aldea, más podías perderte en el pasado, como hace ya más de tres años, cuando tú carrera ninja había iniciado. Quizá eso sería algo que hacer hoy, pasear por la aldea, ver que tanto había cambiado, recordar viejos tiempos y encontrar algo de nostalgia entre sus calles, tal vez algo entre ellas podría ayudarte a olvidar el caos que había fuera de estas murallas.​

 
3d9a2edef72e62d18de5b72d045d98a460d11a2b_hq.jpg

[Humano (Harmony of Souls) - (18 años)] [153 m – 57 kg]
[Ras&Rea: (x4) - (x3)] [Sabiduría B] [Nv 30] [x1]

Cuando finalmente pude entregar las riendas de la red de inteligencia en Uzu, pude respirar y permitirme un grado de relajacion, sabia que estaba quedando en unas manos capaces y a pesar de que ya podia controlar bien tanto la maquina como el flujo de informacion (ayudo mucho la reduccion en las mentes en el lugar), no habia usado mis habilidades en esta escala hasta que vinimos aqui y ciertamente no por tanto tiempo, por lo que realmente necesitaba un descanzo y dormir aproximadamente por una semana antes de volver a integrarme a la sociedad. No tuve la fortuna de un viaje a casa relajado, aun estabamos en una zona de guerra, habia heridos, redes moviles que necesitaban estar en pie para prevenir ataques furtivos en esta situacion vulnerable. No todos los que fuimos a Uzu regresamos, pero aun si lo consideraba un exito, tenias que cambiar tu modo de ver el mundo cuando estabas en guerra.

Me tome mi tiempo de recuperacion en la mansion Yamanaka, las noticias de lo que sucedio en Uzu no tardaron en llegar, y si bien siendo la hija del lider siempre me habia dado un cierto nivel de respeto ante mis semejantes del clan, ahora que se habia enterado de mis acciones en la batalla, esto se habia amplificado bastante, era un poco extraño no iba a mentirme a mi misma, pero sabia lo que se esperaba de mi y en el momento que decidi dar un paso al frente y liderar la division en nuestro momento de desesperacion, tambien habia aceptado la idea de liderar al clan con todas las dificultades que esto implicaba.

Los dias pasaron sin mayor novedad, me daba la impresion de que me habian puesto en la banca y no estaba del todo segura de que fuera solo para darme tiempo de recuperarme. La rutina se rompio con una visita de dos personas que no veia desde hace tiempo y que me alegraba mucho ver, los viejos amigos de mi padre y respectivos lideres de nuestros clanes aliados, Shikaku y Choza. Imagine que su visita no era del todo social, pero me permiti la conversacion casual pues realmente sentia afecto por estos hombres, han estado presentes durante toda mi vida y ahora que mi padre no estaba, eran lo mas cercano a una figura paterna que me quedaba.

Eventualmente llegaron al punto de lo que realmente habian venido a decirme. Se trataba de una reunion de los altos mandos sobre lo que habia sucedido en el Remolino. El cambio de actitud de los miembros del clan no habia pasado desapercibido y para mi sorpresa, tenian pensado darme el titulo mañana, al parecer la resistencia del Hokage es lo que habia prevenido que lo hicieran antes. En el momento en que le di el conrol a Minato no pense mucho en lo que los demas altos mandos iban a pensar de mi decision, la urgencia y el dolor me obligaron a actuar rapido, pero ahora veo que habia hehco enojar al lider d ela aldea y esa nunca era una buena situacion en la cual encontrarse. De hecho, si fuera solo por el, el titulo no seria mio, pero todas las voces a mi alrededor que me apoyaban fueorn suficiente para hacerlo ceder...hasta cierto punto.

La situacion era menos que ideal, de todas las personas en la aldea, iba a estar bajo la supervicion de Danzo Shimura, tendria suerte si podia dar un paso sin necesitar su aprobacion. No me tarde en mostrar mi inconformidad ante ambos con un colorido lenguaje, sabiendo que podia confiar en ellos dos a plenitud, pero me cruce de brazos para que continuaran su historia. Ademas de estar bajo supervicion, las puertas del consejo estaban cerradas para mi, secretamente me aliviaba un poco esa decision, no estaba segura si podia manejar toda la politica estando tan nueva en este rol, de hecho apreciaria algo de tiempo para preparame como debia antes de poner pie en ese consejo. Cuando finalmente fue momento de que se fueran, los acompañe a la salida, tenian razon ciertamente tenia que tomarme el tiempo de procesar esto y prepararmente mentalmente para el dia de mañana.

Sin embargo, Shikaku espero a que Choza se hubiera ido para decirme algo en confidencia, y tenia que ser bastante serio si queria mantenerlo oculto aun de el. Probablemente mi sorpresa fue evidente, que el rango de mi telepatia cruzara paises no era algo que esperaba, sabia que se extendio enormemente cuando perdi el control, pero que llegara a alcanzarlo...no era importante en este momento, pues ahora sabia lo que estaba haciendo mi padre poco antes de morir, y las dudas que tenia sobre el Hokage, lo que le daba mas sentido a sus ordenes de que solo le diera su mensaje a Isochi. Decidi no mencionar que tambien habia estado investigando por mi cuenta antes de que fueramos a Uzu, la discrecion iba a ser mi mejor arma por el futuro cercano, pero al menos sabia que no estaba sola en este asunto, tenia a Shikaku y tambien a Sarutobi. No solo eso, el Hokage parecia tener un problema con los cuatro que combatimos directamente con el Shinobigatana en la batalla por el HQ, no entendia del todo porque ya que todas esas acciones llevaron a la victoria.

Me dejo con un mensaje, ademas de desempeñar el rol de lider, tambien tendria que hacer un papel de ninja leal y devota, de eso dependia mantenerme a salvo, era suficientemente perceptiva para leer entre las lineas de sus palabras, habia mas que mi reputacion en juego. De todos modos, tendria que ver como me las arreglaba para descubrir que misterio habia detras del Hokage y sus acciones, y Danzo no se quedaba atras, estaria forzada a interactuar con el hombre mucho mas de lo que me gustaria, pero tal vez podria usarlo a favor e investigarlo a el tambien. No iba a ser sencillo, pero nada que valiera la pena lo era.


Con el tiempo llegue a la conclusion de que el trabajo de un lider de clan era terriblemente aburrido en su mayoria. Casi no podia salir al campo y cuando podia hacerlo, era por cosas muy especificasque no daban pie a mayor aventura. Sin embargo, hacia todo en mi capacidad para completar mis funciones de la mejor forma posible, todo el clan contaba conmigo y todo el resto de la aldea contaba con el clan en estos tiempos de guerra, por lo que aun si me aburria no podia permitirme procrastinar. Hoy sin embargo, era una rara oportunidad en la que tenia algo de tiempo libre y solo tenia deseos de salir de esta mansion, no tenia algun lugar en mente, de hehco pensaba pasar por varios lugares, podria ir a ocmer o de comprar o a las aguas termales y asi fui enumerando opciones mientras caminaba por las puertas hacia las calles de la aldea.​
 


Han pasado cuatro meses desde el inicio de la Guerra...

A pesar de todo lo que molestaste, sea dicho, no te dejaron salir de la aldea. Te exigieron que te quedaras en la aldea, no solo para recuperarte como debías luego de haber exigido tú cuerpo límites que honestamente no debían alcanzar, si no también porque se necesitaban ninjas en la aldea para cualquier cosa, considerando los días que se vinieron a continuación.

Durante la primera y segunda semana empezaron a llegar los rumores y actualizaciones de todo lo que pasaba en el resto de Ionia, rumores que todo Jonin había escuchado, y que cualquier Chunin con algo de entendimiento académico sabría (DC: 10), incluso algunos Gennin con suficiente destreza de información podría haber llegado a obtener esta información. (DC: 16)

Kumogakure había triunfado en su campaña, con todas las fuerzas de Kiri enfocadas en Uzushiogakure, y las de Iwa enfocadas en Suna, nadie logró parar cuando desembarcaron cerca de Takigakure y lo conquistaron bastante rápido; no hubo mucho combate, sobre todo cuando el Raikage apareció y ofreció un combate singular con el Kage de la Cascada, si él ganaba se retirarían por completo, pero si el Raikage ganaba, la Cascada quedaría bajo el dominio y control de Kumogakure. Para sorpresa de muchos, y poca de otros, el Raikage terminó el combate en cuestión de minutos. Ostentando el título de Raikage ya se consideraba un ninja sumamente poderoso, pero luego de este combate, el Raikage recibió tres títulos: el ninja más rápido de Ionia, la Lanza Definitiva, y el Escudo Absoluto.

Iwagakure, que había ido a hacer un ataque finta en Amegakure para realmente atacar Sunagakure, usando los caminos de Amegakure para pasar desapercibidos por las tropas de Suna. Sin embargo, cuando esperaban una Amegakure débil luego de que Akatsuki abandonara la aldea y se llevara todo, se encontraron con ninjas de Amegakure con fuerza y completamente preparados para la guerra. No hubiera pasado a mayores, Iwagakure hubiera ganado, si no fuera por un solo ninja de Ame: Sanshōuo no Hanzō. El nombre de Hanzō pronto apareció en boca de todos, como una figura legendaria y una fuerza tan grande que decían igualaba o superaba incluso a la de los Gōkage. Ante esa aparición, Iwagakure tuvo que retroceder, no sin antes atacar los países vecinos mientras regresaban para no regresar con las manos vacías.

Los rumores que más tardaron en llegar fueron de Sunagakure, el Golpe de Estado que hubo contra la aldea y su mandato fue aplastado por completo, logró controlar el País del Viento sin ningún problemas, acabar con las cabecillas de la rebelión y, más importante, logró crear una alianza con el País de los Ríos. Sin embargo, algo que no quedó claro fue qué sucedió con el nuevo Jinchuriki del Shukaku, pues había reportes de que había sido asesinado o hasta capturado, mientras otros reportes afirmaban de que no solo logró sobrevivir, si no que fue una pieza clave en la defensa de Sunagakure, logrando obtener una posición de alto valor en la aldea, a pesar de ser un Jinchuriki.

Después vino la tercera y cuarta semana, donde finalmente la logística de Konoha logro una tarea depresiva, pero importante: contabilizar todas las tropas que se perdieron, sus nombres, avisar a sus familiares más cercanos, intentar recuperar su cuerpo... Y finalmente hubo un funeral shinobi en el nuevo cementerio de la Hoja, uno más grande, con un monumento más grande y majestuoso... El cual sirvió bastante bien para poner todos los nombres que debían. Duró casi toda el día, muchos ninjas fueron y vinieron, pocos se quedaron en todo momento para los difuntos en señal de respeto, entre ellos Hiruzen Sarutobi que fue nombrado como el nuevo Comandante de los Jonin, pues la noticia más grave de todas llegaría para la Hoja: Isochi Otsura había muerto en acción, en una misión lejos de Konoha. Su cuerpo nunca pudo ser recuperado, pero no había duda de que había llegado a morir, y con él, una buena parte de Konoha quedó de luto.

Después de un mes bastante caótico y difícil, fue la noticia más dura. Fue en una reunión privada donde, curiosamente, no participó ningún ninja, pues fue una reunión entre todos los daimyō de Ionia, desde los grandes de los cinco países, hasta los de países más pequeños. Dialogaron, discutieron y charlaron sobre todo lo que sucedía, y aunque ellos no participaron, sus ejércitos si lo hicieran: para un daimyō su mayor ejército era su aldea oculta, a pesar de tener grupos especiales y ejércitos civiles para controlar centros urbanos. De una u otra forma, confiando en sus propios ninjas, y habiendo consultado anteriormente con sus Kage, los cinco grandes daimyō declararon directamente a sus contrapartes que apoyarían cualquier acción militar, sin importar contra quién, que sus aldeas decidieran hacer.

Esto rápidamente obligo a que los daimyō de las aldeas menores tuvieran que decidir alianzas, pues si realmente iban a atacar a quién tuvieran que atacar para lograr sus objetivos, las aldeas menores no estarían a salvo. Y en lugar de intentar mantener sus fuerzas consigo mismos y tener que lidiar con las grandes aldeas, empezaron a considerar aliarse. Finalmente, cuando el daimyō de la Luna afirmó que se aliaría al del Fuego, y el de la Cascada mencionó que apoyaría al del Rayo (considerando el estatus de sometimiento de su aldea) fue que todos tomaron parte, casi todos se repartieron equitativamente entre las cinco aldeas, más que nada por la cercanía que tenían con ellas. Las aldeas que se encontraban directamente hacia el mar decidieron irse con Kirigakure, exceptuando las que fueran vecinas directas de las aldeas mayores.

Todas cedieron, excepto una: el País de la Lluvia se negó a participar en una guerra que nace de patéticos deseos de conquista de personas con un ego inflado, y que invitaba a cualquier aldea a invadir la suya si tanto lo deseaba, todo eso antes de decidir marcharse al no ver más necesidad de estar entre esas personas. El representante de los Uzumaki que había ido ahí también mencionó su alianza hacia la Hoja, pero dejó claro su deseo de haber preferido mantener neutralidad, pero luego del ataque de Kirigakure sabían no podrían confiar más en el resto de aldeas, y con esas últimas palabras, todos los daimyō se fueron del lugar para dar aviso al mundo entero.
Ionia entraba en guerra, en la Gran Guerra, la Guerra para Terminar Todas las Guerras.

Sin embargo, no todo fueron malas noticias, al menos no para ti dentro de todo. Con toda la restructuración que hubo, se te dieron dos nuevas responsabilidades: la primera fue el ascenso al grado de Jonin, y la segunda fue que te solicitó tú apoyo para ser maestro temporal (para poder seguir saliendo a misiones) en la nueva academia ninja de Konoha. Todo esto gracias a que se reconoció algo importante dentro de ti, y era la filosofía de Konoha, una voluntad que parecía inquebrantable incluso en los peores momentos, y que a pesar de todo, tú corazón no vacilaba, y era algo que se necesitaba para la nueva generación, incluso la anterior, en estos tiempos oscuros. Si iban a sobrevivir esta guerra, iban a necesitar que todos creyeran que había un mejor mañana esperándolos a pesar de todo, y todos necesitaban recordarlo.

...

Cuatro meses habían pasado ya, habías participado en varias misiones, algunas ajenas a la guerra que trataban de mejorar infraestructura y levantar nuevos lugares de defensa en caso de necesitarlo, algunas veces te mandaban al frente. Y cuando no estabas en una misión, se necesitaba de tú presencia en la academia para enseñar en la academia, enfocado más obviamente en tu especialidad de Taijutsu y Kenjutsu, pero también se te invitaban a ciertas clases donde podrías tratar de enseñar a la nueva generación lo que era realmente valioso en esta aldea, y para ti eso fue sencillo, pues solo necesitabas repetir las palabras de tú antiguo sensei, así como una vez te las dijo a ti.

Era la primera hora de la mañana en Konoha, apenas las 07:00 hrs. Los pájaros todavía estaban cantando, y la ciudad empezaba a volver a tener vida real. Desde tú cuarto, mirando a través de la ventana, y si perdieras toda tú memoria ahora mismo, pensarías que era un día normal, de paz, sin nada que discutir. El sol estaba ahí a lo alto, pero no pegaba tan fuerte. Había una brisa fresca a esta hora, unas cuantas nubes que adornaban el cielo azul, y todo a tú alrededor estaba bien, nada de humo negro, ningún ataque; para suerte de todos, las peleas todavía se encontraban suficiente lejos de Konoha, y realmente de todas las aldeas ninja principales... Quizá no tan así de las aldeas menores.

No sabías que harías hoy, esta semana se había dado libre a todos para que pudieran descansar, pues con la situación actual se estaba exigiendo más de la nueva generación, prepararse mejor y no dejar que salieran hasta que realmente estuvieran listos.

Así que ahora con tiempo libre real que no tenías desde hace cuatro meses, pero seguro que algo esta aldea escondía para pasar el día sin aburrirte, sea algo relajante o algo estresante, ya habías entendido que esos días donde no tenías nada que hacer o hacías misiones sin mucho que decir quedaron atrás, muy atrás, en el tiempo.

Pero entre más veías la aldea, más podías perderte en el pasado, como hace ya más de tres años, cuando tú carrera ninja había iniciado. Quizá eso sería algo que hacer hoy, pasear por la aldea, ver que tanto había cambiado, recordar viejos tiempos y encontrar algo de nostalgia entre sus calles, tal vez algo entre ellas podría ayudarte a olvidar el caos que había fuera de estas murallas.​

 
ʀᴇᴛꜱᴜ ᴋɪʀɪꜱᴀᴋɪ
QMQYigS_d.webp

[Int: 01] [Lvl 30]​

Al principio, había intentado pelear por salir apenas me sentí lo suficientemente bien como para reincorporarme al servicio. Pero, a pesar de todas las apelaciones que presenté, todas mis solicitudes fueron negadas. Entendía las razones, claro, pero eso no hacía que dejara de molestarme estar quieto mientras las cosas seguían sucediendo fuera de las murallas de Konoha. No me quedó otra opción que aceptar la situación y darme el tiempo necesario para recuperarme, aunque esa inactividad forzada me carcomía por dentro.

Mientras tanto, las noticias llegaban a mí a través de los rumores de otros ninjas. Rumores sobre lo que sucedía fuera de nuestra aldea, como lo ocurrido en Takigakure. Me contaron cómo un duelo singular decidió el destino de la aldea, con el Raikage como vencedor. Lo sorprendente fue que obtuvo tres títulos por lo que sucedió allí, algo que no era común en absoluto, al menos no según lo que yo sabía.

Luego, me enteré de lo ocurrido en Iwagakure y su lucha contra Amegakure. El nombre de Hanzō se elevó como una figura legendaria, alguien que, según decían, podría rivalizar con la fuerza de cualquier Kage, si no superarla. Fue tan formidable que Iwa se vio obligada a retirarse del país, aunque no sin antes atacar países vecinos para llevar algo de vuelta a su aldea.

También escuché sobre cómo lograron sofocar un intento de rebelión en Sunagakure y su alianza con el País de los Ríos. Pero lo que realmente me tenía confundido era todo lo relacionado con el Jinchuriki del Shukaku. ¿Estaba vivo o no? Los rumores eran contradictorios. Algunos decían que había muerto, otros que había ascendido a un alto cargo. Me preguntaba si todo eso sobre su ascenso no sería solo una cortina de humo para ocultar que ya no estaba entre los vivos. Era difícil saber en qué creer en medio de tanto caos.

Después de aquello, llegó una de las semanas más... depresivas, al menos para mí. Tuvimos que contabilizar las bajas que había sufrido la aldea, ver cómo las familias eran notificadas una a una. Y luego, ver el nuevo cementerio de la Hoja, algo que me golpeó fuerte, porque me hizo recordar cómo hace tiempo el antiguo cementerio había sido destruido en ese ataque que sufrimos. Fue en ese mismo incidente donde mi sensei perdió la vida, y no podía evitar sentir cómo eso me calaba hasta el alma. Así que fui principalmente para honrar su memoria, llevando un poco de incienso, y me quedé ahí, mirando su nombre escrito en la lápida.

Me puse a hablar al aire, como si él pudiera escucharme desde donde estuviera. Le conté todo tipo de cosas, desde las más tranquilas y buenas, como el hecho de que, poco a poco, había empezado a tener amistades genuinas. Le confesé que al principio, esas cosas no me importaban realmente, y que no entendía por qué en la Hoja le daban tanta importancia a esas cosas. Pero con el tiempo, empecé a sentir lo que de verdad se debía proteger.

Le hablé de Sakura e Izumi, que estuvieron ahí desde el inicio. Al principio, solo las veía como compañeras de entrenamiento. Sakura, esa chica explosiva con un temperamento corto que siempre me regañaba por hacer tonterías, pero con la que, a pesar de todo, me reía mucho. Y aunque no lo hubiera admitido antes, de verdad apreciaba que estuviera ahí en los momentos difíciles. Le conté cómo Izumi fue alguien con quien, sorprendentemente, pude conectar de una manera especial. Ella me compartió sus preocupaciones, sus sentimientos sobre el pasado y su familia, y yo le conté sobre la desaparición de mi propia familia. Recordé cómo hablamos por horas, sintiendo que había encontrado a alguien que realmente entendía mi dolor.

Le hablé de las nuevas amistades también, como Ino. Aunque recientemente habíamos empezado a tratarnos más, me sentía cómodo con ella. Le conté cómo me había salvado junto a Sakura en más de una ocasión, y cómo eso me hacía sentir que no estaba solo. Y luego, le hablé de Minato. Alguien a quien apenas conocí, pero después de ver su vida, después de saber cómo nos ayudó, sentí como si lo conociera de toda la vida. Me sentía bastante a gusto con su presencia y esperaba que pudiéramos seguir en contacto. De alguna manera, ya lo consideraba un amigo.

Pero también le confesé mis preocupaciones por Agatha, sintiendo cierta culpa en todo esto. Sabía que ella y yo podríamos acabar por tener que enfrentarnos, y tal vez uno tendría que dar muerte al otro. Y, sinceramente, no quería hacer eso. Si pudiera, si fuera posible, quisiera que ella pudiera salvarse. Pero no sabía cómo eso podría afectar a la aldea si tuviera que dejarla ir. Era una situación complicada, y mientras hablaba con mi sensei, sentí que esos pensamientos me pesaban más de lo que estaba dispuesto a admitir.


Ese mes, cuando parecía que las cosas no podían empeorar, llegó una noticia que hizo que todo se sintiera aún más incierto. En una reunión de los daimyō de Ionia, se anunció, en pocas palabras, que ahora todos tenían la libertad de hacer lo que quisieran en el ámbito militar. Soltaron las riendas a todos, permitiendo que cada aldea tomara las decisiones que considerara necesarias. Esto desencadenó una serie de alianzas entre las aldeas menores y las aldeas mayores, con todos buscando mantenerse seguros bajo la protección de las grandes aldeas.

Entre esas alianzas, se decidió que el País de la Luna se uniría a nosotros en Konoha, lo que nos daba un nuevo aliado en esta guerra que no parece tener fin. Las demás aldeas menores también tomaron sus decisiones sobre a quién aliarse, todas excepto una: la del País de la Lluvia. Ellos se negaron a participar en la guerra, lanzando un desafío a cualquier aldea que se atreviera a enfrentarse a ellos. Esa declaración resonó con fuerza, mostrando que no todos estaban dispuestos a ser arrastrados por el caos que estaba consumiendo a Ionia.

Además, se supo que el representante de los Uzumaki se había aliado con la Hoja. Aunque inicialmente no tenían la intención de participar en esta guerra, después del ataque de Kiri, sabían que no podían confiar en las demás aldeas. Esto, de alguna manera, nos daba un poco más de seguridad, pero al mismo tiempo, añadía otra capa de complejidad a la ya tensa situación en la que nos encontrábamos.

Sin embargo, aun entre tanta incertidumbre y la declaración de una guerra como nunca habíamos visto antes, hubo algunas cosas que me permitieron festejar, aunque fuera por unos momentos. La primera fue mi ascenso a jounin, algo que sinceramente me tomó por sorpresa. No esperaba que fuera a ascender tan rápido a este puesto, y aunque me sentí orgulloso, no fue la única sorpresa que me llevé. Después de eso, fui nombrado como maestro de academia, aunque a tiempo parcial para poder seguir apoyando en las misiones.

Mis días en la academia son una mezcla de entrenamientos duros y conversaciones más profundas. Me pusieron a cargo de las clases de Taijutsu y Kenjutsu, lo cual está bien porque es donde realmente puedo mostrarles de qué estoy hecho. Esos chicos llegan sin saber apenas cómo mover los pies, y ver cómo poco a poco van mejorando, cómo van agarrando confianza, es algo que no esperaba disfrutar tanto. No solo se trata de enseñarles a pelear, sino de hacerles entender que ser un ninja de Konoha es mucho más que solo saber golpear fuerte.

De vez en cuando, me piden que hable con los estudiantes sobre lo que significa realmente ser un ninja de la Hoja. Les cuento lo que mi sensei me enseñó, aunque en su momento no entendí una mierda. Algunos de esos mocosos me miran con escepticismo, igual que yo lo hacía cuando era más joven, algo que de cierta forma me da un poco de gracia por la ironía del asunto, yo, de entre todas las personas, hablando de estas cosas cuando yo mismo estuve del otro lado en su tiempo. Me tomo mi tiempo para contarles las cosas que he pasado, cómo al principio también era impaciente y quería acelerar las cosas, pero que con el tiempo aprendí que la verdadera fuerza no está solo en el poder, sino en saber cuándo y cómo usarlo. Les hablo de cómo las ideas cambian con la experiencia, y que la paciencia y la determinación son tan importantes como cualquier técnica que puedan aprender, pues ellos eran el futuro que buscábamos proteger, y si íbamos a salir adelante de esto, necesitaban creer que había algo en lo que creer.


.

Dirigiéndome al puesto de ramen, donde solía ir con Izumi, sentía una mezcla de nostalgia y calma. Era curioso cómo algo tan simple como una comida se había convertido en una tradición entre nosotros. Solíamos venir aquí después de entrenar, compartiendo risas y historias mientras disfrutábamos de un buen tazón de ramen. Hoy, sin embargo, estaría solo. Izumi estaba en una misión, y aunque me alegraba por ella, no podía evitar sentir su ausencia.Cuando llegué al puesto de ramen, me senté en uno de los taburetes y pedí lo de siempre. Aunque el lugar estaba más vacío de lo habitual, la familiaridad del entorno me reconfortó. Mientras esperaba mi comida, miré a mi alrededor, pensando en cómo, a pesar de todo, Konoha seguía siendo el hogar que siempre había conocido, un lugar donde, incluso en tiempos difíciles, encontraba un sentido de pertenencia.Hoy no sería un día de batallas ni de misiones, sino un momento para reflexionar, para recordar lo que había sido y lo que aún estaba por venir. Y aunque Izumi no estaba allí para compartir el momento, su presencia se sentía en cada rincón de ese pequeño puesto de ramen, como un recordatorio de lo que realmente importaba.

Mientras comía mi ramen, los pensamientos comenzaron a divagar inevitablemente hacia Sakura. Siempre era así; cada vez que pensaba en Izumi, Sakura se colaba en mis pensamientos como una sombra persistente. Era extraño, casi incómodo, porque sabía que sentía algo más que amistad por ambas, pero descifrar qué exactamente me resultaba difícil.

Después de la batalla en HQ, había formado muchas nuevas amistades, y eso me hacía más consciente de mis sentimientos. Izumi y Sakura no eran como el resto. Eran diferentes, y aunque no quería admitirlo del todo, sabía que algo en mí cambiaba cuando estaba cerca de ellas. Recordé aquel abrazo que Sakura me dio junto a Ino, un momento que me hizo sentir algo que no podía explicar del todo, algo que aún resonaba en mi mente.

El ramen, que siempre me había reconfortado, ahora tenía un sabor diferente, mezclado con esa maraña de sentimientos que no sabía cómo manejar. Me sentía "raro", como si algo dentro de mí estuviera en conflicto, y por mucho que intentara ignorarlo, no podía escapar de esa sensación. Era algo más profundo que cualquier batalla, algo que no podía resolver con fuerza o técnica. Pero ahí estaba, latiendo en el fondo de mi mente, mientras trataba de disfrutar de mi comida en ese puesto de ramen.
 


Tus pasos te llevaron por las calles sin rumbo alguno, al menos de forma consciente, pues eventualmente te detuviste frente a un edificio, grande y mejor resguardado, tomando más área para incluir hasta tres pequeños campos de entrenamiento. Era la nueva academia de la Hoja que finalmente había terminado su construcción por completo, al menos tres veces más grande que el anterior. Fue mientras lo veías desde afuera que notaste las puertas abiertas, al parece era un día de clases particulares, el ciclo escolar había acabado así que solo estaban los que querían seguir estudiando a pesar del tiempo libre o reforzar algunos conocimientos.

Decidiste entrar, por pura nostalgia. Avanzaste por los pasillos, y por donde veías no había nada que recordaras, y a la vez, todo era igual. Más grande, renovado, mejor pintura, pero... Más de lo mismo. Como si vieras una persona que jurabas conocer, pero nunca habías visto. Recordar el rostro de una persona que jamas conociste. Te quedaste parada al lado de un aula, mirando adentro, y había unos cuantos jovenes estudiando solos, todos de ellos todavía niños, seis años menores que tú. Uno de ellos parecía realmente estar sufriendo leyendo su libro, otro estaba estudiando con toda la calma del mundo, y una tercera estaba a unas cuantas sillas de distancia mirando al segundo con ojos tiernos.

Algo de esto te causó cierta nostalgia, pero no supiste identificar por qué.

Seguiste tú camino por la academia, observando que a pesar de lo que pasó hace un año atrás, todo estaba... Normal, como si nunca hubiera pasado nada, nunca hubiera existido otra academia, nunca hubo una explosión. La vida seguía, y sin importar qué pasara, que hicieramos, nada iba a cambiar... Hasta que llegaste a pararte cerca del dojo, donde había unos ninjas atacando a otro, no sabías bien el por qué, el ataque era a base de palabras al menos, gritando de que era molesto porque se creía mejor que el resto solo por qué salió primero de clase, con las mejores calificaciones: su forma de ver al resto era molesta, y se iban a asegurar de arreglar ese rostro molesto.

Pero antes de que empezaran a pelear, llegó corriendo uno de los nuevos Sensei a detener la pelea, a regañar a los que iban a iniciar la pelea, y se llevó al que iban a atacar para hablar con él. Este lugar de entrenamiento, junto con lo que pasó, te recordó a unos años atrás, dónde estuviste en un torneo que lamentablemente perdiste, pero que Ada iba a ganar hasta que la emboscaron, tal cual a ese niño. Miraste alrededor cuando todos desalojaron el lugar, pasando al lado tuyo, fue que miraste de vuelta al interior y por un segundo miraste una sombra en medio de un joven, pero un parpadeo más y ya no estaba, solo el lugar solitario.

Decidiste abandonar el lugar y volver a recorrer la calle, pero antes de salir te detuviste ante un poster que estaba poniendo una secretaria del lugar, un poster que decía que se venía el primer torneo oficial de la Hoja. Al verte interesada, la secretaria te dijo que era, por ahora, solo para Gennin; era algo que se estaba instaurando por Sarutobi Hiruzen, usando de inspiración el torneo clandestino de años atrás, y en base a un deseo que el maestro de Hiruzen, Tobirama Senju, tenía: crear un exámen teórico y práctico para juzgar las habilidades de los ninjas, y con ello, saber si debían ascender o necesitaban más enseñanzas.

Te retiraste finalmente de la academia; quizá las cosas que se veían tan pequeñas e inútiles hace años finalmente empezaron a mostrar sus frutos años después. Quizá todavía había forma de cambiar lo que se creía imposible, y el tiempo era un aliado, y no enemigo: un recordatorio de que, así como las decisiones y actos del pasado empezaban a aparecer hoy en día, tal vez tú por fin empezarías finalmente a cambiar el futuro y el destino de esta aldea, no solo por la responsabilidad que tenías ahora, si no por el poder que ahora ostentabas.

Y mientras caminabas calle abajo, te preguntaste una sola cosa: ¿Qué harías con estas nuevas posibilidades?​

 
QOVhepb.png

~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 30) - ❀ - (Tx02)]
[Harmony of Souls - (20 años)] [1'62 m – 56 kg]

Caminé sin rumbo consientemente, porque mi propio subconsiente me demostró que de alguna manera si tenía donde llegar: el enorme edificio, grande y mejor resguardado, se alzaba ante mi rostro de una manera en que para cuando lo noté, una parte de mi cabeza incluso recordó la misma manera en que había llegado al barrio Uchiha... y todo lo que desencadenó aquel día, las explosiones, el fuego, la pérdida de la antigua versión de este edificio.

Era más grande sin duda, y aún con todo, seguía causando la misma nostalgia que había tenido cuando entré en ella, de tal manera en que por puro ese sentimiento -movida por él, como tantas veces había hecho en muchas cosas- terminé ingresando, avanzando por los pasillos.

Sabía que era nuevo, que todo estaba hecho una vez más, pero así mismo se sentía familiar, como si la base se mantuviera tal cual como cuando era una niña intentando aprender, ingresando con la pura motivación de quién piensa que los ninjas es lo bueno, lo que debe ser.

Esos mismos pensamientos me hicieron quedarme de pie a un lado de un aula, tratando de recabar la familiaridad en ella, los cambios que pudiera tener... hasta que reparé mejor en los niños estudiando, en su dinámica, más pequeños, pero tal cual en algún momento estuve ahí también, no obstante, tres en especial se quedaron un poco más grabados en mi: uno sufría mucho estudiando, el otro era todo lo contrario, y luego estaba una niña que miraba al último, con una expresión que hasta cierto punto se sintió familiar.

Más la estampa general me causó un grado de nostalgia que me sacó una sonrisa suave a pesar de que ni sabía bien de donde venía.

Caminar y caminar, avanzar, llegar hasta estar cerca del dojo. Todo se sentía tan normal, como si el tiempo no hubiera pasado, o a la vez, como si hubiera pasado demasiado tiempo desde que ocurrió todo, lo cual hasta cierto punto era extraño porque yo sabía que no había pasado tanto tiempo, ¿Porqué el tiempo se sentía tan difuso de cierta manera? Una mueca se formó en mis labios, notando entonces mejor al grupo de ninjas atacando a otro verbalmente, molestos con una sola persona, reclamándole por su lugar en la clase, por como eran sus calificaciones, por como miraba al resto del mundo.

Mi rostro demostró enojo, molestia, mi ceño se frunció, mientras los recuerdos me llegaban a la cabeza, ver la situación, como le rodeaban... el puro instinto de dar unos pasos firmes hacia allá a regañarlos fue lo que hizo que efectivamente diera el primero, ya no era débil, podía perfectamente intervenir para evitar que ocurriera algo.

Pero no hubo necesidad, no cuando uno de los senseis llegó corriendo, regañando y llevándose al que iban a atacar, dispuesto a hablar con él, evitando una confrontación.

Fue dificil no tener la imagen de Ada cuando pasó lo mismo, cuando incluso me quedé de pie sin entender nada de lo que ocurría ahí.

Miré de reojo como desalojaban, sin reparar mucho en mi, notando después de nuevo el interior, la confusión me llegó al rostro al ver esa sombre en medio de un joven, pero bastó con un parpadeo para que se esfumara, ¿había imaginado cosas? Tanta nostalgia golpéandome bien pudo provocar eso, si debía ser justa con mi maña de darle demasiadas vueltas a las cosas.

Bien, quizá ya llevaba suficiente tiempo dándo vueltas aquí.

Más, antes de poder irme del todo, aquel cartel apareció, uno que me hizo mirarle con curiosidad, arqueando una ceja, tan obvia que incluso la secretaria terminó por explicarme sobre el mismo, causando que una "o" se formara en mis labios... un torneo ue no fuera clandestino, si no un examen práctico y teórico para juzgar habilidades.

Tenía sentido a su manera.

Aquel pensamiento, lo visto, se sintió casi como una película en mi propia cabeza mientras salía del sitio, cada pequeña cosa, cada fragmento que se había sentido casi como algo inutil... tenía su sentido, tenía su forma: en su momento lo había creído, incluso cuando llegué con Tsunade-shishou mencionándole la perspectiva de algo que psicológicamente ayudara más a los niños, un area en el hospital destinada a eso... claro, la guerra no es que facilitara mucho el asunto, no cuando ahora mismo podía ver bien realmente lo que era el hospital, con qué contaba el hospital, como es que afrontaba toda la situación que encontrábamos.

Pero ahí estaba, la situación, la realidad tácita de que las cosas si podían tener su porqué, de que incluso de una manera u otra habían repercusiones en algo pequeño, y no solo en algo grande, y ante eso, fue dificil no recordar de nuevo mis propias descisiones en Uzu, lo que ocurrió al final, como resultó todo, incluso la manera en que llegaron los médicos de reserva después de que los enviara a algo que claramente era la muerte porque no tenían la preparación del combate que necesitaban.

Miré mis manos unos momentos, quedando de pie en medio de la calle.

Mi forma de hacer las cosas, mi manera de lidiar con las cosas, la manera en que el mundo seguía cursando a pesar de todo, incluso la nostalgia de ver la academia, y hasta recordar todo lo que tuvo que lidiar Ada, y más aún, nuestras propias discusiones respecto a lo que era un médico, a mi manía de querer ir al frente y no estar solamente atrás, las repercusiones psicológicas que quedaron después de una guerra, y la manera en que a pesar de todo, la academia aún demostraba a chicos que querían seguir por esta ruta.

Eché a caminar calle abajo, continuando mi ruta, mientras las semillas iban plantándose, mientras el pensamiento de que ahora podía hacer más iba aferrándose, mientras la perspectiva de que no sería un pecado el intentar hacerlo mejor: médicos más preparados, realmente preparados, para el combate, médicos capaces de ir con sus compañeros.

Que se apoyaran, que se acompañaran, asegurar esa parte para que todos vuelvan a casa, y aún con todo velar por ellos después, no solo en cuerpo, si no en mente, para que no solo no hubiera más gente que se quedara sola, si no, gente sufriendo cuando esta vida los alcance.

Tal vez por la guerra el plan de tirar un area destinada a la parte psicológica no era algo tan rápido, pero la idea de plantearle a Hokage-sama un plan más directo para con la academia respecto a preparar realmente a ninjas médicos de combate desde la base misma... una clase destinada a eso, buscar como instaurarlo de tal manera que no solo fueran buenos médicos quienes quisieran seguir esta ruta, si no reforzando su capacidad de sobrevivir y pelear mientras están con sus grupos como un activo más real.

El que pudieran estar con sus compañeros al frente no sonaba ahora como una locura tan dura, no a estas alturas con todo lo que había pasado.

Eché a andar, dándole vueltas mentalmente a como prepararía el plantearle todo eso a la máxima autoridad de la aldea, porque sabía que era cambiar las bases que Tsunade-shishou instauró, pero si la academia podía cambiar y buscar mejorar... entonces nosotros también podíamos mejorar las bases en las que vivíamos como médicos, mejorar esa area donde ahora tenía no solo responsabilidades, si no también protestad.

 



Saliendo a las calles de la aldea y empezando a pasear por ellas, decidiendo que de las tantas cosas que le gustaría hacer en días libres elegir, sus pasos al final la llevaron a todos lados. Algo que comer en algún lugar suficiente fino y calmado para poder relajarse, algo que comprar para disfrutar de las nuevas ganancias que tenía. La vida dentro de la aldea era bastante calmada a decir verdad, y fue ahí cuando te detuviste a pensar un poco en ese simple hecho: la vida dentro de una aldea ninja era calmada, las posibilidades de que algo malo pasara a alguien aquí eran bastante bajas, no eran nulas solo por el desafortunado estado en el que estaba Ionia.

Pero esos niños que pasaban jugando, las mujeres con un bebe en su interior que caminaban charlando con sus parejas, amigos o amigas, estaban tranquilamente viviendo sin ningún problema. Los ninjas que veías corriendo de un lado a otro eran tan obviamente Gennin y se veían, dentro de todo, felices y tranquilos... Para ellos no había guerra, para ellos no había muerte aún.

Entender esto te hizo devolverte a la memoria de tú padre. Había sacrificado su vida por una tarea ninja, por conocimiento... ¿Te habías parado a preguntarte el por qué? Ni siquiera el por qué dentro de forma estrategia o de combate, simplemente el por qué alguien llegaría volverse un ninja. ¿Qué hacía a las personas volverse ninja? Ciertamente para ti, al inicio, fue porque se requería que te volvieras una, heredera y todo eso, aunque ya eras una líder. ¿Tus hijos tendrían el mismo destino? ¿Y si tenías más de uno? ¿Los dejarías no ser ninjas?

Eso era el inicio, pero ahora esa respuesta podría haber cambiado. ¿Qué te hacía ser una ninja? ¿Qué te hacía querer arriesgar tú vida? ¿Por qué? Una pregunta que muchos se preguntaban, que muchos preguntan, que los Sensei en la academia tratan de responder y averiguar, tratar de hacer que la gente que no quiera hacerlo tenga tiempo y, más importante, oportunidad de no hacerlo. No conocías como era antes, pero de lo poco que sabías es que antes esa oportunidad no existía; todos y cada uno de los Yamanaka que nacieran tenían la obligación de ser ninjas, de usar sus habilidades por el bien del clan, para poder sobrevivir, para ganar el sustento.

Hoy en día, no solo los Yamanaka, si no que todos los clanes tenían la posibilidad de simplemente no ser ninjas, a pesar de nacer con su linaje de sangre. Y los que no tenían uno, que no venían de una gran familia ancestral como la tuya, también tenían la posibilidad de serlo, aprender y tratar de lograr su sueño de ser un ninja, pero siempre todo se devolvía a la misma pregunta.

Y con eso dentro de tú mente en estos momentos, se te hizo una pregunta: ¿Acaso sabías por qué tú padre se volvió ninja? ¿Por qué decidió mantenerse así? ¿Por qué aceptó sus obligaciones? ¿Por qué murió? No podías preguntarle ahora, pero quizá podrías responder esas preguntas si te las hacías a ti misma, y tratar de darle algo de sentido a esta vida.

Sin embargo, antes de que tú mente se llevara todo el tiempo para responder esas preguntas, dos ninjas aparecieron caminando algo rápido al verte, uno traía un pergamino en la mano. Pidiendo disculpas, al ser tú día libre, te pidió la ayuda en la firma de unos documentos para presentarlos al Hokage de inmediato, ya tenía la firma de Danzō, así que la tuya era más que nada para formalizar el cierre del documento que venía por parte de la División de Inteligencia; mientras lo firmabas, leías un poco y te explicaban el resto, parecía ser solo información de las rutas actuales de los ninjas de Konoha, que patrullas necesitaban ayuda, cuales no, aquellos que podían devolverse, cuales se necesitaban extender más tiempo, y también estarían los datos de cuales, desafortunadamente, desaparecieron.

Por tú nueva posición, aunque fuera limitada, tenías acceso más o menos a la información de primera mano de cómo le estaba yendo a Konoha, y al resto de las aldeas, en la guerra. A decir verdad, ni muy bien, ni muy mal. Luego del golpe tan fuerte que hubo entre Kiri y Konoha, el resto de las aldeas empezó a tratar de entender el nuevo Arte de la Guerra de a poco, como al inicio, enviando primero a miles, decenas de miles; hasta ahora no se había vuelto a ver un ejército real de más de cien mil ninjas, y ojala así se mantuviera.

También tenías acceso a algunos pocos movimientos del ANBU, los suficiente para que supieras algunas cuantas cosas. Como el hecho de que al menos había diez grupos (cuatro integrantes) en todo momento en el exterior de Konoha, y veinte a la espera de cualquier eventualidad dentro de la aldea. Estos veinte se encontraban siempre rondando toda la aldea, vigilando cualquier cosa, desde civiles, pasando por los clanes y obviamente asegurando los pasajes propios que usaban para ingresar a la aldea. Seguramente que había aún más cosas que no sabías con tantos atados que tenías, pero eso al menos te dejaba algo más preparada.

Algo gracioso, si considerabas que no hace mucho estabas intentando espiar y tratar de obtener el conocimiento que ahora, en su mayoría, te llegaba por obligación y ya ni siquiera tenías que meterte a oficinas de ninjas que ahora te pedían ayuda en algunas cosas.

Los dos ninjas de la División de Inteligencia se fueron corriendo apenas obtuvieron tú firma, y tú lograste volver a tú día de compras, comida y visitas a lugares lindos. Y quizá no eras la única con el día libre, pues notaste como Sakura venía caminando a lo lejos al lugar donde estabas.​

 
3d9a2edef72e62d18de5b72d045d98a460d11a2b_hq.jpg

[Humano (Harmony of Souls) - (18 años)] [153 m – 57 kg]
[Ras&Rea: (x4) - (x3)] [Sabiduría B] [Nv 30] [x2]

A medida que caminaba pensando en alguna actividad trivial en la que invertir mi tiempo libre, el contraste entre el exterior de estas murallas, donde la guerra era algo tangible y caótico, y el interior donde no podías ver ninguna indicación de que había un conflicto armado en una escala continental. Supongo que era bueno, la generación que estaba en formación podia permanecer ignorante y viviendo sus vidas normalmente por el futuro cercano, lo que me llevo a una nueva línea de pensamiento. En un punto de mi vida estuve en esa posición, la responsabilidad del clan siempre estuvo presente, a menor medida en mi infancia, pero como una sombra siempre estuvo detrás de mi aun si mi padre no me presionaba constantemente, era suficientemente lista para saber que se esperaba de mi y no hubo protestas de mi parte para entrar a la academia.​

Tener mi propia familia nunca había pasado más allá de un pensamiento ocasional, muy joven para el matrimonio y aun no conocía a nadie que cumpliera mis estándares, pero ahora siendo líder de mi clan, sería el destino de mi descendencia eventualmente asumir el mando, pero me sentía bastante firme en el hecho de que de mi parte no habría presión alguna para que se formaran como ninjas ni que tomaran el liderazgo si decidían entrar a la academia de todos modos, los Yamanaka eran un gran con muchas ramas, muchos más capaces de lo que yo era actualmente asi que no me quitaba el sueño el hecho de mi descendencia directa no tomara las riendas. Al menos esperaba que para ese entonces y esta guerra fuera cosa del pasado y no hubiera una necesidad tan vital de contar con ninjas.

Supongo que en algún momento mi padre se preguntó estas mismas cosas y ya que hace un par de años aún seguía bastante despreocupada, nunca hice mayor inferencia en este tipo de cosas por lo que no supe si tuvo algún conflicto con referencia a que camino iba a tomar su vida.

Llevaba un tiempo caminando sin mayor rumbo y perdida en mis pensamientos, pero estos finalmente fueron interrumpidos por la aparición de dos ninjas. Sabía que un ataque enemigo dentro de la aldea era casi imposible, pero también sabía que un ataque no necesariamente tenía que venir de una aldea enemiga, en especial para alguien en mi posición, por lo que, aunque lo disimule bien tenía la guardia alta, pero resulto ser algo tan trivial como firmar un documento. De todos modos, me tome el tiempo de leer los documentos y no encontré nada especialmente importante, por lo que firme de todos modos. La nueva posición me daba la facilidad de no tener que escabullirme para encontrar información, ya que era parte del flujo de la misma y si bien no era completa ni confidencial, aun así estaba más informada que un Jonin promedio, pero aun así sabía que no era suficiente para los fines que me interesaban, tenía que saber más si quería descubrir que había detrás de las acciones de Hokage y del mismo Danzo, pero aun si este último solo tenía un ojo visible, nada parecía escapar su vision, por lo que aún no había podido conseguir algo relevante.

En su momento me pregunté sobre los avistamientos s de Anbu en la aldea, y ahora solo por ser líder me había enterado que regularmente había equipos de Anbu en patrulla por toda la aldea, por lo que tenía razon, pero no era tan siniestro como pensé en primer lugar. Aun quería saber más de los Anbu, lo que era un desafío considerando la naturaleza misma de la organización, pero estaba determinada a lograrlo.

Una vez me quedé sola nuevamente después de que los dos mensajeros partieran iba a nuevamente a seguir mi camino cuando vi que alguien familiar también se encontraba en las calles el día de hoy, por lo que sin perder mucho tiempo comencé a caminar hacia donde estaba Sakura, levantando saludando con una mano para que me viera con mayor facilidad.
 


Finalizando tú estancia en el puesto de ramen, seguiste viajando por la aldea para ver qué más hacer, qué más hacer para entretenerte al menos por hoy, y de un lado a otro, quizá subconscientemente, tus pasos te llevaron hasta dar con un lugar dentro de la aldea que era de entrenamiento, era un dojo como tal, uno normal, ajeno a la academia ninja. Por lo que sabías, era propiedad de una chica llamada TenTen que era amante de las armas y Taijutsu, solo que en lugar de armas pesadas como tú, ella se dedicaba a todas ellas, incluso a las de lanzamiento, siendo casi que una sabelotodo de ese aspecto, y aunque ahora mismo no parecía estar dentro, desde afuera podías ver a varios chicos, algunos que reconociste como alumnos de academia, entrenando con ganas.

Incluso en días libres algunos seguían buscando entrenar... Pero siempre era bueno intentar saber el por qué, una pregunta que te hizo tú Sensei, una pregunta que seguro escuchaste muchas veces, y que ahora parecías saber la respuesta: proteger, en eso se encontraba la respuesta, y así como en Konoha se denominaba "proteger al Rey", ese rey para cada persona significaba algo diferente, pero siempre algo importante. Algunos consideraban al Rey la misma aldea, otros consideraban literal que el Rey sería el Hokage o Feudal, otros era la nueva generación, amistades, familiares... En fin, todo se devolvía a lo más importante: proteger a través de la fuerza.

Fue mientras mirabas a esa nueva generación que una pregunta aparecería por tú cabeza: ¿por qué ellos luchaban? Algunos todavía no entendían realmente toda esta filosofía, tú tampoco la entendías hasta hace poco, y tuviste que ver muchas cosas malas para entenderlo, y hasta realmente tener a alguien cercano para poder enfocarte en ello... Pero al menos ahora lo entendías, y comprendías fielmente que era la principal razón de por qué te habían hecho un Sensei, no especialmente por tus grandes habilidades como maestro o enseñar, a pesar de que tenías algo importante en tú repertorio, el Hachimon. No, te pidieron ser un Sensei por algo, y ese algo era tú voluntad, tú corazón, tus ideales para proteger Konoha, con el fin de que otras personas te siguieran en ese mismo sueño.

Antes de que te empezaran a mirar raro por ver desde afuera una clase por tanto tiempo, llegó a pasar cerca tuyo un compañero ninja, que aunque parecía igual estar de descanso, al mirarte te saludó y te dio una noticia: de las cosas que se lograron reclamar en Uzushiogakure, ya por fin estaban liberando bastante de las "recompensas adicionales", y por lo que escuchó, suficientes armas y objetos de los ninjas de Kiri se logró recuperar en condiciones para reforjarlas en nuevas armas, y al parecer uno de los elegidos de portar un arma especial serías tú.

Luego de esa buena noticia, se despediría para seguir adelante y lo mismo harías tú. Viajando por la aldea, visitando lugares, de un lado a otro, solamente observabas a las personas, civiles y ninjas, convivir como si nada. A este punto de tú vida, una pregunta importante que debías de hacerte, aunque fuera quizá algo oscura, era la siguiente: ¿Cuál sería una buena forma de morir?

Mientras te respondías esa pregunta fue que notaste a un par de calles más abajo a dos chicas, una rubia de pelo largo, y una pelirrosa de cabello corto, Sakura e Ino parecían estar hablando ahí, quizá era buena idea ir a saludarlas.​

 
ʀᴇᴛꜱᴜ ᴋɪʀɪꜱᴀᴋɪ
QMQYigS_d.webp

[Int: 02] [Lvl 30]​

Después de terminar mi ramen, seguí caminando sin un destino claro, dejando que mis pies me llevaran por la aldea. Era una de esas mañanas en las que el silencio se colaba en los rincones de mi mente, dándome espacio para reflexionar, aunque nunca me ha gustado mucho quedarme solo con mis pensamientos. A veces, en días como estos, lo único que necesitas es seguir adelante, dejar que las calles te guíen. Y así fue como acabé frente a un dojo que, según recordaba, pertenecía a una chica llamada TenTen.

No la conocía personalmente, pero había escuchado bastante sobre ella. Una experta en armas, una sabelotodo en todo lo que se refiere a Taijutsu y armamento. No era exactamente mi estilo, ya que siempre he preferido las armas pesadas, algo con lo que pueda golpear con fuerza y causar un impacto inmediato. Pero había algo en su reputación que despertaba mi curiosidad. Tal vez algún día entrenaría con ella para ver de qué estaba hecha, cómo era su estilo en comparación con el mío. Seguro que podría aprender algo nuevo, o al menos tener un buen desafío, lo que siempre es bienvenido.

Desde afuera, pude ver a varios chicos entrenando con ganas. Algunos de ellos los reconocí como alumnos de la academia. Me hizo pensar en mis propios días en la academia, cuando yo era un mocoso que apenas sabía cómo mover los pies. Recordé cómo, en ese entonces, no entendía ni una mierda sobre todas esas cosas "cursis" que hablaban los maestros, sobre la voluntad de fuego y lo que significaba ser un ninja de Konoha. Para mí, todo se trataba de ser más fuerte, de ser mejor que los demás. Proteger al "Rey" y esas cosas, me sonaban a puro relleno. No me importaban entonces, solo quería pelear, demostrar que podía hacerlo mejor que nadie.

Pero ahora, viendo a esos chicos, me di cuenta de lo mucho que había cambiado. La verdad, muchos de ellos probablemente no entendían aún lo que significaba todo eso de la voluntad de fuego, al igual que yo no lo entendía en su momento. Sin embargo, vi algo en ellos, esa chispa que te impulsa a seguir adelante, aunque no entiendas del todo por qué. Y eso, en cierto modo, me hizo sentir un poco de orgullo. Esos mocosos están en el camino correcto, aunque todavía les falte mucho para entender lo que realmente importa.

Estaba tan perdido en mis pensamientos que no me di cuenta del tiempo que llevaba observando desde afuera, hasta que un compañero ninja, que parecía estar igual de libre que yo, pasó cerca y me saludó. Me dio una noticia interesante: habían recuperado varias armas y objetos de los ninjas de Kiri en Uzushiogakure, y al parecer, yo sería uno de los elegidos para portar una de esas armas reforjadas. Eso me sacó una sonrisa. No todos los días te dan un regalo así. Me despedí de él y seguí caminando, sintiendo cómo la emoción de recibir un arma nueva me daba un pequeño empujón de energía.

Mientras recorría las calles, observando a los civiles y a otros ninjas convivir como si nada, una pregunta se coló en mi mente, una que no había pensado en serio hasta ahora: ¿Cuál sería una buena forma de morir? No es que ande buscando mi final, pero después de todo lo que he vivido, es una pregunta que no puedo evitar hacerme. Si tuviera la opción, ¿cómo me gustaría que todo terminara?

Si tuviera que elegir cómo morir, no me gustaría que fuera en una cama, viejo y cansado, rodeado de recuerdos de lo que fue y nunca volverá. No, si tengo que irme, prefiero que sea en el campo de batalla, en medio de una lucha en la que pueda darlo todo por aquellos que me importan. Quizás, en ese último momento, podría sentir que realmente he cumplido mi propósito, que he protegido al "Rey" hasta el final. No me molestaría irme así, sabiendo que dejé todo en la pelea, que no me guardé nada, y que en el camino, también dejé algo más valioso que solo fuerza: la enseñanza de lo que significa ser un ninja de Konoha. Si puedo pasarle eso a la mayor cantidad de mocosos, entonces podría decir que he hecho algo que realmente importa.

Mientras esos pensamientos cruzaban por mi mente, vi a Sakura e Ino a unas calles más abajo. La visión de ellas me sacó de mis cavilaciones, haciéndome sentir un calor familiar que no había experimentado en un buen rato. Con una sonrisa en el rostro, de esas que no puedo evitar cuando veo a mis amigos, levanté la mano en un gesto despreocupado y me acerqué a ellas.


¡Sakura! ¡Ino! — les llamé mientras me acercaba—. Vaya, al fin las veo fuera de sus nuevos despachos. ¿Qué pasó, se tomaron un respiro de ser las jefas?

Solté una pequeña risa, dejando que mi tono bromista se hiciera notar. Sabía que ellas entenderían la broma, pero también que, detrás de ese tono despreocupado, estaba la sinceridad de alguien que estaba genuinamente contento de verlas. Dicho esto, les pregunté a ambas cómo les había ido en sus nuevos puestos. Aunque ahora también era un sensei (Aunque a tiempo parcial), sentía que mis responsabilidades eran mucho menores comparadas con las suyas, como ser la persona responsable de un clan o del hospital de la Hoja. Sentí cómo mis hombros se tensaban un poco al pensar en la presión que debe suponer algo así. Era uno de esos pocos retos que, sinceramente, no me daban muchas ganas de enfrentar.
 


Con los tres finalmente reunidos, pudieron conversar un poco más, y la mañana ya no solo se encontraba en la soledad propia.

Después de un rato, intercambiar saludos, saber las actualizaciones de sus vidas y más, decidieron seguir caminando por la aldea, al final del día los tres habían despertado con ese deseo, y hasta ahora había sido una buena forma de poder ver al pasado, y sentir algo de nostalgia... O al menos, ver cómo las decisiones que tomaron hace tanto, y a la vez, tan poco tiempo atrás empezaban a notarse.

Durante esos movimientos fue que pasaron al lado del nuevo cementerio de la hoja, donde hubo las ceremonias hace ya unos meses atrás de todas las personas que terminaron muriendo; algunas recibieron tumbas propias, otros, la mayoría, solamente fueron tallados en el monumento a los ninjas, que siempre se encontraba vigilado, limpio, adornado, la forma en la que Konoha brindaba honor a aquellos que caían y su única recompensa era tallar su nombre entre cientos, miles a este punto, más... Pues Ino y Sakura se enteraron eventualmente del número de muertos durante un solo día de combate: noventa mil ninjas perdieron sus vidas, y unos veinte mil terminaron por morir durante el viaje a casa y otros más aquí, donde, a pesar de todos los esfuerzos, no pudieron ser salvados.

Ese monumento era lo único que quedaba como algo oficial de que existieron, de que vivieron... Y los que les sobrevivieron.

Vieron ir y venir familias, parejas, muchas personas que al menos iban en grupos, que podían saber que estaban siendo apoyados por alguien más, pero cuando se detuvieron y miraron hacia adentro, sin entrar, pero vigilando su contenido... Las cosas no eran tan positivas. Había personas totalmente solas mirando las tumbas, las historias que tenía cada uno seguro que eran interesantes. ¿Quién era esa persona? ¿Qué le gustaba comer? ¿Color favorito, helado favorito? ¿Qué pasiones tenía? ¿Qué sueño fue apagado al morir? Uno dejaba de pensar en eso cuando miraba esas tumbas, pero en ese lugar, en ese monúmento, podrías tener historias para años si esos muertos pudieran decir una respuesta a cada una de esas preguntas, volver a ser escuchados, declarar que "yo viví".

Pero de cierta manera hubo otra pregunta que se les pasó por la cabeza. Esto a causa de que vieron personas solitarias en tumbas, pero no eran adultos, tampoco eran jovenes: niños. De entre seis hasta a doce años, solos, sin nadie cerca como para decir que fueron acompañados por un familiar, que estaban siendo cuidados por un relativo o amigo de la familia. Ahí, en la soledad, solo estaban parados frente a una tumba, o varios solamente mirando su reflejo en el monumento a los caídos.

"Protegan al Rey"
"Protegan a la nueva generación"

Cosas que les decían a ustedes, cosas que ahora muchos de su "generación" ahora repetían. Sacrificarse por los demás, dar su vida para que sobreviviera otro, una muy noble necesidad, un muy noble deseo, uno que incluso Retsu desearía. ¿Quién sobreviviría a Retsu? ¿Quién se pararía frente a su tumba? ¿Quién lo recordaría? ¿O solo moriría, y su historia, su nombre, acabaría tallado entre miles más? Los tres estuvieron en aquella misión en el bosque del País de la Luna, aunque no juntos, los tres sabían muy bien de lo que pasó ahí: los Gennin, aunque fueron a ayudar, la mayoría fue ayudado, se les dejaba lo más fácil, lo más simple, y en caso de que algo fallara, de que algo les pusiera en riesgo... Ninjas de alto grado, con más experiencia, tal cual como ustedes tres, se sacrificaron para salvarlos... Esa vez quizá no entendieron las ramificaciones de eso, pero ahora tal cosa se había multiplicado en una escala inimaginable; en esa instancia solo fueron unos cientos de ninjas a una misión, y ya se consideraba una operación gigante, asombrosa. Ahora, unos cientos de ninja eran un número estadístico al lado de las decenas de miles.

Y mientras esos niños y niñas miraban a amigos, tios, hermanos, padres, abuelos o quién sea que estuviera ahí, eternamente recordados en piedra o metal, la pregunta que apareció fue directa: ¿Qué era más trágico? ¿Ver morir a tus padres siendo un niño, o ver morir a tus hijos?​

 
3d9a2edef72e62d18de5b72d045d98a460d11a2b_hq.jpg

[Humano (Harmony of Souls) - (18 años)] [153 m – 57 kg]
[Ras&Rea: (x4) - (x3)] [Sabiduría B] [Nv 30] [x3]

No había pasado mucho tiempo en esta conversación para ponerlos al día cuanto una conocida y fuerte voz llamo mi atención, y aunque ya podia sentir el chakra conocido, de igual forma me tomo por sorpresa, no su presencia, más bien la coincidencia deque los tres estuviéramos libre al mismo tiempo, cosa rara en estos tiempos donde la urgencia siempre estaba presente de una forma u otra. De este modo continuamos nuestra caminata con la aldea mientras intercambiábamos historias y de algún modo, terminamos llegando al cementerio.

Cuando sali de mi casa a la aldea esta mañana este lugar no estaba en mi lista de actividades para entretenimiento, pero ya estábamos aquí por lo que no puse objeción cuando entramos a ver los nuevos monumentos, mientras fuera una visita corta. Tal vez era naturaleza humana el deseo de olvidar terribles eventos y concentrarse en lo positivo, la general sensación de victoria fue ideal para esconder la montaña de cuerpos que quedo como subproducto de esa victoria, el número de caídos era enorme y no se hablaba mucho al respecto, con la excepción de este lugar donde los nombres eran gravados en estos monumentos.

Era algo surreal ver lo que de hecho quedaba después de la muerte, mi padre falleció frente a mis ojos cumpliendo su deber, iba a pasarme lo mismo algún día? caer en la línea del deber y dejar a mi familia detrás, era honorable a la percepción de lo que significaba ser un shinobi, pero que era el honor en comparación con tus seres queridos? nunca estuve opuesta a la idea de tener una familia, pero tampoco estaba demasiado entusiasmada para llegar a ese momento de mi vida. ver a las personas en este lugar me hacía pensarlo dos veces, la filosofía de la aldea se basaba en el sacrificio y tal vez fuera por el bien mayor, pero este era comúnmente el resultado, familiares y huérfanos visitando tumbas.

Me di la vuelta para encarar a mis acompañantes con una expresión bastante indiferente en mi rostro Bien, ahora estoy deprimida en retrospectiva tal vez no fuera la mejor elección haber visitado este lugar.
 
QOVhepb.png

~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 30) - ❀ - (Tx03)]
[Harmony of Souls - (20 años)] [1'62 m – 56 kg]

Curioso por decir poco el hecho de no solo encontrarme con Ino -con quien empezamos a hablar rápidamente, como si no lleváramos demasiado tiempo sin vernos, cuasi con esa capacidad natural que podrían tener dos buenas amigas de no verse y luego hablar como si nada-. si no encontrarnos después con Retsu, que apareció súbitamente, destacando directamente al prácticamente gritar en nuestra dirección.

Así pues, ahora éramos los tres caminando, platicando, con Retsu preguntando si nos tomamos un respiro, y hasta cierto punto bien eso podía ser así: era hasta gracioso ver el antes y después, considerando cuando nos sobraba teóricamente el tiempo y ahora que teníamos suerte si dormíamos bien.

En este punto para ambos fue normal escuchar como lo mio era una mezcla entre que me gustaba el reto -me sentía orgullosa de lo logrado- y que también era un estrés horrible así que entendía completamente porque se irritaba por todo Tsunade-shishou.

Eso o bien era porque teníamos una personalidad demasiado similar.

Más actualizándonos de una u otra manera ese ambiente de nostalgia que ya me seguía se mantuvo entre todos, al punto en que continuamos caminando juntos hasta que terminamos por pasar a un lado del nuevo cementerio que tenía la aldea después de lo ocurrido con Ada.

Era dificil no recordar el número de muertes real, no cuando como médico ahí precisamente supe de primera mano aquella información, no cuando me había tocado lidiar con el peso de saber que mis decisiones bien pudieron ser mejores para tratar de alguna manera bajar esos números: una parte de mi misma creyó, quizá ilusamente, que si realmente podía ayudar a la idea de tener mejores médicos de combate para disminuir estos números en el futuro.

Más esos pensamientos quedaron de lado mientras mirábamos, mientras caminábamos, aquel monumento que era lo único que quedó, que era lo que la gente venía a mirar, a ver, con lo que lidiar.

Tanta gente, tantas familias, adultos, ninjas, civiles, parejas... y más importante, aquellos niños solitarios que incluso me recordaron aquella misión, aquella ocasión en la que incluso vi como los propios ANBUs de mi aldea me atacaban: allá, cuando no quise inclinarme por ninguno ni el otro, si no que decidí que iba a esforzarme más porque ningún niño quedara sin padre, ni ningún padre quedara sin sus hijos.

¿Pero era suficiente? ¿Que pasaba con la misma lógica de la aldea de proteger al rey?

Miraría de reojo a Ino, a Retsu, mientras las preguntas rondaban por mi cabeza, mientras nuestra plática nos llevaba a eso mismo a la par que recordaba los números, la escala a lo que ahora llegaba la vida de ninjas que teníamos, el riesgo que nos había demostrado lo ocurrido en Uzu.

Más mi atención se fue hacia Ino mientras notaba su expresión indiferente, a pesar de todo, tal que suspiré. -Bueno, no te culpo- admití, a sabiendas de que en el fondo una parte de mi misma lo que menos desearía -aun si era egoista- es que a ella le ocurriera algo, a Retsu... a.... bueno, había demostrado bastante ese mismo egoismo nada más por Ada.

Una mueca se formó, mientras algo simil a la migraña me quería subir por la cabeza, a sabiendas de que la nostalgia y la depresión de esta situación era suficiente como para hacerme reflexionar más sobre como actuaba para con las cosas.

La misma situación fue la que hizo que terminara por contarle a ambos mis ideas respecto a los ninjas médicos: al menos, podía contarles eso a ellos, añadiendo aquella misma lógica tan mía.- realmente se me hacía trágico tanto que los hijos perdieran a sus padres como el hecho de que los padres perdieran a sus hijos.


 
ʀᴇᴛꜱᴜ ᴋɪʀɪꜱᴀᴋɪ
QMQYigS_d.webp

[Int: 03] [Lvl 30]​

Después de intercambiar algunas palabras animadas con Sakura e Ino, decidimos seguir caminando juntos por la aldea. A medida que avanzábamos, observaba cómo todo había cambiado con el tiempo. Algunos puestos y tiendas seguían en pie, otros habían desaparecido o cambiado completamente. No pude evitar pensar en cómo me vería a mí mismo si volviera al pasado. Imaginaba al Retsu de hace unos años, con esa actitud despreocupada y temeraria, mirándome ahora. Seguramente se reiría en mi cara, diciéndome que me he ablandado con la edad. Puedo verlo claramente, ese joven Retsu lleno de arrogancia, dispuesto a darme un buen golpe en la cabeza para que volviera a ser el de antes, como si eso pudiera hacerme recuperar el fuego que antes ardía de forma más caótica. Esa imagen me arrancó una sonrisa, pero también me hizo darme cuenta de cuánto he cambiado. No sé si para bien o para mal, pero definitivamente he cambiado.

Cuando llegamos al cementerio, mi expresión se volvió más seria, casi automáticamente. Este lugar siempre tiene un efecto en mí, sobre todo porque vengo aquí a menudo para rendir homenaje a mi sensei. Es un sitio que me obliga a recordar, a reflexionar sobre las decisiones que tomé y los caminos que elegí. Ver a las familias ir y venir, dejando flores y rezando frente a las tumbas, me golpeó más fuerte de lo que esperaba. Recordé cuántos sacrificios se han hecho para asegurar un futuro mejor, para proteger a aquellos que no pueden protegerse por sí mismos. Mirando todas esas tumbas, no pude evitar preguntarme: ¿Alguien me recordaría si hoy fuera mi último día? Hace años, una pregunta así me habría dado igual. Vivía el momento, sin pensar en lo que dejaría atrás, en quién quedaría para contar mi historia.

Pero ahora… ahora es diferente. No quiero simplemente desaparecer, no quiero que mi existencia se borre sin dejar huella. Quiero que mi vida haya significado algo para aquellos que me importan. Quiero que, de la misma manera que mi sensei vive en mí, pueda vivir en la memoria de alguien más. Me di cuenta de que, aunque nunca lo admitiera antes, quiero ser recordado. No me importa tanto la gloria o la fama, pero sí quiero que aquellos a quienes les importo, me lleven en su memoria. Quiero que mis alumnos, esos mocosos que ahora entreno, encuentren la fuerza para continuar, para llevar la voluntad del fuego en sus corazones y vivir sus vidas al máximo. Quiero que vean en mí no solo a un guerrero, sino a alguien que entendió lo que realmente importa.

Mientras caminábamos por el cementerio, esos pensamientos pesaban en mi mente. Miré a Ino y Sakura, escuchando sus palabras mientras observábamos el lugar, y aunque normalmente habría soltado una broma para aligerar el ambiente, esta vez me mantuve en silencio. No porque no tuviera nada que decir, sino porque el lugar exigía un respeto que entendía profundamente. Ver las inscripciones en las tumbas, los nombres de aquellos que lo dieron todo… me hizo sentir una responsabilidad que antes habría ignorado. Era como si el peso de todas esas vidas me cayera encima, recordándome que ahora no solo lucho por mí, sino por todos los que ya no están aquí para hacerlo.

Las palabras de Ino y Sakura resonaron en mis oídos, pero fue la solemnidad del momento lo que realmente me impactó. No era un simple paseo, era una especie de peregrinación silenciosa que hacía con mis amigas, reconociendo el sacrificio de tantos.

Después de unos minutos de silencio, noté cómo el ambiente se volvía cada vez más pesado, casi palpable. No es que no entendiera la importancia del momento, pero tampoco quería que nos quedáramos atrapados en esa tristeza. Miré a Ino y a Sakura, y, con una sonrisa ladeada, decidí intentar levantarles un poco el ánimo a mi manera.

Vamos, chicas, no se pongan tan melancólicas. Después de todo, estamos aquí, ¿no? Y mientras sigamos de pie, tenemos la oportunidad de hacer que esos nombres en las piedras no sean en vano. —Dije, dejando que mi tono fuera firme pero animado—

Luego de ello e intentando cambiar ese ambiente un poco cargado que se estaba formando escuche la idea de Sakura, sonriendo un poco para luego mirarle bastante interesado en su idea — ¿Ya tienes un plan sobre como los piensas organizar? Si necesitas alguien para que entrene con ellos solo dímelo, serviría bien para poder desempolvarme en los ratos que este en la aldea
 



Siguieron avanzando, siguieron conversando, y el siguiente recuerdo le pegó solamente a Sakura.

Estaban pasando cerca de uno de los pocos campos de entrenamiento dentro de lo que era realmente la aldea, y asegurado por ninjas. Era un campo usado más que nada para pruebas oficiales, combates especiales o algo similar; algunas veces incluso demostraciones para la aldea por parte de los ninjas. En este caso era una especie de combinación de las tres cosas, y para todos, hasta para nijnas.

Adentro había varias personas, incluso se veían ANBU cerca del lugar y azoteas cercanas. ¿Razón? Estaban haciendo convocatorias para poder controlar un arma, un objeto, bastante popular y reconcido por muchos de la Hoja al ser usado a través de muchos campos de batalla. Si Ino y Retsu hacían memoria también lo reconocerían, Sakura lo haría algo más profundo considerando ella fue una de las que lo encontró.

Era un abanico, se veía tan normal como alguno ceremonial que solo servía para tirar aire, y si acaso. Pero este, conocido como el Bashōsen, era capaz de tomar el chakra (una gran cantidad, masiva a decir verdad) del ninja que lo empuñara para liberar una ráfaga o controlar uno de los cinco elementos con una potencia tan grande que se le atribuía un poder de Rango A a esos controles elementales.

Sin embargo no tenía un dueño real, ni siquiera TenTen, que es la que más lo usaba, podía controlarlo bien a causa del gasto tan absurdo de chakra que tenía; incluso se consideraba que solo unos cuantos en la aldea podrían usarlo, pero lamentablemente esos especificamente no querían usarlo, no necesitaban usarlo o directamente sería desperdicio darselo. Así que día y noche se intentaba encontrar al perfecto dueño del Bashōsen para poder hacer mejor uso de este.

Pero eso tampoco le tiró otra pregunta a Sakura: ¿Dónde quedaron el resto de las armas? Nunca supiste realmente cuantas había, pero con lo que recordabas de lo visto en el mural, ese pergamino debería traer aún más armas, objetos, pero nunca has visto, o escuchado, de su uso en algún lugar. ¿Acaso el pergamino realmente solo traía uno? ¿O había gato encerrado ahí?

Mientras tanto, en el caso de Ino que estaba viendo a varios fallar (desmayandose en el acto) de controlar el abanico, recordó que, leyendo algo de los archivos anteriores a ella, hubo un periodo de tiempo donde hubo muchas misiones de ruinas y otros lugares arqueológicos en Ionia, algo de por si difícil; que todo explotara en combates y peleas ninja hacía que pocas cosas aguantaran el tiempo. Estas misiones venían incluso antes de todo el tema de los jinchuriki, aunque ahí fue su apogeo... Ahora no se hacían misiones de ese tipo, al menos no que supieras. Lamentable, pero algo normal, considerando ahora todos tenían cosas más críticas en la mente.

Retsu se fue su mente hacia la academia, no es que diera muchas clases, pero conversaba con otros Sensei, y sabía que había bastante popularidad en los estudiantes de academia en seguir ciertos "idolos" en Konoha. Una vez le dijeron que hubo un gran deseo, en su momento, de ser ninjase sensores o algo que les ayudara a poder descubrir secretos, ruinas y más. Después fueron cambiando su sueño, y seguramente seguirían cambiando hasta encontrar realmente el estilo de cada uno, mientras tanto, se seguiría intentando seguir al ídolo del día, ya sea algún clásico, como muchas ninjas médico en entrenamiento en busca de Tsunade, aquellos que se esforzaban para sacar buenas notas para llamar la atención de gente como Orochimaru (por cierto, ¿dónde estaba?) o tratar de dominar los cinco elementos como Hiruzen Sarutobi... Entre otros ídolos, incluso ya habías empezado a escuchar que algunos querían aprender Taijutsu por completo, ¿por qué será?

Los cambios que da el destino, algunos se quedaron atados a ciertas historias, sucesos, deseos y sueños... Otros simplemente siguieron adelante, siempre viviendo en el presente, y dejando atrás aquello que quedó sepultado en la historia.​

 
QOVhepb.png

~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 30) - ❀ - (Tx04)]
[Harmony of Souls - (20 años)] [1'62 m – 56 kg]

Continuamos avanzando, con Retsu preguntandome si ya tenía un plan, a lo cual admiti que primero debía sentarme bien para ver como le plantearía todo eso al Hokage, no obstante tendría en cuenta su sugerencia, después de todo la idea era meterlo dentro de la academia, y él ya era prácticamente un sensei ahí.

Al menos algo tenía, algo en lo que enfocarme...

Hasta que aquel recuerdo pegó más duro una vez nos vimos frente a aquel campo de entrenamiento, con quienes eran convocados para probar aquella arma, la misma que precisamente yo había encontrado.

Fue dificil no recordar incluso que aquel fue mi primer encuentro con Arikko, que aquella vez incluso se sintió extraño aún ver a Ada fuera, no como un ninja de la Hoja, si no pululando con Akatsuki, con nosotros prácticamente en una carrera dentro de aquellos caminos repletos de historia que nos rodeaban.

Aquellos recuerdos, incluso el hecho de que los tres nos quedaramos mirando todo mientras parecían seguir viendo con respecto a quién valía la pena entregarle aquel objeto, causó que otra duda me golpeara, una que objetivamente hablando, había dejado un poco de lado en medio del caos de la guerra: ¿donde estaban las otras? no es que hubiera visto todo, que supiera un número exacto, pero en este punto podía dar fé a mi propia memoria respecto a que habían más, de que deberían haber más.

El ruido tras mis oídos de que había algo más detrás causó que una parte de mi misma recordara con más fuerza, de que no solo me llegara el pensamiento de lo que vivimos ahí, si no de todo lo que pasó después, y lo que yo misma ignoré en el afan de sobrevivir a una guerra intentando servir de algo como médico.

La aldea seguía teniendo algo turbio detrás suyo, algo que no funcionaba bien, había algo más allá de lo que nosotros veíamos, y las palabras de Ada respecto a todo eso se abrieron como una caja, la misma que me empujó a decirme a mi misma que no dejaría eso atrás, que... que podía seguir dándole paso a esas dudas aún si todavía tenía mucho trabajo encima: ahora, si lo hacía sola o no, era la cuestión.

No podía obligar a mi amiga a lidiar con ser líder y con mis propias ideas si así no lo quería, a pesar de que ahora mismo estábamos mejor posicionadas que antes para entender algunas cosas.

Miré a todos, luego a Ino, luego a Retsu.

Pero finalmente, cuando nos alejáramos de este sitio, con las ideas en mi propia cabeza, fue que mis ojos se fueron hacia la mujer de cabellos rubios. -usa tu jutsu mental- le pediría en un susurro bajo, bien podía haberselo pedido por cualquier cosa, en este punto teníamos suficiente rango como para justificar el que alguien escuchara el susurro -que lo dudaba-.

Más cuando ella lo hiciera, cuando nos conectara, sería que mi voz sería clara en su mente. -(Aún quiero investigar más a fondo la aldea)- la sentencia fue clara, fue sincera, la idea que habíamos prácticamente dejado en un estado de pausa por todo lo que nos rodeaba: Empecé a susurrarle mentalmente que ahora que teníamos... más, aún quería entender que había detrás, que había ocurrido, he incluso, le comentaría que incluyéramos a Retsu si ella confiaba en él también.

Dejé en ella el conectarlo mentalmente, pues si así ocurría, sería que le diría a Ino que le explicáramos mentalmente lo que hahbíamos discutido en su momento.

El nombre de Ada sería susurrado en mi mente hacia los otros dos, Ino simplemente confirmaría que no le había olvidado, Retsu apenas se enteraría de esa conexión.


 
3d9a2edef72e62d18de5b72d045d98a460d11a2b_hq.jpg

[Humano (Harmony of Souls) - (18 años)] [153 m – 57 kg]
[Ras&Rea: (x4) - (x3)] [Sabiduría B] [Nv 30] [x4]

Entre la charla continuamos nuestra caminata y en esta oportunidad terminamos llegando a un sitio menos solemne, uno de los campos de entrenamiento y a juzgar por las apariencias estaba siendo activamente usado por algunos Anbu, ahora en mi posición sabia más sobre los misteriosos ninjas enmascarados, pero aún no confiaba en ellos, no realmente, sabia muy poco y me mantenía sospechosa de sus acciones. En esta oportunidad, sin embargo, parecía ser algo bastante transparente, pruebas para determinar si algún voluntario podia manejar ese objeto tan particular del que había leído en varios reportes, había sido recuperado en una misión, pero la dificultad de su uso había probado ser un desafío para la mayoría y los que si podían, no mostraban mayor interés en el objeto.

Sus orígenes eran un misterio para mí, la lista de cosas que era un misterio para mi crecía día tras día y era bastante frustrante, uno pensaría que con mi posición manejaría un volumen mayor de información, pero oficialmente el Hokage me había puesto grilletes y aun no lograba establecer un método alternativo de obtener información considerando que ya no era muy viable el escabullirme y conseguirla personalmente. Mis propias habilidades y reservas de chakra no eran muy compatibles con el abanico, por lo que no iba a ser voluntaria para usarlo, pero el símbolo de un misterio que presenta gran poder si era muy atractivo, y estaba determinada a comenzar a resolver todas estas incógnitas. Me había perdido en mis pensamientos observando a los ninjas tratar de usar el abanico y caer exhaustos después de un par de movimientos, tanto a si que solo perdí el tren del pensamiento cuando Sakura llamo mi atención. Levante una ceja con cierta intriga, pero de todos modos concedí su petición y abri el enlace mental de telepatía.

Desde mi conversación con Shikaku había sido muy cuidadosa de no compartir lo que allí se dijo con Sakura, o con nadie realmente, aun sin nada concreto era exponerlos a información que podia causar problemas y aun no cambiaba de opinion con respecto a ese hecho. Escuche su proclamación, estábamos de acuerdo aun si todo tuvo de detenerse por la urgencia de la guerra, pero tendríamos que maniobrar ambas labores si queríamos lograr algún progreso. Realmente dude si era sabio traer a Retsu a este arreglo que teníamos, había sido nuestro leal compañero en momentos de vida o muerte, pero también era escandaloso y siempre hablaba de más, por lo que la menos por ahora decidí que no era una buena idea, especialmente con la actitud que el Hokage había tomado con todos nosotros Aun no eventualmente lo más seguro es que tendríamos que compartir la información con el, pero por el momento era mejor que permaneciera ignorante.

No estaba muy dispuesta a compartir información clasificada con Sakura, tanto por el hecho de que en mayor parte no concernía a Sasuke o a los Uchihas, y por la advertencia de Shikaku que siempre estaba presente, ni él no estaba dispuesto a libremente compartir información de sus sospechas con Choza. Lo que me tomo por sorpresa fue un extraño pensamiento, lo que me hizo mirarla con algo de confusion De quien estas hablando? el nombre no me era familiar, y ahora tenía conocimiento de muchas personas, en especial si eran ninjas, ni tampoco sbaia su motivo para mencionarla en este momento.
 
Atrás
Arriba Pie