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Historias de [Konoha]... Ōkami no Naku

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Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas...


 


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Izumi Hyūga
☯ Nv. 15 ☯


Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, como cualquier otro. Aun resentía los efectos secundarios de consumir las drogas en la última misión, esperando pacientemente a que el tiempo pasara mientras intentaba vivir de forma saludable y sin excesos, hasta que los efectos se desvanecieran, sin dejar de lado el entrenamiento y el ejercicio como tal, ya que eso ayuda a mantener el cuerpo sano. Pero dentro de todo evitaba realizar tareas demasiado pesadas por el momento.

Sin embargo, mi mente estaba ocupada con un tema particular: lo que había captado mi atención en aquellas ruinas. No podía quitarme de la cabeza todo lo que vi en esos murales y las hipótesis que había formulado. Sentía que aún me faltaba mucho por entender. Quizás si hubiera comprendido esas inscripciones, no tendría las dudas que me aquejan.

En este momento, estaba inmersa en la investigación, tanto que me encontraba en una de las bibliotecas que Isochi-sensei me dijo que podía usar desde el día que me gradué. Nunca antes había utilizado estas instalaciones, ignorando por completo lo útiles que podrían ser.

Incluso sentía curiosidad no solo por Ionia en general o lo que descubrí en esas ruinas, sino también por el pasado de mi clan, Preguntándome qué habría sido de mis antepasados en esa época, ¿habrán interactuado ellos con Abaddon o alguna de las otras figuras? Por lo que me contó Sakura, el la figura que vio, que yo asumí que era el "Dios" opuesto a Asura parecía tener el Sharingan, lo cual me hacía suponer que debía ser un Uchiha, así que al menos uno de los clanes de Konoha seguramente existía.

Sin embargo, no sabía cómo abordarlo exactamente. Los ancianos del clan eran los que más conocimientos debían poseer respecto a los tiempos más distantes, ya que habían vivido mucho antes de que las aldeas ocultas siquiera existieran. Seguramente tendrían anécdotas interesantes, además de tener mucha sabiduría. Pero tampoco sabía muy bien con quién exactamente debía hablar para obtener información útil sin molestarles. A veces, dentro del propio distrito de mi clan, intentaba conversar con los miembros que conocía para saber quién podría tener la mejor información sobre nuestro pasado y tal.

Sin embargo, ahora, aunque antes ignoraba las bibliotecas, ahora me encontraba frecuentándolas en busca de libros, pergaminos o cualquier tipo de información relevante para aprender más sobre la historia y geografía de Ionia. Comencé con algo más "básico" y cercano, como el País del Fuego, sin dejar de lado otras cosas que estuvieran al alcance. Así que me encontraba sentada en una mesa con algunos libros que había tomado de allí, junto con un cuaderno donde estaba tomando notas. Quería ver qué lograba aprender y si encontraba coincidencias con las cosas que había anotado en mi diario de investigaciones.

Hasta el momento, no había encontrado nada parecido, casi como si estuviera oculto o escondido. Eso lo hacía aún más misterioso, despertando en mí el deseo de conocer más sobre lo que había sucedido en ese lugar y cómo las cosas llegaron a ser lo que son. Saqué mi propio diario, observando las ilustraciones y textos que había realizado, como solía hacer de tanto en tanto, preguntándome qué significaban todas esas pistas.

 
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~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 16) - ❀ - (Tx01)]
[Harmony of Souls - (18 años)] [1'62 m – 56 kg]


Había transcurrido un tiempo desde mi último día libre en el hospital, más que nada porque una parte de mi misma había evocado su mente en eso como una ligera distracción, mantenerme ocupada en algo que requería de todo mi esfuerzo mental ayudaba mucho a que dejara de lado dolores de cabeza, confusiones, sentimientos y demás, dándome cierto respiro para mi misma, era dificil quedar de noche pensando cosas cuando estabas demasiado agotada como para hacer otra cosa que no fuera caer como saco a tu cama sin hacer.

Pero claro, luego llegó aquella misión donde fui con Retsu, que ayudó también a distraerme algo, y finalmente había logrado darle algo más de orden a las cosas, asumiendo mis propias culpas respecto a la situación, ahora mismo lo que me quedaba era avanzar en lo que reflexioné cuando había ido a la misión para con él: podía seguir siendo genin, pero no debía quedarme solo estancada en el resto de cosas.

Estudiar más era una vía que tomaría, habiendo dejado de lado muchas cosas que antaño disfrutaba por evocarme a la medicina, aprender de historia, estudiar cosas en general, todo eso siempre fue un gusto interno, la realidad de haberlo olvidado me golpeó cuando quedé al aire con cosas que quizá en otras instancias hubiera sabido si no le hubiera dejado tan de lado; Luego estaba mi propio taijutsu... que ya había mejorado más, pero faltaba, y finalmente aquella espina de una invocación, aún si luego de esa misión con Retsu tenía en claro que lo mejor que podía hacer por mi misma era buscar una que fuera más idónea para el ámbito que tanto reforzaba cada día de mi propia vida: la medicina.

Opciones habían, cosas que hacer para distraerme también, y eso fue lo que me hizo caminar por las calles de la aldea mientras comía los dangos de un palito, deslizándome entre la gente con soltura. -(Después podría ir a ver a Ino, salir a comer de noche juntas, la invitaré yo esta vez)- se la debía, la última vez que habíamos salido juntas específicamente a comer algo más sabroso, elaborado y hasta llamativo, había olvidado mi cartera en casa... solo porque esa vez definitivamente había tenido la cabeza en otro lado a un nivel en que incluso ir al hospital habría sido hasta irresponsable de mi parte, ¿cuando había sido? Ah, claro, después de encontrarme a Sasuke en esa cascada, un impacto demasiado grande para mi propio sistema, suerte que había acumulado días de descanso como para no ir al hospital luego de eso.

Más recordar eso automáticamente me volvió a llevar a la misión: ¿salió bien? ¿se salvó? ¿tuvo algún problema? ¿como estaría ahora mismo? ¿se acordaba de mi la mitad de como me acordaba yo de él?

Muchas preguntas, ninguna tendría respuesta si no lo veía, y no es como que eso me asegurara nada, peor, no me lo iba a encontrar paseando por la aldea, pero eso no impidió que mi propio avance inconsciente me llevara hasta un lugar demasiado especifico, como un imán natural, y es que para cuando lo noté, mis propios pies me tenían parada en el barrio Uchiha, apenas un par de pasos pululando por la entrada, con aquel símbolo brillando en lo alto, tan llamativo, con mis ojos verdes recorriendo todo, recordando incluso cuando salí de la casa de Shisui después de que Sasuke me llevara ahí.

Con un solo dango en el palito, lo apreté ligeramente, aún si sabía que no tenía nada que hacer aquí, la invitación de Shisui hace tanto tiempo atrás no tenía sentido alguno a estas alturas, pero no pude evitar quedarme un rato más mirando el interior, aún sin comprender realmente porque todo tenía que haber llegado a este punto. ¿Era demasiado iluso haber deseado que solo se quedaran aquí? ¿Era demasiado iluso aún creer que existía alguna justificación? ¿Por qué no solo se quedó para... intentar ser Hokage? Aquellas ideas, mis propias ideas volando, me hicieron suspirar, quedándome quizá un poco más del tiempo necesario quieta, aún si sabía que debía reanudar marcha y mejor ir a otro lugar, como la biblioteca.


 
ʀᴇᴛꜱᴜ ᴋɪʀɪꜱᴀᴋɪ
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Caminaba por una de las calles más transitadas de la aldea, en busca de distraer mis pensamientos en el bullicio y movimiento constante que me rodeaba. Después de haber comido un delicioso tazón de ramen en el mismo negocio donde conocí a Izumi, decidí dar un paseo para reflexionar sobre algunas cosas que habían estado rondando en mi mente.

La imagen de mi viejo vino a mi mente y me pregunté cómo estaría en estos días él y mi madre. Aunque sé que las cosas en nuestro hogar probablemente seguirían siendo igual de aburridas como siempre, no puedo evitar pensar en ellos dos.

También recordando un poco algo que se había expuesto estos días, y era la mentalidad que predominaba ante mis deseos por mayores desafíos, por querer mostrar mi fuerza... algo que parecía casi como si fuera un tabú. Sí, entendía que mi actitud impulsiva y mi búsqueda de oponentes poderosos puedan causarles preocupación, pero es algo que no puedo evitar. ¿Como podría avanzar al final si no mostraba que era capaz de algo? Incluso si fallaba solo me haría entender que no estaba listo, aunque arrastrar a otros conmigo no era algo que me gustaría tampoco, y ahí el problema de ello, si arrastraba a otros por mis deseos ¿Como podría justificar mis acciones? Era un dolor en el culo todo esto.

Mientras caminaba entre la multitud de personas, una sensación de frustración me invadió mientras reflexionaba sobre el hecho de que tal vez no estuviera demostrando todas las cualidades que un ninja debería tener. No se trata solo de poder y desafío, también de responsabilidad y preocuparse por los demás. Eso me tiene un poco fastidiado.

Suspiré y pasé una mano por mi cabello, intentando despejar mis pensamientos.

Mi caminar eventualmente me acabo por llevar frente a una biblioteca, un lugar que en lo personal no me llamaba realmente, aunque no pude evitar pensar en si sería un lugar que sakura e izumi frecuentaran, aunque bueno, si sakura trabajaba en el hospital, probablemente seria más practico para ella aprender de los médicos del mismo para apoyarse, que solo encerrándose en la biblioteca. Mientras que izumi por lo que me comento sobre su gusto que empezó a tener sobre la historia luego de su misión, no se me haría raro que estuviera en una en estos momentos, sentándome en la sombra de un pequeño negocio.
 

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Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas...

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.


E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería.


Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea.

 
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~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 16) - ❀ - (Tx02)]
[Harmony of Souls - (18 años)] [1'62 m – 56 kg]


Absorta de pie en un barrio que hace más de un año hubiera tomado cualquier excusa tonta con tal de pisarlo, fue que recorrí un poco más con la vista, meditando como se sentía tan diferente al resto de todo, con tanta gente diferente, personas que tenían sus propias vidas, sus propios problemas y situaciones, quizá más de uno habría pasado por el hospital y solo ahora mismo no lo estaba registrando mucho.

Por supuesto, con mi cabeza más .... distorsionando todo en mis propios pensamientos e ideas, fue casi como un shock súbito y sorpresivo lo que me hizo reaccionar, abriendo más los ojos, frunciendo el ceño, con mi mirada enfocada en una sombra que avanzó, casi como un espejismo que normalmente bien pudo pasar solo desapercibido, tan normal como las demás, en un ritmo tan común, no había nada interesante que llamara la atención, podría incluso sentirle como cuando veía gente acumularse caminando por la aldea, cuando andaba en un lugar u otro, personas que vivían su vida y que aún con todo no molestaba, sombras en la visión periférica.

Pero... algo, había algo, algo se sentía raro ahí, extraño, atrayente como un imán, Ve, susurró mi propio subconsciente, tanto como para que llevara ligeramente una mano a mi sien. ¿Era el dolor de cabeza lo que me hacía estar pensando que debía solo seguir una sombra? Médicamente no tenía sentido alguno, pero siendo justos, ¿cuando había aplicado la lógica a mis corazonadas? Nunca, eso precisamente era parte de lo que me movía muchas veces, y casi que esta no sería la excepción, nada más porque apenas bajé la mano, mis piernas empezaron a moverse, un pie detrás del otro, un paso más adelante, el barrio Uchiha se extendió en su magnificencia frente a mi a medida que me metía más al lugar, siguiendo la ruta -buscando- la sombra, dejando atrás la percepción de la biblioteca, descartándola tan pronto como la idea tácita de seguir eso se instaló en mi corazón.

Y es que avancé, incluso medio caminando un poco más rápido si se me perdía por donde se fue, tratando de no confundirle con otras personas, rememorando inconscientemente incluso por donde llegué a pasar cuando dejé atrás la casa de Shisui, y es que fácilmente nunca me había metido en este sitio más allá de lo necesario, y aquí estaba, sin una razón más que un sentimiento guiándome detrás de algo que no sabía que era, pero la necesidad era suficiente fuerte para mi como para decirme a simplemente avanzar y meterme a esta area de la aldea.

¿Por qué la seguía? ¿Con qué fin? No lo supe, no era más allá que la sensación, tanto que ni si quiera fui capaz de reflexionar para mi misma si en el fondo estaba cometiendo o no un error; De todas formas estábamos en la aldea, nada malo debería pasar, menos a un lado de la policía, ¿No?


 


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Izumi Hyūga
☯ Nv. 15 ☯


Continué por un buen rato intentando estudiar, pero no encontraba nada nuevo, ni lograba descifrar lo que había encontrado en ese lugar. Los libros no mencionaban nada similar, lo cual me desconcertaba. Era... como si una parte de la historia estuviera oculta, tan oculta como la propia aldea, tal vez encontrar esa información, seria tan difícil como localizar Konoha a un genin extranjero. ¿Pero por qué? ¿Por qué no habría registros de esos acontecimientos en los libros? ¿Será que no estaba buscando de la manera correcta? Realmente me sorprendía, porque una ruina con trampas complejas, paredes luminosas, que algunas hasta se iluminaban con el color de mi chakra, y seres extraños hechos de "arcilla" o lo que fuera ese material, generaba muchas dudas. Los Objetos Ancestrales resultaron ser reales, lo que me hacía dudar si lo que había visto era mitología antigua de alguna sociedad oculta o no, quizás algunas cosas si sean de mitología, y los objetos sean no necesariamente armas, pero instrumentos religiosos o ceremoniales, quien sabe... Había detalles y cosas que indicaban que el lugar parecía un santuario para protegerse de ese demonio, Abaddon y esa tal "Madre" que ni siquiera puedo contemplar quien pueda ser, pues ninguno de las figuras importantes que vi yo, o Sakura en los murales, parecía mostrar una silueta femenina, pero incluso con eso, no estaba del todo segura. Era un misterio intrigante que me atrapaba por completo.

Seguramente a mis padres les molestaría que ahora dividiera mi rutina de entrenamiento haciendo otras cosas a parte, con lo que ellos considerarían "una pérdida de tiempo". Ellos querían que me enfocara únicamente en ser una guerrera y no hiciera nada más que eso. Esto me hizo darme cuenta de cómo los padres pueden condicionar a sus hijos si se lo proponen. Si bien disfruto mucho de los combates, especialmente los de Taijutsu, y entrenar es importante para mantenerme fuerte como ninja, había otras cosas interesantes y estimulantes a las que no había prestado suficiente atención. Era una pena no haberlo notado antes. No era necesario ser Hokage ni sentirme superior a los demás por "prestigio". Podía ayudar a la aldea que no solo me había brindado tantas oportunidades, sino que nunca me trató mal ni me dejaban de hablar, a diferencia de mis padres. Así estaría bien, y tal vez mis investigaciones podrían ayudar a otros algún día, quien sabe.

Mientras divagaba y seguía estudiando, unas chicas llamaron mi atención al empezar a hablar en voz alta sobre un chico muy guapo y sexy, con un aire de misterio. Me preguntaba por qué hablarían de eso en la biblioteca, pero parecía que solo fue una reacción momentánea, ya que luego se callaron y continuaron con sus cosas. Volví a mirar los libros, pero era lo mismo de siempre, conocimiento básico y cosas que ya conocía, nada relacionado con lo que tenía anotado en mi propio diario de investigaciones y teorías.

Quizás no estaba buscando la información correcta o tomaría más tiempo aprender lo que buscaba. Podría ser una historia que nunca fue transmitida a Konoha. Pues había muchas palabras en un idioma que no entendía, lo que indicaba que tal vez... era algo demasiado distante para estar registrado en los libros de historia comunes. Sin embargo, no me daría por vencida. Tenía que aprender más sobre Ionia y el mundo. Quería poder dibujar la cara de los personajes que me faltaban en mi investigación, agregar más detalles y tener certeza en lo que escribía. así que si bien no encontré nada hoy, tal vez mañana u otro día lo haga.

Finalmente, devolví los libros que había tomado y me marché de la biblioteca, llevando mis pertenencias. Decidí ir en sentido contrario al camino de la biblioteca para ver si por casualidad encontraba al chico del que tanto hablaban. Quería comprobar si era tan llamativo como para romper el silencio en la biblioteca. Por lo general, estas cosas no me importaban demasiado, ya que nunca había enfocado mi vida en cuestiones románticas. Sin embargo, esto irónicamente me recordó a una charla que había tenido con Sakura... Pero como este día no encontré nada nuevo en mis investigaciones, y no tenía nada mejor que hacer, en mi camino de regreso a casa decidí ir por el lado que decían, a ver si me encontraba con alguien que realmente fuera tan llamativo para causar esa reacción.

 

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Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo...

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


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E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


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Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea.

 


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Izumi Hyūga
☯ Nv. 15 ☯


Me preguntaba si realmente podría, de vez en cuando, llevar una vida de mujer "común" a veces, como había hablado con Sakura en su día. Parte de mí, por pura "inercia", todavía se sentía un poco culpable por no seguir al pie de la letra lo que me habían enseñado o dedicarle todo el tiempo posible a algo relacionado al entrenamiento o mejorar como Ninja, pero hasta ahora, ha sido positivo diversificar un poco mis actividades. Había personas que hablaban sobre alguien misterioso, lo cual me llevaba a pensar que estaba cerca o por los alrededores.

Cuando me topé con esa figura, parecía cumplir con lo que decían. Tenía un aire de misterio con esa túnica, pero no podía juzgar el "atractivo" de alguien a quien no podía verle la cara. Me preguntaba si sería realmente esa persona de quien tanto hablaban. Cuando finalmente lo vi al moverme en diagonal, entrecerré los ojos. Sí, era atractivo, no cabía duda, pero también me parecía familiar de alguna forma. Mientras divagaba en mi mente tratando de recordar quién podría ser, me vino alguien a la mente.

Espera, ¿qué? En ese momento, me invadió una confusión absoluta. ¿No es ese muchacho Sasuke? ¿El Uchiha traidor? ¿O es simplemente alguien muy parecido? Pero entonces, si era Sasuke... ¿Qué estaba haciendo aquí? ¿No se supone que había traicionado a Konoha? ¿Cómo logró entrar a la aldea sin causar revuelo, especialmente si hay tanta gente hablando de él? No entendía nada... pero no parecía estar atacando la aldea ni nada parecido. ¿Será que tiene un hermano gemelo o algo similar? No fue hace mucho tiempo que apareció en esas mismas ruinas donde estábamos en la misión... ¿Será que se arrepintió? Quizás, si no mató a nadie, lo pudieron restituir rápidamente al servicio, aunque desconocía cómo funcionaba eso con los Nukenin, o siquiera si se podía hacer eso.

Si Sakura sabe esto, seguramente estará muy feliz... y fue entonces cuando recordé algo. ¡Cierto! Ese Uchiha vio el mural que yo no pude. Tal vez, si realmente volvió a ser amistoso con Konoha, podría obtener información que no puedo encontrar en los libros de la biblioteca. Sería realmente bueno si alguien tan habilidoso como él regresara a Konoha. Además, curiosamente, él es un Uchiha. ¿Sabrá quién será ese Dios que tenía el Sharingan? Tal vez no sea alguien desconocido para los Uchiha.

La verdad en su día el me parecía un gran Ninja, incluso deseaba ser como ese chico... pues si hubiera sido tan buena en combate como Sasuke, seguramente no hubiera tenido muchos de mis problemas con mis padres, aunque eso ya es el pasado. De cualquier forma, si de verdad esta de regreso, realmente me alegraría.

Así que decidí acercarme con cautela a donde él estaba, que es en la propia academia, lo cual era curioso, junto al columpio, pero al acercarme llegaría a hacer un gesto de saludo. --Saludos... disculpa si me estoy equivocando, pero ¿eres Sasuke Uchiha? ¿Has regresado?-- A pesar de haberlo visto varias veces, tanto en el torneo como siendo el capitán de una de mis misiones, e incluso entrenando personalmente con él, no éramos cercanos, así que tal vez se me escaparían algunos detalles, o tal vez era alguien demasiado parecido, lo suficiente como para que me lo confundiera.

 
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~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 16) - ❀ - (Tx03)]
[Harmony of Souls - (18 años)] [1'62 m – 56 kg]


Continue detrás de aquella sombra desconocida, apenas y registrando al resto de transeúntes que andaba por aquí, aún si eventualmente empecé a detener poco a poco mis propios pasos, admirando lo que se encontraba a mi al rededor, pocas personas, ya más lejos de las entradas y salidas del mismo distrito, en una area que seguramente antaño no hubiera pisado si no fuera por alguna razón más específica.

-(¿Se me perdió?)- aquel pensamiento que me asaltó mientras caminaba entre las calles y miraba al rededor se perdió tan pronto como detecté genuinamente a una persona, cubierta suficiente como para asociar que era lo que andaba buscando, aún si ni yo tenía claro que hacía siguiendo a un total desconocido, tal que incluso llegué a distraerme al notar mejor la fachada de la casa frente a mi: descuidada, pintura cayéndose, madera rota, suciedad por el paso del tiempo... lugar abandonado, era lo primero que arrojó mi mente, había una diferencia sustancial entre la falta del cuidado de un hogar y cuando directamente uno ha sido abandonado al paso del tiempo.

La ansiedad me bailó en el estómago por un segundo mientras avanzaba, mirando la sombra, la casa y... entonces la capucha bajó, y me congelé de pie donde estaba, no necesitaba nada más, era demasiado fácil para mi reconocerle aún si estaba de espaldas, y si tuve alguna duda por un segundo, escuchar tu voz, casi como aquella vez en la cascada, hizo que me quedara mirándote con una expresión que gritaba sorpresa de una forma demasiado sincera: sorpresa, confusión, duda, extrañeza, todo en una mezcla súbita que reflejó mi propio rostro.

-Sasuke...-

Susurré, bajo, como si mi cerebro automáticamente no fuera capaz de otra cosa que no fuera decir tú nombre apenas aparecías, aún si entender muy bien que hacías aquí en primer lugar, tanto que di otro paso, más lentos, más cortos, con duda, y hasta luego mi rostro giró en otra dirección, agarrando mi mano, tentada a piñizcar la palma, casi que creyendo que estaba en una ilusión, ¿Ilusión? ¿De qué le serviría a alguien meterme a una a mi? peor, aunque mi rostro era un desfile de todo lo que sentía, el tuyo era el contraste absoluto, no tenía la menor idea de qué sentías, lo único que tenía conmigo era una voz calma, incluso contrastando con aquella última vez de una manera tan obvia que me descolocaba.

En un punto ya me había aproximado tanto, tanto, que casi como un flash recordé también cuando fui a golpearte el pecho de pura indignación, pero esta vez no había rastro de eso, no había explosión, no había gritos y reclamos, porque sabía que como hiciera eso... las palabras de la Señora Tsunade rebotaron en mi cabeza, como una advertencia, una alerta, la dualidad entre que el deber decía que tocaba huir de aquí y correr a alertar a la policía de la aldea que el "traidor Sasuke Uchiha" estaba dentro o simplemente quedarme de pie asumiendo que como alguien notara que no hice eso, podía decirle adiós al hospital de la aldea, a ser ninja médico en Konoha.

Más.... .... ...

-¿Estas bien...? ¿Necesitas ayuda en algo? ¿Con la casa...?-

Que lo primero que se me saliera de la boca fuera eso me dejó en claro que la decisión fue tomada por el corazón y no la razón, alternando mi visión entre la fachada de una vivienda que ya me estaba haciendo suponer cosas considerando el estado en el que se encontraba y tú mismo aquí de pie, y supe, en ese misero instante doloroso, con un latido de mi propio corazón, que no tenía mucha vuelta atrás para cuando te miré sin seguir siendo capaz de mirarte como lo que se suponía, hasta último aviso que yo tenía, eras: un traidor de la aldea.


 

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Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores...

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


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Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.


E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


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La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos.


Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea.

 
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~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 16) - ❀ - (Tx04)]
[Harmony of Souls - (18 años)] [1'62 m – 56 kg]


Callé, escuchando una respuesta que me hizo mirar quizá unos segundos más de lo necesario la vivienda que se encontraba ahí, aún un poco confundida sobre esa parte que se ocultaba de mi misma, como un velo, la realidad simple y tácita: no sabía tantas cosas tuyas como quizá quería conocer; Por supuesto, eso no impidió que solo asintiera ligeramente por inercia, debatiéndome unos momentos si preguntar más, si ahondar más, si dejar que la curiosidad ganara en vez de quedarme con la respuesta.

Pero para cuando intenté darle suficiente peso como para calmarme, fue que noté como volteaba, quedando esta vez si frente a frente, que por la diferencia de altura naturalmente mi cabeza se alzaba un poco, tal que te miré, analizando y rememorando las últimas veces: las armas que te había visto traer, o ese cinturón que recordaba suficiente como para suponer que habría algún cambio visible en la túnica.

El escrudiño mental que andaba haciendo se me murió cuando escuché lo que dijiste a continuación, precisamente la última misión que me había carcomido la cabeza estos últimos días, tanto como para que una mueca se formara en mi rostro mientras le miraba: de una u otra manera siempre llegábamos al punto donde había que chocar porque hice algo que para todo el mundo era francamente estúpido.

Más esta vez no había... algo, más muerto que la última vez si lo comparaba, más apagado, más vació, y eso se sintió extraño, suficiente extraño como para que en vez de auto justificarme alzando la voz, respondiera aún en ese tono más bien bajo, pero claro. -No fui capaz de dejarlos sacrificarse por mí.- era una justificación francamente tonta para todo el mundo, pero era la que tenía, porque fue la misma razón que me hizo intentar llamar a aquel poder que nunca había llamado. -Seguí las órdenes de ingresar a ese lugar extraño sin interceder, o molestarte, pero luego cuando tocó elegir entre huir o dejarlos a su suerte, no le hice caso a la razón.- me mordí el labio, esperando cualquier comentario que llegara incluso a sonar hiriente al respecto, en este punto, parecía claro que siempre ibamos a caer en el mismo saco constante: me dejaba llegar por el corazón y nadie estaba bien con eso: ni tú, ni Tsunade, ni la aldea. -A nadie le hace gracia que le haga más caso al corazón, de todas formas.-

Eso podía sonar de tantas formas y abarcar tantas cosas en este preciso segundo que no pude evitar cruzar ligeramente los brazos, agarrando ligeramente el derecho con la mano izquierda, en un gesto que demostraba que aún si me había calmado un poco de la impresión, seguía suficiente confundida con respecto a esto; De todos los escenarios este era francamente el último donde esperaba encontrarte.

-¿Estabas ahí mirando todo?-

La duda llegó, una que si llegué a tener, porque al final del día habíamos salido por diferentes caminos, y lo común sería esperar que uno volviera a donde estaban sus... compañeros de equipo, en la teoria, independiente de que ahora mismo el tuyo hubiera sido Arikko y su enorme espada explosiva que Tenten había sellado.


 


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Izumi Hyūga
☯ Nv. 15 ☯


Efectivamente, era Sasuke, y su respuesta me dejó perpleja. No sabía qué hacer o decir en ese momento. Quería suponer que si él fuera realmente un traidor o una amenaza, los ninjas de la aldea ya se habrían dado cuenta. ¿Acaso nuestro sistema de seguridad era tan deficiente? Además, como una ninja de Konoha, ¿no habría sido mejor que él me mintiera? Sin embargo, sus palabras me pusieron en alerta, mi lenguaje corporal se volvió un tanto a la defensiva por si acaso. --¿Entonces cómo? ¿Cómo es que estás aquí? ¿Por qué?-- No sabía cómo reaccionar ante esta situación. Un traidor de Konoha estaba parado frente a la academia. ¿Realmente nadie se había dado cuenta? ¿Pero cómo era eso posible?

Miré a mi alrededor, buscando la presencia de otros ninjas en la distancia. No tenía sentido que él estuviera aquí a menos que hubiera una tregua o algo similar. Siendo una genin, había muchas cosas que desconocía, y no sabía si sería buena o mala idea salir corriendo a reportarlo, considerando que estábamos en un lugar bastante "público" de la aldea. --¿Por qué desertaste? Solías ser un shinobi ejemplar en su día... Realmente me hubiera gustado ser como tú en aquel entonces... Es demasiado extraño que ahora seas un traidor...-- Era la verdad. Mis interacciones con él nunca habían sido muy profundas, pero siempre lo había considerado un ninja ejemplar. El hecho de que respondiera tan tranquilo, sin ponerse a la defensiva ni mostrarse agresivo, me parecía sumamente extraño. A menos claro, que se debe sentir confiado de su poder. Pero no tenía intención de pelear en medio de Konoha siendo un traidor, ¿o sí?

 

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Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores afirman que ese día...

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


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Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.

Sakura pronto respondería bajo sus propios ideales lo que le había dado Sasuke, afirmando que ese pensamiento de dejar morir a otros solo para salvarse ella, cuando quiza podría hacer algo, no era algo propio, era ajeno. El rostro de Sasuke se mantenía estoico, sin mostrar algún tipo de emoción a lo que le estaba diciendo, solamente parpadeaba de vez en cuando para demostrar que seguía vivo. Para Sakura, esta conversación era una más de otra persona diciendo que debía de aceptar ese sacrificio, que tenía un futuro que otros tenían la obligación de proteger, pero cuando dejó de hablar, ignorando sus últimas palabras, Sasuke habló en un tono normal -- Tú vida importa más que la de ellos, y la de muchos otros. Tirarla por la borda en un afán de proteger, de ayudar... Sin tener la fuerza para ello, es la razón por la que Konoha está condenada. -- La ideología y los pensamientos del interlocutor aparecieron, aquellos pensamientos que nacieron desde que había, supuestamente, perdido a su familia. Y a pesar de que ya sabía que siguieron vivos, se mantenía: la ideología de sacrificarse por los demás, de poner en riesgo tú vida por otros, solo por el afán de tener ese sentimiento... Pero sin la fuerza para hacerlo, esa era la cosa más estúpida a los ojos del Uchiha.

Pero a pesar de que el mensaje textual podría leerse como un regaño o algo similar, el tono monótono de su voz hacía difícil entender qué era lo que le estaba diciendo: si era un reproche, si era una burla, o si era simplemente odio generalizado. Y comparando ambos, unos regañándote por no aceptar la ayuda de los demás, de aceptar sus sacrificios... El otro te decía que aceptaras todos los sacrificios necesarios si eso te permitía vivir. Uno venía para dar a entender que el sacrificio venía de ese mismo sentimiento que Sakura sentía, pero que solo unos pocos podían actuar sobre ellos. Mientras que el otro le daba la vuelta: sacrifica a todos y a todo para salvarte, hasta que tengas la fuerza para poder romper esa regla. Uno venía de la generosidad, el otro era desde el egoísmo, pero ambos buscaban de cierta forma lo mismo: la protección.


-- No. No vi nada. Solo me lo contó Arikko.

La respuesta finalmente le llegó a Sakura, todo después de lo que quiza realmente le importaba hablar y responder a Sasuke en esos momentos. Se quedó callado unos segundos, con sus ojos todavía pegados a ella, antes de que sus labios se movieran para darle un mensaje que, posiblemente, quería juzgar como lo tomaba. Y aunque su voz seguía ausente de sentimientos que delataran su realidad, algo en ella le decía que ese mensaje era real, era honesto, y era algo que le estaba confiando a ella en estos momentos para su uso.

-- Konoha será destruida, hoy. Por mi mano.


E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


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La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos. Pero a pesar de que ahora la ignoraba, o al menos eso parecía al haberla dejado de ver, la alerta le llegó por ese mensaje y esa "honestidad" en decir que no. Más preguntas, más dudas, unas que expresó y las otras que llegó a tragarse... Pero la respuesta nunca llegó, al menos no a las preguntas principales que Izumi había liberado. Fue su segundo comentario que causó una reacción en Sasuke, una que llegó a hacer que volteara a verte... Pero nunca rompió esa solida pared de hielo que separaba sus sentimientos de todo ese exterior -- No es algo que deba ser de tú interés, o de tú conocimiento. -- En otro momento posiblemente se hubiera enojado al haber escuchado las palabras de ser como él, pero ahora mismo solo llegó a aceptar la ignorancia de alguien como ella, que la reconocía por haberla visto recientemente, por ser la que aparentemente se había llevado algo de las ruinas, y aunque Arikko le estaría diciendo que la atrapara o cuestionara, no era de importancia a Sasuke, no era lo que buscaba ahora mismo, y dudaba de que importara en general.

Pero con la "molestia" de seguir hablando con ella, fue que sus pensamientos fueron desbloqueando los recuerdos de que la conocía de antes, de mucho antes a decir verdad. Cada interacción, cada visión que empezaba a recordar de ella, le daban la respuesta de por qué estaba preguntando cosas así de forma insistente, así que lo dejó ser. Y mientras Izumi llegaba a ver como volvía a mirar a la academia, también observó como finalmente se dio la vuelta para empezar a caminar nuevamente, alejándose de aquél lugar e iniciar su viaje a otro lado.


Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea.

 
ʀᴇᴛꜱᴜ ᴋɪʀɪꜱᴀᴋɪ
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Mientras estaba sumido en mis pensamientos, escuché algunas voces que resonaban cerca de mi. Al oír con más atención, pude escuchar claramente a un grupo de personas hablando sobre un conocido suyo que había terminado en el hospital después de retar a otros a pelear cerca de un campo de entrenamiento alejado de la aldea. Según lo que decían, este campo de entrenamiento se llamaba "A - 8:1-7" y aparentemente estaba bastante descuidado y poco vigilado.

La curiosidad me invadió al instante. Aunque había escuchado rumores sobre aquel lugar, nunca había tenido la oportunidad de ir allí. El hecho de que mencionaran que aquellos que iban a retar a otros en ese campo terminaban gravemente heridos me hizo pensar que quizás encontraría allí lo que estaba buscando: desafíos reales y peligrosos. Era como si el destino me estuviera enviando un mensaje, diciéndome que debía ir a ese lugar y poner a prueba mi fuerza y habilidades.

Un pequeño destello de emoción cruzó por mi rostro mientras escuchaba aquellos rumores. Mi corazón latía con fuerza, lleno de anticipación y entusiasmo. Sabía que lo que estaba a punto de hacer era arriesgado y tal vez incluso imprudente, pero algo en mí me impulsaba a seguir adelante. Quería probar mi valía como ninja y enfrentar a oponentes que verdaderamente me desafiaran, y ese lugar parecía ser la oportunidad perfecta para hacerlo.

"No sé qué me espera allí, pero definitivamente tengo que ir", pensé para mí mismo. Sin dudarlo, decidí dirigirme hacia el campo de entrenamiento "A - 8:1-7". Mi mente estaba llena de expectativas, imaginando los emocionantes desafíos que encontraría y cómo podría superarlos.

Aunque al mismo tiempo, una parte de mí se daba cuenta de que tal vez estaba siendo un tanto ingenuo y que debería ser más cauteloso. Pero esa vocecita de la razón fue rápidamente silenciada por la emoción y la sed de desafío que llenaban mi ser.

Así que, con una sonrisa en el rostro y el corazón palpitando con emoción, me encaminé hacia el campo de entrenamiento, sin importarme las advertencias ni los peligros que pudiera enfrentar. Estaba decidido a probarme a mí mismo y encontrar lo que estaba buscando, sin importar las consecuencias.
 

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Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores afirman que ese día...

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


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Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.

Sakura pronto respondería bajo sus propios ideales lo que le había dado Sasuke, afirmando que ese pensamiento de dejar morir a otros solo para salvarse ella, cuando quiza podría hacer algo, no era algo propio, era ajeno. El rostro de Sasuke se mantenía estoico, sin mostrar algún tipo de emoción a lo que le estaba diciendo, solamente parpadeaba de vez en cuando para demostrar que seguía vivo. Para Sakura, esta conversación era una más de otra persona diciendo que debía de aceptar ese sacrificio, que tenía un futuro que otros tenían la obligación de proteger, pero cuando dejó de hablar, ignorando sus últimas palabras, Sasuke habló en un tono normal -- Tú vida importa más que la de ellos, y la de muchos otros. Tirarla por la borda en un afán de proteger, de ayudar... Sin tener la fuerza para ello, es la razón por la que Konoha está condenada. -- La ideología y los pensamientos del interlocutor aparecieron, aquellos pensamientos que nacieron desde que había, supuestamente, perdido a su familia. Y a pesar de que ya sabía que siguieron vivos, se mantenía: la ideología de sacrificarse por los demás, de poner en riesgo tú vida por otros, solo por el afán de tener ese sentimiento... Pero sin la fuerza para hacerlo, esa era la cosa más estúpida a los ojos del Uchiha.

Pero a pesar de que el mensaje textual podría leerse como un regaño o algo similar, el tono monótono de su voz hacía difícil entender qué era lo que le estaba diciendo: si era un reproche, si era una burla, o si era simplemente odio generalizado. Y comparando ambos, unos regañándote por no aceptar la ayuda de los demás, de aceptar sus sacrificios... El otro te decía que aceptaras todos los sacrificios necesarios si eso te permitía vivir. Uno venía para dar a entender que el sacrificio venía de ese mismo sentimiento que Sakura sentía, pero que solo unos pocos podían actuar sobre ellos. Mientras que el otro le daba la vuelta: sacrifica a todos y a todo para salvarte, hasta que tengas la fuerza para poder romper esa regla. Uno venía de la generosidad, el otro era desde el egoísmo, pero ambos buscaban de cierta forma lo mismo: la protección.


-- No. No vi nada. Solo me lo contó Arikko.

La respuesta finalmente le llegó a Sakura, todo después de lo que quiza realmente le importaba hablar y responder a Sasuke en esos momentos. Se quedó callado unos segundos, con sus ojos todavía pegados a ella, antes de que sus labios se movieran para darle un mensaje que, posiblemente, quería juzgar como lo tomaba. Y aunque su voz seguía ausente de sentimientos que delataran su realidad, algo en ella le decía que ese mensaje era real, era honesto, y era algo que le estaba confiando a ella en estos momentos para su uso.

-- Konoha será destruida, hoy. Por mi mano.


E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


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La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos. Pero a pesar de que ahora la ignoraba, o al menos eso parecía al haberla dejado de ver, la alerta le llegó por ese mensaje y esa "honestidad" en decir que no. Más preguntas, más dudas, unas que expresó y las otras que llegó a tragarse... Pero la respuesta nunca llegó, al menos no a las preguntas principales que Izumi había liberado. Fue su segundo comentario que causó una reacción en Sasuke, una que llegó a hacer que volteara a verte... Pero nunca rompió esa solida pared de hielo que separaba sus sentimientos de todo ese exterior -- No es algo que deba ser de tú interés, o de tú conocimiento. -- En otro momento posiblemente se hubiera enojado al haber escuchado las palabras de ser como él, pero ahora mismo solo llegó a aceptar la ignorancia de alguien como ella, que la reconocía por haberla visto recientemente, por ser la que aparentemente se había llevado algo de las ruinas, y aunque Arikko le estaría diciendo que la atrapara o cuestionara, no era de importancia a Sasuke, no era lo que buscaba ahora mismo, y dudaba de que importara en general.

Pero con la "molestia" de seguir hablando con ella, fue que sus pensamientos fueron desbloqueando los recuerdos de que la conocía de antes, de mucho antes a decir verdad. Cada interacción, cada visión que empezaba a recordar de ella, le daban la respuesta de por qué estaba preguntando cosas así de forma insistente, así que lo dejó ser. Y mientras Izumi llegaba a ver como volvía a mirar a la academia, también observó como finalmente se dio la vuelta para empezar a caminar nuevamente, alejándose de aquél lugar e iniciar su viaje a otro lado.


Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea... Por suerte, o mala suerte según lo que la historia decidiera, Retsu había considerado esta coincidencia como algo emocionante y un mensaje del destino de que estaba en lo correcto, de que iba a ir allí para buscar si encontraba la razón de por qué terminó tan mal esa aparente persona, sin siquiera ponerse a pensar si tal vez la persona era algo débil, si solo era un simple civil o algo así, su pensamiento se fue directo a considerar que ahí iba a haber algo para mostrar que era fuerte, que podía llegar a demostrar que si estaba listo y no solamente estaba loco.

Se tardó lo suyo, pero eso no importaba en su mente de que quiza el día podría dejar de ser tan normal y aburrido, de que quizá algo podría sacar de ahí, pero finalmente llegaría. Un pequeño cartel de madera unas decenas de metros antes decía que estaba entrando y tenía que tener cuidado de ninjas peleando o entrenando. Sin embargo, mientras más avanzaba... No veía nada, no existía otra gente en el lugar, no había realmente nadie, solo había un gran espacio donde poder entrenar sin problemas, un pequeño estanque seguramente artificial y una pequeña arboleada que daba finalmente contra la muralla de Konoha que se elevaba decenas de metros por encima tuyo, haciendo que el lugar tuviera sombra.

Pero hablando de sombras, aún si no era bueno en el ámbito de rastreo o algo similar, que pudiera llegar a hacer esto de forma común y corriente, fue que sintió una presencia cerca de esa arboleada, y cuando volteó rápidamente para saber que era, notó a una figura con túnica negra, aunque con la capucha tirada hacia abajo. Se encontraba solamente parada y recostada contra un árbol, mirando hacia otro árbol, sin prestar atención a Retsu, quizá y hasta ni sabía que había llegado, considerando nunca volteó a verlo.


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Izumi Hyūga
☯ Nv. 15 ☯


Era realmente molesto que además actuara de esa manera. ¿Por qué siempre tenía que ser tan distante? No podía ni siquiera imaginar lo que pensaba. La verdad es que no tenía forma de sacarle palabra; no respondía nada de lo que le preguntaba, y eso era frustrante, sobre todo porque estaba dándose la media vuelta, lo cual me molestó. --Tsk... Tú fuiste quien me dijo que obedeciera lo que se me decía, no me he olvidado de eso, y es cierto que a veces puede ser lo mejor para todos-- Dije señalándolo. Aunque parte de mí quería quedarse a luchar en esa misión en las ruinas, era consciente de que mi poder no era suficiente, y si algo salía mal, todos los sacrificios que se habían hecho ese día habrían sido en vano.

Es cierto que al final no tuvieron que morir absolutamente todos, pero no sabía si el desenlace habría sido el mismo si me quedaba allí. Después de todo, quienes se quedaron no tenían el pergamino. --Entonces, ¿por qué ahora tú estás "desobedeciendo"?-- Eso lo dije con un poco más de desesperación, pues no parecía que mis palabras realmente sirvieran de algo. --¿Traicionando a Konoha? Hay gente que te quería en esta aldea. Estoy segura de que aún puedes dar marcha atrás-- Sabía que Sakura sentía algo muy positivo por él; lo notaba cuando ella hablaba de él, cómo lo miraba y cómo se expresaba su rostro. Aunque por algún motivo, no me hablaba mucho sobre ello. Incluso me preguntaba si ella lo sabía desde aquella vez que hablamos en ese lugar donde nos disculpamos mutuamente, pero no entendía qué podía estar pasando por la cabeza de este Uchiha para traicionarnos y ahora actuar como si nada.

Por la forma en que hablaba, ya casi podía olvidar que quisiera hacer un intercambio de información sobre lo que se vio en esas ruinas, pues así lo recordaba. Incluso antes de ser un traidor, él apenas hablaba, solo decía lo justo y necesario, lo cual podía servir en ocasiones, pero en otras, resultaba bastante frustrante.

 

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Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores afirman que ese día...

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


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Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.

Sakura pronto respondería bajo sus propios ideales lo que le había dado Sasuke, afirmando que ese pensamiento de dejar morir a otros solo para salvarse ella, cuando quiza podría hacer algo, no era algo propio, era ajeno. El rostro de Sasuke se mantenía estoico, sin mostrar algún tipo de emoción a lo que le estaba diciendo, solamente parpadeaba de vez en cuando para demostrar que seguía vivo. Para Sakura, esta conversación era una más de otra persona diciendo que debía de aceptar ese sacrificio, que tenía un futuro que otros tenían la obligación de proteger, pero cuando dejó de hablar, ignorando sus últimas palabras, Sasuke habló en un tono normal -- Tú vida importa más que la de ellos, y la de muchos otros. Tirarla por la borda en un afán de proteger, de ayudar... Sin tener la fuerza para ello, es la razón por la que Konoha está condenada. -- La ideología y los pensamientos del interlocutor aparecieron, aquellos pensamientos que nacieron desde que había, supuestamente, perdido a su familia. Y a pesar de que ya sabía que siguieron vivos, se mantenía: la ideología de sacrificarse por los demás, de poner en riesgo tú vida por otros, solo por el afán de tener ese sentimiento... Pero sin la fuerza para hacerlo, esa era la cosa más estúpida a los ojos del Uchiha.

Pero a pesar de que el mensaje textual podría leerse como un regaño o algo similar, el tono monótono de su voz hacía difícil entender qué era lo que le estaba diciendo: si era un reproche, si era una burla, o si era simplemente odio generalizado. Y comparando ambos, unos regañándote por no aceptar la ayuda de los demás, de aceptar sus sacrificios... El otro te decía que aceptaras todos los sacrificios necesarios si eso te permitía vivir. Uno venía para dar a entender que el sacrificio venía de ese mismo sentimiento que Sakura sentía, pero que solo unos pocos podían actuar sobre ellos. Mientras que el otro le daba la vuelta: sacrifica a todos y a todo para salvarte, hasta que tengas la fuerza para poder romper esa regla. Uno venía de la generosidad, el otro era desde el egoísmo, pero ambos buscaban de cierta forma lo mismo: la protección.


-- No. No vi nada. Solo me lo contó Arikko.

La respuesta finalmente le llegó a Sakura, todo después de lo que quiza realmente le importaba hablar y responder a Sasuke en esos momentos. Se quedó callado unos segundos, con sus ojos todavía pegados a ella, antes de que sus labios se movieran para darle un mensaje que, posiblemente, quería juzgar como lo tomaba. Y aunque su voz seguía ausente de sentimientos que delataran su realidad, algo en ella le decía que ese mensaje era real, era honesto, y era algo que le estaba confiando a ella en estos momentos para su uso.

-- Konoha será destruida, hoy. Por mi mano.


E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


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La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos. Pero a pesar de que ahora la ignoraba, o al menos eso parecía al haberla dejado de ver, la alerta le llegó por ese mensaje y esa "honestidad" en decir que no. Más preguntas, más dudas, unas que expresó y las otras que llegó a tragarse... Pero la respuesta nunca llegó, al menos no a las preguntas principales que Izumi había liberado. Fue su segundo comentario que causó una reacción en Sasuke, una que llegó a hacer que volteara a verte... Pero nunca rompió esa solida pared de hielo que separaba sus sentimientos de todo ese exterior -- No es algo que deba ser de tú interés, o de tú conocimiento. -- En otro momento posiblemente se hubiera enojado al haber escuchado las palabras de ser como él, pero ahora mismo solo llegó a aceptar la ignorancia de alguien como ella, que la reconocía por haberla visto recientemente, por ser la que aparentemente se había llevado algo de las ruinas, y aunque Arikko le estaría diciendo que la atrapara o cuestionara, no era de importancia a Sasuke, no era lo que buscaba ahora mismo, y dudaba de que importara en general.

Pero con la "molestia" de seguir hablando con ella, fue que sus pensamientos fueron desbloqueando los recuerdos de que la conocía de antes, de mucho antes a decir verdad. Cada interacción, cada visión que empezaba a recordar de ella, le daban la respuesta de por qué estaba preguntando cosas así de forma insistente, así que lo dejó ser. Y mientras Izumi llegaba a ver como volvía a mirar a la academia, también observó como finalmente se dio la vuelta para empezar a caminar nuevamente, alejándose de aquél lugar e iniciar su viaje a otro lado.

La molestia de Izumi se empezaba a mostrar por la forma tan cortante y lejana con la que respondía Sasuke, pero eso no parecía importar al segundo el cual siguió caminando, y, deseando seguir hablando, preguntando, y hasta acusando fue que Izumi empezó a seguirlo, tratando de decirle cosas cada vez que podía llegar a alcanzarlo y no había quién los llegara a molestar, pues Izumi todavía no deseaba tirar directo por acusar de que estaba ahí, de ser capaz de buscar a alguien o incluso de gritar por eso, simplemente... Hablar.

Cuando se detuvo en una intersección, siempre buscando los caminos donde menos personas hubiera (incluso si las había), fue que llegó a tirarle la primera acusación, recordando de cuando le dijo que tenia que obedecer, y tirarle eso de vuelta a la cara a alguien que, de una forma u otra, no estaba obedeciendo si realmente estaba siendo considerado un traidor o, al menos, exiliado de la aldea -- La obediencia, sin sabiduría, no es más que esclavitud. -- La respuesta vino de una forma crítica, pero al menos era una respuesta. Sasuke volvió a iniciar su camino para ir al último lugar que le quedaba por visitar según el plan que tenía en ese momento.

Siguió caminando, y la otra se mantuvo siguiendo, todavía tirando acusaciones desde atrás, además de preguntas. Sobre su desobediencia, sobre su traición a Konoha, incluso diciendo de que había gente que lo quería en Konoha y podía dar marcha atrás, algo que Sasuke no reaccionó, ni volteó, ni se detuvo... No hasta que finalmente se quedó parado al frente del último lugar que deseaba visitar: Izumi y Sasuke se quedaron en la entrada del cementerio oficial para los ninjas; no era para civiles, era directamente para algunos ninjas y su familia. Sin embargo, Sasuke nunca entraría, se quedaría viendo desde la entrada el lugar, más detenidamente hacia el centro, donde se veía a la distancia el monumento a los ninjas caídos en acción.


Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea... Por suerte, o mala suerte según lo que la historia decidiera, Retsu había considerado esta coincidencia como algo emocionante y un mensaje del destino de que estaba en lo correcto, de que iba a ir allí para buscar si encontraba la razón de por qué terminó tan mal esa aparente persona, sin siquiera ponerse a pensar si tal vez la persona era algo débil, si solo era un simple civil o algo así, su pensamiento se fue directo a considerar que ahí iba a haber algo para mostrar que era fuerte, que podía llegar a demostrar que si estaba listo y no solamente estaba loco.

Se tardó lo suyo, pero eso no importaba en su mente de que quiza el día podría dejar de ser tan normal y aburrido, de que quizá algo podría sacar de ahí, pero finalmente llegaría. Un pequeño cartel de madera unas decenas de metros antes decía que estaba entrando y tenía que tener cuidado de ninjas peleando o entrenando. Sin embargo, mientras más avanzaba... No veía nada, no existía otra gente en el lugar, no había realmente nadie, solo había un gran espacio donde poder entrenar sin problemas, un pequeño estanque seguramente artificial y una pequeña arboleada que daba finalmente contra la muralla de Konoha que se elevaba decenas de metros por encima tuyo, haciendo que el lugar tuviera sombra.

Pero hablando de sombras, aún si no era bueno en el ámbito de rastreo o algo similar, que pudiera llegar a hacer esto de forma común y corriente, fue que sintió una presencia cerca de esa arboleada, y cuando volteó rápidamente para saber que era, notó a una figura con túnica negra, aunque con la capucha tirada hacia abajo. Se encontraba solamente parada y recostada contra un árbol, mirando hacia otro árbol, sin prestar atención a Retsu, quizá y hasta ni sabía que había llegado, considerando nunca volteó a verlo.


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~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 16) - ❀ - (Tx05)]
[Harmony of Souls - (18 años)] [1'62 m – 56 kg]


Tan estoico frente a mis ojos que incluso se sentía extraña una discusión así y no simplemente más abrupta, algo estaba mal, algo estaba extraño, había algo más que no estaba terminando de comprender, pero por supuesto, la respuesta que me llegó, hasta cierto punto elaborada, era en parte recordar muchas cosas, porque no es la primera vez que me decías que la aldea estaba francamente condenada.

Más mi propia mente se confundió un poco entre la forma en que abordar esta vez las cosas, la última vez había sido tan directo en medio del conflicto, de ese choque que existía tácito, que esta vez hablaras de una forma tan monótona solamente causó que yo misma terminara por mirarte más fijo unos momentos más, sin tener claro de como debía tomarlo esta vez: ¿Me estabas regañando, estabas enfatizando lo que siempre decías, qué? La saliva pasó por mi garganta, con mi rostro demostrando que mi propia cabeza intentaba trabajar a todo momento para darle una forma.

La comparativa mental de los dos espectros, de lo que me estabas diciendo, lo de que ocurrió esa vez, el bucle entre la generosidad y el egoismo, aún si ambos llevaban al mismo camino de protección...

Seguramente si no fuera porque escuché la respuesta que vino, sobre Arikko, me habría quedado pensando más en la situación, pero escuchar tu propia voz me distrajo suficiente como para entender que no habías estado ahí, más todo eso murió, murió de una forma brutal y directa cuando escuché lo que dijiste a continuación, como un ruido sordo detrás de mis orejas, un murmullo que seguramente si no fuera porque éramos los únicos aquí, porque te estaba mirando y prestando atención, hubiera creído infinitamente que había escuchado muy mal.

Sentí perfectamente el temblor en las manos mientras te miraba, con la frase repitiéndose en mi cabeza con fuerza, una realidad que en la teoría ya me habias dicho precisamente, no es que fuera nuevo, no es que nunca me hubieras dejado en claro cual era tu intención, pero había una diferencia entre un tal vez, una situación a la que no debía confrontar, y que literalmente ahora mismo me explotara en la cara.

Te miré, casi que buscando algún rastro de mentira en tus ojos, pero no había nada ahí que yo pudiera ver o entender, nada, absolutamente nada.

Lo normal hubiera sido retroceder, alertar a la aldea corriendo, o incluso en mi propio afan de "ayudar", intentar detenerte a la fuerza (a pesar de que con una pura ilusión del sharingan seguramente no podría hacer nada más), buscar formas de que se te fueran todos encima y acabaran con esto de una sola vez, pero... pero mi reacción terminó siendo diferente, incapaz de querer verte quizá morir en manos de toda la aldea, pero tampoco ansiando ver la aldea hecha añicos, fue que terminé por reducir la distancia.

Y entonces no llegó un golpe, no hubo ninjutsu, no hubo fuinjutsu o genjutsus, tampoco algun arte médica, no, lo único que hice fue reducir la distancia que quedaba, y forzosamente, sin contemplar otra cosa, te abracé, con fuerza, con mucha fuerza detrás. -No lo hagas.- pedí, en un hilo de voz, ¿servía si quiera de algo? No sabía, pero en medio de la encrucijada donde yo misma me sentía, lo único que ganó fue el puro lado más sentimental que poseía. -Sé que hay miles de cosas que no estoy entendiendo, dijiste que todo lo que importaba en la aldea murio... pero- la conversación, la última, viajó por mi propia cabeza lo más rápido posible. -Tiene que haber una ruta que no signifique destruirlo todo-.

Sentí perfectamente el propio temblor en mis brazos mientras las palabras se atoraban en mi garganta. -Por favor, Sasuke, no.- murmuré, aun sin saber muy bien si solo intentaba aplazar lo inevitable, considerando las cosas, más esa sensación en el fondo del corazón estaba ahí, alertándome. -Hay algo diferente contigo, no sé qué, tal vez no lo sepa nunca, pero no necesitas consumirte con eso, las cosas no necesitan ser siempre solo caos y destrucción.- no mentía, no era algo que dijera por decir, genuinamente veía las cosas de una forma tan... bueno, mía, que genuinamente creía que debía haber otro camino, y más aún, sentía en el corazón que algo estaba diferente contigo, aún si bien podría ser solo ilusiones mías.

Pero me dejé llevar, pues si no me apartabas, seguiría con mis brazos fuertemente rodéandote, aún si sentí el picor de las lágrimas en los ojos. -sé que en el fondo no eres malo.- la memoria, de cuando incluso me justifiqué a mi misma los dichos que se hacían del sobrenombre que te llegó, me golpeó la cabeza. -déjame llegar ahí, te acompañaré y haré feliz, con el corazón, todo lo que necesites para aliviar la carga- sinceré. -no necesitas destruirlo todo- mordí el labio, sintiendo muy bien como esta vez si estaban resbalándose un par de lágrimas, entre el pánico, la sorpresa y la situación misma. -Solo... vámonos, por favor.- y la imagen de Ino, incluso de Izumi y Retsu, me brotó por la cabeza, pero aún si estaba eso ahí, anclado fuertemente, un cariño sincero en especial por la primera, te abracé aún, casi que aceptando esa decisión.

No quería la destrucción de la aldea, no quería el caos que eso traería, no quería muchas cosas, pero, en mi propio egoismo, tampoco te quería ver mal a ti, no tenía corazón para eso, y la disyuntiva entre luchar con ambas cosas partió mi propia mente y corazón en ese ínfimo segundo donde lo único que atine a hacer fue cerrar los ojos, abrazarte lo más fuerte que pude, y esperar llegar a algún rincón de tu conciencia si es que alguna vez había terminado por abrir alguna puerta ahí. -Cubriré todo el odio con amor.- era, en mis propias ideologías, lo único que consideré real y tangible en este ínfimo segundo donde la decisión y el destino de la aldea se balanceaba en el viento. -Te amo.-


 


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Izumi Hyūga
☯ Nv. 15 ☯


Me hizo fruncir el ceño lo que dijo, aunque al menos me había respondido... quizás pueda lograr que hable y abandone esta estupidez de ser un traidor. No tiene sentido que actúe así. Creció aquí, su clan está aquí, y no es como si alguien hubiera masacrado a todos en su clan para que perdiera la cabeza de esa manera. --Lo sé, yo he vivido como una "esclava" toda mi vida, siguiendo los deseos de otros, pero eso no significa que se deba traicionar a Konoha-- Aunque el hecho de que nunca hable podría dar lugar a motivaciones desconocidas. Además, el hecho de que estuviera frente al cementerio me llevó a hacer suposiciones ¿Habrá perdido a algún amigo o familiar? Aun si fuera el caso, me parece algo demasiado extremo como para traicionar a la aldea. Tendría que estar loco si esa fuera su razón. La verdad es que no podía entender qué pasaba por su cabeza, ya que no mostraba demasiado lo que pensaba --No hay honor dar la espalda a aquellos que confiaron en ti. Vivimos en una sociedad, Sasuke-- No entendía a los Nukenin. Podías tener problemas personales con algo o alguien, pero dejar de lado a la sociedad de la que formas parte, especialmente una tan tolerante y buena como lo es Konoha, no tenía sentido, era un acto totalmente deshonorable.

Este lugar era un cementerio de personas muertas en acción. Cuando uno se convierte en Ninja, es plenamente consciente de los riesgos y de la posibilidad de morir. Si no quieres morir, lo mejor es simplemente ser un civil. ¿Pero realmente esto tendría que ver con él o simplemente está mirándolo por coincidencia? --Esas personas murieron por el bien de Konoha, de todos los que viven en este lugar. ¿Realmente no significa nada esta aldea para ti?-- A pesar de cualquier situación familiar complicada que pudiera tener, como la mía, siempre podía contar con otros ninjas y tener nuevas metas. Si algo había aprendido en esta aldea era que siempre había oportunidad para enderezarse.

 
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