• 🌌 ¡Astreya Week ha comenzado!

    Celebra a nuestra mascota galáctica creando arte, historias o ideas inspiradas en ella.
    Participa del 25 al 31 de julio y gana premios estelares.
    ¡Súmate a la Astreya Week!

  • 🎉 ¡El Aniversario de Atlas ha llegado a su fin!

    🌟 Gracias por acompañarnos en esta celebración tan especial. Si participaste y aún no has recibido todos tus premios, puedes solicitarlos en el tema oficial del evento.
    ¡Reclama tus recompensas aquí!

  • 🏕️ ¡Campamento Literario de Julio en marcha!

    ✍️ Este mes escribimos sobre Resistencia. ¿Qué significa para ti?
    Participa en los retos semanales y deja fluir tus palabras.
    ¡Únete al Campamento aquí!

  • 🎯 ¡Misiones Imposibles!

    🔐 ¿Aceptas el desafío? Tus habilidades serán puestas a prueba en estas misiones especiales del foro.
    Ver misiones activas

  • 🎨 ¡Reto Artístico de Mayo sigue activo!

    🖌️ El arte no tiene fecha de caducidad. Tienes hasta el 31 de julio para compartir tu creación.
    ¡Participa con tu obra aquí!

Historias de [Konoha]... Ōkami no Naku

ʀᴇᴛꜱᴜ ᴋɪʀɪꜱᴀᴋɪ
QMQYigS_d.webp

[Int: 03 ] [Lvl: -12-]​

La expectativa y la emoción se mezclaban dentro de mí mientras avanzaba hacia el campo de entrenamiento "A - 8:1-7". Las palabras de aquellos que habían mencionado lo peligroso del lugar no lograron desanimarme, al contrario, parecían alimentar aún más mi deseo de enfrentar desafíos y probar mi valía como ninja.

Una vez dentro del campo de entrenamiento "A - 8:1-7", me encontré con un escenario bastante inesperado. A pesar de las advertencias sobre ninjas peleando o entrenando en el área, no había nadie más en el lugar.

Miré a mi alrededor, buscando alguna señal de actividad o la presencia de otros ninjas. Sin embargo, no había rastro de nadie más. La sensación de emoción que había experimentado anteriormente comenzó a desvanecerse, reemplazada por una ligera sensación de desconcierto. ¿Dónde estaban los desafíos y los oponentes que se suponía que encontraría aquí?

En ese momento, mi atención fue atraída por una figura solitaria parada junto a los árboles. Vestía una túnica negra con la capucha hacia abajo, lo que dificultaba ver su rostro. Parecía estar absorta en sus pensamientos, mirando hacia otro lado, ajena a mi presencia. ¿Sería esta la persona con la que debía enfrentarme?

Mi corazón latía con emoción mientras me acercaba cautelosamente a la figura en la túnica negra. A pesar de la apariencia tranquila y ajena de la persona, podía sentir que algo interesante se avecinaba. ¿Estaría esta persona relacionada con los rumores que escuché? ¿Podría ser un oponente digno para enfrentarme y poner a prueba mis habilidades?

Con un ligero nerviosismo, decidí saludar y preguntar directamente sobre lo que había escuchado. - Disculpa la interrupción, pero escuché algunos rumores sobre este lugar. Escuché sobre un sujeto que vino buscando pelea, y al parecer encontró a alguien que le logro dar una aplastante derrota, la verdad es que vine a buscar a esa persona, tengo bastantes ganas de poder medirme contra quien sea que hubiera hecho ello- Solté mientras se podía notar la emoción en mi voz, como la de alguien que encontraba algo que había buscado hacia tiempo. Quería asegurarme de que no estaba haciendo malinterpretaciones y lanzarme contra alguien que simplemente estuviera por el lugar.
 

bAZqzQi.png


Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores afirman que ese día...

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


HiibCiF.png

Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.

Sakura pronto respondería bajo sus propios ideales lo que le había dado Sasuke, afirmando que ese pensamiento de dejar morir a otros solo para salvarse ella, cuando quiza podría hacer algo, no era algo propio, era ajeno. El rostro de Sasuke se mantenía estoico, sin mostrar algún tipo de emoción a lo que le estaba diciendo, solamente parpadeaba de vez en cuando para demostrar que seguía vivo. Para Sakura, esta conversación era una más de otra persona diciendo que debía de aceptar ese sacrificio, que tenía un futuro que otros tenían la obligación de proteger, pero cuando dejó de hablar, ignorando sus últimas palabras, Sasuke habló en un tono normal -- Tú vida importa más que la de ellos, y la de muchos otros. Tirarla por la borda en un afán de proteger, de ayudar... Sin tener la fuerza para ello, es la razón por la que Konoha está condenada. -- La ideología y los pensamientos del interlocutor aparecieron, aquellos pensamientos que nacieron desde que había, supuestamente, perdido a su familia. Y a pesar de que ya sabía que siguieron vivos, se mantenía: la ideología de sacrificarse por los demás, de poner en riesgo tú vida por otros, solo por el afán de tener ese sentimiento... Pero sin la fuerza para hacerlo, esa era la cosa más estúpida a los ojos del Uchiha.

Pero a pesar de que el mensaje textual podría leerse como un regaño o algo similar, el tono monótono de su voz hacía difícil entender qué era lo que le estaba diciendo: si era un reproche, si era una burla, o si era simplemente odio generalizado. Y comparando ambos, unos regañándote por no aceptar la ayuda de los demás, de aceptar sus sacrificios... El otro te decía que aceptaras todos los sacrificios necesarios si eso te permitía vivir. Uno venía para dar a entender que el sacrificio venía de ese mismo sentimiento que Sakura sentía, pero que solo unos pocos podían actuar sobre ellos. Mientras que el otro le daba la vuelta: sacrifica a todos y a todo para salvarte, hasta que tengas la fuerza para poder romper esa regla. Uno venía de la generosidad, el otro era desde el egoísmo, pero ambos buscaban de cierta forma lo mismo: la protección.


-- No. No vi nada. Solo me lo contó Arikko.

La respuesta finalmente le llegó a Sakura, todo después de lo que quiza realmente le importaba hablar y responder a Sasuke en esos momentos. Se quedó callado unos segundos, con sus ojos todavía pegados a ella, antes de que sus labios se movieran para darle un mensaje que, posiblemente, quería juzgar como lo tomaba. Y aunque su voz seguía ausente de sentimientos que delataran su realidad, algo en ella le decía que ese mensaje era real, era honesto, y era algo que le estaba confiando a ella en estos momentos para su uso.

-- Konoha será destruida, hoy. Por mi mano.


E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


HiibCiF.png

La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos. Pero a pesar de que ahora la ignoraba, o al menos eso parecía al haberla dejado de ver, la alerta le llegó por ese mensaje y esa "honestidad" en decir que no. Más preguntas, más dudas, unas que expresó y las otras que llegó a tragarse... Pero la respuesta nunca llegó, al menos no a las preguntas principales que Izumi había liberado. Fue su segundo comentario que causó una reacción en Sasuke, una que llegó a hacer que volteara a verte... Pero nunca rompió esa solida pared de hielo que separaba sus sentimientos de todo ese exterior -- No es algo que deba ser de tú interés, o de tú conocimiento. -- En otro momento posiblemente se hubiera enojado al haber escuchado las palabras de ser como él, pero ahora mismo solo llegó a aceptar la ignorancia de alguien como ella, que la reconocía por haberla visto recientemente, por ser la que aparentemente se había llevado algo de las ruinas, y aunque Arikko le estaría diciendo que la atrapara o cuestionara, no era de importancia a Sasuke, no era lo que buscaba ahora mismo, y dudaba de que importara en general.

Pero con la "molestia" de seguir hablando con ella, fue que sus pensamientos fueron desbloqueando los recuerdos de que la conocía de antes, de mucho antes a decir verdad. Cada interacción, cada visión que empezaba a recordar de ella, le daban la respuesta de por qué estaba preguntando cosas así de forma insistente, así que lo dejó ser. Y mientras Izumi llegaba a ver como volvía a mirar a la academia, también observó como finalmente se dio la vuelta para empezar a caminar nuevamente, alejándose de aquél lugar e iniciar su viaje a otro lado.

La molestia de Izumi se empezaba a mostrar por la forma tan cortante y lejana con la que respondía Sasuke, pero eso no parecía importar al segundo el cual siguió caminando, y, deseando seguir hablando, preguntando, y hasta acusando fue que Izumi empezó a seguirlo, tratando de decirle cosas cada vez que podía llegar a alcanzarlo y no había quién los llegara a molestar, pues Izumi todavía no deseaba tirar directo por acusar de que estaba ahí, de ser capaz de buscar a alguien o incluso de gritar por eso, simplemente... Hablar.

Cuando se detuvo en una intersección, siempre buscando los caminos donde menos personas hubiera (incluso si las había), fue que llegó a tirarle la primera acusación, recordando de cuando le dijo que tenia que obedecer, y tirarle eso de vuelta a la cara a alguien que, de una forma u otra, no estaba obedeciendo si realmente estaba siendo considerado un traidor o, al menos, exiliado de la aldea -- La obediencia, sin sabiduría, no es más que esclavitud. -- La respuesta vino de una forma crítica, pero al menos era una respuesta. Sasuke volvió a iniciar su camino para ir al último lugar que le quedaba por visitar según el plan que tenía en ese momento.

Siguió caminando, y la otra se mantuvo siguiendo, todavía tirando acusaciones desde atrás, además de preguntas. Sobre su desobediencia, sobre su traición a Konoha, incluso diciendo de que había gente que lo quería en Konoha y podía dar marcha atrás, algo que Sasuke no reaccionó, ni volteó, ni se detuvo... No hasta que finalmente se quedó parado al frente del último lugar que deseaba visitar: Izumi y Sasuke se quedaron en la entrada del cementerio oficial para los ninjas; no era para civiles, era directamente para algunos ninjas y su familia. Sin embargo, Sasuke nunca entraría, se quedaría viendo desde la entrada el lugar, más detenidamente hacia el centro, donde se veía a la distancia el monumento a los ninjas caídos en acción.

La conversación siguió, si se podía decir así, cuando se detuvieron y ella volvió a utilizar las bases de lo que dijeron ambos para continuar lo suyo, como lo de la esclavitud, pero no pareció tampoco hacer que Sasuke terminara por responder a eso, solo se quedó parado, observando. Izumi siguió, tratando de que alguna de sus palabras fueran respondidas o causaran una reacción, pero no pareció lograrlo, incluso cuando lo acusaste de darle la espalda a la gente que confió en él, algo como eso muchas veces podría haber causado la reacción de alguien, pero él se mantuvo mirando el cementerio.

Dejando atrás la estrategia, por ahora, de prácticamente atacarlo para hacer que cambiara de opinión (si es que eso podía lograrse en otra gente), fue que cambió a hablar de la gente del cementerio, diciendo de que murieron por el bien de Konoha, de la gente que vivió en la aldea, y le preguntó si eso no significó nada para él. En otros momentos, en otro tiempo, en el futuro y en el pasado, una acusación así, una declaración de tal envergadura, hubiera hecho que Sasuke girara la cabeza con su Sharingan activo y causar tal estrago en su cerebro con las peores ilusiones... Pero ahora, esa reacción, solo se limitó a mirar todavía al cementerio, pero sacar una sonrisa burlona.


-- Para ser una ninja insignificante en esta aldea, presumes saber mucho de ella.

Su voz fue lo único que evito que esto se sintiera tanto como un ataque personal, pero incluso sin contexto de que sentimiento hizo nacer esas palabras se podrían llegar realmente a considerar algún tipo de ataque o desprecio hacia tú persona. Pero ni los ojos mostraban rencor, su rostro seguía calmado, y su voz seguía tan monótona que podría desesperar a varias personas: donde quedaban los sentimientos, donde quedaba la emoción.


Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea... Por suerte, o mala suerte según lo que la historia decidiera, Retsu había considerado esta coincidencia como algo emocionante y un mensaje del destino de que estaba en lo correcto, de que iba a ir allí para buscar si encontraba la razón de por qué terminó tan mal esa aparente persona, sin siquiera ponerse a pensar si tal vez la persona era algo débil, si solo era un simple civil o algo así, su pensamiento se fue directo a considerar que ahí iba a haber algo para mostrar que era fuerte, que podía llegar a demostrar que si estaba listo y no solamente estaba loco.

Se tardó lo suyo, pero eso no importaba en su mente de que quiza el día podría dejar de ser tan normal y aburrido, de que quizá algo podría sacar de ahí, pero finalmente llegaría. Un pequeño cartel de madera unas decenas de metros antes decía que estaba entrando y tenía que tener cuidado de ninjas peleando o entrenando. Sin embargo, mientras más avanzaba... No veía nada, no existía otra gente en el lugar, no había realmente nadie, solo había un gran espacio donde poder entrenar sin problemas, un pequeño estanque seguramente artificial y una pequeña arboleada que daba finalmente contra la muralla de Konoha que se elevaba decenas de metros por encima tuyo, haciendo que el lugar tuviera sombra.

Pero hablando de sombras, aún si no era bueno en el ámbito de rastreo o algo similar, que pudiera llegar a hacer esto de forma común y corriente, fue que sintió una presencia cerca de esa arboleada, y cuando volteó rápidamente para saber que era, notó a una figura con túnica negra, aunque con la capucha tirada hacia abajo. Se encontraba solamente parada y recostada contra un árbol, mirando hacia otro árbol, sin prestar atención a Retsu, quizá y hasta ni sabía que había llegado, considerando nunca volteó a verlo.


HiibCiF.png

Aunque sus ilusiones sin fundamento fueron rotas al haber visto que no había absolutamente nadie, ni nada interesante, apenas vio a esa figura terminaría por inculcarle la idea de pelear con ella, de enfrentarla, de que aparentemente esa persona que estaba viendo tranquila en los árboles obviamente desearía pelear con él... Pero ya lo sabría, porque cuando se acercó a Sasuke, le preguntó si tenía idea de si conocía o sabía de algún sujeto capaz de dar una aplastante derrota a una persona, pero cuando Sasuke volteó a verlo, negó con la cabeza -- No he visto nada así aquí. -- Por lo que logró apreciar Retsu, estaba diciendo la verdad... O simplemente no tenía idea de como conseguir entender las mentiras, pero esa fue toda la respuesta que consiguió de la persona que estaba ahí, una que denotaba calma, en contra de tus extremas ganas de encontrar una pelea.

 
ʀᴇᴛꜱᴜ ᴋɪʀɪꜱᴀᴋɪ
QMQYigS_d.webp

[Int: 04 ] [Lvl: -12-]​

No había razones para dudar de él, no parecía saber sinceramente nada, y ello logró mermar un poco de esa expectativa que había tenido al venir al lugar. ¿Quizá solo malentendí la situación? Posiblemente, pero ahora la cosa es ¿Qué se supone que debería hacer ahora? Ya había venido aquí, solo para ser aplastado con la verdad tan... aburrida.

Y una vez que solté un pesado suspiro al aceptar eso, incluso pensando que posiblemente si no hasta se había ido quien sea que había hecho aquello, retomé las cosas y giré mi vista hacia ti nuevamente — Y tú ¿estarías interesado en algún encuentro? Si es el caso, no me vendría mal aprovechar la situación ¿Qué dices? — Solté al tiempo que te miraba bastante confiado, no porque te menospreciara, cosa que hasta ahora ni había hecho con nadie que recordara, sino porque al final me emocionaba más el hecho de poder medirme con alguien, y qué mejor si resultaba en una pelea que realmente me resultara desafiante. Además, si estabas ahí, justo en un campo de entrenamiento, lo más posible era que tuvieras aunque fuera un mínimo, un ínfimo chance de que aceptaras. No sabía tu fuerza, si resultaba que aceptabas y fueras más débil que yo, me aseguraría de nivelar mi fuerza a tu nivel, pero en caso de que fueras más fuerte que yo, ni debería preocuparme por ello.

Sonriendo de forma confiada, te miré para hablar una vez más — Si aceptas, prometo intentar hacerlo lo más entretenido posible para los dos. — Dije en un intento de convencerte, no era alguien que atacaría como un loco a otros sin razón, y menos si estos no aceptaban ello, en todo caso, lo más que haría sería eso, intentar convencerlos, ya que si se negaban... No había mucho que hacer al respecto.
 

bAZqzQi.png


Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores afirman que ese día...

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


HiibCiF.png

Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.

Sakura pronto respondería bajo sus propios ideales lo que le había dado Sasuke, afirmando que ese pensamiento de dejar morir a otros solo para salvarse ella, cuando quiza podría hacer algo, no era algo propio, era ajeno. El rostro de Sasuke se mantenía estoico, sin mostrar algún tipo de emoción a lo que le estaba diciendo, solamente parpadeaba de vez en cuando para demostrar que seguía vivo. Para Sakura, esta conversación era una más de otra persona diciendo que debía de aceptar ese sacrificio, que tenía un futuro que otros tenían la obligación de proteger, pero cuando dejó de hablar, ignorando sus últimas palabras, Sasuke habló en un tono normal -- Tú vida importa más que la de ellos, y la de muchos otros. Tirarla por la borda en un afán de proteger, de ayudar... Sin tener la fuerza para ello, es la razón por la que Konoha está condenada. -- La ideología y los pensamientos del interlocutor aparecieron, aquellos pensamientos que nacieron desde que había, supuestamente, perdido a su familia. Y a pesar de que ya sabía que siguieron vivos, se mantenía: la ideología de sacrificarse por los demás, de poner en riesgo tú vida por otros, solo por el afán de tener ese sentimiento... Pero sin la fuerza para hacerlo, esa era la cosa más estúpida a los ojos del Uchiha.

Pero a pesar de que el mensaje textual podría leerse como un regaño o algo similar, el tono monótono de su voz hacía difícil entender qué era lo que le estaba diciendo: si era un reproche, si era una burla, o si era simplemente odio generalizado. Y comparando ambos, unos regañándote por no aceptar la ayuda de los demás, de aceptar sus sacrificios... El otro te decía que aceptaras todos los sacrificios necesarios si eso te permitía vivir. Uno venía para dar a entender que el sacrificio venía de ese mismo sentimiento que Sakura sentía, pero que solo unos pocos podían actuar sobre ellos. Mientras que el otro le daba la vuelta: sacrifica a todos y a todo para salvarte, hasta que tengas la fuerza para poder romper esa regla. Uno venía de la generosidad, el otro era desde el egoísmo, pero ambos buscaban de cierta forma lo mismo: la protección.


-- No. No vi nada. Solo me lo contó Arikko.

La respuesta finalmente le llegó a Sakura, todo después de lo que quiza realmente le importaba hablar y responder a Sasuke en esos momentos. Se quedó callado unos segundos, con sus ojos todavía pegados a ella, antes de que sus labios se movieran para darle un mensaje que, posiblemente, quería juzgar como lo tomaba. Y aunque su voz seguía ausente de sentimientos que delataran su realidad, algo en ella le decía que ese mensaje era real, era honesto, y era algo que le estaba confiando a ella en estos momentos para su uso.

-- Konoha será destruida, hoy. Por mi mano.


E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


HiibCiF.png

La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos. Pero a pesar de que ahora la ignoraba, o al menos eso parecía al haberla dejado de ver, la alerta le llegó por ese mensaje y esa "honestidad" en decir que no. Más preguntas, más dudas, unas que expresó y las otras que llegó a tragarse... Pero la respuesta nunca llegó, al menos no a las preguntas principales que Izumi había liberado. Fue su segundo comentario que causó una reacción en Sasuke, una que llegó a hacer que volteara a verte... Pero nunca rompió esa solida pared de hielo que separaba sus sentimientos de todo ese exterior -- No es algo que deba ser de tú interés, o de tú conocimiento. -- En otro momento posiblemente se hubiera enojado al haber escuchado las palabras de ser como él, pero ahora mismo solo llegó a aceptar la ignorancia de alguien como ella, que la reconocía por haberla visto recientemente, por ser la que aparentemente se había llevado algo de las ruinas, y aunque Arikko le estaría diciendo que la atrapara o cuestionara, no era de importancia a Sasuke, no era lo que buscaba ahora mismo, y dudaba de que importara en general.

Pero con la "molestia" de seguir hablando con ella, fue que sus pensamientos fueron desbloqueando los recuerdos de que la conocía de antes, de mucho antes a decir verdad. Cada interacción, cada visión que empezaba a recordar de ella, le daban la respuesta de por qué estaba preguntando cosas así de forma insistente, así que lo dejó ser. Y mientras Izumi llegaba a ver como volvía a mirar a la academia, también observó como finalmente se dio la vuelta para empezar a caminar nuevamente, alejándose de aquél lugar e iniciar su viaje a otro lado.

La molestia de Izumi se empezaba a mostrar por la forma tan cortante y lejana con la que respondía Sasuke, pero eso no parecía importar al segundo el cual siguió caminando, y, deseando seguir hablando, preguntando, y hasta acusando fue que Izumi empezó a seguirlo, tratando de decirle cosas cada vez que podía llegar a alcanzarlo y no había quién los llegara a molestar, pues Izumi todavía no deseaba tirar directo por acusar de que estaba ahí, de ser capaz de buscar a alguien o incluso de gritar por eso, simplemente... Hablar.

Cuando se detuvo en una intersección, siempre buscando los caminos donde menos personas hubiera (incluso si las había), fue que llegó a tirarle la primera acusación, recordando de cuando le dijo que tenia que obedecer, y tirarle eso de vuelta a la cara a alguien que, de una forma u otra, no estaba obedeciendo si realmente estaba siendo considerado un traidor o, al menos, exiliado de la aldea -- La obediencia, sin sabiduría, no es más que esclavitud. -- La respuesta vino de una forma crítica, pero al menos era una respuesta. Sasuke volvió a iniciar su camino para ir al último lugar que le quedaba por visitar según el plan que tenía en ese momento.

Siguió caminando, y la otra se mantuvo siguiendo, todavía tirando acusaciones desde atrás, además de preguntas. Sobre su desobediencia, sobre su traición a Konoha, incluso diciendo de que había gente que lo quería en Konoha y podía dar marcha atrás, algo que Sasuke no reaccionó, ni volteó, ni se detuvo... No hasta que finalmente se quedó parado al frente del último lugar que deseaba visitar: Izumi y Sasuke se quedaron en la entrada del cementerio oficial para los ninjas; no era para civiles, era directamente para algunos ninjas y su familia. Sin embargo, Sasuke nunca entraría, se quedaría viendo desde la entrada el lugar, más detenidamente hacia el centro, donde se veía a la distancia el monumento a los ninjas caídos en acción.

La conversación siguió, si se podía decir así, cuando se detuvieron y ella volvió a utilizar las bases de lo que dijeron ambos para continuar lo suyo, como lo de la esclavitud, pero no pareció tampoco hacer que Sasuke terminara por responder a eso, solo se quedó parado, observando. Izumi siguió, tratando de que alguna de sus palabras fueran respondidas o causaran una reacción, pero no pareció lograrlo, incluso cuando lo acusaste de darle la espalda a la gente que confió en él, algo como eso muchas veces podría haber causado la reacción de alguien, pero él se mantuvo mirando el cementerio.

Dejando atrás la estrategia, por ahora, de prácticamente atacarlo para hacer que cambiara de opinión (si es que eso podía lograrse en otra gente), fue que cambió a hablar de la gente del cementerio, diciendo de que murieron por el bien de Konoha, de la gente que vivió en la aldea, y le preguntó si eso no significó nada para él. En otros momentos, en otro tiempo, en el futuro y en el pasado, una acusación así, una declaración de tal envergadura, hubiera hecho que Sasuke girara la cabeza con su Sharingan activo y causar tal estrago en su cerebro con las peores ilusiones... Pero ahora, esa reacción, solo se limitó a mirar todavía al cementerio, pero sacar una sonrisa burlona.


-- Para ser una ninja insignificante en esta aldea, presumes saber mucho de ella.

Su voz fue lo único que evito que esto se sintiera tanto como un ataque personal, pero incluso sin contexto de que sentimiento hizo nacer esas palabras se podrían llegar realmente a considerar algún tipo de ataque o desprecio hacia tú persona. Pero ni los ojos mostraban rencor, su rostro seguía calmado, y su voz seguía tan monótona que podría desesperar a varias personas: donde quedaban los sentimientos, donde quedaba la emoción.


Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea... Por suerte, o mala suerte según lo que la historia decidiera, Retsu había considerado esta coincidencia como algo emocionante y un mensaje del destino de que estaba en lo correcto, de que iba a ir allí para buscar si encontraba la razón de por qué terminó tan mal esa aparente persona, sin siquiera ponerse a pensar si tal vez la persona era algo débil, si solo era un simple civil o algo así, su pensamiento se fue directo a considerar que ahí iba a haber algo para mostrar que era fuerte, que podía llegar a demostrar que si estaba listo y no solamente estaba loco.

Se tardó lo suyo, pero eso no importaba en su mente de que quiza el día podría dejar de ser tan normal y aburrido, de que quizá algo podría sacar de ahí, pero finalmente llegaría. Un pequeño cartel de madera unas decenas de metros antes decía que estaba entrando y tenía que tener cuidado de ninjas peleando o entrenando. Sin embargo, mientras más avanzaba... No veía nada, no existía otra gente en el lugar, no había realmente nadie, solo había un gran espacio donde poder entrenar sin problemas, un pequeño estanque seguramente artificial y una pequeña arboleada que daba finalmente contra la muralla de Konoha que se elevaba decenas de metros por encima tuyo, haciendo que el lugar tuviera sombra.

Pero hablando de sombras, aún si no era bueno en el ámbito de rastreo o algo similar, que pudiera llegar a hacer esto de forma común y corriente, fue que sintió una presencia cerca de esa arboleada, y cuando volteó rápidamente para saber que era, notó a una figura con túnica negra, aunque con la capucha tirada hacia abajo. Se encontraba solamente parada y recostada contra un árbol, mirando hacia otro árbol, sin prestar atención a Retsu, quizá y hasta ni sabía que había llegado, considerando nunca volteó a verlo.


HiibCiF.png

Aunque sus ilusiones sin fundamento fueron rotas al haber visto que no había absolutamente nadie, ni nada interesante, apenas vio a esa figura terminaría por inculcarle la idea de pelear con ella, de enfrentarla, de que aparentemente esa persona que estaba viendo tranquila en los árboles obviamente desearía pelear con él... Pero ya lo sabría, porque cuando se acercó a Sasuke, le preguntó si tenía idea de si conocía o sabía de algún sujeto capaz de dar una aplastante derrota a una persona, pero cuando Sasuke volteó a verlo, negó con la cabeza -- No he visto nada así aquí. -- Por lo que logró apreciar Retsu, estaba diciendo la verdad... O simplemente no tenía idea de como conseguir entender las mentiras, pero esa fue toda la respuesta que consiguió de la persona que estaba ahí, una que denotaba calma, en contra de tus extremas ganas de encontrar una pelea.

La respuesta realmente había llegado a hacer que parte de esa energía llegara a desaparecer, pues para Retsu haber venido aquí para nada solo le iba a devolver la aburrición a su día, pero una alternativa le cruzó por la mente y la escupió casi de inmediato: una pelea contra Sasuke. Ante esa propuesta sus ojos pasaron a ver los suyos, y aunque al inicio Retsu juraba no saber su poder, su capacidad innata para sentir la fuerza de otros tardó en conseguir dar con la "fuerza exacta", y es porque justo estaba al límite... La persona al frente de de él era, al menos, potencialmente casi el doble de fuerte que tú.


-- No tengo interés.

Y la decisión final de la persona que estaba delante de ti sería lo único que tendría Retsu para lidiar con la decepción de haber venido aquí para nada, pues el joven ninja, a pesar de todas sus energías y ganas de pelear por el mero hecho de hacerlo, no iba a atacar a alguien sin razón, menos si llegaban a negarse a eso. Por lo cual, ante su negativa...

 


gN1YgWw.png

Izumi Hyūga
☯ Nv. 15 ☯


Me desconcertaba que él no mostrara ninguna reacción ante lo que decía, ni negativa ni positiva. Era frustrante, y no sabía si debía tomar lo que dijo como un insulto o no, debido a su tono y expresión. ¿Qué le pasaba? ¿Realmente estaba loco? Tal vez, al haber sido Chunin, sabía más cosas, pero ¿acaso esa información iba a cambiar tanto las cosas? --He visto cómo la gente muere y se desvive por la aldea, por el bien común, con mis propios ojos... no entiendo por qué tanto misterio. ¿Qué sabes de Konoha que yo no?-- Era frustrante, no podía negarlo, pero sentía que ya no podía razonar con él. A mis ojos, su falta de emoción y sus respuestas tan calmadas resultaban escalofriantes. Aunque también noté que no parecía que fuera a atacarme, de hecho, si hubiera querido hacerlo, lo habría hecho hace mucho tiempo.

Suspiré, lamentablemente no podía leer su mente. Él era probablemente la persona más misteriosa que me había encontrado. Incluso personas de Kiri, en misiones donde eran básicamente "enemigos", parecían ser más abiertas, o al menos eso aparentaban. Según entendía, Kiri era una aldea de salvajes que se mataban entre ellos en una suerte de ley de la selva. Entonces, si fuera de allí quizás podría entenderlo pero ¿qué habría hecho que alguien criado en Konoha fuera de esa manera? Quizás estaba perdiendo el tiempo con este Uchiha... Me preguntaba si Isochi-Sensei podría lograr que reaccionara. Él me parecía una persona más confiable, que tal vez sabría qué hacer o decir en esta situación.

 

bAZqzQi.png


Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores afirman que el final de ese día sería el catalizador, y la verdadera razón, de lo que daría el inicio a lo que eventualmente se le conocería mundialmente como la Primera Gran Guerra Ninja.

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


HiibCiF.png

Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.

Sakura pronto respondería bajo sus propios ideales lo que le había dado Sasuke, afirmando que ese pensamiento de dejar morir a otros solo para salvarse ella, cuando quiza podría hacer algo, no era algo propio, era ajeno. El rostro de Sasuke se mantenía estoico, sin mostrar algún tipo de emoción a lo que le estaba diciendo, solamente parpadeaba de vez en cuando para demostrar que seguía vivo. Para Sakura, esta conversación era una más de otra persona diciendo que debía de aceptar ese sacrificio, que tenía un futuro que otros tenían la obligación de proteger, pero cuando dejó de hablar, ignorando sus últimas palabras, Sasuke habló en un tono normal -- Tú vida importa más que la de ellos, y la de muchos otros. Tirarla por la borda en un afán de proteger, de ayudar... Sin tener la fuerza para ello, es la razón por la que Konoha está condenada. -- La ideología y los pensamientos del interlocutor aparecieron, aquellos pensamientos que nacieron desde que había, supuestamente, perdido a su familia. Y a pesar de que ya sabía que siguieron vivos, se mantenía: la ideología de sacrificarse por los demás, de poner en riesgo tú vida por otros, solo por el afán de tener ese sentimiento... Pero sin la fuerza para hacerlo, esa era la cosa más estúpida a los ojos del Uchiha.

Pero a pesar de que el mensaje textual podría leerse como un regaño o algo similar, el tono monótono de su voz hacía difícil entender qué era lo que le estaba diciendo: si era un reproche, si era una burla, o si era simplemente odio generalizado. Y comparando ambos, unos regañándote por no aceptar la ayuda de los demás, de aceptar sus sacrificios... El otro te decía que aceptaras todos los sacrificios necesarios si eso te permitía vivir. Uno venía para dar a entender que el sacrificio venía de ese mismo sentimiento que Sakura sentía, pero que solo unos pocos podían actuar sobre ellos. Mientras que el otro le daba la vuelta: sacrifica a todos y a todo para salvarte, hasta que tengas la fuerza para poder romper esa regla. Uno venía de la generosidad, el otro era desde el egoísmo, pero ambos buscaban de cierta forma lo mismo: la protección.


-- No. No vi nada. Solo me lo contó Arikko.

La respuesta finalmente le llegó a Sakura, todo después de lo que quiza realmente le importaba hablar y responder a Sasuke en esos momentos. Se quedó callado unos segundos, con sus ojos todavía pegados a ella, antes de que sus labios se movieran para darle un mensaje que, posiblemente, quería juzgar como lo tomaba. Y aunque su voz seguía ausente de sentimientos que delataran su realidad, algo en ella le decía que ese mensaje era real, era honesto, y era algo que le estaba confiando a ella en estos momentos para su uso.

-- Konoha será destruida, hoy. Por mi mano.

La revelación final llegó a mandar un choque a su mente de forma abrupta, el cuerpo de Sakura empezó a reaccionar como se podría pensar ante algo de esa forma, el temblor en las manos, la cabeza empezando a llegar a tener muchas palabras e intentos de respuestas a la vez. La sorpresa no fue que Sasuke dijera algo así, la sorpresa fue que afirmara de que era ahora, hoy, en este momento. Y aunque la chica miró, tratando de buscar cualquier tipo de señal que le dijera que estaba mintiendo, que estaba bromeando, que había algo claro que dijera: no, no es como lo piensas. Pero nunca llegó.

Y la decisión, la respuesta de Sakura, para intentar proteger a la aldea sin tener que sacrificar a la persona que estaba delante suya fue... Ir y terminar por abrazar su cuerpo, que en vez de detenerla como algunas otras veces, solamente se quedó ahí, recibiendo el abrazo, pero sin devolver nada, ni su rostro llegó a mover, solamente quedó ahí, mirando hacia adelante. Las palabras de Sakura empezaron a salir, tratando de, por todas las formas, evitar que llegara a hacer eso: de forma simple, peticiones, llegando a negociar, negar... Pero sin importar que terminara por hacer, o por decir, no había nada de reacción, no sintió la cabeza de Sasuke moverse, no sintió tampoco una respiración acelerada, era como si estuviera abrazando una estatua, una viva, pero que mostraba las mismas emociones que una de ellas, ósea, ninguna.

Una y otra vez las palabras era el arma que había decidido usar Sakura ante la revelación que le había otorgado sin mucho tiempo a asimilar algo, o incluso intuir que algo malo iba a llegar a salir de su presencia aquí. Pero una tras otra, sus palabras parecían caer en oídos sordos, en un corazón de hielo, ninguna reacción, ninguna respiración acelerada o incluso suspiro, no había nada. Sus deseos de que realmente no fuera malo, sus deseos de que le permitiera ayudarlo en algo, lo que sea; de que no necesitaba llegar a esos extremos... Pero nada.

Incluso una de las palabras más fuertes, el arma más grande que una persona podía decir en este tipo de situaciones, ese "amor" no llegó a causar ni un solo temblor en su cuerpo. Derrotada al ver todas sus armas inutilizadas, sin capaz de causar el más mínimo rasguño, fue que finalmente escuchó algo más de respiración, por las palabras que estaban saliendo de su boca -- Deja de poner en riesgo tú vida. Mucho menos por otros. Eres una médica, tú lugar es atrás, no en la lucha directa. Deja de ser una molestia y una inútil carga en los frentes de batalla. -- Sus palabras, hirientes, pues esta vez si hubo sentimientos naciendo de ellos, sentimientos como la molestia... Pero también notaría la preocupación, e incluso, de cierta manera, un toque en su voz que parecía que hasta lo decía de forma alegre, como una burla algo pesada.

Y con ello, tres cosas pasaron casi a la misma vez:

Primero, su sentido del tacto llegaría a avisarle que dejó de tocar algo. Frente a ella, donde se encontraba Sasuke, ahora solo había una nube de humo en su lugar, algo que muchos podrían identificar por lo que era, y siempre fue, el Sasuke que te habló: un clon, un simple clon. Ni siquiera el original fue capaz de llegar a visitarla, hablarle, a escucharla.

Segundo, su sentido de la visión te alertó de esa gran luz, que pronto se expandió al resto de los sentidos: lograste oler la madera quemada, el sonido que te llegó a lastimar los oídos y dejarte sorda por un segundo, el sabor al carbón de las cenizas que quedaron en tú boca... Porque al cabo de unos segundos de que desapareciera el clon, fue que la casa que veía Sasuke llegó a estallar en una explosión masiva, un torrente de fuego que no se expandió hacia los lados, toda su fuerza se fue hacia arriba, al cielo; Sasuke demostró ser bueno controlando explosiones...

Y tercero, como último sentido, uno que perdería por la explosión, haciendo que realmente esto fuera lo que quedaría en su cabeza durante un tiempo hasta volver a recuperar su audición, fueron las últimas palabras que salieron de su boca, unas palabras que denotaban tristeza, pero sinceridad pura, con un pequeño toque de lo que podrías decir era cariño.

-- Gracias.
[♪]
E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


HiibCiF.png

La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos. Pero a pesar de que ahora la ignoraba, o al menos eso parecía al haberla dejado de ver, la alerta le llegó por ese mensaje y esa "honestidad" en decir que no. Más preguntas, más dudas, unas que expresó y las otras que llegó a tragarse... Pero la respuesta nunca llegó, al menos no a las preguntas principales que Izumi había liberado. Fue su segundo comentario que causó una reacción en Sasuke, una que llegó a hacer que volteara a verte... Pero nunca rompió esa solida pared de hielo que separaba sus sentimientos de todo ese exterior -- No es algo que deba ser de tú interés, o de tú conocimiento. -- En otro momento posiblemente se hubiera enojado al haber escuchado las palabras de ser como él, pero ahora mismo solo llegó a aceptar la ignorancia de alguien como ella, que la reconocía por haberla visto recientemente, por ser la que aparentemente se había llevado algo de las ruinas, y aunque Arikko le estaría diciendo que la atrapara o cuestionara, no era de importancia a Sasuke, no era lo que buscaba ahora mismo, y dudaba de que importara en general.

Pero con la "molestia" de seguir hablando con ella, fue que sus pensamientos fueron desbloqueando los recuerdos de que la conocía de antes, de mucho antes a decir verdad. Cada interacción, cada visión que empezaba a recordar de ella, le daban la respuesta de por qué estaba preguntando cosas así de forma insistente, así que lo dejó ser. Y mientras Izumi llegaba a ver como volvía a mirar a la academia, también observó como finalmente se dio la vuelta para empezar a caminar nuevamente, alejándose de aquél lugar e iniciar su viaje a otro lado.

La molestia de Izumi se empezaba a mostrar por la forma tan cortante y lejana con la que respondía Sasuke, pero eso no parecía importar al segundo el cual siguió caminando, y, deseando seguir hablando, preguntando, y hasta acusando fue que Izumi empezó a seguirlo, tratando de decirle cosas cada vez que podía llegar a alcanzarlo y no había quién los llegara a molestar, pues Izumi todavía no deseaba tirar directo por acusar de que estaba ahí, de ser capaz de buscar a alguien o incluso de gritar por eso, simplemente... Hablar.

Cuando se detuvo en una intersección, siempre buscando los caminos donde menos personas hubiera (incluso si las había), fue que llegó a tirarle la primera acusación, recordando de cuando le dijo que tenia que obedecer, y tirarle eso de vuelta a la cara a alguien que, de una forma u otra, no estaba obedeciendo si realmente estaba siendo considerado un traidor o, al menos, exiliado de la aldea -- La obediencia, sin sabiduría, no es más que esclavitud. -- La respuesta vino de una forma crítica, pero al menos era una respuesta. Sasuke volvió a iniciar su camino para ir al último lugar que le quedaba por visitar según el plan que tenía en ese momento.

Siguió caminando, y la otra se mantuvo siguiendo, todavía tirando acusaciones desde atrás, además de preguntas. Sobre su desobediencia, sobre su traición a Konoha, incluso diciendo de que había gente que lo quería en Konoha y podía dar marcha atrás, algo que Sasuke no reaccionó, ni volteó, ni se detuvo... No hasta que finalmente se quedó parado al frente del último lugar que deseaba visitar: Izumi y Sasuke se quedaron en la entrada del cementerio oficial para los ninjas; no era para civiles, era directamente para algunos ninjas y su familia. Sin embargo, Sasuke nunca entraría, se quedaría viendo desde la entrada el lugar, más detenidamente hacia el centro, donde se veía a la distancia el monumento a los ninjas caídos en acción.

La conversación siguió, si se podía decir así, cuando se detuvieron y ella volvió a utilizar las bases de lo que dijeron ambos para continuar lo suyo, como lo de la esclavitud, pero no pareció tampoco hacer que Sasuke terminara por responder a eso, solo se quedó parado, observando. Izumi siguió, tratando de que alguna de sus palabras fueran respondidas o causaran una reacción, pero no pareció lograrlo, incluso cuando lo acusaste de darle la espalda a la gente que confió en él, algo como eso muchas veces podría haber causado la reacción de alguien, pero él se mantuvo mirando el cementerio.

Dejando atrás la estrategia, por ahora, de prácticamente atacarlo para hacer que cambiara de opinión (si es que eso podía lograrse en otra gente), fue que cambió a hablar de la gente del cementerio, diciendo de que murieron por el bien de Konoha, de la gente que vivió en la aldea, y le preguntó si eso no significó nada para él. En otros momentos, en otro tiempo, en el futuro y en el pasado, una acusación así, una declaración de tal envergadura, hubiera hecho que Sasuke girara la cabeza con su Sharingan activo y causar tal estrago en su cerebro con las peores ilusiones... Pero ahora, esa reacción, solo se limitó a mirar todavía al cementerio, pero sacar una sonrisa burlona.


-- Para ser una ninja insignificante en esta aldea, presumes saber mucho de ella.

Su voz fue lo único que evito que esto se sintiera tanto como un ataque personal, pero incluso sin contexto de que sentimiento hizo nacer esas palabras se podrían llegar realmente a considerar algún tipo de ataque o desprecio hacia tú persona. Pero ni los ojos mostraban rencor, su rostro seguía calmado, y su voz seguía tan monótona que podría desesperar a varias personas: donde quedaban los sentimientos, donde quedaba la emoción.

Las palabras siguieron saliendo de Izumi al no tener idea realmente de qué pensar entre todo lo que pasaba, pues aunque las palabras debían de ser hirientes, igual era difícil tomarlas así cuando se decían con tanta monotonía y falta de emoción -- Tienes el Byakugan, y sin embargo, no logras ver nada; una ciega. -- Con esas palabras dichas, Sasuke terminó por ladear la cabeza mientras miraba el cementerio... Y luego terminó por levantar la cabeza al cielo, donde cerró sus ojos, suspiró y llegó a sonreír, antes de desaparecer en medio de una explosión de humo que revelaba que siempre fue un clon o alguna variación de ese estilo, dejándote completamente sola sin algún mensaje más allá del ultimo.

Pero el mundo no le daría tiempo a Izumi de llegar a pensar más, pues lo primero que vino a ella fue el temblor, luego la luz, luego el calor, luego el sonido, y finalmente logró ver como, por toda la aldea llegaron a empezar a liberarse torres de fuego, explosiones que subían y subían en el aire, una tras otra, pero solo una logró adivinar de donde venía gracias a que había estado ahí hace poco, hace nada.

Si estabas en lo correcto una de esas torres de fuego acababa de incinerar la academia ninja.
Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea... Por suerte, o mala suerte según lo que la historia decidiera, Retsu había considerado esta coincidencia como algo emocionante y un mensaje del destino de que estaba en lo correcto, de que iba a ir allí para buscar si encontraba la razón de por qué terminó tan mal esa aparente persona, sin siquiera ponerse a pensar si tal vez la persona era algo débil, si solo era un simple civil o algo así, su pensamiento se fue directo a considerar que ahí iba a haber algo para mostrar que era fuerte, que podía llegar a demostrar que si estaba listo y no solamente estaba loco.

Se tardó lo suyo, pero eso no importaba en su mente de que quiza el día podría dejar de ser tan normal y aburrido, de que quizá algo podría sacar de ahí, pero finalmente llegaría. Un pequeño cartel de madera unas decenas de metros antes decía que estaba entrando y tenía que tener cuidado de ninjas peleando o entrenando. Sin embargo, mientras más avanzaba... No veía nada, no existía otra gente en el lugar, no había realmente nadie, solo había un gran espacio donde poder entrenar sin problemas, un pequeño estanque seguramente artificial y una pequeña arboleada que daba finalmente contra la muralla de Konoha que se elevaba decenas de metros por encima tuyo, haciendo que el lugar tuviera sombra.

Pero hablando de sombras, aún si no era bueno en el ámbito de rastreo o algo similar, que pudiera llegar a hacer esto de forma común y corriente, fue que sintió una presencia cerca de esa arboleada, y cuando volteó rápidamente para saber que era, notó a una figura con túnica negra, aunque con la capucha tirada hacia abajo. Se encontraba solamente parada y recostada contra un árbol, mirando hacia otro árbol, sin prestar atención a Retsu, quizá y hasta ni sabía que había llegado, considerando nunca volteó a verlo.


HiibCiF.png

Aunque sus ilusiones sin fundamento fueron rotas al haber visto que no había absolutamente nadie, ni nada interesante, apenas vio a esa figura terminaría por inculcarle la idea de pelear con ella, de enfrentarla, de que aparentemente esa persona que estaba viendo tranquila en los árboles obviamente desearía pelear con él... Pero ya lo sabría, porque cuando se acercó a Sasuke, le preguntó si tenía idea de si conocía o sabía de algún sujeto capaz de dar una aplastante derrota a una persona, pero cuando Sasuke volteó a verlo, negó con la cabeza -- No he visto nada así aquí. -- Por lo que logró apreciar Retsu, estaba diciendo la verdad... O simplemente no tenía idea de como conseguir entender las mentiras, pero esa fue toda la respuesta que consiguió de la persona que estaba ahí, una que denotaba calma, en contra de tus extremas ganas de encontrar una pelea.

La respuesta realmente había llegado a hacer que parte de esa energía llegara a desaparecer, pues para Retsu haber venido aquí para nada solo le iba a devolver la aburrición a su día, pero una alternativa le cruzó por la mente y la escupió casi de inmediato: una pelea contra Sasuke. Ante esa propuesta sus ojos pasaron a ver los suyos, y aunque al inicio Retsu juraba no saber su poder, su capacidad innata para sentir la fuerza de otros tardó en conseguir dar con la "fuerza exacta", y es porque justo estaba al límite... La persona al frente de de él era, al menos, potencialmente casi el doble de fuerte que tú.


-- No tengo interés.

Y la decisión final de la persona que estaba delante de ti sería lo único que tendría Retsu para lidiar con la decepción de haber venido aquí para nada, pues el joven ninja, a pesar de todas sus energías y ganas de pelear por el mero hecho de hacerlo, no iba a atacar a alguien sin razón, menos si llegaban a negarse a eso. Por lo cual, ante su negativa, lo único que quedó fue que Sasuke se llegó a erguir correctamente, pareciendo haber "sentido algo", y al ver hacia el horizonte, específicamente hacia el monte de los Hokage, cerró los ojos y desapareció, en una nube de humo.

Temblor, explosiones, torres de fuego. A tus espaldas la aldea parecía ser estar atacada por todos lados, pero lo que dejó claro que si lo estaba siendo fue cuando todas las torres de fuego empezaron a ser controladas, se empezaron a unir, todo el fuego se unió en una gigantesca esfera de fuego que giró y giró. Al poco tiempo fue que Retsu observó otras luces ir contra la esfera, pero principalmente un líquido azul: agua. Por todos lados empezaron a salir disparados Ninjutsus para tratar de detener el fuego, pero fue inúti.

El cielo cobró vida para detener y destruir cada uno de esos Ninjutsus, una bestia de rayo se veía saltar entre el aire como si pudiera volar, golpeando con su cuerpo cada intento de detener el fuego, y cuando su cuerpo golpeaba esos jutsus, el rayo se hacía ver, el trueno se extendía por toda la aldea, y a pesar de que salieron cientos de jutsus, cientos de rayos también cobraron vida del cielo para acabar con todos.

Finalmente, la concentración de fuego logró controlarse, y tomó la forma de la cabeza de un dragón que avanzó hacia una parte de la aldea, chocando con toda su fuerza y detonar con tanta fuerza, con tanta intensidad, que superó por completo todas las explosiones que se sintieron hace poco.

Ese lugar fue el cementerio de los ninja, el lugar del monumento a todos, y cada uno, de los ninja que perdieron sus vidas por la aldea.

 
KwZWknp.png

~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 16) - ❀ - (Tx06)]
[Harmony of Souls - (18 años)] [1'62 m – 56 kg]


Nada, no había nada, era como simplemente abrazar algo que no existía, que si no fuera por los signos vitales que sentía bajo las palmas creería que era una mera ilusión, ni si quiera hubo algún intento de apartarme, no hubo ningún atisbo de algo que me diera la idea efímera de que si quiera estabas escuchándome, y eso dolió, dolió más de lo que fui capaz de procesar en este preciso segundo.

Tan cerca y tan asquerosamente lejos al mismo tiempo que me rompió el corazón.

Continué abrazándote, fuerte, casi que esperando algo, algo efímero, pero aún con todo lo dicho, aún si había destapado completamente mi propio corazón, no hubo nada, una pared se alzaba por completo entre ambos, tan firme que cuando palabras llegaron, cuando una respuesta apareció, no fue más que clavar otra espina, una que seguramente iba a quedarse mucho tiempo -si no por siempre- ahí medita en lo profundo de mi propio corazón mientras las palabras "Molestia", "una inútil carga", y demás, rebotaban por cada rincón de mi propia mente.

Lágrimas, las lágrimas ya no eran un picor, ya no eran tampoco pequeñas gotas, una a una salieron cada vez más rápido, sin casi que control, sin yo misma contenerlas, el temblor en mis palmas se intensificó a medida que reflexionaba la plática, y el tono, pero en este punto de desesperación, dolor y confusión, solo podía sentir mi propio corazón latiendo lo más rápido que podía perdido a la intemperie.

Pero lo que vino a continuación fue tan súbito, tan directo e inesperado, que mis ojos aún cubiertos de esas mismas lágrimas llegaron a demostrar mi sorpresa al notar el humo característico de un clon de sombras frente a mi: no habías estado aquí, nunca habías estado tú realmente aquí.

No tuve tiempo a reflexionar en lo doloroso que eso también fue simplemente porque mis propios ojos terminaron arrojándome la señal de la gran luz frente a mi cara, el aroma de la madera cuando se quemaba me golpeó con fuerza la nariz, el sabor cenizo en mi propio paladar... y por un segundo perdí la audición mientras veía como esa enorme explosión masiva se volvía un torrente de fuego que llegó contra el cielo sin engullirme viva como normalmente algo de ese nivel pudo haberlo realmente hecho, porque simplemente así lo habías querido tú.

Llegué incluso a creer que había sido producto de mi imaginación aquel "gracias" que quedó en mi mente mientras mis oídos se veían abrumados por la explosión frente a mi, el tono, el mensaje, aquella mezcla de tristeza, sinceridad y algo que quizá era cariño, tan contrario a la estatua que habías sido...

Lloré, lloré sin poder evitarlo, los hipidos salieron uno a uno mientras veía ese fuego en el cielo, mientras me quedaba ahí de pie viendo lo que ocurría por sobre mi cabeza, una prueba tangible de lo que me habías dicho harías, en ese cielo que esta mañana había estado tan despejado y normal como cualquier otro, con mi cuerpo temblando de pies a cabeza cual prueba física de todo lo que sentía ahora mismo, casi aún sin creerme estar en esta misma situación, cuestionándome a mi misma aún porque las cosas acabaron así, que fue lo que realmente nos llevó a que todo acabara así.

Y entonces bajé el rostro, mirando una última vez lo que quedó de aquella casa, si es que quedó algo en primer lugar...

Fue entonces donde alcé mi mano derecha, limpiando mi propio rostro, obligándome por esos momentos a cerrar mi corazón, reparando, quizá apenas dimensionando, lo que ocurría a mi al rededor: Sasuke estaba haciendo lo que dijo que haría. Y aquella perspectiva, mi imposibilidad de detenerlo, hizo que retrocediera un paso, otro paso, aún limpiando con desesperación mi propio rostro para dejar de llorar.

-(El hospital, heridos, civiles)-

Aquellas palabras se repitieron en mi cerebro como una orden, como una forma de obligarme a despertar al fin: No iba a intentar buscar al Sasuke original, porque no iba a ir a abrirle más mi pobre corazón como si fuera a cambiar lo que ya había ocurrido, había cubierto mi propia cuota personal de daño emocional, así que prácticamente casi que haría caso a su "eres una médica, tu lugar es atrás", e iría a curar, sanar, a ayudar a todas esas personas que solo habían estado viviendo un día más, en el lugar donde dentro de la aldea, yo sí debía estar.

Y eso fue lo que me movió, lo que hizo que pronto corriera rápidamente con el objetivo de salir del distrito Uchiha rumbo al hospital, con mis ojos verdes atentos a cualquier herido que llegara a ver en mi ruta, aún si la meta era simple, el enorme edificio es donde se suponía que todos debían llegar, donde un médico podía ayudar, donde seguramente iban a necesitar a todos con las cosas empezando a colapsar.

Colapsar...

Me vi obligada a volver a limpiar mi rostro antes de que los sentimientos me hicieran volver de golpe a ese estado catatónico de llanto y confusión, guardando las últimas palabras de Sasuke en un baúl que cerré con llave dentro de mi misma hasta el momento en que quisiera enfrentar el atisbo de cariño que allí había; ¿Como virtualmente podía sentir algo tan fuerte por alguien que me hacía llorar tanto?


 


gN1YgWw.png

Izumi Hyūga
☯ Nv. 15 ☯


El chico seguía haciendo comentarios extraños y difíciles. No importaba lo que le dijera o preguntara, siempre obtenía respuestas ambiguas o inconclusas, lo cual me estaba sacando lentamente de quicio. ¿Qué le pasa en realidad? ¿Se está burlando de mí o hay algo que desconozco? Toda esta situación me fastidiaba demasiado, pero su forma de hablar, sus expresiones y esa sonrisa al mirar al cementerio, realmente me daban escalofríos, especialmente considerando su condición como traidor.

Aunque es atractivo, no podía entender por qué a Sakura le gustaba este sujeto, y ella no me da las vibras de ser una persona superficial, pues ella pareciera ser demasiado "pura" con sus emociones, entonces ¿Por qué le gusta un tipo que es un misterio andante? a mí simplemente genera impotencia, confusión y dudas. No lograba comprender cómo alguien tan talentoso como él había decidido desertar. Lo que dijo acerca de mi Byakugan también me desconcertó, ya que fue tan ambiguo que no sabía si lo decía literalmente o como una metáfora, pues yo misma a veces utilizo esa expresión en otro tipo de situaciones y contextos.

Cuando desapareció en humo como si fuera un clon, abrí los ojos como platos ¿Esa era la razón de su despreocupación? ¡Maldición!, ¿qué significa esto? Justo en ese momento, un temblor comenzó, y luego hubo luz, calor y sonido por toda la aldea. Se desataba fuego por todos lados, y pude notar que una explosión provenía de... ¿La academia? Estaba en shock, sin saber qué hacer, incluso cuestionando si esto era real, pues nunca había vivido algo tan aterrador dentro de Konoha.

Entonces, comencé a preocuparme por el distrito de mi clan. ¿Estarían los Hyūga a salvo? A pesar de que mis padres me habían sido injustos, no odiaba a mi clan en sí mismo. Había perdido muchos sentimientos hacia mis padres, hasta se podría decir que hasta les tengo un poco de rencor, pero no tenía nada en contra del clan. Realmente esperaba que estuvieran bien, pues sería algo terrible si les pasara algo, no importaba lo que hiciera ni donde fuera, ellos siempre serían mi gente.

Recordé la vez que se enfrentó a unos chunin solo, y luego apareció un sujeto extraño que se lo llevó. Fue lo suficientemente talentoso como para ser ascendido a chunin, entonces ¿por qué nos traicionó? ¿Qué le hizo Konoha? Me frustraba que me hablara en acertijos, y la verdad es que no podía discernir si lo hacía con superioridad, como un insulto o si estaba enojado, triste o feliz. No había mostrado emoción alguna. ¿Será un sociópata?

Comencé a respirar agitadamente. Afortunadamente, recordé que no había gente en la academia, o eso creía. Pero si la explosión provino de allí, ¿habrá sido él? Esa idea me enfurecía, aunque no podía estar segura. --¡Maldito! ¿Fuiste tú?-- Grité al aire mientras corría en dirección a la academia. No sabía si el distrito Hyūga estaba afectado o no, pero iría al primer lugar que reconociera como afectado y estaba más cerca, que era la academia. Si bien no vi a nadie antes en la academia, quizás podría encontrar a algún profesor o alguien atrapado, no puedo estar segura, pero tenía que fijarme.

En el camino, reflexionaba sobre todo lo ocurrido, preguntándome si podría haberlo evitado si hubiera advertido a un superior o lanzado una bengala. ¿Acaso fui demasiado ingenua al intentar interrogarlo por mi cuenta? Pensé que la aldea era segura y que nunca pasaría algo así. Esto me hacía sentir culpable, quizás debería haber tomado otro curso de acción, pero ni siquiera se me ocurrió.

Aún recordaba el día que me gradué, cuando pensaba que ser ninja era como un juego, una competencia. Isochi-Sensei me preguntó sobre mis metas, y en ese entonces solo pensaba en prestigio, gloria y convertirme en una ninja excepcional. No entendía el verdadero significado de ser ninja, lo veía todo como una competencia. Sin embargo, con el tiempo, ver gente morir y estar al borde de la muerte en varias ocasiones cambió mi perspectiva, ser desheredad por mis padres fue la estocada final a mi percepción del mundo... la verdad casi que quería estallar por las emociones, pues no quería que le pasara nada a Konoha, pero no parecía ser un sueño por más que me golpeara a mi misma... la realidad era mucho menos simple de lo que imaginaba.

Cuando estuviera lo suficientemente cerca de la academia, haría un sello con mi mano para activar el Byakugan en su versión más poderosa para la exploración. Quería revisar todos los alrededores para asegurarme de que nadie hubiera muerto y verificar si había gente que necesitara ser evacuada o salvada. Lamentablemente, no poseía Suiton ni alguna otra habilidad que podría ser más útil en estas situaciones.

¿Cómo es posible que la academia no tuviera más vigilancia? Quizás estábamos demasiado confiados y nadie esperaba algo como esto. Ciertamente, yo no lo esperaba, y cuando descubrí que había un traidor, jamás imaginé que la situación pudiera llegar a ser tan grave. ¿Realmente habrá sido él? Espero que no haya habido muertos, por favor que no haya muertos...

 

bAZqzQi.png


Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores afirman que el final de ese día sería el catalizador, y la verdadera razón, de lo que daría el inicio a lo que eventualmente se le conocería mundialmente como la Primera Gran Guerra Ninja.

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


HiibCiF.png

Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.

Sakura pronto respondería bajo sus propios ideales lo que le había dado Sasuke, afirmando que ese pensamiento de dejar morir a otros solo para salvarse ella, cuando quiza podría hacer algo, no era algo propio, era ajeno. El rostro de Sasuke se mantenía estoico, sin mostrar algún tipo de emoción a lo que le estaba diciendo, solamente parpadeaba de vez en cuando para demostrar que seguía vivo. Para Sakura, esta conversación era una más de otra persona diciendo que debía de aceptar ese sacrificio, que tenía un futuro que otros tenían la obligación de proteger, pero cuando dejó de hablar, ignorando sus últimas palabras, Sasuke habló en un tono normal -- Tú vida importa más que la de ellos, y la de muchos otros. Tirarla por la borda en un afán de proteger, de ayudar... Sin tener la fuerza para ello, es la razón por la que Konoha está condenada. -- La ideología y los pensamientos del interlocutor aparecieron, aquellos pensamientos que nacieron desde que había, supuestamente, perdido a su familia. Y a pesar de que ya sabía que siguieron vivos, se mantenía: la ideología de sacrificarse por los demás, de poner en riesgo tú vida por otros, solo por el afán de tener ese sentimiento... Pero sin la fuerza para hacerlo, esa era la cosa más estúpida a los ojos del Uchiha.

Pero a pesar de que el mensaje textual podría leerse como un regaño o algo similar, el tono monótono de su voz hacía difícil entender qué era lo que le estaba diciendo: si era un reproche, si era una burla, o si era simplemente odio generalizado. Y comparando ambos, unos regañándote por no aceptar la ayuda de los demás, de aceptar sus sacrificios... El otro te decía que aceptaras todos los sacrificios necesarios si eso te permitía vivir. Uno venía para dar a entender que el sacrificio venía de ese mismo sentimiento que Sakura sentía, pero que solo unos pocos podían actuar sobre ellos. Mientras que el otro le daba la vuelta: sacrifica a todos y a todo para salvarte, hasta que tengas la fuerza para poder romper esa regla. Uno venía de la generosidad, el otro era desde el egoísmo, pero ambos buscaban de cierta forma lo mismo: la protección.


-- No. No vi nada. Solo me lo contó Arikko.

La respuesta finalmente le llegó a Sakura, todo después de lo que quiza realmente le importaba hablar y responder a Sasuke en esos momentos. Se quedó callado unos segundos, con sus ojos todavía pegados a ella, antes de que sus labios se movieran para darle un mensaje que, posiblemente, quería juzgar como lo tomaba. Y aunque su voz seguía ausente de sentimientos que delataran su realidad, algo en ella le decía que ese mensaje era real, era honesto, y era algo que le estaba confiando a ella en estos momentos para su uso.

-- Konoha será destruida, hoy. Por mi mano.

La revelación final llegó a mandar un choque a su mente de forma abrupta, el cuerpo de Sakura empezó a reaccionar como se podría pensar ante algo de esa forma, el temblor en las manos, la cabeza empezando a llegar a tener muchas palabras e intentos de respuestas a la vez. La sorpresa no fue que Sasuke dijera algo así, la sorpresa fue que afirmara de que era ahora, hoy, en este momento. Y aunque la chica miró, tratando de buscar cualquier tipo de señal que le dijera que estaba mintiendo, que estaba bromeando, que había algo claro que dijera: no, no es como lo piensas. Pero nunca llegó.

Y la decisión, la respuesta de Sakura, para intentar proteger a la aldea sin tener que sacrificar a la persona que estaba delante suya fue... Ir y terminar por abrazar su cuerpo, que en vez de detenerla como algunas otras veces, solamente se quedó ahí, recibiendo el abrazo, pero sin devolver nada, ni su rostro llegó a mover, solamente quedó ahí, mirando hacia adelante. Las palabras de Sakura empezaron a salir, tratando de, por todas las formas, evitar que llegara a hacer eso: de forma simple, peticiones, llegando a negociar, negar... Pero sin importar que terminara por hacer, o por decir, no había nada de reacción, no sintió la cabeza de Sasuke moverse, no sintió tampoco una respiración acelerada, era como si estuviera abrazando una estatua, una viva, pero que mostraba las mismas emociones que una de ellas, ósea, ninguna.

Una y otra vez las palabras era el arma que había decidido usar Sakura ante la revelación que le había otorgado sin mucho tiempo a asimilar algo, o incluso intuir que algo malo iba a llegar a salir de su presencia aquí. Pero una tras otra, sus palabras parecían caer en oídos sordos, en un corazón de hielo, ninguna reacción, ninguna respiración acelerada o incluso suspiro, no había nada. Sus deseos de que realmente no fuera malo, sus deseos de que le permitiera ayudarlo en algo, lo que sea; de que no necesitaba llegar a esos extremos... Pero nada.

Incluso una de las palabras más fuertes, el arma más grande que una persona podía decir en este tipo de situaciones, ese "amor" no llegó a causar ni un solo temblor en su cuerpo. Derrotada al ver todas sus armas inutilizadas, sin capaz de causar el más mínimo rasguño, fue que finalmente escuchó algo más de respiración, por las palabras que estaban saliendo de su boca -- Deja de poner en riesgo tú vida. Mucho menos por otros. Eres una médica, tú lugar es atrás, no en la lucha directa. Deja de ser una molestia y una inútil carga en los frentes de batalla. -- Sus palabras, hirientes, pues esta vez si hubo sentimientos naciendo de ellos, sentimientos como la molestia... Pero también notaría la preocupación, e incluso, de cierta manera, un toque en su voz que parecía que hasta lo decía de forma alegre, como una burla algo pesada.

Y con ello, tres cosas pasaron casi a la misma vez:

Primero, su sentido del tacto llegaría a avisarle que dejó de tocar algo. Frente a ella, donde se encontraba Sasuke, ahora solo había una nube de humo en su lugar, algo que muchos podrían identificar por lo que era, y siempre fue, el Sasuke que te habló: un clon, un simple clon. Ni siquiera el original fue capaz de llegar a visitarla, hablarle, a escucharla.

Segundo, su sentido de la visión te alertó de esa gran luz, que pronto se expandió al resto de los sentidos: lograste oler la madera quemada, el sonido que te llegó a lastimar los oídos y dejarte sorda por un segundo, el sabor al carbón de las cenizas que quedaron en tú boca... Porque al cabo de unos segundos de que desapareciera el clon, fue que la casa que veía Sasuke llegó a estallar en una explosión masiva, un torrente de fuego que no se expandió hacia los lados, toda su fuerza se fue hacia arriba, al cielo; Sasuke demostró ser bueno controlando explosiones...

Y tercero, como último sentido, uno que perdería por la explosión, haciendo que realmente esto fuera lo que quedaría en su cabeza durante un tiempo hasta volver a recuperar su audición, fueron las últimas palabras que salieron de su boca, unas palabras que denotaban tristeza, pero sinceridad pura, con un pequeño toque de lo que podrías decir era cariño.

-- Gracias.
[♪]
E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


HiibCiF.png

La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos. Pero a pesar de que ahora la ignoraba, o al menos eso parecía al haberla dejado de ver, la alerta le llegó por ese mensaje y esa "honestidad" en decir que no. Más preguntas, más dudas, unas que expresó y las otras que llegó a tragarse... Pero la respuesta nunca llegó, al menos no a las preguntas principales que Izumi había liberado. Fue su segundo comentario que causó una reacción en Sasuke, una que llegó a hacer que volteara a verte... Pero nunca rompió esa solida pared de hielo que separaba sus sentimientos de todo ese exterior -- No es algo que deba ser de tú interés, o de tú conocimiento. -- En otro momento posiblemente se hubiera enojado al haber escuchado las palabras de ser como él, pero ahora mismo solo llegó a aceptar la ignorancia de alguien como ella, que la reconocía por haberla visto recientemente, por ser la que aparentemente se había llevado algo de las ruinas, y aunque Arikko le estaría diciendo que la atrapara o cuestionara, no era de importancia a Sasuke, no era lo que buscaba ahora mismo, y dudaba de que importara en general.

Pero con la "molestia" de seguir hablando con ella, fue que sus pensamientos fueron desbloqueando los recuerdos de que la conocía de antes, de mucho antes a decir verdad. Cada interacción, cada visión que empezaba a recordar de ella, le daban la respuesta de por qué estaba preguntando cosas así de forma insistente, así que lo dejó ser. Y mientras Izumi llegaba a ver como volvía a mirar a la academia, también observó como finalmente se dio la vuelta para empezar a caminar nuevamente, alejándose de aquél lugar e iniciar su viaje a otro lado.

La molestia de Izumi se empezaba a mostrar por la forma tan cortante y lejana con la que respondía Sasuke, pero eso no parecía importar al segundo el cual siguió caminando, y, deseando seguir hablando, preguntando, y hasta acusando fue que Izumi empezó a seguirlo, tratando de decirle cosas cada vez que podía llegar a alcanzarlo y no había quién los llegara a molestar, pues Izumi todavía no deseaba tirar directo por acusar de que estaba ahí, de ser capaz de buscar a alguien o incluso de gritar por eso, simplemente... Hablar.

Cuando se detuvo en una intersección, siempre buscando los caminos donde menos personas hubiera (incluso si las había), fue que llegó a tirarle la primera acusación, recordando de cuando le dijo que tenia que obedecer, y tirarle eso de vuelta a la cara a alguien que, de una forma u otra, no estaba obedeciendo si realmente estaba siendo considerado un traidor o, al menos, exiliado de la aldea -- La obediencia, sin sabiduría, no es más que esclavitud. -- La respuesta vino de una forma crítica, pero al menos era una respuesta. Sasuke volvió a iniciar su camino para ir al último lugar que le quedaba por visitar según el plan que tenía en ese momento.

Siguió caminando, y la otra se mantuvo siguiendo, todavía tirando acusaciones desde atrás, además de preguntas. Sobre su desobediencia, sobre su traición a Konoha, incluso diciendo de que había gente que lo quería en Konoha y podía dar marcha atrás, algo que Sasuke no reaccionó, ni volteó, ni se detuvo... No hasta que finalmente se quedó parado al frente del último lugar que deseaba visitar: Izumi y Sasuke se quedaron en la entrada del cementerio oficial para los ninjas; no era para civiles, era directamente para algunos ninjas y su familia. Sin embargo, Sasuke nunca entraría, se quedaría viendo desde la entrada el lugar, más detenidamente hacia el centro, donde se veía a la distancia el monumento a los ninjas caídos en acción.

La conversación siguió, si se podía decir así, cuando se detuvieron y ella volvió a utilizar las bases de lo que dijeron ambos para continuar lo suyo, como lo de la esclavitud, pero no pareció tampoco hacer que Sasuke terminara por responder a eso, solo se quedó parado, observando. Izumi siguió, tratando de que alguna de sus palabras fueran respondidas o causaran una reacción, pero no pareció lograrlo, incluso cuando lo acusaste de darle la espalda a la gente que confió en él, algo como eso muchas veces podría haber causado la reacción de alguien, pero él se mantuvo mirando el cementerio.

Dejando atrás la estrategia, por ahora, de prácticamente atacarlo para hacer que cambiara de opinión (si es que eso podía lograrse en otra gente), fue que cambió a hablar de la gente del cementerio, diciendo de que murieron por el bien de Konoha, de la gente que vivió en la aldea, y le preguntó si eso no significó nada para él. En otros momentos, en otro tiempo, en el futuro y en el pasado, una acusación así, una declaración de tal envergadura, hubiera hecho que Sasuke girara la cabeza con su Sharingan activo y causar tal estrago en su cerebro con las peores ilusiones... Pero ahora, esa reacción, solo se limitó a mirar todavía al cementerio, pero sacar una sonrisa burlona.


-- Para ser una ninja insignificante en esta aldea, presumes saber mucho de ella.

Su voz fue lo único que evito que esto se sintiera tanto como un ataque personal, pero incluso sin contexto de que sentimiento hizo nacer esas palabras se podrían llegar realmente a considerar algún tipo de ataque o desprecio hacia tú persona. Pero ni los ojos mostraban rencor, su rostro seguía calmado, y su voz seguía tan monótona que podría desesperar a varias personas: donde quedaban los sentimientos, donde quedaba la emoción.

Las palabras siguieron saliendo de Izumi al no tener idea realmente de qué pensar entre todo lo que pasaba, pues aunque las palabras debían de ser hirientes, igual era difícil tomarlas así cuando se decían con tanta monotonía y falta de emoción -- Tienes el Byakugan, y sin embargo, no logras ver nada; una ciega. -- Con esas palabras dichas, Sasuke terminó por ladear la cabeza mientras miraba el cementerio... Y luego terminó por levantar la cabeza al cielo, donde cerró sus ojos, suspiró y llegó a sonreír, antes de desaparecer en medio de una explosión de humo que revelaba que siempre fue un clon o alguna variación de ese estilo, dejándote completamente sola sin algún mensaje más allá del ultimo.

Pero el mundo no le daría tiempo a Izumi de llegar a pensar más, pues lo primero que vino a ella fue el temblor, luego la luz, luego el calor, luego el sonido, y finalmente logró ver como, por toda la aldea llegaron a empezar a liberarse torres de fuego, explosiones que subían y subían en el aire, una tras otra, pero solo una logró adivinar de donde venía gracias a que había estado ahí hace poco, hace nada.

Si estabas en lo correcto una de esas torres de fuego acababa de incinerar la academia ninja.
Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea... Por suerte, o mala suerte según lo que la historia decidiera, Retsu había considerado esta coincidencia como algo emocionante y un mensaje del destino de que estaba en lo correcto, de que iba a ir allí para buscar si encontraba la razón de por qué terminó tan mal esa aparente persona, sin siquiera ponerse a pensar si tal vez la persona era algo débil, si solo era un simple civil o algo así, su pensamiento se fue directo a considerar que ahí iba a haber algo para mostrar que era fuerte, que podía llegar a demostrar que si estaba listo y no solamente estaba loco.

Se tardó lo suyo, pero eso no importaba en su mente de que quiza el día podría dejar de ser tan normal y aburrido, de que quizá algo podría sacar de ahí, pero finalmente llegaría. Un pequeño cartel de madera unas decenas de metros antes decía que estaba entrando y tenía que tener cuidado de ninjas peleando o entrenando. Sin embargo, mientras más avanzaba... No veía nada, no existía otra gente en el lugar, no había realmente nadie, solo había un gran espacio donde poder entrenar sin problemas, un pequeño estanque seguramente artificial y una pequeña arboleada que daba finalmente contra la muralla de Konoha que se elevaba decenas de metros por encima tuyo, haciendo que el lugar tuviera sombra.

Pero hablando de sombras, aún si no era bueno en el ámbito de rastreo o algo similar, que pudiera llegar a hacer esto de forma común y corriente, fue que sintió una presencia cerca de esa arboleada, y cuando volteó rápidamente para saber que era, notó a una figura con túnica negra, aunque con la capucha tirada hacia abajo. Se encontraba solamente parada y recostada contra un árbol, mirando hacia otro árbol, sin prestar atención a Retsu, quizá y hasta ni sabía que había llegado, considerando nunca volteó a verlo.


HiibCiF.png

Aunque sus ilusiones sin fundamento fueron rotas al haber visto que no había absolutamente nadie, ni nada interesante, apenas vio a esa figura terminaría por inculcarle la idea de pelear con ella, de enfrentarla, de que aparentemente esa persona que estaba viendo tranquila en los árboles obviamente desearía pelear con él... Pero ya lo sabría, porque cuando se acercó a Sasuke, le preguntó si tenía idea de si conocía o sabía de algún sujeto capaz de dar una aplastante derrota a una persona, pero cuando Sasuke volteó a verlo, negó con la cabeza -- No he visto nada así aquí. -- Por lo que logró apreciar Retsu, estaba diciendo la verdad... O simplemente no tenía idea de como conseguir entender las mentiras, pero esa fue toda la respuesta que consiguió de la persona que estaba ahí, una que denotaba calma, en contra de tus extremas ganas de encontrar una pelea.

La respuesta realmente había llegado a hacer que parte de esa energía llegara a desaparecer, pues para Retsu haber venido aquí para nada solo le iba a devolver la aburrición a su día, pero una alternativa le cruzó por la mente y la escupió casi de inmediato: una pelea contra Sasuke. Ante esa propuesta sus ojos pasaron a ver los suyos, y aunque al inicio Retsu juraba no saber su poder, su capacidad innata para sentir la fuerza de otros tardó en conseguir dar con la "fuerza exacta", y es porque justo estaba al límite... La persona al frente de de él era, al menos, potencialmente casi el doble de fuerte que tú.


-- No tengo interés.

Y la decisión final de la persona que estaba delante de ti sería lo único que tendría Retsu para lidiar con la decepción de haber venido aquí para nada, pues el joven ninja, a pesar de todas sus energías y ganas de pelear por el mero hecho de hacerlo, no iba a atacar a alguien sin razón, menos si llegaban a negarse a eso. Por lo cual, ante su negativa, lo único que quedó fue que Sasuke se llegó a erguir correctamente, pareciendo haber "sentido algo", y al ver hacia el horizonte, específicamente hacia el monte de los Hokage, cerró los ojos y desapareció, en una nube de humo.

Temblor, explosiones, torres de fuego. A tus espaldas la aldea parecía ser estar atacada por todos lados, pero lo que dejó claro que si lo estaba siendo fue cuando todas las torres de fuego empezaron a ser controladas, se empezaron a unir, todo el fuego se unió en una gigantesca esfera de fuego que giró y giró. Al poco tiempo fue que Retsu observó otras luces ir contra la esfera, pero principalmente un líquido azul: agua. Por todos lados empezaron a salir disparados Ninjutsus para tratar de detener el fuego, pero fue inúti.

El cielo cobró vida para detener y destruir cada uno de esos Ninjutsus, una bestia de rayo se veía saltar entre el aire como si pudiera volar, golpeando con su cuerpo cada intento de detener el fuego, y cuando su cuerpo golpeaba esos jutsus, el rayo se hacía ver, el trueno se extendía por toda la aldea, y a pesar de que salieron cientos de jutsus, cientos de rayos también cobraron vida del cielo para acabar con todos.

Finalmente, la concentración de fuego logró controlarse, y tomó la forma de la cabeza de un dragón que avanzó hacia una parte de la aldea, chocando con toda su fuerza y detonar con tanta fuerza, con tanta intensidad, que superó por completo todas las explosiones que se sintieron hace poco.

Ese lugar fue el cementerio de los ninja, el lugar del monumento a todos, y cada uno, de los ninja que perdieron sus vidas por la aldea.
Fue inmediatamente de haber visitado Ryuchido que Shisui recibió la visita de Sasuke pidiendo algo que había alarmado al mayor de los Uchiha, no era todos los días en que uno escuchaba a Sasuke decir, primero que nada, que deseaba volver a Konoha. La pregunta casi que se disparó de Shisui, el cual preguntó a qué se refería, qué necesitaba... Pero cuando llegó a explicar el por qué de ese deseo, Shisui se quedó callado, todavía sin gustarle la idea, y aunque intentó disuadirlo, llegaría a aceptar porque sabía que esto, si salía bien, sería bastante bueno para Sasuke y para el plan.

Sasuke deseaba volver a Konoha para enfrentar su pasado, saber si todavía le importaba, si verlo ahí en persona podía hacerlo cambiar de opinión, de hacer que dudara de sus convicciones, de que, al ver realmente todo una vez más, luego de tanto, luego de lo vivido... Si hacer eso podía llegar a hacer que cambiara de opinión, si lo destruía, lo derrumbaba... O por el contrario, le daba las fuerzas necesarias para hacer lo que era necesario: cortar todos esos lazos, esos recuerdos que ya no le servían para nada, mandar un mensaje claro a Konoha de que esto no terminaría.

Obviamente, pensó Shisui, al hacer esto no solo iba a ayudarle a Sasuke, él mismo había dicho que desde la muerte de Izuna mucho de los aliados que habían recibido quedaban con dudas, unos directamente se fueron de "Akatsuki" y otros estaban a nada de hacerlo, porque no creían en Sasuke, aún si Shisui le tiró todo su apoyo incondicional, la gente incluso creía que un Shisui con un ojo sería mejor líder que alguien tan joven y verde como Sasuke.

Así que el plan de Sasuke no solo ayudaría a la mente del joven, a que dejara de partirse en dos, de sufrir día por medio por recuerdos, por tantas dudas y remordimientos de lo que acababa de hacer. También ayudaría a mandar a un mensaje: Izuna podría haber caído, pero que a pesar de eso las cosas seguirían, Akatsuki continuaría, Konoha no podría darse como vencedora, y, sobre todo, enviaría un mensaje al resto del mundo ninja de que Konoha no era invencible, no era todo poderosa, era simplemente una aldea, como cualquier otra.

...

Para infiltrarse pidieron la ayuda de Hakari para hacerles una pequeña mejora a la túnica que cubría el rastro del chakra. También recibieron la ayuda de Hikumi, quién creó unos cristales especiales que ante una explosión, causaría una reacción en cadena más fuerte. Airi les ayudó con el reconocimiento a Konoha desde los aires, y Arikko le prestó a Sasuke una buena tanda de sellos explosivos especiales, mucho más fuertes que los normales, por lo cual no iba a necesitar mucho para lograr su cometido si realmente se lo proponía.

Cuando tuvieron todo eso, fue que Shisui utilizó sus contactos, y su propios secretos guardados de su época de Konoha para poder entrar dentro de Konoha sin ser detectados por su barrera; el problema es que eso no evitaría la literal capacidad de personas de sentir a otras, de verlas, de olerlas o más, siendo Konoha una aldea con muchas formas de rastreo a larga distancia. Sin embargo, dijo que tenía un jutsu que permitía proteger durante un rato a la persona elegida, hacer que su mera presencia fuera ignorada, una ilusión camuflada de barrera para hacer al portador, en esencia, una sombra más dentro de todas las personas que iban y venían; a menos que usara su chakra, Sasuke no podría ser detectado.

Pero hacer eso, con el plan de Sasuke, iba a consumir demasiado chakra y lo dejaría demasiado debilitado, además de vendido al tener que estar concentrado para el jutsu; fue por eso que el plan quedó en dejar un clon de Sasuke al lado de Shisui para protegerlo por donde se iban a infiltrar a la Hoja, por uno de los campos de entrenamientos más lejanos, y por lo tanto, más olvidados que tenía una entrada trasera a la aldea, usada por ANBU y unos pocos Jōnin de alto nivel que tenían también conocimiento de aquella entrada. Con el plan listo, realizado, Shisui listo con su jutsu para proteger a Sasuke, este creo los clones y todos, incluido el original, fueron a hacer sus trabajos: ir a lugares que fueron importantes, o lo siguen siendo, en la mente de Sasuke para que cada uno juzgara, y al unir todos los clones cuando desaparecieran... Sabría su respuesta.

...

El hogar que tuvieron Sasuke y Shisui, su segundo hogar y donde pensó que, quiza, podría volver a tener una vida normal. Pero día tras día solo era recordar todo lo perdido, lo que faltaba, lo que ya no existía; paredes familiares, pero tan extrañas, que ocasionaban constante dolor en Sasuke sin la capacidad de decir algo. Ambos terminaron por ir a ese hogar cuando el padre de Shisui empezó a reprochar a su hijo por su conducta, no solo a la aldea, si no al mismo clan... Normal, un líder de clan no podía tener a su hijo, y posible heredero, haciendo tales cosas.

Camino por afuera, e incluso por dentro, observando que el lugar estaba totalmente desordenado, abandonado, pero desordenado. Intuyó que en el momento en que pasó lo de Shisui vinieron aquí a buscar pistas, y ni siquiera tuvieron el tiempo de hacerlo con calma o recuperarlo.

Recorrió como un fantasma los pasillos de la casa, deteniéndose en cada cuarto, en cada habitación, viendo fantasmas de otros tiempos, de si mismo o de Shisui, de algunas visitas que tuvieron en su tiempo, pero cada que la veía solo notaba su propio rostro cansado, triste, y hasta perdido en sus propios sentimientos, en sus propios pensamientos, algo que recordaba pasaba a menudo cuando se fue a vivir con Shisui.

...

También pasó por el cuartel general de la policía de Konoha; no iba a poder plantar sellos, muy peligrosos, pero quería ver el símbolo. A ese lugar nunca llegó a entrar, pero siempre lo veía, porque en ese lugar "trabajaba" su padre y su hermano, como todos los Uchiha que se hicieron ninja. Se quedó mirando el símbolo, porque siempre lo veía desde las alturas como uno gigantesco mientras iba en los hombros de su hermano, o de la mano de su padre. Siempre lo vio como algo de estar orgulloso, que quería ser, pero ahora... Ahora incluso lo veía ligeramente torcido, notando como no lo habían limpiado en un rato. El color ya desgastado por el tiempo y por el sol que le daba constantemente.

Ahora mismo veía ese lugar y no podía sentir orgullo de nada, no podía sentirse con la esperanza de ser uno de ellos, con el arrepentimiento de ahora no poder ser un policía que ayudara a cuidar la aldea. Incluso consideró el por qué los Uchiha debían ser los policías, porque ellos debían de ser los que ponían en peligro sus vidas incluso dentro de su aldea. ¿Por qué no había más ninjas en la policía? ¿Otros clanes? Incluso pensaba que otros podrían hacer un mejor trabajo, como los Inuzuka y sus perros...

Cuando recordó los discursos de Itachi solamente llegó a sentir como sus labios caían, esos discursos, ese sueño y ese deseo ya no se encontraba en él, no podía sentir orgullo por ese símbolo, no podía sentir orgullo por ser Uchiha, por ser policía, por nada de eso. Ahora, lo único que veía en esa sede tan importante y extraordinaria que veía de niño, era todos los defectos que tenía.

...

Fue incluso a visitar los campos de entrenamientos que siempre usaba su hermano, y por lo tanto, que usó él durante todo el tiempo que estuvo en Konoha, siempre entrenando, siempre buscando alcanzar a su hermano, ser como él, superarlo: ser un ninja más fuerte que él para poder evitar que otros como Itachi terminaran por morir, ser tan fuerte para poder proteger a todos sin necesidad de ayuda de nadie: no se necesitaban más ninjas porque estaría él, no se necesitarían más muertes porque Sasuke sostendría todo en sus hombros, se aseguraría de que nadie más volviera a perder a los que amaba, de sentir esa soledad, de sentir ese dolor tan profundo...

Pero incluso las cicatrices de los árboles, producto de los entrenamientos de los ambos hermanos, dejaba claro que nunca llegó a lograr. Las cicatrices más viejas eran más profundas, más altas, más precisas... Y las suyas, las más recientes, eran apenas superficiales, parecían que apenas había logrado lo suyo. Estaba lejos de su hermano, justo como su padre se lo dijo antes, y ahora se lo decía su fantasma: era una decepción, no era como Itachi, nunca lo sería, él era perfecto, él antepuso la aldea a su propia familia, él no era una decepción para los Uchiha.

Se quedó viendo los árboles, incluso con ese fantasma diciendo atrás suyo que era una decepción y una carga, Sasuke ladeó su cabeza y llegó a mirar las diferencias: no necesitaba ser como Itachi, nunca necesito serlo... Solo necesitaba ser él.

...

Otro de sus clones fue a visitar la tienda donde una vez llegó a trabajar, y aunque ya sabía que no se la iba a encontrar, pues desde hace tiempo solo se había convertido en otra cosa, volver a ver eso le dejaba claro en algo: para el tiempo, para la aldea, para las personas y para el mundo, nadie era importante, nada era sagrado: una vez morías, una vez desaparecías, simplemente eras reemplazado, todos éramos reemplazables, no importaba tú historia, tampoco tú sufrimiento, una vez te marchabas... Todo era reemplazable.

Eso incluía a las personas que podrían morir, eso incluía a los edificios que podrían ser destruidos, eso incluía a toda cosa en este mundo... Y era un precio que el mundo debía de pagar para que Sasuke pudiera realmente crear un mundo donde eso no existiera: que cada cosa fuera sagrada, que las personas fueran consideradas como algo real, como una vida que, al perderse, se perdía para siempre... Y no solo algo que reemplazar.

...

Uno aprovechó para saltar en uno de los postes más grandes que había cerca del medio de la aldea, algo peligroso, pero que necesitaba hacerlo. Al hacerlo, miró a su alrededor, a las personas, a los edificios, a todo lo que era la aldea... Y no veía nada, no encontraba en toda su visión algo que le hiciera alegrarse o incluso ponerse nostálgico. La aldea nunca fue su hogar, la aldea fue simplemente el lugar donde había tenido la dicha de haber nacido, y también el lugar que le había quitado a su familia por medio de esas personas que estaban vivas y felices a costa de esos sacrificios, de lo que haya impulsado a su padre y hermano a nunca volver. Era un lugar maldito para él, verlo no le provocaba felicidad o deseos de volver, verlo solo le revolvía su corazón: ¿por qué ellos podían ser felices a costa de todo lo que le causó dolor y tristeza? ¿Por qué no podía ser al revés? ¿Por qué debió ser él quién tuvo que sacrificar todo su futuro por... ellos? ¿Qué habían hecho por él?

...

Otro fue directo a la academia de Konoha. Había asistido a la academia, había sido bueno en ella gracias a las clases extracurriculares con Shisui, pero nunca llegó a ser suficiente; los que conocían a él y a su familia siempre repetían lo mismo, siempre con intenciones de engrandecer a Sasuke, darle algo que enorgullecerlo, pero nunca lo hizo, siempre fue lo contrario:

"Tú hermano lograba eso incluso más rápido"
"Tú hermano fue uno de los mejores ninjas de su graduación"
"Tú hermano presentaba un control de chakra mucho mejor que el nuestro"
"Tú hermano y tus padres fueron verdaderos héroes, siempre estaremos orgullosos"

Ser usados incluso como ejemplos de lo que era un gran shinobi, leyendas y héroes para las clases donde nos intentaban inculcar la ética y valores de la aldea, donde nos enseñaban de la importancia de ella, de las personas que nacían y crecían en ella, de la nueva generación que éramos nosotros, de protegerla para que pudieran crecer con mejores cosas... Nunca, ninguno de esos comentarios, de esos intentos para hacer querer ver como si mi padre y mi hermano eran unas figuras inalcanzables por los demás, héroes y leyendas... Para mi era solamente una burla en mi cara, recordatorio de que murieron solo para proteger y ayudar a unos cuantos idiotas, a personas que nunca debieron graduarse, gente que debió de ser bloqueada de inmediato de la academia por ser incapaces de poder hacer algo correctamente.

Mientras la veía desde la distancia, ese lugar no lo recordaba como otros podían hacerlo: lugar donde aprendieron, crecieron, se enamoraron, se pelearon, conocieron amigos y enemigos, conocieron personas especiales para sus vidas. Donde realmente se creó la base de lo que eran ahora, la base para crear personas capaces y que salieran allá para lograr lo suyo... No, para Sasuke fue simplemente un lugar donde, día tras día, recordaba el por qué odiaba esa ideología, porque odiaba a esta gente, porque juró ser fuerte para lograr cambiar esa ideología, para obligar un cambio donde la fuerza fuera el requisito fundamental para ser un ninja: si no eras capaz de protegerte tú solo, no debías ser un ninja.

No, definitivamente ese lugar no lograría detenerlo, era una institución maldita que solo se encargaba de continuar esa idea de sacrificio, de morir en nombre de otros y la famosa futura generación: nadie debía de morir para lograr eso ¿Por qué nadie lo entendía? Destruir este lugar iba a ser el primer paso para eliminar esa ideología, para eliminar la Voluntad de Fuego.

...

Incluso cuando se encontró con Izumi Hyūga fue difícil recordar un poco su rostro más allá de haberla vista en aquellas ruinas, pero entre más hablaba y más la veía en el fondo, más recordaba donde la veía, más recordaba que era una de las personas que más le molestaba. Se creía algo que no era, era la personificación de una persona que nunca debió ser una ninja, que nunca debió de recibir una bandana, debieron de haberle detenido ese paso hasta que no cumpliera, o directamente prohibirla de por vida.

¿Cuántas personas no murieron por su inutilidad? ¿Por su debilidad? ¿Cuántos hijos se quedaron sin padres? ¿Cuántos padres se quedaron sin hijos? ¿Cuántos hermanos, amantes, esposas... Cuantos? Ella era la viva imagen de que Konoha era un estado fallido, y que terminaría llevando a la muerte a todos en búsqueda de una estúpida ideología que se creía superior a las demás, y solo ocasionaba la muerte.

Incluso cuando llegó a decir eso de que hubiera sido ser como él. Aunque nunca lo llegó a mostrar, una parte de si mismo le hubiera gustado decir que hubiera dado todo por no ser lo que era ahora, no ser una persona que obtuvo su fuerza solo porque perdió todo, una persona que quería tanto poder solo para intentar hacer algo que debería ser lógico: proteger el valor de las vidas, y no solo darle más valor a otras más jóvenes.

Verla dejó claro que los ninjas de Konoha estaban destinados a morir de formas patéticas para proteger vidas como las de ellas, vidas que podrían haberse salvado si nunca la hubieran dejado jugar a ser un ninja, si nunca la hubieran dejado pensar que era algo que nunca fue. Ella era una de las razones, en persona y ante él, que dejaba claro que Sasuke tenía la ideología correcta, las ideas necesarias para evitar más tragedias. Ella le entregó la voluntad para seguir adelante, pues al cambiar como eran las cosas, no solo protegería personas de ella, si no que la protegería de ella, de ver más muertes, de sufrir, de quiza terminar por morir allá afuera en un intento de probar algo que nunca podría probar que era.

Izumi Hyūga era tanto la razón negativa, como la razón positiva, de qué Konoha debía caer.

...

Aquel que había visitado la academia, luego se había encontrado con Izumi, terminaría siendo el que fuera a visitar otra parada importante. Un lugar donde escuchó mil formas de decir que amaban a una persona, que la extrañaban, que era la mejor y era un héroe. Así como el lugar que llegaba a recordar que había muchas muertes que podían haber sido evitadas. Y el lugar que dejaba claro que, con el tiempo, incluso los "héroes" eran solo unas palabras en una piedra, o en un metal, para que eventualmente fueran trasladados a otro lado o peor, fueran retiradas.

Fue algo difícil concentrarse con Izumi al lado suyo, molestando y hablando, además que sabía no podía entrar tan profundo a causa de que ella lo seguiría y la pondría en peligro. Pero desde donde estaba era suficiente, ver todo el panorama era peor: contar indirectamente las tumbas, ver ese monumento tan grande que ya gritaba a todos "van a morir tantos que por eso nos aseguramos de que fuera tan grande".

En un momento pensó que ahí estaban los espíritus de su padre y su hermano, que visitar sus nombres en ese monumento era una forma de estar con ellos, de contarle sus pensamientos, de pedir ayuda con su madre, de pedir ayuda para si mismo, una guía, algo. Ahora sabía perfectamente que ese lugar era solo eso, piedra, metal y tierra, no era un lugar para comunicarse con nadie, era un lugar que eternamente te recordaría lo que llegaste a perder, lo que ya no tendrías, y en su caso, lo que le habían arrebatado por algo que se podía haber evitado.

Este era su último objetivo, este era lo que deseaba destruir más que nada: dejar claro que esto no era necesario, que esto era una ofensa, que esto debía de dejar de existir. Era el deseo de Sasuke, también, de enterrar realmente su pasado, de que los muertos se quedaran muertos, y sabía que, si esto lo sabía Itachi, entendería muy bien ese mensaje, así como Itama y el resto de los que asesinaron a Izuna: los muertos no están bajo tierra, no se encuentran atados a un lugar... Los muertos están libres, están alrededor nuestro, y venían por ellos.

Una última mirada al monumento, inhaló profundamente y llegó a elevar su cabeza al cielo, recordando cada vez que los visitó, que imploró, que lloró, que simplemente se quedó a dormir ahí toda la noche al querer "estar cerca de ellos"... Y al soltar todo el aire, suspirar, supo que nada de eso importaba ahora mismo, nunca fue real, era solamente el sueño de un niño, un sueño que no podía ser capaz de hacer realidad, pero ahora... Con su sueño actual, ese podría lograrlo, solo debía de aguantar, ser capaz de resistir. Y con ello, sonrió: ¿no era eso lo que se trataba un ninja? ¿Aguantar?

...

Otro llegaría a ir a su penúltima parada, una que el propio Sasuke le daba temor de visitar por los fantasmas que iban a aparecer ahí. Incluso desde afuera fue difícil tomar el valor de llegar a entrar, pero lo hizo. Observó cada pasillo, cada pared, cada cosa que quedaba en aquella casa que alguna vez fue el hogar de cuatro personas, tres hombres y una mujer. Dos hermanos y dos padres. Una donde el más pequeño de la familia admiraba el trabajo del padre y del hermano, un hogar donde alguna vez tuvo el deseo de crecer, ser tan genial como su hermano, un gran ninja, y ayudar a los necesitados, a proteger a cada persona que lo pidiera, ser un excelente guardián para Konoha.

Y ahora solo observaba la oscuridad del hogar, el lugar tan lúgubre que alguna vez lo recordaba como un espacio lleno de luz... Algo similar al estado en el que se encontraba. Podía ver el fantasma de su padre juzgando cada paso que daba, como si estuviera invadiendo un lugar que ya no merecía ni siquiera ver, mucho menos recorrer. Lo seguía a través de las habitaciones, diciendo como esperaba tanto de él, solo para terminar siendo un sucio traidor, capaz de asesinar a sus compañeros solo por caprichos estúpidos. Capaz de destruir todo, solo porque era tan tonto como para entender ese mensaje que daba Konoha. Tan inútil que ni siquiera pudo proteger a su "nueva familia" de la que llegó a traicionar, la real, la original, la que dio todo por él y lo recompensaba con actuar de esta manera, una mancha en el nombre de su familia para siempre.

Incluso cuando vio a su propio yo de pequeño, el fantasma de su padre iba detrás suyo, diciendo que cuando era pequeño tenía grandes esperanzas en él, pero entre más crecía más dejaba claro lo patético que era. Cuando se vio a si mismo jugar con Itachi, el fantasma de Fugaku le recalcó como Itachi pudo haber sido mejor si no hubiera tenido que cuidar a un hermano tan molesto, que solo quería jugar y estar distrayéndolo de todos sus estudios. Incluso cuando recordaba esas palabras de Itachi, de que lo cuidaría para siempre, las interrumpió aquel demonio en su cabeza que le dejó claro que, si no hubieran tenido a Sasuke, Itachi podría haberse vuelto Hokage con el tiempo extra, con la atención adicional de su familia.

Finalmente llegaría a entrar al cuarto de sus padres, el mismo cuarto donde su madre había muerto. Podía ver el fantasma de su padre al lado de la cama, justo donde alguna vez había estado parado Sasuke. Miró la cama, llegó a caminar al otro lado, y luego volteó a ver a su hijo, negando con la cabeza. Le hecho en cara que fue su culpa que ella muriera, que nunca fue un buen hijo, Itachi podría haberla ayudado mejor, la hubiera sacado de esa oscuridad que la rodeaba, de que hubiera podido salvarla y no permitir que muriera. Mientras más avanzaba, las palabras fueron más hirientes, más culpa le estaba tirando: nunca ayudaste en nada, nunca lograste nada, nunca le demostraste nada, nunca le regresaste ni una pizca de lo que ella hizo por ti, nunca debió tenerte, debió de haberte dejado en el orfanato cuando se quedó sola...

Finalmente llegaría a dejar de ver a su padre, algo fácil cuando su visión estaba completamente distorsionada por las lagrimas que estaban ahí. No fue capaz de llorar a lagrima abierta, simplemente intentaba detenerla, pero el flujo salía, y el dolor era fuerte. Pero tampoco podía hacer nada, sabía que no existían fantasmas, sabía que no existía una ilusión que lo estuviera dominando... Sabía que realmente nunca hubo ningún fantasma, nadie lo acompañó dentro, sabía que todas esas palabras, esos pensamientos, venían de si mismo. Estaba solo en ese lugar abandonado, como siempre lo estuvo, y su mente se lo recordaba amablemente para que entendiera algo: no había nada aquí, ya no.

Si ni su propio hogar, donde creció y conoció el amor, lo recibía... No había nada por lo que regresar a la aldea.

...

Su último lugar no era realmente un lugar, pero una persona. De los últimos clones que había llegó a encontrarla, y queriendo llevarla a un lugar donde nadie fuera capaz de molestarla, la llevó a un lugar que quería ver, aún si no era su objetivo de creación, pero necesitaba verla al menos una última vez. Podía ser un clon, pero sin saber todavía lo que el clon que envió ahí sabía, sintió... La curiosidad fue suficiente para quedarse ahí, afuera, sabiendo que había otro de si mismo adentro, lidiando con sus propios pensamientos y sentimientos.

Pero cuando Sakura finalmente lo llegó a encontrar, lo primero que le dijo fue lo que siempre le decía, de dejar de ser una idiota, de dejar de querer casi que suicidarse, de buscar la muerte y retarla a los ojos. ¿Por qué no podía simplemente hacer su trabajo como médica? ¿Atrás y protegida? ¿Por qué poner en riesgo su vida? No era su trabajo pelear, no era su trabajo poner su vida al límite, su trabajo era evitar que otros murieran, evitar que más personas se quedaran solitarias, de que sus seres queridos quedaran abandonados en la soledad.

Sin embargo ese fue un añadido, un deseo personal... No, la razón de por qué quería verla era para decirle la verdad, al menos parte de ella, decirle lo que planeaba, lo que deseaba y lo que posiblemente iba a pasar. Ver su reacción, ver lo que hacía. Esperaba gritos, intentos de golpearlo como esa vez que la vio en la Lluvia, quiza incluso que lo atacara, lo insultara o fuera a avisar de él ahora que sabía eso.

Que su reacción fuera abrazarlo hizo que le doliera tanto el corazón que casi sentía iba a desaparecer. Se contuvo, porque debía de ser frío, debía de juzgar esto de la mejor forma, juzgar esto sin meter sentimientos, de pensar en caliente. Sin embargo, las palabras, el abrazo, solamente llegó a hacer que algo se le rompiera dentro suyo. ¿Por qué le decía eso? ¿Por qué era de esa forma? ¿Por qué no cambiaba? Le acababa de decir que iba a destruir todo, y aunque primero pensó que quiza no le creía, que no pensaba fuera capaz de hacerlo... Algo le decía que si lo creía, y a pesar de eso su reacción no fue maldecirlo, insultarlo, desear su muerte o intentar matarlo, que su reacción fuera abrazarlo, pedir que se detuviera por todas sus emociones, y una vez más declarando ese sentimiento tan estúpido...

¿Por qué me amas?

Esperaba que no fuera así, esperaba volver a sentir solo ese dolor por otra persona que le importaba decirle que era una decepción, que era solo un traidor que no merecía nada, que merecía la muerte... Ver que no era así le causó un dolor profundo, por una parte estaba feliz, porque quiza si había alguien en este mundo que pudiera aceptarlo, que lo quisiera... Pero la otra la odiaba, por qué debía de ser así, por qué tenía que decir tantas cosas que no tenían sentido, tonterías, estupideces. Solo di que me odias, pasa de página y terminemos eso, no digas que me amas.

-- Gracias...

...

El original fue recibiendo golpe tras golpe de experiencias y recuerdos de lo que juzgó, por medio de sus clones, en la aldea. Uno tras otro hizo que su ceño se frunciera, de tener toda la realidad ya expuesta: Konoha no debía ser salvada, otra aldea podía ser creada, los edificios podían ser solo construidos una vez más, las personas eran reemplazables, era el precio a pagar para romper esa ideología de sacrificio que llevaría a muertes, que llevaría al dolor y a la soledad de personas inocentes. Era el sacrificio que Itama Senju debía de pagar por todas sus decisiones, así como el resto de Konoha que, en vez de levantarse y decir basta, solamente aceptaba ese pensamiento y seguía adelante.

Formó el sello que activaría los explosivos, que activarían los cristales, y destruirían esos edificios y lugares que deseaba borrar para siempre, para que nunca hubiera un momento donde "volver" fuera una opción, un ultimátum para si mismo, un camino de no retorno. Y todos los sellos salieron, el fuego se elevó, y aunque sus manos estaban firmes en el sello de control de fuego mientras Raijū empezaba a nacer... El sello que inició toda la detonación de cadena no fue acompañado de odio en su corazón, ni un rostro totalmente consumido por la oscuridad. No, lo que acompañó a ese sello fueron lagrimas que cayeron a sus manos, fue un corazón que se le estaba rompiendo, y un rostro contorsionado por el llanto.

Quizá Konoha debía de ser salvada, y no sacrificada. Quizá si había gente que merecía ser salvada, al menos una. Quizá... Todavía había a donde volver cuando todo esto se acabara, cuando su misión terminara, cuando pudiera sentir que había finalizado.

Se aseguró de controlar muy bien su fuego para solo destruir lo que deseaba, y con las torres de fuego alzándose en el aire, controlo las llamas con delicadeza mientras Raijū protegía el fuego, asegurando de que nada saliera mal y causara una explosión que no deseaba, pues con todo el control de las llamas formaría la cabeza de un dragón, que lanzaría en contra del cementerio ninja, con suficiente poder e intensidad para asegurarme de que ese lugar se convirtiera en un cráter, cada tumba destruida, el monumento derretido. Que nada de ese lugar quedara; podrían reconstruirlo, arreglar el cráter que quedaría con el elemento tierra, pero nunca recuperarían esos nombres, nunca recuperarían esas lápidas, esos recuerdos y memorias.

Así como Sasuke nunca volvería a recuperar a su familia.

 

bAZqzQi.png


Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores afirman que el final de ese día sería el catalizador, y la verdadera razón, de lo que daría el inicio a lo que eventualmente se le conocería mundialmente como la Primera Gran Guerra Ninja: al Sasuke Uchiha haber demostrado que Konoha no era invencible, que podía sangrar, las otras aldeas obtendrían el valor de alzarse contra ella en el futuro próximo, cuando la guerra de los Bijū empezara a expandirse y las aldeas se fueran sumando a ella.

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


HiibCiF.png

Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.

Sakura pronto respondería bajo sus propios ideales lo que le había dado Sasuke, afirmando que ese pensamiento de dejar morir a otros solo para salvarse ella, cuando quiza podría hacer algo, no era algo propio, era ajeno. El rostro de Sasuke se mantenía estoico, sin mostrar algún tipo de emoción a lo que le estaba diciendo, solamente parpadeaba de vez en cuando para demostrar que seguía vivo. Para Sakura, esta conversación era una más de otra persona diciendo que debía de aceptar ese sacrificio, que tenía un futuro que otros tenían la obligación de proteger, pero cuando dejó de hablar, ignorando sus últimas palabras, Sasuke habló en un tono normal -- Tú vida importa más que la de ellos, y la de muchos otros. Tirarla por la borda en un afán de proteger, de ayudar... Sin tener la fuerza para ello, es la razón por la que Konoha está condenada. -- La ideología y los pensamientos del interlocutor aparecieron, aquellos pensamientos que nacieron desde que había, supuestamente, perdido a su familia. Y a pesar de que ya sabía que siguieron vivos, se mantenía: la ideología de sacrificarse por los demás, de poner en riesgo tú vida por otros, solo por el afán de tener ese sentimiento... Pero sin la fuerza para hacerlo, esa era la cosa más estúpida a los ojos del Uchiha.

Pero a pesar de que el mensaje textual podría leerse como un regaño o algo similar, el tono monótono de su voz hacía difícil entender qué era lo que le estaba diciendo: si era un reproche, si era una burla, o si era simplemente odio generalizado. Y comparando ambos, unos regañándote por no aceptar la ayuda de los demás, de aceptar sus sacrificios... El otro te decía que aceptaras todos los sacrificios necesarios si eso te permitía vivir. Uno venía para dar a entender que el sacrificio venía de ese mismo sentimiento que Sakura sentía, pero que solo unos pocos podían actuar sobre ellos. Mientras que el otro le daba la vuelta: sacrifica a todos y a todo para salvarte, hasta que tengas la fuerza para poder romper esa regla. Uno venía de la generosidad, el otro era desde el egoísmo, pero ambos buscaban de cierta forma lo mismo: la protección.


-- No. No vi nada. Solo me lo contó Arikko.

La respuesta finalmente le llegó a Sakura, todo después de lo que quiza realmente le importaba hablar y responder a Sasuke en esos momentos. Se quedó callado unos segundos, con sus ojos todavía pegados a ella, antes de que sus labios se movieran para darle un mensaje que, posiblemente, quería juzgar como lo tomaba. Y aunque su voz seguía ausente de sentimientos que delataran su realidad, algo en ella le decía que ese mensaje era real, era honesto, y era algo que le estaba confiando a ella en estos momentos para su uso.

-- Konoha será destruida, hoy. Por mi mano.

La revelación final llegó a mandar un choque a su mente de forma abrupta, el cuerpo de Sakura empezó a reaccionar como se podría pensar ante algo de esa forma, el temblor en las manos, la cabeza empezando a llegar a tener muchas palabras e intentos de respuestas a la vez. La sorpresa no fue que Sasuke dijera algo así, la sorpresa fue que afirmara de que era ahora, hoy, en este momento. Y aunque la chica miró, tratando de buscar cualquier tipo de señal que le dijera que estaba mintiendo, que estaba bromeando, que había algo claro que dijera: no, no es como lo piensas. Pero nunca llegó.

Y la decisión, la respuesta de Sakura, para intentar proteger a la aldea sin tener que sacrificar a la persona que estaba delante suya fue... Ir y terminar por abrazar su cuerpo, que en vez de detenerla como algunas otras veces, solamente se quedó ahí, recibiendo el abrazo, pero sin devolver nada, ni su rostro llegó a mover, solamente quedó ahí, mirando hacia adelante. Las palabras de Sakura empezaron a salir, tratando de, por todas las formas, evitar que llegara a hacer eso: de forma simple, peticiones, llegando a negociar, negar... Pero sin importar que terminara por hacer, o por decir, no había nada de reacción, no sintió la cabeza de Sasuke moverse, no sintió tampoco una respiración acelerada, era como si estuviera abrazando una estatua, una viva, pero que mostraba las mismas emociones que una de ellas, ósea, ninguna.

Una y otra vez las palabras era el arma que había decidido usar Sakura ante la revelación que le había otorgado sin mucho tiempo a asimilar algo, o incluso intuir que algo malo iba a llegar a salir de su presencia aquí. Pero una tras otra, sus palabras parecían caer en oídos sordos, en un corazón de hielo, ninguna reacción, ninguna respiración acelerada o incluso suspiro, no había nada. Sus deseos de que realmente no fuera malo, sus deseos de que le permitiera ayudarlo en algo, lo que sea; de que no necesitaba llegar a esos extremos... Pero nada.

Incluso una de las palabras más fuertes, el arma más grande que una persona podía decir en este tipo de situaciones, ese "amor" no llegó a causar ni un solo temblor en su cuerpo. Derrotada al ver todas sus armas inutilizadas, sin capaz de causar el más mínimo rasguño, fue que finalmente escuchó algo más de respiración, por las palabras que estaban saliendo de su boca -- Deja de poner en riesgo tú vida. Mucho menos por otros. Eres una médica, tú lugar es atrás, no en la lucha directa. Deja de ser una molestia y una inútil carga en los frentes de batalla. -- Sus palabras, hirientes, pues esta vez si hubo sentimientos naciendo de ellos, sentimientos como la molestia... Pero también notaría la preocupación, e incluso, de cierta manera, un toque en su voz que parecía que hasta lo decía de forma alegre, como una burla algo pesada.

Y con ello, tres cosas pasaron casi a la misma vez:

Primero, su sentido del tacto llegaría a avisarle que dejó de tocar algo. Frente a ella, donde se encontraba Sasuke, ahora solo había una nube de humo en su lugar, algo que muchos podrían identificar por lo que era, y siempre fue, el Sasuke que te habló: un clon, un simple clon. Ni siquiera el original fue capaz de llegar a visitarla, hablarle, a escucharla.

Segundo, su sentido de la visión te alertó de esa gran luz, que pronto se expandió al resto de los sentidos: lograste oler la madera quemada, el sonido que te llegó a lastimar los oídos y dejarte sorda por un segundo, el sabor al carbón de las cenizas que quedaron en tú boca... Porque al cabo de unos segundos de que desapareciera el clon, fue que la casa que veía Sasuke llegó a estallar en una explosión masiva, un torrente de fuego que no se expandió hacia los lados, toda su fuerza se fue hacia arriba, al cielo; Sasuke demostró ser bueno controlando explosiones...

Y tercero, como último sentido, uno que perdería por la explosión, haciendo que realmente esto fuera lo que quedaría en su cabeza durante un tiempo hasta volver a recuperar su audición, fueron las últimas palabras que salieron de su boca, unas palabras que denotaban tristeza, pero sinceridad pura, con un pequeño toque de lo que podrías decir era cariño.

-- Gracias.
[♪]
E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


HiibCiF.png

La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos. Pero a pesar de que ahora la ignoraba, o al menos eso parecía al haberla dejado de ver, la alerta le llegó por ese mensaje y esa "honestidad" en decir que no. Más preguntas, más dudas, unas que expresó y las otras que llegó a tragarse... Pero la respuesta nunca llegó, al menos no a las preguntas principales que Izumi había liberado. Fue su segundo comentario que causó una reacción en Sasuke, una que llegó a hacer que volteara a verte... Pero nunca rompió esa solida pared de hielo que separaba sus sentimientos de todo ese exterior -- No es algo que deba ser de tú interés, o de tú conocimiento. -- En otro momento posiblemente se hubiera enojado al haber escuchado las palabras de ser como él, pero ahora mismo solo llegó a aceptar la ignorancia de alguien como ella, que la reconocía por haberla visto recientemente, por ser la que aparentemente se había llevado algo de las ruinas, y aunque Arikko le estaría diciendo que la atrapara o cuestionara, no era de importancia a Sasuke, no era lo que buscaba ahora mismo, y dudaba de que importara en general.

Pero con la "molestia" de seguir hablando con ella, fue que sus pensamientos fueron desbloqueando los recuerdos de que la conocía de antes, de mucho antes a decir verdad. Cada interacción, cada visión que empezaba a recordar de ella, le daban la respuesta de por qué estaba preguntando cosas así de forma insistente, así que lo dejó ser. Y mientras Izumi llegaba a ver como volvía a mirar a la academia, también observó como finalmente se dio la vuelta para empezar a caminar nuevamente, alejándose de aquél lugar e iniciar su viaje a otro lado.

La molestia de Izumi se empezaba a mostrar por la forma tan cortante y lejana con la que respondía Sasuke, pero eso no parecía importar al segundo el cual siguió caminando, y, deseando seguir hablando, preguntando, y hasta acusando fue que Izumi empezó a seguirlo, tratando de decirle cosas cada vez que podía llegar a alcanzarlo y no había quién los llegara a molestar, pues Izumi todavía no deseaba tirar directo por acusar de que estaba ahí, de ser capaz de buscar a alguien o incluso de gritar por eso, simplemente... Hablar.

Cuando se detuvo en una intersección, siempre buscando los caminos donde menos personas hubiera (incluso si las había), fue que llegó a tirarle la primera acusación, recordando de cuando le dijo que tenia que obedecer, y tirarle eso de vuelta a la cara a alguien que, de una forma u otra, no estaba obedeciendo si realmente estaba siendo considerado un traidor o, al menos, exiliado de la aldea -- La obediencia, sin sabiduría, no es más que esclavitud. -- La respuesta vino de una forma crítica, pero al menos era una respuesta. Sasuke volvió a iniciar su camino para ir al último lugar que le quedaba por visitar según el plan que tenía en ese momento.

Siguió caminando, y la otra se mantuvo siguiendo, todavía tirando acusaciones desde atrás, además de preguntas. Sobre su desobediencia, sobre su traición a Konoha, incluso diciendo de que había gente que lo quería en Konoha y podía dar marcha atrás, algo que Sasuke no reaccionó, ni volteó, ni se detuvo... No hasta que finalmente se quedó parado al frente del último lugar que deseaba visitar: Izumi y Sasuke se quedaron en la entrada del cementerio oficial para los ninjas; no era para civiles, era directamente para algunos ninjas y su familia. Sin embargo, Sasuke nunca entraría, se quedaría viendo desde la entrada el lugar, más detenidamente hacia el centro, donde se veía a la distancia el monumento a los ninjas caídos en acción.

La conversación siguió, si se podía decir así, cuando se detuvieron y ella volvió a utilizar las bases de lo que dijeron ambos para continuar lo suyo, como lo de la esclavitud, pero no pareció tampoco hacer que Sasuke terminara por responder a eso, solo se quedó parado, observando. Izumi siguió, tratando de que alguna de sus palabras fueran respondidas o causaran una reacción, pero no pareció lograrlo, incluso cuando lo acusaste de darle la espalda a la gente que confió en él, algo como eso muchas veces podría haber causado la reacción de alguien, pero él se mantuvo mirando el cementerio.

Dejando atrás la estrategia, por ahora, de prácticamente atacarlo para hacer que cambiara de opinión (si es que eso podía lograrse en otra gente), fue que cambió a hablar de la gente del cementerio, diciendo de que murieron por el bien de Konoha, de la gente que vivió en la aldea, y le preguntó si eso no significó nada para él. En otros momentos, en otro tiempo, en el futuro y en el pasado, una acusación así, una declaración de tal envergadura, hubiera hecho que Sasuke girara la cabeza con su Sharingan activo y causar tal estrago en su cerebro con las peores ilusiones... Pero ahora, esa reacción, solo se limitó a mirar todavía al cementerio, pero sacar una sonrisa burlona.


-- Para ser una ninja insignificante en esta aldea, presumes saber mucho de ella.

Su voz fue lo único que evito que esto se sintiera tanto como un ataque personal, pero incluso sin contexto de que sentimiento hizo nacer esas palabras se podrían llegar realmente a considerar algún tipo de ataque o desprecio hacia tú persona. Pero ni los ojos mostraban rencor, su rostro seguía calmado, y su voz seguía tan monótona que podría desesperar a varias personas: donde quedaban los sentimientos, donde quedaba la emoción.

Las palabras siguieron saliendo de Izumi al no tener idea realmente de qué pensar entre todo lo que pasaba, pues aunque las palabras debían de ser hirientes, igual era difícil tomarlas así cuando se decían con tanta monotonía y falta de emoción -- Tienes el Byakugan, y sin embargo, no logras ver nada; una ciega. -- Con esas palabras dichas, Sasuke terminó por ladear la cabeza mientras miraba el cementerio... Y luego terminó por levantar la cabeza al cielo, donde cerró sus ojos, suspiró y llegó a sonreír, antes de desaparecer en medio de una explosión de humo que revelaba que siempre fue un clon o alguna variación de ese estilo, dejándote completamente sola sin algún mensaje más allá del ultimo.

Pero el mundo no le daría tiempo a Izumi de llegar a pensar más, pues lo primero que vino a ella fue el temblor, luego la luz, luego el calor, luego el sonido, y finalmente logró ver como, por toda la aldea llegaron a empezar a liberarse torres de fuego, explosiones que subían y subían en el aire, una tras otra, pero solo una logró adivinar de donde venía gracias a que había estado ahí hace poco, hace nada.

Si estabas en lo correcto una de esas torres de fuego acababa de incinerar la academia ninja.
Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea... Por suerte, o mala suerte según lo que la historia decidiera, Retsu había considerado esta coincidencia como algo emocionante y un mensaje del destino de que estaba en lo correcto, de que iba a ir allí para buscar si encontraba la razón de por qué terminó tan mal esa aparente persona, sin siquiera ponerse a pensar si tal vez la persona era algo débil, si solo era un simple civil o algo así, su pensamiento se fue directo a considerar que ahí iba a haber algo para mostrar que era fuerte, que podía llegar a demostrar que si estaba listo y no solamente estaba loco.

Se tardó lo suyo, pero eso no importaba en su mente de que quiza el día podría dejar de ser tan normal y aburrido, de que quizá algo podría sacar de ahí, pero finalmente llegaría. Un pequeño cartel de madera unas decenas de metros antes decía que estaba entrando y tenía que tener cuidado de ninjas peleando o entrenando. Sin embargo, mientras más avanzaba... No veía nada, no existía otra gente en el lugar, no había realmente nadie, solo había un gran espacio donde poder entrenar sin problemas, un pequeño estanque seguramente artificial y una pequeña arboleada que daba finalmente contra la muralla de Konoha que se elevaba decenas de metros por encima tuyo, haciendo que el lugar tuviera sombra.

Pero hablando de sombras, aún si no era bueno en el ámbito de rastreo o algo similar, que pudiera llegar a hacer esto de forma común y corriente, fue que sintió una presencia cerca de esa arboleada, y cuando volteó rápidamente para saber que era, notó a una figura con túnica negra, aunque con la capucha tirada hacia abajo. Se encontraba solamente parada y recostada contra un árbol, mirando hacia otro árbol, sin prestar atención a Retsu, quizá y hasta ni sabía que había llegado, considerando nunca volteó a verlo.


HiibCiF.png

Aunque sus ilusiones sin fundamento fueron rotas al haber visto que no había absolutamente nadie, ni nada interesante, apenas vio a esa figura terminaría por inculcarle la idea de pelear con ella, de enfrentarla, de que aparentemente esa persona que estaba viendo tranquila en los árboles obviamente desearía pelear con él... Pero ya lo sabría, porque cuando se acercó a Sasuke, le preguntó si tenía idea de si conocía o sabía de algún sujeto capaz de dar una aplastante derrota a una persona, pero cuando Sasuke volteó a verlo, negó con la cabeza -- No he visto nada así aquí. -- Por lo que logró apreciar Retsu, estaba diciendo la verdad... O simplemente no tenía idea de como conseguir entender las mentiras, pero esa fue toda la respuesta que consiguió de la persona que estaba ahí, una que denotaba calma, en contra de tus extremas ganas de encontrar una pelea.

La respuesta realmente había llegado a hacer que parte de esa energía llegara a desaparecer, pues para Retsu haber venido aquí para nada solo le iba a devolver la aburrición a su día, pero una alternativa le cruzó por la mente y la escupió casi de inmediato: una pelea contra Sasuke. Ante esa propuesta sus ojos pasaron a ver los suyos, y aunque al inicio Retsu juraba no saber su poder, su capacidad innata para sentir la fuerza de otros tardó en conseguir dar con la "fuerza exacta", y es porque justo estaba al límite... La persona al frente de de él era, al menos, potencialmente casi el doble de fuerte que tú.


-- No tengo interés.

Y la decisión final de la persona que estaba delante de ti sería lo único que tendría Retsu para lidiar con la decepción de haber venido aquí para nada, pues el joven ninja, a pesar de todas sus energías y ganas de pelear por el mero hecho de hacerlo, no iba a atacar a alguien sin razón, menos si llegaban a negarse a eso. Por lo cual, ante su negativa, lo único que quedó fue que Sasuke se llegó a erguir correctamente, pareciendo haber "sentido algo", y al ver hacia el horizonte, específicamente hacia el monte de los Hokage, cerró los ojos y desapareció, en una nube de humo.

Temblor, explosiones, torres de fuego. A tus espaldas la aldea parecía ser estar atacada por todos lados, pero lo que dejó claro que si lo estaba siendo fue cuando todas las torres de fuego empezaron a ser controladas, se empezaron a unir, todo el fuego se unió en una gigantesca esfera de fuego que giró y giró. Al poco tiempo fue que Retsu observó otras luces ir contra la esfera, pero principalmente un líquido azul: agua. Por todos lados empezaron a salir disparados Ninjutsus para tratar de detener el fuego, pero fue inúti.

El cielo cobró vida para detener y destruir cada uno de esos Ninjutsus, una bestia de rayo se veía saltar entre el aire como si pudiera volar, golpeando con su cuerpo cada intento de detener el fuego, y cuando su cuerpo golpeaba esos jutsus, el rayo se hacía ver, el trueno se extendía por toda la aldea, y a pesar de que salieron cientos de jutsus, cientos de rayos también cobraron vida del cielo para acabar con todos.

Finalmente, la concentración de fuego logró controlarse, y tomó la forma de la cabeza de un dragón que avanzó hacia una parte de la aldea, chocando con toda su fuerza y detonar con tanta fuerza, con tanta intensidad, que superó por completo todas las explosiones que se sintieron hace poco.

Ese lugar fue el cementerio de los ninja, el lugar del monumento a todos, y cada uno, de los ninja que perdieron sus vidas por la aldea.
Fue inmediatamente de haber visitado Ryuchido que Shisui recibió la visita de Sasuke pidiendo algo que había alarmado al mayor de los Uchiha, no era todos los días en que uno escuchaba a Sasuke decir, primero que nada, que deseaba volver a Konoha. La pregunta casi que se disparó de Shisui, el cual preguntó a qué se refería, qué necesitaba... Pero cuando llegó a explicar el por qué de ese deseo, Shisui se quedó callado, todavía sin gustarle la idea, y aunque intentó disuadirlo, llegaría a aceptar porque sabía que esto, si salía bien, sería bastante bueno para Sasuke y para el plan.

Sasuke deseaba volver a Konoha para enfrentar su pasado, saber si todavía le importaba, si verlo ahí en persona podía hacerlo cambiar de opinión, de hacer que dudara de sus convicciones, de que, al ver realmente todo una vez más, luego de tanto, luego de lo vivido... Si hacer eso podía llegar a hacer que cambiara de opinión, si lo destruía, lo derrumbaba... O por el contrario, le daba las fuerzas necesarias para hacer lo que era necesario: cortar todos esos lazos, esos recuerdos que ya no le servían para nada, mandar un mensaje claro a Konoha de que esto no terminaría.

Obviamente, pensó Shisui, al hacer esto no solo iba a ayudarle a Sasuke, él mismo había dicho que desde la muerte de Izuna mucho de los aliados que habían recibido quedaban con dudas, unos directamente se fueron de "Akatsuki" y otros estaban a nada de hacerlo, porque no creían en Sasuke, aún si Shisui le tiró todo su apoyo incondicional, la gente incluso creía que un Shisui con un ojo sería mejor líder que alguien tan joven y verde como Sasuke.

Así que el plan de Sasuke no solo ayudaría a la mente del joven, a que dejara de partirse en dos, de sufrir día por medio por recuerdos, por tantas dudas y remordimientos de lo que acababa de hacer. También ayudaría a mandar a un mensaje: Izuna podría haber caído, pero que a pesar de eso las cosas seguirían, Akatsuki continuaría, Konoha no podría darse como vencedora, y, sobre todo, enviaría un mensaje al resto del mundo ninja de que Konoha no era invencible, no era todo poderosa, era simplemente una aldea, como cualquier otra.

...

Para infiltrarse pidieron la ayuda de Hakari para hacerles una pequeña mejora a la túnica que cubría el rastro del chakra. También recibieron la ayuda de Hikumi, quién creó unos cristales especiales que ante una explosión, causaría una reacción en cadena más fuerte. Airi les ayudó con el reconocimiento a Konoha desde los aires, y Arikko le prestó a Sasuke una buena tanda de sellos explosivos especiales, mucho más fuertes que los normales, por lo cual no iba a necesitar mucho para lograr su cometido si realmente se lo proponía.

Cuando tuvieron todo eso, fue que Shisui utilizó sus contactos, y su propios secretos guardados de su época de Konoha para poder entrar dentro de Konoha sin ser detectados por su barrera; el problema es que eso no evitaría la literal capacidad de personas de sentir a otras, de verlas, de olerlas o más, siendo Konoha una aldea con muchas formas de rastreo a larga distancia. Sin embargo, dijo que tenía un jutsu que permitía proteger durante un rato a la persona elegida, hacer que su mera presencia fuera ignorada, una ilusión camuflada de barrera para hacer al portador, en esencia, una sombra más dentro de todas las personas que iban y venían; a menos que usara su chakra, Sasuke no podría ser detectado.

Pero hacer eso, con el plan de Sasuke, iba a consumir demasiado chakra y lo dejaría demasiado debilitado, además de vendido al tener que estar concentrado para el jutsu; fue por eso que el plan quedó en dejar un clon de Sasuke al lado de Shisui para protegerlo por donde se iban a infiltrar a la Hoja, por uno de los campos de entrenamientos más lejanos, y por lo tanto, más olvidados que tenía una entrada trasera a la aldea, usada por ANBU y unos pocos Jōnin de alto nivel que tenían también conocimiento de aquella entrada. Con el plan listo, realizado, Shisui listo con su jutsu para proteger a Sasuke, este creo los clones y todos, incluido el original, fueron a hacer sus trabajos: ir a lugares que fueron importantes, o lo siguen siendo, en la mente de Sasuke para que cada uno juzgara, y al unir todos los clones cuando desaparecieran... Sabría su respuesta.

...

El hogar que tuvieron Sasuke y Shisui, su segundo hogar y donde pensó que, quiza, podría volver a tener una vida normal. Pero día tras día solo era recordar todo lo perdido, lo que faltaba, lo que ya no existía; paredes familiares, pero tan extrañas, que ocasionaban constante dolor en Sasuke sin la capacidad de decir algo. Ambos terminaron por ir a ese hogar cuando el padre de Shisui empezó a reprochar a su hijo por su conducta, no solo a la aldea, si no al mismo clan... Normal, un líder de clan no podía tener a su hijo, y posible heredero, haciendo tales cosas.

Camino por afuera, e incluso por dentro, observando que el lugar estaba totalmente desordenado, abandonado, pero desordenado. Intuyó que en el momento en que pasó lo de Shisui vinieron aquí a buscar pistas, y ni siquiera tuvieron el tiempo de hacerlo con calma o recuperarlo.

Recorrió como un fantasma los pasillos de la casa, deteniéndose en cada cuarto, en cada habitación, viendo fantasmas de otros tiempos, de si mismo o de Shisui, de algunas visitas que tuvieron en su tiempo, pero cada que la veía solo notaba su propio rostro cansado, triste, y hasta perdido en sus propios sentimientos, en sus propios pensamientos, algo que recordaba pasaba a menudo cuando se fue a vivir con Shisui.

...

También pasó por el cuartel general de la policía de Konoha; no iba a poder plantar sellos, muy peligrosos, pero quería ver el símbolo. A ese lugar nunca llegó a entrar, pero siempre lo veía, porque en ese lugar "trabajaba" su padre y su hermano, como todos los Uchiha que se hicieron ninja. Se quedó mirando el símbolo, porque siempre lo veía desde las alturas como uno gigantesco mientras iba en los hombros de su hermano, o de la mano de su padre. Siempre lo vio como algo de estar orgulloso, que quería ser, pero ahora... Ahora incluso lo veía ligeramente torcido, notando como no lo habían limpiado en un rato. El color ya desgastado por el tiempo y por el sol que le daba constantemente.

Ahora mismo veía ese lugar y no podía sentir orgullo de nada, no podía sentirse con la esperanza de ser uno de ellos, con el arrepentimiento de ahora no poder ser un policía que ayudara a cuidar la aldea. Incluso consideró el por qué los Uchiha debían ser los policías, porque ellos debían de ser los que ponían en peligro sus vidas incluso dentro de su aldea. ¿Por qué no había más ninjas en la policía? ¿Otros clanes? Incluso pensaba que otros podrían hacer un mejor trabajo, como los Inuzuka y sus perros...

Cuando recordó los discursos de Itachi solamente llegó a sentir como sus labios caían, esos discursos, ese sueño y ese deseo ya no se encontraba en él, no podía sentir orgullo por ese símbolo, no podía sentir orgullo por ser Uchiha, por ser policía, por nada de eso. Ahora, lo único que veía en esa sede tan importante y extraordinaria que veía de niño, era todos los defectos que tenía.

...

Fue incluso a visitar los campos de entrenamientos que siempre usaba su hermano, y por lo tanto, que usó él durante todo el tiempo que estuvo en Konoha, siempre entrenando, siempre buscando alcanzar a su hermano, ser como él, superarlo: ser un ninja más fuerte que él para poder evitar que otros como Itachi terminaran por morir, ser tan fuerte para poder proteger a todos sin necesidad de ayuda de nadie: no se necesitaban más ninjas porque estaría él, no se necesitarían más muertes porque Sasuke sostendría todo en sus hombros, se aseguraría de que nadie más volviera a perder a los que amaba, de sentir esa soledad, de sentir ese dolor tan profundo...

Pero incluso las cicatrices de los árboles, producto de los entrenamientos de los ambos hermanos, dejaba claro que nunca llegó a lograr. Las cicatrices más viejas eran más profundas, más altas, más precisas... Y las suyas, las más recientes, eran apenas superficiales, parecían que apenas había logrado lo suyo. Estaba lejos de su hermano, justo como su padre se lo dijo antes, y ahora se lo decía su fantasma: era una decepción, no era como Itachi, nunca lo sería, él era perfecto, él antepuso la aldea a su propia familia, él no era una decepción para los Uchiha.

Se quedó viendo los árboles, incluso con ese fantasma diciendo atrás suyo que era una decepción y una carga, Sasuke ladeó su cabeza y llegó a mirar las diferencias: no necesitaba ser como Itachi, nunca necesito serlo... Solo necesitaba ser él.

...

Otro de sus clones fue a visitar la tienda donde una vez llegó a trabajar, y aunque ya sabía que no se la iba a encontrar, pues desde hace tiempo solo se había convertido en otra cosa, volver a ver eso le dejaba claro en algo: para el tiempo, para la aldea, para las personas y para el mundo, nadie era importante, nada era sagrado: una vez morías, una vez desaparecías, simplemente eras reemplazado, todos éramos reemplazables, no importaba tú historia, tampoco tú sufrimiento, una vez te marchabas... Todo era reemplazable.

Eso incluía a las personas que podrían morir, eso incluía a los edificios que podrían ser destruidos, eso incluía a toda cosa en este mundo... Y era un precio que el mundo debía de pagar para que Sasuke pudiera realmente crear un mundo donde eso no existiera: que cada cosa fuera sagrada, que las personas fueran consideradas como algo real, como una vida que, al perderse, se perdía para siempre... Y no solo algo que reemplazar.

...

Uno aprovechó para saltar en uno de los postes más grandes que había cerca del medio de la aldea, algo peligroso, pero que necesitaba hacerlo. Al hacerlo, miró a su alrededor, a las personas, a los edificios, a todo lo que era la aldea... Y no veía nada, no encontraba en toda su visión algo que le hiciera alegrarse o incluso ponerse nostálgico. La aldea nunca fue su hogar, la aldea fue simplemente el lugar donde había tenido la dicha de haber nacido, y también el lugar que le había quitado a su familia por medio de esas personas que estaban vivas y felices a costa de esos sacrificios, de lo que haya impulsado a su padre y hermano a nunca volver. Era un lugar maldito para él, verlo no le provocaba felicidad o deseos de volver, verlo solo le revolvía su corazón: ¿por qué ellos podían ser felices a costa de todo lo que le causó dolor y tristeza? ¿Por qué no podía ser al revés? ¿Por qué debió ser él quién tuvo que sacrificar todo su futuro por... ellos? ¿Qué habían hecho por él?

...

Otro fue directo a la academia de Konoha. Había asistido a la academia, había sido bueno en ella gracias a las clases extracurriculares con Shisui, pero nunca llegó a ser suficiente; los que conocían a él y a su familia siempre repetían lo mismo, siempre con intenciones de engrandecer a Sasuke, darle algo que enorgullecerlo, pero nunca lo hizo, siempre fue lo contrario:

"Tú hermano lograba eso incluso más rápido"
"Tú hermano fue uno de los mejores ninjas de su graduación"
"Tú hermano presentaba un control de chakra mucho mejor que el nuestro"
"Tú hermano y tus padres fueron verdaderos héroes, siempre estaremos orgullosos"

Ser usados incluso como ejemplos de lo que era un gran shinobi, leyendas y héroes para las clases donde nos intentaban inculcar la ética y valores de la aldea, donde nos enseñaban de la importancia de ella, de las personas que nacían y crecían en ella, de la nueva generación que éramos nosotros, de protegerla para que pudieran crecer con mejores cosas... Nunca, ninguno de esos comentarios, de esos intentos para hacer querer ver como si mi padre y mi hermano eran unas figuras inalcanzables por los demás, héroes y leyendas... Para mi era solamente una burla en mi cara, recordatorio de que murieron solo para proteger y ayudar a unos cuantos idiotas, a personas que nunca debieron graduarse, gente que debió de ser bloqueada de inmediato de la academia por ser incapaces de poder hacer algo correctamente.

Mientras la veía desde la distancia, ese lugar no lo recordaba como otros podían hacerlo: lugar donde aprendieron, crecieron, se enamoraron, se pelearon, conocieron amigos y enemigos, conocieron personas especiales para sus vidas. Donde realmente se creó la base de lo que eran ahora, la base para crear personas capaces y que salieran allá para lograr lo suyo... No, para Sasuke fue simplemente un lugar donde, día tras día, recordaba el por qué odiaba esa ideología, porque odiaba a esta gente, porque juró ser fuerte para lograr cambiar esa ideología, para obligar un cambio donde la fuerza fuera el requisito fundamental para ser un ninja: si no eras capaz de protegerte tú solo, no debías ser un ninja.

No, definitivamente ese lugar no lograría detenerlo, era una institución maldita que solo se encargaba de continuar esa idea de sacrificio, de morir en nombre de otros y la famosa futura generación: nadie debía de morir para lograr eso ¿Por qué nadie lo entendía? Destruir este lugar iba a ser el primer paso para eliminar esa ideología, para eliminar la Voluntad de Fuego.

...

Incluso cuando se encontró con Izumi Hyūga fue difícil recordar un poco su rostro más allá de haberla vista en aquellas ruinas, pero entre más hablaba y más la veía en el fondo, más recordaba donde la veía, más recordaba que era una de las personas que más le molestaba. Se creía algo que no era, era la personificación de una persona que nunca debió ser una ninja, que nunca debió de recibir una bandana, debieron de haberle detenido ese paso hasta que no cumpliera, o directamente prohibirla de por vida.

¿Cuántas personas no murieron por su inutilidad? ¿Por su debilidad? ¿Cuántos hijos se quedaron sin padres? ¿Cuántos padres se quedaron sin hijos? ¿Cuántos hermanos, amantes, esposas... Cuantos? Ella era la viva imagen de que Konoha era un estado fallido, y que terminaría llevando a la muerte a todos en búsqueda de una estúpida ideología que se creía superior a las demás, y solo ocasionaba la muerte.

Incluso cuando llegó a decir eso de que hubiera sido ser como él. Aunque nunca lo llegó a mostrar, una parte de si mismo le hubiera gustado decir que hubiera dado todo por no ser lo que era ahora, no ser una persona que obtuvo su fuerza solo porque perdió todo, una persona que quería tanto poder solo para intentar hacer algo que debería ser lógico: proteger el valor de las vidas, y no solo darle más valor a otras más jóvenes.

Verla dejó claro que los ninjas de Konoha estaban destinados a morir de formas patéticas para proteger vidas como las de ellas, vidas que podrían haberse salvado si nunca la hubieran dejado jugar a ser un ninja, si nunca la hubieran dejado pensar que era algo que nunca fue. Ella era una de las razones, en persona y ante él, que dejaba claro que Sasuke tenía la ideología correcta, las ideas necesarias para evitar más tragedias. Ella le entregó la voluntad para seguir adelante, pues al cambiar como eran las cosas, no solo protegería personas de ella, si no que la protegería de ella, de ver más muertes, de sufrir, de quiza terminar por morir allá afuera en un intento de probar algo que nunca podría probar que era.

Izumi Hyūga era tanto la razón negativa, como la razón positiva, de qué Konoha debía caer.

...

Aquel que había visitado la academia, luego se había encontrado con Izumi, terminaría siendo el que fuera a visitar otra parada importante. Un lugar donde escuchó mil formas de decir que amaban a una persona, que la extrañaban, que era la mejor y era un héroe. Así como el lugar que llegaba a recordar que había muchas muertes que podían haber sido evitadas. Y el lugar que dejaba claro que, con el tiempo, incluso los "héroes" eran solo unas palabras en una piedra, o en un metal, para que eventualmente fueran trasladados a otro lado o peor, fueran retiradas.

Fue algo difícil concentrarse con Izumi al lado suyo, molestando y hablando, además que sabía no podía entrar tan profundo a causa de que ella lo seguiría y la pondría en peligro. Pero desde donde estaba era suficiente, ver todo el panorama era peor: contar indirectamente las tumbas, ver ese monumento tan grande que ya gritaba a todos "van a morir tantos que por eso nos aseguramos de que fuera tan grande".

En un momento pensó que ahí estaban los espíritus de su padre y su hermano, que visitar sus nombres en ese monumento era una forma de estar con ellos, de contarle sus pensamientos, de pedir ayuda con su madre, de pedir ayuda para si mismo, una guía, algo. Ahora sabía perfectamente que ese lugar era solo eso, piedra, metal y tierra, no era un lugar para comunicarse con nadie, era un lugar que eternamente te recordaría lo que llegaste a perder, lo que ya no tendrías, y en su caso, lo que le habían arrebatado por algo que se podía haber evitado.

Este era su último objetivo, este era lo que deseaba destruir más que nada: dejar claro que esto no era necesario, que esto era una ofensa, que esto debía de dejar de existir. Era el deseo de Sasuke, también, de enterrar realmente su pasado, de que los muertos se quedaran muertos, y sabía que, si esto lo sabía Itachi, entendería muy bien ese mensaje, así como Itama y el resto de los que asesinaron a Izuna: los muertos no están bajo tierra, no se encuentran atados a un lugar... Los muertos están libres, están alrededor nuestro, y venían por ellos.

Una última mirada al monumento, inhaló profundamente y llegó a elevar su cabeza al cielo, recordando cada vez que los visitó, que imploró, que lloró, que simplemente se quedó a dormir ahí toda la noche al querer "estar cerca de ellos"... Y al soltar todo el aire, suspirar, supo que nada de eso importaba ahora mismo, nunca fue real, era solamente el sueño de un niño, un sueño que no podía ser capaz de hacer realidad, pero ahora... Con su sueño actual, ese podría lograrlo, solo debía de aguantar, ser capaz de resistir. Y con ello, sonrió: ¿no era eso lo que se trataba un ninja? ¿Aguantar?

...

Otro llegaría a ir a su penúltima parada, una que el propio Sasuke le daba temor de visitar por los fantasmas que iban a aparecer ahí. Incluso desde afuera fue difícil tomar el valor de llegar a entrar, pero lo hizo. Observó cada pasillo, cada pared, cada cosa que quedaba en aquella casa que alguna vez fue el hogar de cuatro personas, tres hombres y una mujer. Dos hermanos y dos padres. Una donde el más pequeño de la familia admiraba el trabajo del padre y del hermano, un hogar donde alguna vez tuvo el deseo de crecer, ser tan genial como su hermano, un gran ninja, y ayudar a los necesitados, a proteger a cada persona que lo pidiera, ser un excelente guardián para Konoha.

Y ahora solo observaba la oscuridad del hogar, el lugar tan lúgubre que alguna vez lo recordaba como un espacio lleno de luz... Algo similar al estado en el que se encontraba. Podía ver el fantasma de su padre juzgando cada paso que daba, como si estuviera invadiendo un lugar que ya no merecía ni siquiera ver, mucho menos recorrer. Lo seguía a través de las habitaciones, diciendo como esperaba tanto de él, solo para terminar siendo un sucio traidor, capaz de asesinar a sus compañeros solo por caprichos estúpidos. Capaz de destruir todo, solo porque era tan tonto como para entender ese mensaje que daba Konoha. Tan inútil que ni siquiera pudo proteger a su "nueva familia" de la que llegó a traicionar, la real, la original, la que dio todo por él y lo recompensaba con actuar de esta manera, una mancha en el nombre de su familia para siempre.

Incluso cuando vio a su propio yo de pequeño, el fantasma de su padre iba detrás suyo, diciendo que cuando era pequeño tenía grandes esperanzas en él, pero entre más crecía más dejaba claro lo patético que era. Cuando se vio a si mismo jugar con Itachi, el fantasma de Fugaku le recalcó como Itachi pudo haber sido mejor si no hubiera tenido que cuidar a un hermano tan molesto, que solo quería jugar y estar distrayéndolo de todos sus estudios. Incluso cuando recordaba esas palabras de Itachi, de que lo cuidaría para siempre, las interrumpió aquel demonio en su cabeza que le dejó claro que, si no hubieran tenido a Sasuke, Itachi podría haberse vuelto Hokage con el tiempo extra, con la atención adicional de su familia.

Finalmente llegaría a entrar al cuarto de sus padres, el mismo cuarto donde su madre había muerto. Podía ver el fantasma de su padre al lado de la cama, justo donde alguna vez había estado parado Sasuke. Miró la cama, llegó a caminar al otro lado, y luego volteó a ver a su hijo, negando con la cabeza. Le hecho en cara que fue su culpa que ella muriera, que nunca fue un buen hijo, Itachi podría haberla ayudado mejor, la hubiera sacado de esa oscuridad que la rodeaba, de que hubiera podido salvarla y no permitir que muriera. Mientras más avanzaba, las palabras fueron más hirientes, más culpa le estaba tirando: nunca ayudaste en nada, nunca lograste nada, nunca le demostraste nada, nunca le regresaste ni una pizca de lo que ella hizo por ti, nunca debió tenerte, debió de haberte dejado en el orfanato cuando se quedó sola...

Finalmente llegaría a dejar de ver a su padre, algo fácil cuando su visión estaba completamente distorsionada por las lagrimas que estaban ahí. No fue capaz de llorar a lagrima abierta, simplemente intentaba detenerla, pero el flujo salía, y el dolor era fuerte. Pero tampoco podía hacer nada, sabía que no existían fantasmas, sabía que no existía una ilusión que lo estuviera dominando... Sabía que realmente nunca hubo ningún fantasma, nadie lo acompañó dentro, sabía que todas esas palabras, esos pensamientos, venían de si mismo. Estaba solo en ese lugar abandonado, como siempre lo estuvo, y su mente se lo recordaba amablemente para que entendiera algo: no había nada aquí, ya no.

Si ni su propio hogar, donde creció y conoció el amor, lo recibía... No había nada por lo que regresar a la aldea.

...

Su último lugar no era realmente un lugar, pero una persona. De los últimos clones que había llegó a encontrarla, y queriendo llevarla a un lugar donde nadie fuera capaz de molestarla, la llevó a un lugar que quería ver, aún si no era su objetivo de creación, pero necesitaba verla al menos una última vez. Podía ser un clon, pero sin saber todavía lo que el clon que envió ahí sabía, sintió... La curiosidad fue suficiente para quedarse ahí, afuera, sabiendo que había otro de si mismo adentro, lidiando con sus propios pensamientos y sentimientos.

Pero cuando Sakura finalmente lo llegó a encontrar, lo primero que le dijo fue lo que siempre le decía, de dejar de ser una idiota, de dejar de querer casi que suicidarse, de buscar la muerte y retarla a los ojos. ¿Por qué no podía simplemente hacer su trabajo como médica? ¿Atrás y protegida? ¿Por qué poner en riesgo su vida? No era su trabajo pelear, no era su trabajo poner su vida al límite, su trabajo era evitar que otros murieran, evitar que más personas se quedaran solitarias, de que sus seres queridos quedaran abandonados en la soledad.

Sin embargo ese fue un añadido, un deseo personal... No, la razón de por qué quería verla era para decirle la verdad, al menos parte de ella, decirle lo que planeaba, lo que deseaba y lo que posiblemente iba a pasar. Ver su reacción, ver lo que hacía. Esperaba gritos, intentos de golpearlo como esa vez que la vio en la Lluvia, quiza incluso que lo atacara, lo insultara o fuera a avisar de él ahora que sabía eso.

Que su reacción fuera abrazarlo hizo que le doliera tanto el corazón que casi sentía iba a desaparecer. Se contuvo, porque debía de ser frío, debía de juzgar esto de la mejor forma, juzgar esto sin meter sentimientos, de pensar en caliente. Sin embargo, las palabras, el abrazo, solamente llegó a hacer que algo se le rompiera dentro suyo. ¿Por qué le decía eso? ¿Por qué era de esa forma? ¿Por qué no cambiaba? Le acababa de decir que iba a destruir todo, y aunque primero pensó que quiza no le creía, que no pensaba fuera capaz de hacerlo... Algo le decía que si lo creía, y a pesar de eso su reacción no fue maldecirlo, insultarlo, desear su muerte o intentar matarlo, que su reacción fuera abrazarlo, pedir que se detuviera por todas sus emociones, y una vez más declarando ese sentimiento tan estúpido...

¿Por qué me amas?

Esperaba que no fuera así, esperaba volver a sentir solo ese dolor por otra persona que le importaba decirle que era una decepción, que era solo un traidor que no merecía nada, que merecía la muerte... Ver que no era así le causó un dolor profundo, por una parte estaba feliz, porque quiza si había alguien en este mundo que pudiera aceptarlo, que lo quisiera... Pero la otra la odiaba, por qué debía de ser así, por qué tenía que decir tantas cosas que no tenían sentido, tonterías, estupideces. Solo di que me odias, pasa de página y terminemos eso, no digas que me amas.

-- Gracias...

...

El original fue recibiendo golpe tras golpe de experiencias y recuerdos de lo que juzgó, por medio de sus clones, en la aldea. Uno tras otro hizo que su ceño se frunciera, de tener toda la realidad ya expuesta: Konoha no debía ser salvada, otra aldea podía ser creada, los edificios podían ser solo construidos una vez más, las personas eran reemplazables, era el precio a pagar para romper esa ideología de sacrificio que llevaría a muertes, que llevaría al dolor y a la soledad de personas inocentes. Era el sacrificio que Itama Senju debía de pagar por todas sus decisiones, así como el resto de Konoha que, en vez de levantarse y decir basta, solamente aceptaba ese pensamiento y seguía adelante.

Formó el sello que activaría los explosivos, que activarían los cristales, y destruirían esos edificios y lugares que deseaba borrar para siempre, para que nunca hubiera un momento donde "volver" fuera una opción, un ultimátum para si mismo, un camino de no retorno. Y todos los sellos salieron, el fuego se elevó, y aunque sus manos estaban firmes en el sello de control de fuego mientras Raijū empezaba a nacer... El sello que inició toda la detonación de cadena no fue acompañado de odio en su corazón, ni un rostro totalmente consumido por la oscuridad. No, lo que acompañó a ese sello fueron lagrimas que cayeron a sus manos, fue un corazón que se le estaba rompiendo, y un rostro contorsionado por el llanto.

Quizá Konoha debía de ser salvada, y no sacrificada. Quizá si había gente que merecía ser salvada, al menos una. Quizá... Todavía había a donde volver cuando todo esto se acabara, cuando su misión terminara, cuando pudiera sentir que había finalizado.

Se aseguró de controlar muy bien su fuego para solo destruir lo que deseaba, y con las torres de fuego alzándose en el aire, controlo las llamas con delicadeza mientras Raijū protegía el fuego, asegurando de que nada saliera mal y causara una explosión que no deseaba, pues con todo el control de las llamas formaría la cabeza de un dragón, que lanzaría en contra del cementerio ninja, con suficiente poder e intensidad para asegurarme de que ese lugar se convirtiera en un cráter, cada tumba destruida, el monumento derretido. Que nada de ese lugar quedara; podrían reconstruirlo, arreglar el cráter que quedaría con el elemento tierra, pero nunca recuperarían esos nombres, nunca recuperarían esas lápidas, esos recuerdos y memorias.

Así como Sasuke nunca volvería a recuperar a su familia.
Para toda la aldea, el aviso del ataque vino cuando las torres de fuego se levantaron una tras otra casi de forma consecutiva, pero para algunos, como el Hokage, el aviso había venido un minuto antes cuando detectaron el chakra de un enemigo registrado de Konoha aparecer dentro de la aldea; no eran capaces de detectar de donde, simplemente que su chakra había aparecido.

Varios lugares fueron destruidos, siendo el más afectado y con el mayor número de muertes en la academia ninja; los estudiantes no habían sido víctimas, pero si lo habían sido los trabajadores y maestros del lugar, que variaban desde simples Chūnin que solo se dedicaban a enseñar, a Jōnin en activo que pasaban por ahí durante ese día. Aproximadamente veinticinco personas murieron en ese lugar.

Una arboleada, cerca del distrito Uchiha también fue destruida, pero no hubo víctimas ahí. En el sector de viviendas en el extremo de la aldea tuvo un par de víctimas que se encontraban en su casa, producto de los escombros que salieron volando, aún si el fuego no se propagó. Varios otros lugares fueron destruidos por completo, pero entre todos, solo se agregaron un par de víctimas adicionales.

Y el destino final del ataque, el cementerio, se cobraría la vida de media docena de personas que estaba visitando el lugar para honrar a los caídos. El cráter que dejó destruyo absolutamente todo, sin dejar nada en su paso, incluso el gran monumento a los caídos no logró escapar de ese destino.

Sin embargo, aunque el fuego nunca se expandió, aunque fue controlado para alcanzar sus objetivos, eso no impidió que los escombros volaran, fueran a caer en personas, en edificios, destruyeran otras cosas, y el número de heridos se calculó en una estimación mínima de quinientas personas, mucho más de lo que podría lidiar el hospital, mucho más que podrían lidiar sus médicos que estaban ya recibiendo las indicaciones. Sin embargo, era obvio que con tantos heridos, y más que seguramente habría, iban a morir por lo bajo cien personas adicionales a las que fueron víctimas del fuego.

O al menos eso hubiera pasado si la aldea no hubiera presenciado como, de una nube de humo gigante, una babosa aparecía cerca del hospital, solo para empezar a explotar y mandar a volar miles de babosas más pequeñas a todos lados, babosas que eran del tamaño de un gato, pero que llegaron a moverse hacia todos los lugares donde vieron víctimas y heridos, por más mínima que fueran. Todos los que vieron a las babosas actuar notaron que sus heridas eran curadas, sus malestares aliviados, y aquellos más críticos se les estabilizó el tiempo necesario para que llegara la ayuda.

Los más cercanos al hospital podían ver como, desde el techo, se podía ver una flama de chakra elevarse. Los ninja que estaban en los techos y podían ver al del hospital podían ver como la jefa médica se encontraba sentada dentro de un sello y meditando, liberando ese chakra. Gracias a sus habilidades fue que todas las víctimas de la onda expansiva y escombros terminaran por ser salvados; ni una sola persona, fuera del fuego, terminaría por morir.

Por otro lado es que llegó un grupo de ninja, liderados por el Hokage, a donde lograron localizar finalmente a Sasuke: en la cima del monte Hokage, justo encima de la cabeza de Itama Senju. Detrás del Shodaime se encontraban al menos cuarenta ninjas, así como unos cuantos que destacaban más. Uno de ellos, de cabello negro largo, piel pálida y unas marcas purpuras en sus ojos se encontraba sonriendo, el que estaba a su lado, con una cicatriz en forma de "X" en su barbilla, miraba con cierto odio a la persona delante suya.

La advertencia y amenaza fue hecha directa por el Hokage: no hacer nada, no resisitrse. Sasuke solo volteó a verlos, y observando a todos, notó como varios ninja avanzaron lentamente para quedarse a ambos lados del Shodaime e iniciar el proceso de sellos, pero apenas hicieron el primero, ante un parpadeo, los ojos de Sasuke pasaron al Sharingan y su ceño llegó a ponerse más serio, haciendo que el Shodaime detuviera a sus ninjas, diciendo que si lo que quería era una pelea, una iba a tener. El chakra del Hokage empezó a elevarse, dejando claro que estaba a punto de lanzarse a pelear, pero esta vez la respuesta no vino de los ojos de Sasuke, si no de una parte escondida entre su cuello que le expandió unas marcas negras por el cuerpo.

Ante esa visión, fue que todos terminaron por detenerse un segundo, incluso Itama, el cual entrecerró los ojos identificando bastante bien que era eso, y aún si no lo creía de que pudiera controlarlo, ni dominarlo, no podía negar que estaba sintiendo lo que alguna vez sentía con su hermano, ese poder al que denominaba Senjutsu estaba emanando de Sasuke, pero de una forma distinta, más extraña. El hombre de la marca en su barbilla solo llegó a dar hasta un gruñido al ver lo que veía, pero el otro, el del cabello largo... Solamente empezó a reírse en voz alta.

Sin embargo, ante el shock principal, Itama sabía que aún con eso podría lidiar con Sasuke, sobre todo con toda la aldea ahí, junto a los otros dos. Y al momento en que iba a iniciar, lanzándose contra Sasuke, este hizo un sello rápido, y debajo suyo se mostró un sello ya preparado, escondido (idea que se robó de uno de los ANBU que intentó matarlo hace tiempo) que liberó una serpiente que se lo tragó antes de desaparecer.

Itama maldijo y se giró de inmediato hacia el hombre del pelo largo -- Orochimaru, tú invocas esas cosas. Traela de vuelta. -- El susodicho levantó sus brazos y bajó los hombros, diciendo que no conocía ese jutsu, tampoco a esa serpiente, y no es como si pudiera invocar un pergamino o algún tipo de catalogo con todas las serpientes de Ryūchidō, así no funcionaban estas cosas. Enojado por esa respuesta, pero aceptándola, solo volteó a ver el lugar en donde antes se había encontrado Sasuke, y ahora solamente estaba una nube de humo blanco en su lugar.

Ahora tenía que asegurarse de matar a otro Uchiha aparte de Izuna.

 
KwZWknp.png

~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 16) - ❀ - (Tx07)]
[Harmony of Souls - (18 años)] [1'62 m – 56 kg]


Había corrido, me había movido, había intentado ayudar en lo posible a lo que apareció en mi campo de visión en mi camino hacia el hospital donde todo sería crítico, pues aún con todo tenía seguro de que el número de heridos iba a superar el trabajo que pudieramos hacer, apostaba, sin temor a dudas, que aún con el control del fuego que tenía Sasuke las cosas no iban a ser tan simples.

Más... la realidad tácita de lo que realmente pasó me golpeó en la cara cuando aquella enorme invocación apareció mientras estaba casi que ya llegando al hospital mismo, ver esa babosa desplegarse, empezar a moverse, pasar de una criatura enorme a miles de pequeñas figuras que no pasaban de un gato, hizo que la impresión, la admiración y la resolución llegara a mi mente.

Verle actuar en medio de mi ruta hizo que la pregunta que me había hecho cuando estuve con Retsu, incluso esta mañana antes de que todo explotara, fuera al fin resuelta, sin duda alguna en este punto, sin cuestionármelo más, definitivamente, ya había encontrado la invocación con la que quería estar.

El hecho de que cuando llegué brincando entre techos finalmente al hospital me permitiera ver a la Señora Tsunade liberando su chakra de esa manera solo incrementó más la admiración que llegué a sentir por ella, definitivamente no la había hecho sentir feliz con cómo estaba siendo para afrontar la vida, peor, si llegué a hacerla enojar para con lo de Sasuke, considerando las circunstancias, estaba segura con más ganas que como supiera lo que hice no le temblaría la mano para cumplir su orden final.

Desde un ámbito personal, no sabía si ese agujero que se formó entre ambas algún día se repararía algo, porque si algo me dejó claro este día es que de todas formas no iba a dejar de sentir lo que sentía, así como ella estaba en todo su derecho de enojarse ante esas cosas, pero... como médico, como una entidad médica en si mismo, ella era casi el ejemplo vivo de un camino el que seguir, de una persona a la que admirar, de un sensei al que aspirar, era sin lugar a dudas el mejor médico que conocía, un médico que algún día querría ser.

Y aquel profundo sentimiento quedó conmigo para cuando dejé de admirarla, para cuando bajé al hospital, anotando en mi mente el deseo de descubrir como conocer a aquellas babosas que definitivamente no nos habían mostrado en la academia, pero que sería la meta que tendría.

Fue pues con eso que entré al hospital lo más rápido posible, donde las instrucciones fueron rápidas y precisas, todo mi esfuerzo, mi mente y corazón se enfocó en la situación, en seguir las órdenes que llegaran, en curar lo que llegara a mis manos, daba igual si era civil, si era un ninja herido, mi trabajo durante lo que quedó del día fue hacer uso de lo que estaba en mis manos para ayudar.

Porque todo lo demás, todos los sentimientos, el encuentro con Sasuke, sus palabras, las mías, las guardé en el fondo de mi corazón, en ese lugar donde solo yo podría llegar, un recuerdo que solo sería suyo y mío, algo que ni si quiera a Ino le diría, enterrándolo en medio de todas las capaz que pude armar para protegerme a mi misma de un sentimiento que ya había probado ser doloroso, dificil y complejo.

Pero podía verlo, ya no era un botón, era una flor abierta en su totalidad, una flor que dejaría escondida para mí: cumpliría mi función, cumpliría el papel de un médico, ayudaría a la aldea como se suponía debía hacerlo, compensaría la parte de mi misma que les traicionó al no avisar, actuaría lo mejor posible, aún si debía aprender a fingir, para mí, para el resto, una buena médico, una buena chica, una que asumiera la "generosidad" del resto cuando quisieran sacrificarse por ella, me obligaría a cerrar el corazón lo mejor posible en esos ámbitos, aún con lo dificil que fuera, hasta que quizá, algún día, ni si quiera él pudiera negar que ya tenía suficiente fuerza como para romper todo eso.

Pero por ahora iba a tener que cambiar, iba a tener que comportarme, y si algún día preguntaba Ino, Tsunade, la misma Izumi, que sentía yo, que pasaba con él, lo escondería, en lo que a ellas respectaba, ya no habría amor, ya no habría un fuerte sentimiento hacia él moviéndome, me aseguraría de fingir que eso ya no estaba ahí, por lo menos ante ellas y esta misma aldea, usaría incluso el recuerdo de lo mucho que dolió todo para poder esconderlo, más fácil, más entendible: era más fácil fingir que estabas herido y ya no le amabas, que me hirió tanto como para comprender que no era sano.

Porque estaba herida, en el fondo lo sabía, sus palabras habían dolido, el muro que formó había sido tan grande e impresionante que no podía simplemente negar su realidad, hasta donde yo podía entenderlo, no habría logrado llegar realmente a él, y quizá, tanto fingir, me hiciera comprender algún día ese mismo hecho y lo volviera real, mucho más fácil.

Pero...

Pero yo siempre sabría que ese amor que le tenía era más fuerte que el odio, los daños y el llanto, que ese sentimiento que nació sin si quiera su intención, sin si quiera buscarlo, había llegado a ese punto inamovible, firmemente arraigado en mi pecho, que ese último Te amo fue, es, sincero, sabía, en el fondo del corazón, que aún si para el resto estaba suficiente lastimada como para dejarle atrás al fin, que lo que hizo sirvió para que aceptara al fin las cosas como debía, como para asumir después de todo mi papel como todo el mundo esperaba, no era real, no sería real, nunca lo sería, porque si el día de mañana Sasuke llegaba buscando consuelo, cariño, contención y dándole un sentido a ese gracias, entonces...

Sabía que no podría decirle que no.

❀ Sasuke Uchiha (By Your Side) [Tier II] < [Tier IV] ❀​


 


gN1YgWw.png

Izumi Hyūga
☯ Nv. 15 ☯


Ver el fuego en el lugar me sorprendió. Gracias a mi Byakugan, pude ver gente muerta dentro de la academia, sus corazones simplemente dejando de latir, consumidos por las llamas. Esto me alarmó y no sabía qué hacer. Sin embargo, el fuego parecía propagarse de manera demasiado regular, hacia arriba. Aunque intenté buscar a personas para salvar, incluso dentro de la aldea, noté que las personas heridas estaban siendo curadas por unas extrañas babosas que al parecer se dividieron de una más grande en el cielo.

Esto me tranquilizó un poco, al menos el número de muertes se reduciría. Pero aún me confundía y molestaba lo que estaba sucediendo. Me parecía que Sasuke Uchiha no era más que un niño caprichoso al que el poder se le subió a la cabeza. Independientemente de lo que haya pasado en su vida, esto no justificaba sus acciones. Sentía pena por el Clan Uchiha. Aunque yo pudiera considerarme débil o no haber cumplido con las expectativas de mis padres, al menos no haría algo así en contra de mi propia aldea, como traicionarla.

En cambio, este chico solo trae deshonra a su clan. Si hubiera hecho algo similar, estoy segura de que mis padres no solo me hubieran desheredado, sino que habrían querido mi cabeza por la vergüenza que les causaría haber engendrado una traidora que le da la espalda a su gente. ¿Cómo no siente culpa alguna? Si ya me frustraba y abrumaba ser débil, imagina dar la espalda a la aldea que te brinda oportunidades.

¿Realmente fue el? si fue el, tal vez no fue tan despiadado, mientras avanzaba por la aldea en busca de personas que necesitaran ayuda y guiarlos a lugares seguros, noté que el ataque no fue tan brutal en todos los lugares. Pero si realmente fue el parecía que solo atacó puntos muy específicos. ¿Pero por qué? De igual forma no encontraba esto justificable, ni razones aparentes para esto.

De cualquier manera, no le daría el beneficio de la duda ya, como antes. Él pudo explicarme de qué hablaba, o decirme por que traicionó a la aldea cuando le hice preguntas, pero fue tan orgulloso que se mantuvo callado y me dio respuestas ambiguas sin mostrar ninguna emoción.

¿Pero realmente fue Sasuke el que causo esto o no? Si fuera el, traicionarla de esta forma, definitivamente no era la forma de expresarlo, podría simplemente haber aspirado a ser Hokage, con su poder y talento, estoy segura que lo hubiera podido lograr, la verdad esto muestra ingratitud, pero no puedo estar segura que haya sido él de cualquier forma. Y la verdad, la sorpresa que experimenté al ver el fuego en ese momento fue considerable.

Pero bueno, dejando a un lado a esa persona, tenía que concentrarme en lo que realmente importaba. En este momento, pensar en él solo me traía emociones negativas, y sinceramente deseaba evitar eso. Espero no tener que volver a oír sobre él, ya que solo su nombre o su rostro me amargarían. Mi enfoque en lo que quede del día será dedicar mi tiempo para ayudar a las personas que lo necesiten, porque eso es lo que verdaderamente importa.

Deseaba fervientemente que la situación se resolviera pronto, sin dejar secuelas negativas para la aldea y sus habitantes.

 
ʀᴇᴛꜱᴜ ᴋɪʀɪꜱᴀᴋɪ
QMQYigS_d.webp

[Int: 05 ] [Lvl: -12-]​

Estuve pensando en qué hacer. ¿Quizá decir algo al aire relacionado al hachimon? No sabía si eso era algo que le haría sentir mejor motivación, pero antes de que lograra saber que había tenido un ligero cambio, solo poniéndose erguido ¿Quizá lo había convencido? Pensé eso, sinceramente, hasta... Que algo pasó y se perdió de la vista en una nube de humo.

Ello dio pie a un temblor y un espectáculo de explosiones y fuego, girando con un desconcierto enorme a mis espaldas, como la aldea empezó a ser atacada. ¿Estábamos siendo de verdad atacados por alguien? ¿Qué demonios se supone que está pasando? Sin saber nada, solo pude limitarme a ver cómo el fuego se concentró para unirse en una esfera de fuego, siendo seguido de lo que pareció ser otras luces ¿Ninjutsus? Que iban contra esa esfera sin lograr cambiar nada.

No sabía cómo describir lo que seguía. Una bestia de rayo descendió del cielo, o más bien, saltaba en este, deteniendo cada intento de frenar el ataque ígneo. Lo que siguió se volvía todavía más irreal. Esto... estaba siendo una demostración de un poder que ni siquiera había visto en toda mi vida. ¿Qué se suponía que debía hacer en una maldita situación así?

Lo que aconteció sería algo que guardaría en mi mente, como la apariencia de un dragón de fuego, o más bien, la cabeza de este, avanzó hacia la aldea, detonando con fuerza, una que no tuvo precedente hasta entonces para mí, viendo cómo cayó en un punto, que si no me equivocaba dónde era... Guiado esta ocasión no por una sed de batalla, más bien, incredulidad, un sentimiento de trastorno evidente. ¿Qué acababa de pasar justo frente a mí? Y fue cuando llegué al punto donde detonó ello que me percaté cómo había ido ese ataque, efectivamente, contra el cementerio, dejando una imagen tan desoladora que no tuve claro qué cara poner o cómo mostrar mis sentimientos ante todo ello.

Luego de un poco de tiempo, perdido en todo ello... Sin saber qué hacer o cómo reaccionar, qué pensar, o qué sentir, busqué a algún ninja de mayor rango, algo, alguien, quien fuera, para saber qué demonios se supone que debía hacer ahora y decir lo que había visto. No sabía quién era ese sujeto, pero fue tan... sospechoso que fuera un clon que desapareció idealmente antes de ese masivo ataque.
 

bAZqzQi.png


Era un día tranquilo en la Aldea Oculta entre las Hojas, sin embargo, muchos historiadores afirman que el final de ese día sería el catalizador, y la verdadera razón, de lo que daría el inicio a lo que eventualmente se le conocería mundialmente como la Primera Gran Guerra Ninja: al Sasuke Uchiha haber demostrado que Konoha no era invencible, que podía sangrar, las otras aldeas obtendrían el valor de alzarse contra ella en el futuro próximo, cuando la guerra de los Bijū empezara a expandirse y las aldeas se fueran sumando a ella.

Y Sakura Haruno había llegado a avanzar por la aldea, perdida en sus pensamientos que abarcaban varias cosas, pero que todo se centraba una vez más en su incapacidad para controlar sus sentimientos como lo deseaba, y hasta de cierta manera necesitaba, la sociedad que la rodeaba. Quiza fue eso de forma inconsciente, o totalmente consciente sin querer admitirlo, pero sus pasos la llevaron a un lugar que ella no tenía nada que hacer, no tenía a nadie más que ver: el distrito Uchiha, hogar también del cuartel de la policía de Konoha, y la cárcel.

La gente que pasaba por ahí simplemente la veía y la saludaba, otras la ignoraban por ir en sus propias cosas, pero ese lugar se veía completamente ajeno a la realidad de la aldea, a la realidad que ella siempre vivió considerando su vida tan común dentro de todo, hasta aburrida para muchos ninjas que llegaban a tener pasados trágicos o con una historia que contar. Este lugar solo atraía a las personas especificas, un lugar lejano de la aldea, un lugar donde incluso había un lugar "peligroso" en esa cárcel. ¿Para que venir aquí?

Pero mientras ella veía las personas pasar, una totalmente diferente a cada una, única en su forma, incluso en su forma de vestir, pero perdiéndose en el fondo de su visión, fue cuando su visión dejó de enfocar a las personas, y solo se fue "al fondo", que parte de su cerebro despertó de golpe, enviando una señal eléctrica, una descarga, que te despertó de golpe para que tú visión volviera a enfocar, inmediatamente al tiempo que podía ver por apenas un segundo, incluso menos, una sombra avanzar. Una sombra completamente normal a las demás, ni rápido, ni lento; sin ropa que llamara la atención, ni que buscara ignorarla causando así una contradicción: otra persona que podría haberse fundido en la mente de Sakura.

Sin embargo, para ella su cerebro le alertó como una forma inconsciente de deseo, de necesidad, de decirle que necesitaba verla, que tenía que dejar de perderse y prestar atención a eso. Pero honestamente tampoco es que ella pudiera llegar a ver qué era, quiza fue solamente coincidencia. Pero si Sakura decidía ir tras ella, su camino tendría que llevarla lejos de la biblioteca, adentrándose al distrito de los Uchiha.

Y finalmente había decidido seguir esa sombra, por curiosidad de saber qué era, en el peor de los casos no era nada y solamente perdió un rato siguiendo eso, en el mejor de los casos era algo que podría hacer su día menos aburrido de lo que llevaba siendo. Sus pasos la llevaron a entrar, a tener que esquivar unas cuantas personas, adelantar sus pasos un poco sin llegar a correr porque se se iba el "rastro" que ella intuía, y estaba escapando bastante fácil por las calles llenas de personas que iban y venían, mirándola solo para evitar chocar con ella.

Cuando empezara a detenerse, reduciendo poco a poco sus pasos, fue porque en ese momento notó que ya estaba en una zona que no tenía muchas personas, algo lejos de las entradas y salidas, lejos del centro y de todas las calles siempre transitadas. Había algunas casas por ahí, mostrando que no era un terreno abandonado, era simplemente un lugar lleno de viviendas, donde no había nada que atrajera la atención de personas ajenas a estos hogares, y posiblemente no se encontraban en casa, habiendo salido para hacer su trabajo del día a día.

Pero cuando Sakura empezó a caminar entre las calles, mirando de un lado a otro, finalmente podría notar que si había una persona. Se encontraba cubierta de arriba a abajo con una túnica negra, y estaba delante de una de las tantas casas del lugar, aunque esa que veía se notaba más descuidada, su pintura se estaba cayendo, algo de la madera parecía rota o consumida por el tiempo, la suciedad de su alrededor... Si la chica fuera una apostadora estaría tirando sus fichas a que era una casa abandonada desde hace, al menos, un par de años.

Sus pasos la acercarían hacia la persona desconocida, así como la casa abandonada, y cuando llegó a estar a cinco metros de alcanzar eso, fue que la figura terminaría por mover sus manos hacia su capucha, tomando la tela de ambos lados y tirando hacia atrás, revelando un cabello oscuro. Aunque no volteó de inmediato, por el perfil que veía ella ya sabía quién era. Unos segundos más pasaron hasta que el hombre volteó hacia ti, sin cambiar su pose, con su cuerpo todavía en dirección a la casa, solo su rostro estaba girando hacia ti. Su voz saldría de sus labios en movimiento -- Hola, Sakura. -- Su tono revelaba calma, pero su rostro era un enigma para Sakura, quién no podía descifrar qué emoción podría estar sintiendo.


HiibCiF.png

Su corazón, como era de costumbre, seguía manipulando las decisiones que tomaba aún si no eran las mejores desde la parte lógica, desde muchas formas de ver la situación en la que se encontraba, incluso la decisión de llegar a preguntar algo que era, realmente, extraño. Pero mientras sus palabras llegaban a salir, con la advertencia de que podía quedar en muy mala posición dentro de sus sueños, dentro de su aldea, en su carrera no solo ninja, si no como una médica incluso ajena a ese aspecto...

-- No es necesario. He terminado con ella.

La voz del chico llegó a los oídos de Sakura, todavía sin traicionar sentimientos o intenciones, eran palabras tan simples como leerlas sin contexto alguno, podías darle lo que necesitabas para calmarte, pero la realidad se te escondía dentro de unos ojos negros. Fue luego de darle una última mirada que Sasuke volteó a ver a Sakura, encarando directamente a su dirección; la túnica todavía cerrada por sus brazos descansando a sus lados, lo único que se veía era su rostro y sus pies, lo cual dejaba claro que ahora mismo no parecía traer sus dos armas, pues se notarían entre la ropa... Incluso su cinturón no debía de existir, pues su envergadura y la forma de amarrarlo igual causaba mal formaciones en la ropa -- Tus ordenes eran huir. Y aún así llegaste a luchar con Arikko. Podrías haber muerto. -- Una vez más, como lo fue la última vez, su tema de conversación se fue hacia su seguridad por algo estúpido que estaba, o había, llegado a hacer. Y aunque el tema era importante, que uno pensaría evocaría emociones, estas seguían apagadas, muertas o escondidas detrás de un muro invisible que estaba liberando Sasuke.

Sakura pronto respondería bajo sus propios ideales lo que le había dado Sasuke, afirmando que ese pensamiento de dejar morir a otros solo para salvarse ella, cuando quiza podría hacer algo, no era algo propio, era ajeno. El rostro de Sasuke se mantenía estoico, sin mostrar algún tipo de emoción a lo que le estaba diciendo, solamente parpadeaba de vez en cuando para demostrar que seguía vivo. Para Sakura, esta conversación era una más de otra persona diciendo que debía de aceptar ese sacrificio, que tenía un futuro que otros tenían la obligación de proteger, pero cuando dejó de hablar, ignorando sus últimas palabras, Sasuke habló en un tono normal -- Tú vida importa más que la de ellos, y la de muchos otros. Tirarla por la borda en un afán de proteger, de ayudar... Sin tener la fuerza para ello, es la razón por la que Konoha está condenada. -- La ideología y los pensamientos del interlocutor aparecieron, aquellos pensamientos que nacieron desde que había, supuestamente, perdido a su familia. Y a pesar de que ya sabía que siguieron vivos, se mantenía: la ideología de sacrificarse por los demás, de poner en riesgo tú vida por otros, solo por el afán de tener ese sentimiento... Pero sin la fuerza para hacerlo, esa era la cosa más estúpida a los ojos del Uchiha.

Pero a pesar de que el mensaje textual podría leerse como un regaño o algo similar, el tono monótono de su voz hacía difícil entender qué era lo que le estaba diciendo: si era un reproche, si era una burla, o si era simplemente odio generalizado. Y comparando ambos, unos regañándote por no aceptar la ayuda de los demás, de aceptar sus sacrificios... El otro te decía que aceptaras todos los sacrificios necesarios si eso te permitía vivir. Uno venía para dar a entender que el sacrificio venía de ese mismo sentimiento que Sakura sentía, pero que solo unos pocos podían actuar sobre ellos. Mientras que el otro le daba la vuelta: sacrifica a todos y a todo para salvarte, hasta que tengas la fuerza para poder romper esa regla. Uno venía de la generosidad, el otro era desde el egoísmo, pero ambos buscaban de cierta forma lo mismo: la protección.


-- No. No vi nada. Solo me lo contó Arikko.

La respuesta finalmente le llegó a Sakura, todo después de lo que quiza realmente le importaba hablar y responder a Sasuke en esos momentos. Se quedó callado unos segundos, con sus ojos todavía pegados a ella, antes de que sus labios se movieran para darle un mensaje que, posiblemente, quería juzgar como lo tomaba. Y aunque su voz seguía ausente de sentimientos que delataran su realidad, algo en ella le decía que ese mensaje era real, era honesto, y era algo que le estaba confiando a ella en estos momentos para su uso.

-- Konoha será destruida, hoy. Por mi mano.

La revelación final llegó a mandar un choque a su mente de forma abrupta, el cuerpo de Sakura empezó a reaccionar como se podría pensar ante algo de esa forma, el temblor en las manos, la cabeza empezando a llegar a tener muchas palabras e intentos de respuestas a la vez. La sorpresa no fue que Sasuke dijera algo así, la sorpresa fue que afirmara de que era ahora, hoy, en este momento. Y aunque la chica miró, tratando de buscar cualquier tipo de señal que le dijera que estaba mintiendo, que estaba bromeando, que había algo claro que dijera: no, no es como lo piensas. Pero nunca llegó.

Y la decisión, la respuesta de Sakura, para intentar proteger a la aldea sin tener que sacrificar a la persona que estaba delante suya fue... Ir y terminar por abrazar su cuerpo, que en vez de detenerla como algunas otras veces, solamente se quedó ahí, recibiendo el abrazo, pero sin devolver nada, ni su rostro llegó a mover, solamente quedó ahí, mirando hacia adelante. Las palabras de Sakura empezaron a salir, tratando de, por todas las formas, evitar que llegara a hacer eso: de forma simple, peticiones, llegando a negociar, negar... Pero sin importar que terminara por hacer, o por decir, no había nada de reacción, no sintió la cabeza de Sasuke moverse, no sintió tampoco una respiración acelerada, era como si estuviera abrazando una estatua, una viva, pero que mostraba las mismas emociones que una de ellas, ósea, ninguna.

Una y otra vez las palabras era el arma que había decidido usar Sakura ante la revelación que le había otorgado sin mucho tiempo a asimilar algo, o incluso intuir que algo malo iba a llegar a salir de su presencia aquí. Pero una tras otra, sus palabras parecían caer en oídos sordos, en un corazón de hielo, ninguna reacción, ninguna respiración acelerada o incluso suspiro, no había nada. Sus deseos de que realmente no fuera malo, sus deseos de que le permitiera ayudarlo en algo, lo que sea; de que no necesitaba llegar a esos extremos... Pero nada.

Incluso una de las palabras más fuertes, el arma más grande que una persona podía decir en este tipo de situaciones, ese "amor" no llegó a causar ni un solo temblor en su cuerpo. Derrotada al ver todas sus armas inutilizadas, sin capaz de causar el más mínimo rasguño, fue que finalmente escuchó algo más de respiración, por las palabras que estaban saliendo de su boca -- Deja de poner en riesgo tú vida. Mucho menos por otros. Eres una médica, tú lugar es atrás, no en la lucha directa. Deja de ser una molestia y una inútil carga en los frentes de batalla. -- Sus palabras, hirientes, pues esta vez si hubo sentimientos naciendo de ellos, sentimientos como la molestia... Pero también notaría la preocupación, e incluso, de cierta manera, un toque en su voz que parecía que hasta lo decía de forma alegre, como una burla algo pesada.

Y con ello, tres cosas pasaron casi a la misma vez:

Primero, su sentido del tacto llegaría a avisarle que dejó de tocar algo. Frente a ella, donde se encontraba Sasuke, ahora solo había una nube de humo en su lugar, algo que muchos podrían identificar por lo que era, y siempre fue, el Sasuke que te habló: un clon, un simple clon. Ni siquiera el original fue capaz de llegar a visitarla, hablarle, a escucharla.

Segundo, su sentido de la visión te alertó de esa gran luz, que pronto se expandió al resto de los sentidos: lograste oler la madera quemada, el sonido que te llegó a lastimar los oídos y dejarte sorda por un segundo, el sabor al carbón de las cenizas que quedaron en tú boca... Porque al cabo de unos segundos de que desapareciera el clon, fue que la casa que veía Sasuke llegó a estallar en una explosión masiva, un torrente de fuego que no se expandió hacia los lados, toda su fuerza se fue hacia arriba, al cielo; Sasuke demostró ser bueno controlando explosiones...

Y tercero, como último sentido, uno que perdería por la explosión, haciendo que realmente esto fuera lo que quedaría en su cabeza durante un tiempo hasta volver a recuperar su audición, fueron las últimas palabras que salieron de su boca, unas palabras que denotaban tristeza, pero sinceridad pura, con un pequeño toque de lo que podrías decir era cariño.

-- Gracias.
[♪]


E Izumi Hyūga había decidido pasar este día en su nuevo pasatiempo que había adquirido hace poco, uno donde la llevaba a tratar de saber más sobre el mundo, sobre su historia, incluso su geografía. Entender algo más allá de como lanzar un kunai, como concentrar el chakra, como realizar los sellos o incluso practicar el estilo de su familia. Había sido un cambio radical, pero también había sido algo radical todo lo que la había empujado casi a olvidar sus primeros sueños, su principal deseo que tenía cuando todo esto inició: pero si ese era su futuro, eso era lo que debía de investigar... Pero como otros días, su visita no le había dado nada, no le había dado la idea de que quiza ignoró un pergamino, un libro o algo similar, todo seguía igual, el conocimiento seguía igual... Y todo apuntaba a que el día solo sería volver a ver lo de siempre.

Pero es que ni siquiera la iban a dejar estudiar tranquila, pues la mujer notaría como entraron un grupo de tres chicas que, aunque el lugar donde ella se encontraba era de obligación mantener el silencio, estas chicas llegaron hablando algo en voz alta, emocionadas, claramente sin saber que estaban con voz alta en ese momento. Exclamaciones de emoción, risas grandes, risas pequeñas, risas avergonzadas y otras risas algo más pervertidas, pues el tema de conversación lo lograste escuchar antes de que la encargada del lugar las mandara a callar: al parecer, mientras entraban, vieron a un chico muy guapo y totalmente sexy estar caminando en sentido contrario al camino de la biblioteca, con un aire de misterio que lo hacía incluso más caliente.

Al menos había vuelto a la normalidad todo esto cuando tuvieron que callarse e ir a hacer lo que tenían que hacer, dejando que Izumi pudiera dedicar más tiempo a sus estudios y a sus pensamientos si era lo que ella quería... Y para sorpresa de muchos si hubieran sabido de eso, en vez de hacer alguna otra cosa de las que le gustaba, que hacía siempre, terminó por hacer algo que ciertamente no debería de desear: ver y buscar a la persona que llegó a causar esa sensación en las mujeres. Hace "poco" ya había revelado que no le interesaban esas cosas, esos deseos, pero tal vez en un afán de cambiar y de tratar de seguir la idea de ser "una chica más normal", y no había nada de malo en al menos intentarlo una vez.

Fue con eso como razonamiento que sus pasos la llevaron por las calles, en busca de aquel chico, al menos verlo de lejos y decidir por si misma si fue una exageración obvia de las chicas, o al menos podía aceptar que había algo de realidad. Sin embargo, realmente era difícil: mínimo tendrías dos o tres minutos de atraso, y en eso una persona, incluso caminando lejos, ya podría estar a dos o tres calles de distancia. Pero la suerte le sonrío, o era el destino que quería guiarla a ese lugar, pues entre caminar y caminar, escuchaba por voz baja a algunas personas mencionar a una persona vestida toda de negro ir avanzando por las aldeas, adivinando de quién se trataba, pensando que era un ninja, un visitante, muchas teorías.

Con eso fue que tus pasos te llevaron a un lugar curioso a decir verdad: la academia ninja. Hoy era un día libre para todos los estudiantes, quiza había un par de profesores y apoyo en la academia, pero todo el lugar estaba desierto, no había nadie a la vista, excepto por una figura al lado del árbol en donde se encontraba el columpio singular frente a la academia. Estaba cubierto por una túnica de viaje negra, evitando que pudiera verlo desde ese ángulo donde ella estaba, así que sus pasos la llevaron a moverse en diagonal, intentando dar un vistazo a su cara para saciar su curiosidad.


HiibCiF.png

La confusión le llegó al instante cuando empezó a reconocer sus facciones con la persona que conocía, haciendo preguntas que quiza nunca iba a obtener sus respuestas, pero eso no le impidió llegar a una conclusión algo esperanzadora, algo más positiva que la realidad que sería ir por el otro camino ahora mismo, quiza porque su mente se había ido a lo que realmente le importaba, por encima de esas preguntas.

Sus palabras salieron de su boca mientras miraba como Sasuke seguía observando la academia al frente suyo, incluso luego de que terminara de hablar. El reloj siguió avanzando, y cuando parecía que la había ignorado, finalmente llegaría a voltear hacia su rostro, con sus ojos negros mirando los blancos de Izumi -- No he regresado. -- La respuesta podría haber sido otra, pero fue clara y precisa para no llegar a mentir en ese ámbito, pues aunque el contexto era algo difícil de leer, no parecía ser tanto para Sasuke: no había vuelto a Konoha en la forma en la que ella preguntaba.

Dicho eso, sus ojos dejaron de mirarte para volver a observar la academia, sin decir nada, con un rostro ausente de una emoción que gobernara sobre las demás, y unos que no parecían decir nada de lo que se encontraba en sus pensamientos. Pero a pesar de que ahora la ignoraba, o al menos eso parecía al haberla dejado de ver, la alerta le llegó por ese mensaje y esa "honestidad" en decir que no. Más preguntas, más dudas, unas que expresó y las otras que llegó a tragarse... Pero la respuesta nunca llegó, al menos no a las preguntas principales que Izumi había liberado. Fue su segundo comentario que causó una reacción en Sasuke, una que llegó a hacer que volteara a verte... Pero nunca rompió esa solida pared de hielo que separaba sus sentimientos de todo ese exterior -- No es algo que deba ser de tú interés, o de tú conocimiento. -- En otro momento posiblemente se hubiera enojado al haber escuchado las palabras de ser como él, pero ahora mismo solo llegó a aceptar la ignorancia de alguien como ella, que la reconocía por haberla visto recientemente, por ser la que aparentemente se había llevado algo de las ruinas, y aunque Arikko le estaría diciendo que la atrapara o cuestionara, no era de importancia a Sasuke, no era lo que buscaba ahora mismo, y dudaba de que importara en general.

Pero con la "molestia" de seguir hablando con ella, fue que sus pensamientos fueron desbloqueando los recuerdos de que la conocía de antes, de mucho antes a decir verdad. Cada interacción, cada visión que empezaba a recordar de ella, le daban la respuesta de por qué estaba preguntando cosas así de forma insistente, así que lo dejó ser. Y mientras Izumi llegaba a ver como volvía a mirar a la academia, también observó como finalmente se dio la vuelta para empezar a caminar nuevamente, alejándose de aquél lugar e iniciar su viaje a otro lado.

La molestia de Izumi se empezaba a mostrar por la forma tan cortante y lejana con la que respondía Sasuke, pero eso no parecía importar al segundo el cual siguió caminando, y, deseando seguir hablando, preguntando, y hasta acusando fue que Izumi empezó a seguirlo, tratando de decirle cosas cada vez que podía llegar a alcanzarlo y no había quién los llegara a molestar, pues Izumi todavía no deseaba tirar directo por acusar de que estaba ahí, de ser capaz de buscar a alguien o incluso de gritar por eso, simplemente... Hablar.

Cuando se detuvo en una intersección, siempre buscando los caminos donde menos personas hubiera (incluso si las había), fue que llegó a tirarle la primera acusación, recordando de cuando le dijo que tenia que obedecer, y tirarle eso de vuelta a la cara a alguien que, de una forma u otra, no estaba obedeciendo si realmente estaba siendo considerado un traidor o, al menos, exiliado de la aldea -- La obediencia, sin sabiduría, no es más que esclavitud. -- La respuesta vino de una forma crítica, pero al menos era una respuesta. Sasuke volvió a iniciar su camino para ir al último lugar que le quedaba por visitar según el plan que tenía en ese momento.

Siguió caminando, y la otra se mantuvo siguiendo, todavía tirando acusaciones desde atrás, además de preguntas. Sobre su desobediencia, sobre su traición a Konoha, incluso diciendo de que había gente que lo quería en Konoha y podía dar marcha atrás, algo que Sasuke no reaccionó, ni volteó, ni se detuvo... No hasta que finalmente se quedó parado al frente del último lugar que deseaba visitar: Izumi y Sasuke se quedaron en la entrada del cementerio oficial para los ninjas; no era para civiles, era directamente para algunos ninjas y su familia. Sin embargo, Sasuke nunca entraría, se quedaría viendo desde la entrada el lugar, más detenidamente hacia el centro, donde se veía a la distancia el monumento a los ninjas caídos en acción.

La conversación siguió, si se podía decir así, cuando se detuvieron y ella volvió a utilizar las bases de lo que dijeron ambos para continuar lo suyo, como lo de la esclavitud, pero no pareció tampoco hacer que Sasuke terminara por responder a eso, solo se quedó parado, observando. Izumi siguió, tratando de que alguna de sus palabras fueran respondidas o causaran una reacción, pero no pareció lograrlo, incluso cuando lo acusaste de darle la espalda a la gente que confió en él, algo como eso muchas veces podría haber causado la reacción de alguien, pero él se mantuvo mirando el cementerio.

Dejando atrás la estrategia, por ahora, de prácticamente atacarlo para hacer que cambiara de opinión (si es que eso podía lograrse en otra gente), fue que cambió a hablar de la gente del cementerio, diciendo de que murieron por el bien de Konoha, de la gente que vivió en la aldea, y le preguntó si eso no significó nada para él. En otros momentos, en otro tiempo, en el futuro y en el pasado, una acusación así, una declaración de tal envergadura, hubiera hecho que Sasuke girara la cabeza con su Sharingan activo y causar tal estrago en su cerebro con las peores ilusiones... Pero ahora, esa reacción, solo se limitó a mirar todavía al cementerio, pero sacar una sonrisa burlona.


-- Para ser una ninja insignificante en esta aldea, presumes saber mucho de ella.

Su voz fue lo único que evito que esto se sintiera tanto como un ataque personal, pero incluso sin contexto de que sentimiento hizo nacer esas palabras se podrían llegar realmente a considerar algún tipo de ataque o desprecio hacia tú persona. Pero ni los ojos mostraban rencor, su rostro seguía calmado, y su voz seguía tan monótona que podría desesperar a varias personas: donde quedaban los sentimientos, donde quedaba la emoción.

Las palabras siguieron saliendo de Izumi al no tener idea realmente de qué pensar entre todo lo que pasaba, pues aunque las palabras debían de ser hirientes, igual era difícil tomarlas así cuando se decían con tanta monotonía y falta de emoción -- Tienes el Byakugan, y sin embargo, no logras ver nada; una ciega. -- Con esas palabras dichas, Sasuke terminó por ladear la cabeza mientras miraba el cementerio... Y luego terminó por levantar la cabeza al cielo, donde cerró sus ojos, suspiró y llegó a sonreír, antes de desaparecer en medio de una explosión de humo que revelaba que siempre fue un clon o alguna variación de ese estilo, dejándote completamente sola sin algún mensaje más allá del ultimo.

Pero el mundo no le daría tiempo a Izumi de llegar a pensar más, pues lo primero que vino a ella fue el temblor, luego la luz, luego el calor, luego el sonido, y finalmente logró ver como, por toda la aldea llegaron a empezar a liberarse torres de fuego, explosiones que subían y subían en el aire, una tras otra, pero solo una logró adivinar de donde venía gracias a que había estado ahí hace poco, hace nada.

Si estabas en lo correcto una de esas torres de fuego acababa de incinerar la academia ninja.


Y Retsu Kirisaki se seguía debatiendo sobre lo que él quería en su corazón, y lo que enseñaban en este lugar, lo que él debía tener bien metido en su cerebro si realmente había cursado la academia: en ningún momento llegarían a haber aceptado esa personalidad suya, siempre le llegaron a decir que estaba mal, que debía controlarse más, que esa forma de pensar era inmadura y peligrosa, completamente contrario a lo que un ninja debería ser, el solo pensar en conseguir enfrentamientos, más peligrosos y difíciles, era una forma segura de terminar causando problemas.

Pero claro, aunque había avanzado bastante, el pobre Retsu no tenía idea del mundo real, no tenía idea de que con esa ideología, al salir de la seguridad de su aldea, era más posible que terminara muerto a que lograra lo que quería, algo similar a lo que le pasó a una compañera ninja que conoció hace relativamente poco. Algún día Retsu, más probable que no, iba a probar en carnes propia que ser un ninja no era un juego, no era una competencia y no era un desafío, era un camino, era una voluntad, y en su aldea ese estaba bien definido, pero que distaba mucho de lo que él quería,

Con su vista en la bibliotecas mientras pensaba en algo, finalmente sus pisadas lo llevaron algo más lejos, pues quería ir a sentarse a la sombra de un pequeño negocio; apenas una o dos calles de distancia lo había encontrado, uno aleatorio que no importaba al parecer en su día, solo necesitaba un lugar donde sentarse y una sombra que lo cubriera mientras seguía dando vueltas a su gran dilema.

Pero como venido del cielo su dilema podría ser respondido en las carnes de otra persona. Pues escucharías de unas personas que estaban cerca del negocio como mencionaban que un conocido suyo (o eso parecía) había terminado en el hospital con heridas graves por andar retando a todos a pelear cerca de uno de los campos de entrenamiento más alejados de la aldea, más olvidado y que apenas había gente vigilando por ahí, mucho menos pasar por ahí; precisamente porque pensaba que aquellos que pasaran por ahí era por que serían más interesantes... Y al parecer si tuvo sentido, porque cuando retó a uno, terminó medio muerto en menos de un minuto y tuvieron que ir a rescatarlo.

Quiza era un mensaje del mundo diciéndole que dejara de pensar en idioteces O en decirle que quiza podía encontrar lo que buscaba si iba ahí: el campo de entrenamiento denominado "A - 8:1-7", realmente uno de los más olvidados y lejanos de la aldea... Por suerte, o mala suerte según lo que la historia decidiera, Retsu había considerado esta coincidencia como algo emocionante y un mensaje del destino de que estaba en lo correcto, de que iba a ir allí para buscar si encontraba la razón de por qué terminó tan mal esa aparente persona, sin siquiera ponerse a pensar si tal vez la persona era algo débil, si solo era un simple civil o algo así, su pensamiento se fue directo a considerar que ahí iba a haber algo para mostrar que era fuerte, que podía llegar a demostrar que si estaba listo y no solamente estaba loco.

Se tardó lo suyo, pero eso no importaba en su mente de que quiza el día podría dejar de ser tan normal y aburrido, de que quizá algo podría sacar de ahí, pero finalmente llegaría. Un pequeño cartel de madera unas decenas de metros antes decía que estaba entrando y tenía que tener cuidado de ninjas peleando o entrenando. Sin embargo, mientras más avanzaba... No veía nada, no existía otra gente en el lugar, no había realmente nadie, solo había un gran espacio donde poder entrenar sin problemas, un pequeño estanque seguramente artificial y una pequeña arboleada que daba finalmente contra la muralla de Konoha que se elevaba decenas de metros por encima tuyo, haciendo que el lugar tuviera sombra.

Pero hablando de sombras, aún si no era bueno en el ámbito de rastreo o algo similar, que pudiera llegar a hacer esto de forma común y corriente, fue que sintió una presencia cerca de esa arboleada, y cuando volteó rápidamente para saber que era, notó a una figura con túnica negra, aunque con la capucha tirada hacia abajo. Se encontraba solamente parada y recostada contra un árbol, mirando hacia otro árbol, sin prestar atención a Retsu, quizá y hasta ni sabía que había llegado, considerando nunca volteó a verlo.


HiibCiF.png

Aunque sus ilusiones sin fundamento fueron rotas al haber visto que no había absolutamente nadie, ni nada interesante, apenas vio a esa figura terminaría por inculcarle la idea de pelear con ella, de enfrentarla, de que aparentemente esa persona que estaba viendo tranquila en los árboles obviamente desearía pelear con él... Pero ya lo sabría, porque cuando se acercó a Sasuke, le preguntó si tenía idea de si conocía o sabía de algún sujeto capaz de dar una aplastante derrota a una persona, pero cuando Sasuke volteó a verlo, negó con la cabeza -- No he visto nada así aquí. -- Por lo que logró apreciar Retsu, estaba diciendo la verdad... O simplemente no tenía idea de como conseguir entender las mentiras, pero esa fue toda la respuesta que consiguió de la persona que estaba ahí, una que denotaba calma, en contra de tus extremas ganas de encontrar una pelea.

La respuesta realmente había llegado a hacer que parte de esa energía llegara a desaparecer, pues para Retsu haber venido aquí para nada solo le iba a devolver la aburrición a su día, pero una alternativa le cruzó por la mente y la escupió casi de inmediato: una pelea contra Sasuke. Ante esa propuesta sus ojos pasaron a ver los suyos, y aunque al inicio Retsu juraba no saber su poder, su capacidad innata para sentir la fuerza de otros tardó en conseguir dar con la "fuerza exacta", y es porque justo estaba al límite... La persona al frente de de él era, al menos, potencialmente casi el doble de fuerte que tú.


-- No tengo interés.

Y la decisión final de la persona que estaba delante de ti sería lo único que tendría Retsu para lidiar con la decepción de haber venido aquí para nada, pues el joven ninja, a pesar de todas sus energías y ganas de pelear por el mero hecho de hacerlo, no iba a atacar a alguien sin razón, menos si llegaban a negarse a eso. Por lo cual, ante su negativa, lo único que quedó fue que Sasuke se llegó a erguir correctamente, pareciendo haber "sentido algo", y al ver hacia el horizonte, específicamente hacia el monte de los Hokage, cerró los ojos y desapareció, en una nube de humo.

Temblor, explosiones, torres de fuego. A tus espaldas la aldea parecía ser estar atacada por todos lados, pero lo que dejó claro que si lo estaba siendo fue cuando todas las torres de fuego empezaron a ser controladas, se empezaron a unir, todo el fuego se unió en una gigantesca esfera de fuego que giró y giró. Al poco tiempo fue que Retsu observó otras luces ir contra la esfera, pero principalmente un líquido azul: agua. Por todos lados empezaron a salir disparados Ninjutsus para tratar de detener el fuego, pero fue inúti.

El cielo cobró vida para detener y destruir cada uno de esos Ninjutsus, una bestia de rayo se veía saltar entre el aire como si pudiera volar, golpeando con su cuerpo cada intento de detener el fuego, y cuando su cuerpo golpeaba esos jutsus, el rayo se hacía ver, el trueno se extendía por toda la aldea, y a pesar de que salieron cientos de jutsus, cientos de rayos también cobraron vida del cielo para acabar con todos.

Finalmente, la concentración de fuego logró controlarse, y tomó la forma de la cabeza de un dragón que avanzó hacia una parte de la aldea, chocando con toda su fuerza y detonar con tanta fuerza, con tanta intensidad, que superó por completo todas las explosiones que se sintieron hace poco.

Ese lugar fue el cementerio de los ninja, el lugar del monumento a todos, y cada uno, de los ninja que perdieron sus vidas por la aldea.


Fue inmediatamente de haber visitado Ryuchido que Shisui recibió la visita de Sasuke pidiendo algo que había alarmado al mayor de los Uchiha, no era todos los días en que uno escuchaba a Sasuke decir, primero que nada, que deseaba volver a Konoha. La pregunta casi que se disparó de Shisui, el cual preguntó a qué se refería, qué necesitaba... Pero cuando llegó a explicar el por qué de ese deseo, Shisui se quedó callado, todavía sin gustarle la idea, y aunque intentó disuadirlo, llegaría a aceptar porque sabía que esto, si salía bien, sería bastante bueno para Sasuke y para el plan.

Sasuke deseaba volver a Konoha para enfrentar su pasado, saber si todavía le importaba, si verlo ahí en persona podía hacerlo cambiar de opinión, de hacer que dudara de sus convicciones, de que, al ver realmente todo una vez más, luego de tanto, luego de lo vivido... Si hacer eso podía llegar a hacer que cambiara de opinión, si lo destruía, lo derrumbaba... O por el contrario, le daba las fuerzas necesarias para hacer lo que era necesario: cortar todos esos lazos, esos recuerdos que ya no le servían para nada, mandar un mensaje claro a Konoha de que esto no terminaría.

Obviamente, pensó Shisui, al hacer esto no solo iba a ayudarle a Sasuke, él mismo había dicho que desde la muerte de Izuna mucho de los aliados que habían recibido quedaban con dudas, unos directamente se fueron de "Akatsuki" y otros estaban a nada de hacerlo, porque no creían en Sasuke, aún si Shisui le tiró todo su apoyo incondicional, la gente incluso creía que un Shisui con un ojo sería mejor líder que alguien tan joven y verde como Sasuke.

Así que el plan de Sasuke no solo ayudaría a la mente del joven, a que dejara de partirse en dos, de sufrir día por medio por recuerdos, por tantas dudas y remordimientos de lo que acababa de hacer. También ayudaría a mandar a un mensaje: Izuna podría haber caído, pero que a pesar de eso las cosas seguirían, Akatsuki continuaría, Konoha no podría darse como vencedora, y, sobre todo, enviaría un mensaje al resto del mundo ninja de que Konoha no era invencible, no era todo poderosa, era simplemente una aldea, como cualquier otra.

...

Para infiltrarse pidieron la ayuda de Hakari para hacerles una pequeña mejora a la túnica que cubría el rastro del chakra. También recibieron la ayuda de Hikumi, quién creó unos cristales especiales que ante una explosión, causaría una reacción en cadena más fuerte. Airi les ayudó con el reconocimiento a Konoha desde los aires, y Arikko le prestó a Sasuke una buena tanda de sellos explosivos especiales, mucho más fuertes que los normales, por lo cual no iba a necesitar mucho para lograr su cometido si realmente se lo proponía.

Cuando tuvieron todo eso, fue que Shisui utilizó sus contactos, y su propios secretos guardados de su época de Konoha para poder entrar dentro de Konoha sin ser detectados por su barrera; el problema es que eso no evitaría la literal capacidad de personas de sentir a otras, de verlas, de olerlas o más, siendo Konoha una aldea con muchas formas de rastreo a larga distancia. Sin embargo, dijo que tenía un jutsu que permitía proteger durante un rato a la persona elegida, hacer que su mera presencia fuera ignorada, una ilusión camuflada de barrera para hacer al portador, en esencia, una sombra más dentro de todas las personas que iban y venían; a menos que usara su chakra, Sasuke no podría ser detectado.

Pero hacer eso, con el plan de Sasuke, iba a consumir demasiado chakra y lo dejaría demasiado debilitado, además de vendido al tener que estar concentrado para el jutsu; fue por eso que el plan quedó en dejar un clon de Sasuke al lado de Shisui para protegerlo por donde se iban a infiltrar a la Hoja, por uno de los campos de entrenamientos más lejanos, y por lo tanto, más olvidados que tenía una entrada trasera a la aldea, usada por ANBU y unos pocos Jōnin de alto nivel que tenían también conocimiento de aquella entrada. Con el plan listo, realizado, Shisui listo con su jutsu para proteger a Sasuke, este creo los clones y todos, incluido el original, fueron a hacer sus trabajos: ir a lugares que fueron importantes, o lo siguen siendo, en la mente de Sasuke para que cada uno juzgara, y al unir todos los clones cuando desaparecieran... Sabría su respuesta.

...

El hogar que tuvieron Sasuke y Shisui, su segundo hogar y donde pensó que, quiza, podría volver a tener una vida normal. Pero día tras día solo era recordar todo lo perdido, lo que faltaba, lo que ya no existía; paredes familiares, pero tan extrañas, que ocasionaban constante dolor en Sasuke sin la capacidad de decir algo. Ambos terminaron por ir a ese hogar cuando el padre de Shisui empezó a reprochar a su hijo por su conducta, no solo a la aldea, si no al mismo clan... Normal, un líder de clan no podía tener a su hijo, y posible heredero, haciendo tales cosas.

Camino por afuera, e incluso por dentro, observando que el lugar estaba totalmente desordenado, abandonado, pero desordenado. Intuyó que en el momento en que pasó lo de Shisui vinieron aquí a buscar pistas, y ni siquiera tuvieron el tiempo de hacerlo con calma o recuperarlo.

Recorrió como un fantasma los pasillos de la casa, deteniéndose en cada cuarto, en cada habitación, viendo fantasmas de otros tiempos, de si mismo o de Shisui, de algunas visitas que tuvieron en su tiempo, pero cada que la veía solo notaba su propio rostro cansado, triste, y hasta perdido en sus propios sentimientos, en sus propios pensamientos, algo que recordaba pasaba a menudo cuando se fue a vivir con Shisui.

...

También pasó por el cuartel general de la policía de Konoha; no iba a poder plantar sellos, muy peligrosos, pero quería ver el símbolo. A ese lugar nunca llegó a entrar, pero siempre lo veía, porque en ese lugar "trabajaba" su padre y su hermano, como todos los Uchiha que se hicieron ninja. Se quedó mirando el símbolo, porque siempre lo veía desde las alturas como uno gigantesco mientras iba en los hombros de su hermano, o de la mano de su padre. Siempre lo vio como algo de estar orgulloso, que quería ser, pero ahora... Ahora incluso lo veía ligeramente torcido, notando como no lo habían limpiado en un rato. El color ya desgastado por el tiempo y por el sol que le daba constantemente.

Ahora mismo veía ese lugar y no podía sentir orgullo de nada, no podía sentirse con la esperanza de ser uno de ellos, con el arrepentimiento de ahora no poder ser un policía que ayudara a cuidar la aldea. Incluso consideró el por qué los Uchiha debían ser los policías, porque ellos debían de ser los que ponían en peligro sus vidas incluso dentro de su aldea. ¿Por qué no había más ninjas en la policía? ¿Otros clanes? Incluso pensaba que otros podrían hacer un mejor trabajo, como los Inuzuka y sus perros...

Cuando recordó los discursos de Itachi solamente llegó a sentir como sus labios caían, esos discursos, ese sueño y ese deseo ya no se encontraba en él, no podía sentir orgullo por ese símbolo, no podía sentir orgullo por ser Uchiha, por ser policía, por nada de eso. Ahora, lo único que veía en esa sede tan importante y extraordinaria que veía de niño, era todos los defectos que tenía.

...

Fue incluso a visitar los campos de entrenamientos que siempre usaba su hermano, y por lo tanto, que usó él durante todo el tiempo que estuvo en Konoha, siempre entrenando, siempre buscando alcanzar a su hermano, ser como él, superarlo: ser un ninja más fuerte que él para poder evitar que otros como Itachi terminaran por morir, ser tan fuerte para poder proteger a todos sin necesidad de ayuda de nadie: no se necesitaban más ninjas porque estaría él, no se necesitarían más muertes porque Sasuke sostendría todo en sus hombros, se aseguraría de que nadie más volviera a perder a los que amaba, de sentir esa soledad, de sentir ese dolor tan profundo...

Pero incluso las cicatrices de los árboles, producto de los entrenamientos de los ambos hermanos, dejaba claro que nunca llegó a lograr. Las cicatrices más viejas eran más profundas, más altas, más precisas... Y las suyas, las más recientes, eran apenas superficiales, parecían que apenas había logrado lo suyo. Estaba lejos de su hermano, justo como su padre se lo dijo antes, y ahora se lo decía su fantasma: era una decepción, no era como Itachi, nunca lo sería, él era perfecto, él antepuso la aldea a su propia familia, él no era una decepción para los Uchiha.

Se quedó viendo los árboles, incluso con ese fantasma diciendo atrás suyo que era una decepción y una carga, Sasuke ladeó su cabeza y llegó a mirar las diferencias: no necesitaba ser como Itachi, nunca necesito serlo... Solo necesitaba ser él.

...

Otro de sus clones fue a visitar la tienda donde una vez llegó a trabajar, y aunque ya sabía que no se la iba a encontrar, pues desde hace tiempo solo se había convertido en otra cosa, volver a ver eso le dejaba claro en algo: para el tiempo, para la aldea, para las personas y para el mundo, nadie era importante, nada era sagrado: una vez morías, una vez desaparecías, simplemente eras reemplazado, todos éramos reemplazables, no importaba tú historia, tampoco tú sufrimiento, una vez te marchabas... Todo era reemplazable.

Eso incluía a las personas que podrían morir, eso incluía a los edificios que podrían ser destruidos, eso incluía a toda cosa en este mundo... Y era un precio que el mundo debía de pagar para que Sasuke pudiera realmente crear un mundo donde eso no existiera: que cada cosa fuera sagrada, que las personas fueran consideradas como algo real, como una vida que, al perderse, se perdía para siempre... Y no solo algo que reemplazar.

...

Uno aprovechó para saltar en uno de los postes más grandes que había cerca del medio de la aldea, algo peligroso, pero que necesitaba hacerlo. Al hacerlo, miró a su alrededor, a las personas, a los edificios, a todo lo que era la aldea... Y no veía nada, no encontraba en toda su visión algo que le hiciera alegrarse o incluso ponerse nostálgico. La aldea nunca fue su hogar, la aldea fue simplemente el lugar donde había tenido la dicha de haber nacido, y también el lugar que le había quitado a su familia por medio de esas personas que estaban vivas y felices a costa de esos sacrificios, de lo que haya impulsado a su padre y hermano a nunca volver. Era un lugar maldito para él, verlo no le provocaba felicidad o deseos de volver, verlo solo le revolvía su corazón: ¿por qué ellos podían ser felices a costa de todo lo que le causó dolor y tristeza? ¿Por qué no podía ser al revés? ¿Por qué debió ser él quién tuvo que sacrificar todo su futuro por... ellos? ¿Qué habían hecho por él?

...

Otro fue directo a la academia de Konoha. Había asistido a la academia, había sido bueno en ella gracias a las clases extracurriculares con Shisui, pero nunca llegó a ser suficiente; los que conocían a él y a su familia siempre repetían lo mismo, siempre con intenciones de engrandecer a Sasuke, darle algo que enorgullecerlo, pero nunca lo hizo, siempre fue lo contrario:

"Tú hermano lograba eso incluso más rápido"
"Tú hermano fue uno de los mejores ninjas de su graduación"
"Tú hermano presentaba un control de chakra mucho mejor que el nuestro"
"Tú hermano y tus padres fueron verdaderos héroes, siempre estaremos orgullosos"

Ser usados incluso como ejemplos de lo que era un gran shinobi, leyendas y héroes para las clases donde nos intentaban inculcar la ética y valores de la aldea, donde nos enseñaban de la importancia de ella, de las personas que nacían y crecían en ella, de la nueva generación que éramos nosotros, de protegerla para que pudieran crecer con mejores cosas... Nunca, ninguno de esos comentarios, de esos intentos para hacer querer ver como si mi padre y mi hermano eran unas figuras inalcanzables por los demás, héroes y leyendas... Para mi era solamente una burla en mi cara, recordatorio de que murieron solo para proteger y ayudar a unos cuantos idiotas, a personas que nunca debieron graduarse, gente que debió de ser bloqueada de inmediato de la academia por ser incapaces de poder hacer algo correctamente.

Mientras la veía desde la distancia, ese lugar no lo recordaba como otros podían hacerlo: lugar donde aprendieron, crecieron, se enamoraron, se pelearon, conocieron amigos y enemigos, conocieron personas especiales para sus vidas. Donde realmente se creó la base de lo que eran ahora, la base para crear personas capaces y que salieran allá para lograr lo suyo... No, para Sasuke fue simplemente un lugar donde, día tras día, recordaba el por qué odiaba esa ideología, porque odiaba a esta gente, porque juró ser fuerte para lograr cambiar esa ideología, para obligar un cambio donde la fuerza fuera el requisito fundamental para ser un ninja: si no eras capaz de protegerte tú solo, no debías ser un ninja.

No, definitivamente ese lugar no lograría detenerlo, era una institución maldita que solo se encargaba de continuar esa idea de sacrificio, de morir en nombre de otros y la famosa futura generación: nadie debía de morir para lograr eso ¿Por qué nadie lo entendía? Destruir este lugar iba a ser el primer paso para eliminar esa ideología, para eliminar la Voluntad de Fuego.

...

Incluso cuando se encontró con Izumi Hyūga fue difícil recordar un poco su rostro más allá de haberla vista en aquellas ruinas, pero entre más hablaba y más la veía en el fondo, más recordaba donde la veía, más recordaba que era una de las personas que más le molestaba. Se creía algo que no era, era la personificación de una persona que nunca debió ser una ninja, que nunca debió de recibir una bandana, debieron de haberle detenido ese paso hasta que no cumpliera, o directamente prohibirla de por vida.

¿Cuántas personas no murieron por su inutilidad? ¿Por su debilidad? ¿Cuántos hijos se quedaron sin padres? ¿Cuántos padres se quedaron sin hijos? ¿Cuántos hermanos, amantes, esposas... Cuantos? Ella era la viva imagen de que Konoha era un estado fallido, y que terminaría llevando a la muerte a todos en búsqueda de una estúpida ideología que se creía superior a las demás, y solo ocasionaba la muerte.

Incluso cuando llegó a decir eso de que hubiera sido ser como él. Aunque nunca lo llegó a mostrar, una parte de si mismo le hubiera gustado decir que hubiera dado todo por no ser lo que era ahora, no ser una persona que obtuvo su fuerza solo porque perdió todo, una persona que quería tanto poder solo para intentar hacer algo que debería ser lógico: proteger el valor de las vidas, y no solo darle más valor a otras más jóvenes.

Verla dejó claro que los ninjas de Konoha estaban destinados a morir de formas patéticas para proteger vidas como las de ellas, vidas que podrían haberse salvado si nunca la hubieran dejado jugar a ser un ninja, si nunca la hubieran dejado pensar que era algo que nunca fue. Ella era una de las razones, en persona y ante él, que dejaba claro que Sasuke tenía la ideología correcta, las ideas necesarias para evitar más tragedias. Ella le entregó la voluntad para seguir adelante, pues al cambiar como eran las cosas, no solo protegería personas de ella, si no que la protegería de ella, de ver más muertes, de sufrir, de quiza terminar por morir allá afuera en un intento de probar algo que nunca podría probar que era.

Izumi Hyūga era tanto la razón negativa, como la razón positiva, de qué Konoha debía caer.

...

Aquel que había visitado la academia, luego se había encontrado con Izumi, terminaría siendo el que fuera a visitar otra parada importante. Un lugar donde escuchó mil formas de decir que amaban a una persona, que la extrañaban, que era la mejor y era un héroe. Así como el lugar que llegaba a recordar que había muchas muertes que podían haber sido evitadas. Y el lugar que dejaba claro que, con el tiempo, incluso los "héroes" eran solo unas palabras en una piedra, o en un metal, para que eventualmente fueran trasladados a otro lado o peor, fueran retiradas.

Fue algo difícil concentrarse con Izumi al lado suyo, molestando y hablando, además que sabía no podía entrar tan profundo a causa de que ella lo seguiría y la pondría en peligro. Pero desde donde estaba era suficiente, ver todo el panorama era peor: contar indirectamente las tumbas, ver ese monumento tan grande que ya gritaba a todos "van a morir tantos que por eso nos aseguramos de que fuera tan grande".

En un momento pensó que ahí estaban los espíritus de su padre y su hermano, que visitar sus nombres en ese monumento era una forma de estar con ellos, de contarle sus pensamientos, de pedir ayuda con su madre, de pedir ayuda para si mismo, una guía, algo. Ahora sabía perfectamente que ese lugar era solo eso, piedra, metal y tierra, no era un lugar para comunicarse con nadie, era un lugar que eternamente te recordaría lo que llegaste a perder, lo que ya no tendrías, y en su caso, lo que le habían arrebatado por algo que se podía haber evitado.

Este era su último objetivo, este era lo que deseaba destruir más que nada: dejar claro que esto no era necesario, que esto era una ofensa, que esto debía de dejar de existir. Era el deseo de Sasuke, también, de enterrar realmente su pasado, de que los muertos se quedaran muertos, y sabía que, si esto lo sabía Itachi, entendería muy bien ese mensaje, así como Itama y el resto de los que asesinaron a Izuna: los muertos no están bajo tierra, no se encuentran atados a un lugar... Los muertos están libres, están alrededor nuestro, y venían por ellos.

Una última mirada al monumento, inhaló profundamente y llegó a elevar su cabeza al cielo, recordando cada vez que los visitó, que imploró, que lloró, que simplemente se quedó a dormir ahí toda la noche al querer "estar cerca de ellos"... Y al soltar todo el aire, suspirar, supo que nada de eso importaba ahora mismo, nunca fue real, era solamente el sueño de un niño, un sueño que no podía ser capaz de hacer realidad, pero ahora... Con su sueño actual, ese podría lograrlo, solo debía de aguantar, ser capaz de resistir. Y con ello, sonrió: ¿no era eso lo que se trataba un ninja? ¿Aguantar?

...

Otro llegaría a ir a su penúltima parada, una que el propio Sasuke le daba temor de visitar por los fantasmas que iban a aparecer ahí. Incluso desde afuera fue difícil tomar el valor de llegar a entrar, pero lo hizo. Observó cada pasillo, cada pared, cada cosa que quedaba en aquella casa que alguna vez fue el hogar de cuatro personas, tres hombres y una mujer. Dos hermanos y dos padres. Una donde el más pequeño de la familia admiraba el trabajo del padre y del hermano, un hogar donde alguna vez tuvo el deseo de crecer, ser tan genial como su hermano, un gran ninja, y ayudar a los necesitados, a proteger a cada persona que lo pidiera, ser un excelente guardián para Konoha.

Y ahora solo observaba la oscuridad del hogar, el lugar tan lúgubre que alguna vez lo recordaba como un espacio lleno de luz... Algo similar al estado en el que se encontraba. Podía ver el fantasma de su padre juzgando cada paso que daba, como si estuviera invadiendo un lugar que ya no merecía ni siquiera ver, mucho menos recorrer. Lo seguía a través de las habitaciones, diciendo como esperaba tanto de él, solo para terminar siendo un sucio traidor, capaz de asesinar a sus compañeros solo por caprichos estúpidos. Capaz de destruir todo, solo porque era tan tonto como para entender ese mensaje que daba Konoha. Tan inútil que ni siquiera pudo proteger a su "nueva familia" de la que llegó a traicionar, la real, la original, la que dio todo por él y lo recompensaba con actuar de esta manera, una mancha en el nombre de su familia para siempre.

Incluso cuando vio a su propio yo de pequeño, el fantasma de su padre iba detrás suyo, diciendo que cuando era pequeño tenía grandes esperanzas en él, pero entre más crecía más dejaba claro lo patético que era. Cuando se vio a si mismo jugar con Itachi, el fantasma de Fugaku le recalcó como Itachi pudo haber sido mejor si no hubiera tenido que cuidar a un hermano tan molesto, que solo quería jugar y estar distrayéndolo de todos sus estudios. Incluso cuando recordaba esas palabras de Itachi, de que lo cuidaría para siempre, las interrumpió aquel demonio en su cabeza que le dejó claro que, si no hubieran tenido a Sasuke, Itachi podría haberse vuelto Hokage con el tiempo extra, con la atención adicional de su familia.

Finalmente llegaría a entrar al cuarto de sus padres, el mismo cuarto donde su madre había muerto. Podía ver el fantasma de su padre al lado de la cama, justo donde alguna vez había estado parado Sasuke. Miró la cama, llegó a caminar al otro lado, y luego volteó a ver a su hijo, negando con la cabeza. Le hecho en cara que fue su culpa que ella muriera, que nunca fue un buen hijo, Itachi podría haberla ayudado mejor, la hubiera sacado de esa oscuridad que la rodeaba, de que hubiera podido salvarla y no permitir que muriera. Mientras más avanzaba, las palabras fueron más hirientes, más culpa le estaba tirando: nunca ayudaste en nada, nunca lograste nada, nunca le demostraste nada, nunca le regresaste ni una pizca de lo que ella hizo por ti, nunca debió tenerte, debió de haberte dejado en el orfanato cuando se quedó sola...

Finalmente llegaría a dejar de ver a su padre, algo fácil cuando su visión estaba completamente distorsionada por las lagrimas que estaban ahí. No fue capaz de llorar a lagrima abierta, simplemente intentaba detenerla, pero el flujo salía, y el dolor era fuerte. Pero tampoco podía hacer nada, sabía que no existían fantasmas, sabía que no existía una ilusión que lo estuviera dominando... Sabía que realmente nunca hubo ningún fantasma, nadie lo acompañó dentro, sabía que todas esas palabras, esos pensamientos, venían de si mismo. Estaba solo en ese lugar abandonado, como siempre lo estuvo, y su mente se lo recordaba amablemente para que entendiera algo: no había nada aquí, ya no.

Si ni su propio hogar, donde creció y conoció el amor, lo recibía... No había nada por lo que regresar a la aldea.

...

Su último lugar no era realmente un lugar, pero una persona. De los últimos clones que había llegó a encontrarla, y queriendo llevarla a un lugar donde nadie fuera capaz de molestarla, la llevó a un lugar que quería ver, aún si no era su objetivo de creación, pero necesitaba verla al menos una última vez. Podía ser un clon, pero sin saber todavía lo que el clon que envió ahí sabía, sintió... La curiosidad fue suficiente para quedarse ahí, afuera, sabiendo que había otro de si mismo adentro, lidiando con sus propios pensamientos y sentimientos.

Pero cuando Sakura finalmente lo llegó a encontrar, lo primero que le dijo fue lo que siempre le decía, de dejar de ser una idiota, de dejar de querer casi que suicidarse, de buscar la muerte y retarla a los ojos. ¿Por qué no podía simplemente hacer su trabajo como médica? ¿Atrás y protegida? ¿Por qué poner en riesgo su vida? No era su trabajo pelear, no era su trabajo poner su vida al límite, su trabajo era evitar que otros murieran, evitar que más personas se quedaran solitarias, de que sus seres queridos quedaran abandonados en la soledad.

Sin embargo ese fue un añadido, un deseo personal... No, la razón de por qué quería verla era para decirle la verdad, al menos parte de ella, decirle lo que planeaba, lo que deseaba y lo que posiblemente iba a pasar. Ver su reacción, ver lo que hacía. Esperaba gritos, intentos de golpearlo como esa vez que la vio en la Lluvia, quiza incluso que lo atacara, lo insultara o fuera a avisar de él ahora que sabía eso.

Que su reacción fuera abrazarlo hizo que le doliera tanto el corazón que casi sentía iba a desaparecer. Se contuvo, porque debía de ser frío, debía de juzgar esto de la mejor forma, juzgar esto sin meter sentimientos, de pensar en caliente. Sin embargo, las palabras, el abrazo, solamente llegó a hacer que algo se le rompiera dentro suyo. ¿Por qué le decía eso? ¿Por qué era de esa forma? ¿Por qué no cambiaba? Le acababa de decir que iba a destruir todo, y aunque primero pensó que quiza no le creía, que no pensaba fuera capaz de hacerlo... Algo le decía que si lo creía, y a pesar de eso su reacción no fue maldecirlo, insultarlo, desear su muerte o intentar matarlo, que su reacción fuera abrazarlo, pedir que se detuviera por todas sus emociones, y una vez más declarando ese sentimiento tan estúpido...

¿Por qué me amas?

Esperaba que no fuera así, esperaba volver a sentir solo ese dolor por otra persona que le importaba decirle que era una decepción, que era solo un traidor que no merecía nada, que merecía la muerte... Ver que no era así le causó un dolor profundo, por una parte estaba feliz, porque quiza si había alguien en este mundo que pudiera aceptarlo, que lo quisiera... Pero la otra la odiaba, por qué debía de ser así, por qué tenía que decir tantas cosas que no tenían sentido, tonterías, estupideces. Solo di que me odias, pasa de página y terminemos eso, no digas que me amas.

-- Gracias...

...

El original fue recibiendo golpe tras golpe de experiencias y recuerdos de lo que juzgó, por medio de sus clones, en la aldea. Uno tras otro hizo que su ceño se frunciera, de tener toda la realidad ya expuesta: Konoha no debía ser salvada, otra aldea podía ser creada, los edificios podían ser solo construidos una vez más, las personas eran reemplazables, era el precio a pagar para romper esa ideología de sacrificio que llevaría a muertes, que llevaría al dolor y a la soledad de personas inocentes. Era el sacrificio que Itama Senju debía de pagar por todas sus decisiones, así como el resto de Konoha que, en vez de levantarse y decir basta, solamente aceptaba ese pensamiento y seguía adelante.

Formó el sello que activaría los explosivos, que activarían los cristales, y destruirían esos edificios y lugares que deseaba borrar para siempre, para que nunca hubiera un momento donde "volver" fuera una opción, un ultimátum para si mismo, un camino de no retorno. Y todos los sellos salieron, el fuego se elevó, y aunque sus manos estaban firmes en el sello de control de fuego mientras Raijū empezaba a nacer... El sello que inició toda la detonación de cadena no fue acompañado de odio en su corazón, ni un rostro totalmente consumido por la oscuridad. No, lo que acompañó a ese sello fueron lagrimas que cayeron a sus manos, fue un corazón que se le estaba rompiendo, y un rostro contorsionado por el llanto.

Quizá Konoha debía de ser salvada, y no sacrificada. Quizá si había gente que merecía ser salvada, al menos una. Quizá... Todavía había a donde volver cuando todo esto se acabara, cuando su misión terminara, cuando pudiera sentir que había finalizado.

Se aseguró de controlar muy bien su fuego para solo destruir lo que deseaba, y con las torres de fuego alzándose en el aire, controlo las llamas con delicadeza mientras Raijū protegía el fuego, asegurando de que nada saliera mal y causara una explosión que no deseaba, pues con todo el control de las llamas formaría la cabeza de un dragón, que lanzaría en contra del cementerio ninja, con suficiente poder e intensidad para asegurarme de que ese lugar se convirtiera en un cráter, cada tumba destruida, el monumento derretido. Que nada de ese lugar quedara; podrían reconstruirlo, arreglar el cráter que quedaría con el elemento tierra, pero nunca recuperarían esos nombres, nunca recuperarían esas lápidas, esos recuerdos y memorias.

Así como Sasuke nunca volvería a recuperar a su familia.


Para toda la aldea, el aviso del ataque vino cuando las torres de fuego se levantaron una tras otra casi de forma consecutiva, pero para algunos, como el Hokage, el aviso había venido un minuto antes cuando detectaron el chakra de un enemigo registrado de Konoha aparecer dentro de la aldea; no eran capaces de detectar de donde, simplemente que su chakra había aparecido.

Varios lugares fueron destruidos, siendo el más afectado y con el mayor número de muertes en la academia ninja; los estudiantes no habían sido víctimas, pero si lo habían sido los trabajadores y maestros del lugar, que variaban desde simples Chūnin que solo se dedicaban a enseñar, a Jōnin en activo que pasaban por ahí durante ese día. Aproximadamente veinticinco personas murieron en ese lugar.

Una arboleada, cerca del distrito Uchiha también fue destruida, pero no hubo víctimas ahí. En el sector de viviendas en el extremo de la aldea tuvo un par de víctimas que se encontraban en su casa, producto de los escombros que salieron volando, aún si el fuego no se propagó. Varios otros lugares fueron destruidos por completo, pero entre todos, solo se agregaron un par de víctimas adicionales.

Y el destino final del ataque, el cementerio, se cobraría la vida de media docena de personas que estaba visitando el lugar para honrar a los caídos. El cráter que dejó destruyo absolutamente todo, sin dejar nada en su paso, incluso el gran monumento a los caídos no logró escapar de ese destino.

Sin embargo, aunque el fuego nunca se expandió, aunque fue controlado para alcanzar sus objetivos, eso no impidió que los escombros volaran, fueran a caer en personas, en edificios, destruyeran otras cosas, y el número de heridos se calculó en una estimación mínima de quinientas personas, mucho más de lo que podría lidiar el hospital, mucho más que podrían lidiar sus médicos que estaban ya recibiendo las indicaciones. Sin embargo, era obvio que con tantos heridos, y más que seguramente habría, iban a morir por lo bajo cien personas adicionales a las que fueron víctimas del fuego.

O al menos eso hubiera pasado si la aldea no hubiera presenciado como, de una nube de humo gigante, una babosa aparecía cerca del hospital, solo para empezar a explotar y mandar a volar miles de babosas más pequeñas a todos lados, babosas que eran del tamaño de un gato, pero que llegaron a moverse hacia todos los lugares donde vieron víctimas y heridos, por más mínima que fueran. Todos los que vieron a las babosas actuar notaron que sus heridas eran curadas, sus malestares aliviados, y aquellos más críticos se les estabilizó el tiempo necesario para que llegara la ayuda.

Los más cercanos al hospital podían ver como, desde el techo, se podía ver una flama de chakra elevarse. Los ninja que estaban en los techos y podían ver al del hospital podían ver como la jefa médica se encontraba sentada dentro de un sello y meditando, liberando ese chakra. Gracias a sus habilidades fue que todas las víctimas de la onda expansiva y escombros terminaran por ser salvados; ni una sola persona, fuera del fuego, terminaría por morir.

Por otro lado es que llegó un grupo de ninja, liderados por el Hokage, a donde lograron localizar finalmente a Sasuke: en la cima del monte Hokage, justo encima de la cabeza de Itama Senju. Detrás del Shodaime se encontraban al menos cuarenta ninjas, así como unos cuantos que destacaban más. Uno de ellos, de cabello negro largo, piel pálida y unas marcas purpuras en sus ojos se encontraba sonriendo, el que estaba a su lado, con una cicatriz en forma de "X" en su barbilla, miraba con cierto odio a la persona delante suya.

La advertencia y amenaza fue hecha directa por el Hokage: no hacer nada, no resisitrse. Sasuke solo volteó a verlos, y observando a todos, notó como varios ninja avanzaron lentamente para quedarse a ambos lados del Shodaime e iniciar el proceso de sellos, pero apenas hicieron el primero, ante un parpadeo, los ojos de Sasuke pasaron al Sharingan y su ceño llegó a ponerse más serio, haciendo que el Shodaime detuviera a sus ninjas, diciendo que si lo que quería era una pelea, una iba a tener. El chakra del Hokage empezó a elevarse, dejando claro que estaba a punto de lanzarse a pelear, pero esta vez la respuesta no vino de los ojos de Sasuke, si no de una parte escondida entre su cuello que le expandió unas marcas negras por el cuerpo.

Ante esa visión, fue que todos terminaron por detenerse un segundo, incluso Itama, el cual entrecerró los ojos identificando bastante bien que era eso, y aún si no lo creía de que pudiera controlarlo, ni dominarlo, no podía negar que estaba sintiendo lo que alguna vez sentía con su hermano, ese poder al que denominaba Senjutsu estaba emanando de Sasuke, pero de una forma distinta, más extraña. El hombre de la marca en su barbilla solo llegó a dar hasta un gruñido al ver lo que veía, pero el otro, el del cabello largo... Solamente empezó a reírse en voz alta.

Sin embargo, ante el shock principal, Itama sabía que aún con eso podría lidiar con Sasuke, sobre todo con toda la aldea ahí, junto a los otros dos. Y al momento en que iba a iniciar, lanzándose contra Sasuke, este hizo un sello rápido, y debajo suyo se mostró un sello ya preparado, escondido (idea que se robó de uno de los ANBU que intentó matarlo hace tiempo) que liberó una serpiente que se lo tragó antes de desaparecer.

Itama maldijo y se giró de inmediato hacia el hombre del pelo largo -- Orochimaru, tú invocas esas cosas. Traela de vuelta. -- El susodicho levantó sus brazos y bajó los hombros, diciendo que no conocía ese jutsu, tampoco a esa serpiente, y no es como si pudiera invocar un pergamino o algún tipo de catalogo con todas las serpientes de Ryūchidō, así no funcionaban estas cosas. Enojado por esa respuesta, pero aceptándola, solo volteó a ver el lugar en donde antes se había encontrado Sasuke, y ahora solamente estaba una nube de humo blanco en su lugar.

Ahora tenía que asegurarse de matar a otro Uchiha aparte de Izuna.
[ ♪ Ending ♪ ]

• [Sakura Haruno] (Entrenamientos: 70% Habilidad | 20% Ec | 10% An) (AP: Egoismo + Libertad + Compasión + Lujurua)
• [Izumi Hyūga] (Entrenamientos: 50% Habilidad | 40% Ec | 10% An) (AP: Egoismo + Honor + Obediencia + Pereza + Pasión)
• [Retsu Kirisaki] (Entrenamientos: 50% An | 50% Ec) (AP: Obediencia + Libertad + Pasión + Honor + Lujuria + Paciencia + Avaricia]

 
Atrás
Arriba Pie