Fue inmediatamente de haber visitado Ryuchido que Shisui recibió la visita de Sasuke pidiendo algo que había alarmado al mayor de los Uchiha, no era todos los días en que uno escuchaba a Sasuke decir, primero que nada, que deseaba volver a Konoha. La pregunta casi que se disparó de Shisui, el cual preguntó a qué se refería, qué necesitaba... Pero cuando llegó a explicar el por qué de ese deseo, Shisui se quedó callado, todavía sin gustarle la idea, y aunque intentó disuadirlo, llegaría a aceptar porque sabía que esto, si salía bien, sería bastante bueno para Sasuke y para el plan.
Sasuke deseaba volver a Konoha para enfrentar su pasado, saber si todavía le importaba, si verlo ahí en persona podía hacerlo cambiar de opinión, de hacer que dudara de sus convicciones, de que, al ver realmente todo una vez más, luego de tanto, luego de lo vivido... Si hacer eso podía llegar a hacer que cambiara de opinión, si lo destruía, lo derrumbaba... O por el contrario, le daba las fuerzas necesarias para hacer lo que era necesario: cortar todos esos lazos, esos recuerdos que ya no le servían para nada, mandar un mensaje claro a Konoha de que esto no terminaría.
Obviamente, pensó Shisui, al hacer esto no solo iba a ayudarle a Sasuke, él mismo había dicho que desde la muerte de Izuna mucho de los aliados que habían recibido quedaban con dudas, unos directamente se fueron de "Akatsuki" y otros estaban a nada de hacerlo, porque no creían en Sasuke, aún si Shisui le tiró todo su apoyo incondicional, la gente incluso creía que un Shisui con un ojo sería mejor líder que alguien tan joven y verde como Sasuke.
Así que el plan de Sasuke no solo ayudaría a la mente del joven, a que dejara de partirse en dos, de sufrir día por medio por recuerdos, por tantas dudas y remordimientos de lo que acababa de hacer. También ayudaría a mandar a un mensaje: Izuna podría haber caído, pero que a pesar de eso las cosas seguirían, Akatsuki continuaría, Konoha no podría darse como vencedora, y, sobre todo, enviaría un mensaje al resto del mundo ninja de que Konoha no era invencible, no era todo poderosa, era simplemente una aldea, como cualquier otra.
...
Para infiltrarse pidieron la ayuda de Hakari para hacerles una pequeña mejora a la túnica que cubría el rastro del chakra. También recibieron la ayuda de Hikumi, quién creó unos cristales especiales que ante una explosión, causaría una reacción en cadena más fuerte. Airi les ayudó con el reconocimiento a Konoha desde los aires, y Arikko le prestó a Sasuke una buena tanda de sellos explosivos especiales, mucho más fuertes que los normales, por lo cual no iba a necesitar mucho para lograr su cometido si realmente se lo proponía.
Cuando tuvieron todo eso, fue que Shisui utilizó sus contactos, y su propios secretos guardados de su época de Konoha para poder entrar dentro de Konoha sin ser detectados por su barrera; el problema es que eso no evitaría la literal capacidad de personas de sentir a otras, de verlas, de olerlas o más, siendo Konoha una aldea con muchas formas de rastreo a larga distancia. Sin embargo, dijo que tenía un jutsu que permitía proteger durante un rato a la persona elegida, hacer que su mera presencia fuera ignorada, una ilusión camuflada de barrera para hacer al portador, en esencia, una sombra más dentro de todas las personas que iban y venían; a menos que usara su chakra, Sasuke no podría ser detectado.
Pero hacer eso, con el plan de Sasuke, iba a consumir demasiado chakra y lo dejaría demasiado debilitado, además de vendido al tener que estar concentrado para el jutsu; fue por eso que el plan quedó en dejar un clon de Sasuke al lado de Shisui para protegerlo por donde se iban a infiltrar a la Hoja, por uno de los campos de entrenamientos más lejanos, y por lo tanto, más olvidados que tenía una entrada trasera a la aldea, usada por ANBU y unos pocos Jōnin de alto nivel que tenían también conocimiento de aquella entrada. Con el plan listo, realizado, Shisui listo con su jutsu para proteger a Sasuke, este creo los clones y todos, incluido el original, fueron a hacer sus trabajos: ir a lugares que fueron importantes, o lo siguen siendo, en la mente de Sasuke para que cada uno juzgara, y al unir todos los clones cuando desaparecieran... Sabría su respuesta.
...
El hogar que tuvieron Sasuke y Shisui, su segundo hogar y donde pensó que, quiza, podría volver a tener una vida normal. Pero día tras día solo era recordar todo lo perdido, lo que faltaba, lo que ya no existía; paredes familiares, pero tan extrañas, que ocasionaban constante dolor en Sasuke sin la capacidad de decir algo. Ambos terminaron por ir a ese hogar cuando el padre de Shisui empezó a reprochar a su hijo por su conducta, no solo a la aldea, si no al mismo clan... Normal, un líder de clan no podía tener a su hijo, y posible heredero, haciendo tales cosas.
Camino por afuera, e incluso por dentro, observando que el lugar estaba totalmente desordenado, abandonado, pero desordenado. Intuyó que en el momento en que pasó lo de Shisui vinieron aquí a buscar pistas, y ni siquiera tuvieron el tiempo de hacerlo con calma o recuperarlo.
Recorrió como un fantasma los pasillos de la casa, deteniéndose en cada cuarto, en cada habitación, viendo fantasmas de otros tiempos, de si mismo o de Shisui, de algunas visitas que tuvieron en su tiempo, pero cada que la veía solo notaba su propio rostro cansado, triste, y hasta perdido en sus propios sentimientos, en sus propios pensamientos, algo que recordaba pasaba a menudo cuando se fue a vivir con Shisui.
...
También pasó por el cuartel general de la policía de Konoha; no iba a poder plantar sellos, muy peligrosos, pero quería ver el símbolo. A ese lugar nunca llegó a entrar, pero siempre lo veía, porque en ese lugar "trabajaba" su padre y su hermano, como todos los Uchiha que se hicieron ninja. Se quedó mirando el símbolo, porque siempre lo veía desde las alturas como uno gigantesco mientras iba en los hombros de su hermano, o de la mano de su padre. Siempre lo vio como algo de estar orgulloso, que quería ser, pero ahora... Ahora incluso lo veía ligeramente torcido, notando como no lo habían limpiado en un rato. El color ya desgastado por el tiempo y por el sol que le daba constantemente.
Ahora mismo veía ese lugar y no podía sentir orgullo de nada, no podía sentirse con la esperanza de ser uno de ellos, con el arrepentimiento de ahora no poder ser un policía que ayudara a cuidar la aldea. Incluso consideró el por qué los Uchiha debían ser los policías, porque ellos debían de ser los que ponían en peligro sus vidas incluso dentro de su aldea. ¿Por qué no había más ninjas en la policía? ¿Otros clanes? Incluso pensaba que otros podrían hacer un mejor trabajo, como los Inuzuka y sus perros...
Cuando recordó los discursos de Itachi solamente llegó a sentir como sus labios caían, esos discursos, ese sueño y ese deseo ya no se encontraba en él, no podía sentir orgullo por ese símbolo, no podía sentir orgullo por ser Uchiha, por ser policía, por nada de eso. Ahora, lo único que veía en esa sede tan importante y extraordinaria que veía de niño, era todos los defectos que tenía.
...
Fue incluso a visitar los campos de entrenamientos que siempre usaba su hermano, y por lo tanto, que usó él durante todo el tiempo que estuvo en Konoha, siempre entrenando, siempre buscando alcanzar a su hermano, ser como él, superarlo: ser un ninja más fuerte que él para poder evitar que otros como Itachi terminaran por morir, ser tan fuerte para poder proteger a todos sin necesidad de ayuda de nadie: no se necesitaban más ninjas porque estaría él, no se necesitarían más muertes porque Sasuke sostendría todo en sus hombros, se aseguraría de que nadie más volviera a perder a los que amaba, de sentir esa soledad, de sentir ese dolor tan profundo...
Pero incluso las cicatrices de los árboles, producto de los entrenamientos de los ambos hermanos, dejaba claro que nunca llegó a lograr. Las cicatrices más viejas eran más profundas, más altas, más precisas... Y las suyas, las más recientes, eran apenas superficiales, parecían que apenas había logrado lo suyo. Estaba lejos de su hermano, justo como su padre se lo dijo antes, y ahora se lo decía su fantasma: era una decepción, no era como Itachi, nunca lo sería, él era perfecto, él antepuso la aldea a su propia familia, él no era una decepción para los Uchiha.
Se quedó viendo los árboles, incluso con ese fantasma diciendo atrás suyo que era una decepción y una carga, Sasuke ladeó su cabeza y llegó a mirar las diferencias: no necesitaba ser como Itachi, nunca necesito serlo... Solo necesitaba ser él.
...
Otro de sus clones fue a visitar la tienda donde una vez llegó a trabajar, y aunque ya sabía que no se la iba a encontrar, pues desde hace tiempo solo se había convertido en otra cosa, volver a ver eso le dejaba claro en algo: para el tiempo, para la aldea, para las personas y para el mundo, nadie era importante, nada era sagrado: una vez morías, una vez desaparecías, simplemente eras reemplazado, todos éramos reemplazables, no importaba tú historia, tampoco tú sufrimiento, una vez te marchabas... Todo era reemplazable.
Eso incluía a las personas que podrían morir, eso incluía a los edificios que podrían ser destruidos, eso incluía a toda cosa en este mundo... Y era un precio que el mundo debía de pagar para que Sasuke pudiera realmente crear un mundo donde eso no existiera: que cada cosa fuera sagrada, que las personas fueran consideradas como algo real, como una vida que, al perderse, se perdía para siempre... Y no solo algo que reemplazar.
...
Uno aprovechó para saltar en uno de los postes más grandes que había cerca del medio de la aldea, algo peligroso, pero que necesitaba hacerlo. Al hacerlo, miró a su alrededor, a las personas, a los edificios, a todo lo que era la aldea... Y no veía nada, no encontraba en toda su visión algo que le hiciera alegrarse o incluso ponerse nostálgico. La aldea nunca fue su hogar, la aldea fue simplemente el lugar donde había tenido la dicha de haber nacido, y también el lugar que le había quitado a su familia por medio de esas personas que estaban vivas y felices a costa de esos sacrificios, de lo que haya impulsado a su padre y hermano a nunca volver. Era un lugar maldito para él, verlo no le provocaba felicidad o deseos de volver, verlo solo le revolvía su corazón: ¿por qué ellos podían ser felices a costa de todo lo que le causó dolor y tristeza? ¿Por qué no podía ser al revés? ¿Por qué debió ser él quién tuvo que sacrificar todo su futuro por... ellos? ¿Qué habían hecho por él?
...
Otro fue directo a la academia de Konoha. Había asistido a la academia, había sido bueno en ella gracias a las clases extracurriculares con Shisui, pero nunca llegó a ser suficiente; los que conocían a él y a su familia siempre repetían lo mismo, siempre con intenciones de engrandecer a Sasuke, darle algo que enorgullecerlo, pero nunca lo hizo, siempre fue lo contrario:
"Tú hermano lograba eso incluso más rápido"
"Tú hermano fue uno de los mejores ninjas de su graduación"
"Tú hermano presentaba un control de chakra mucho mejor que el nuestro"
"Tú hermano y tus padres fueron verdaderos héroes, siempre estaremos orgullosos"
Ser usados incluso como ejemplos de lo que era un gran shinobi, leyendas y héroes para las clases donde nos intentaban inculcar la ética y valores de la aldea, donde nos enseñaban de la importancia de ella, de las personas que nacían y crecían en ella, de la nueva generación que éramos nosotros, de protegerla para que pudieran crecer con mejores cosas... Nunca, ninguno de esos comentarios, de esos intentos para hacer querer ver como si mi padre y mi hermano eran unas figuras inalcanzables por los demás, héroes y leyendas... Para mi era solamente una burla en mi cara, recordatorio de que murieron solo para proteger y ayudar a unos cuantos idiotas, a personas que nunca debieron graduarse, gente que debió de ser bloqueada de inmediato de la academia por ser incapaces de poder hacer algo correctamente.
Mientras la veía desde la distancia, ese lugar no lo recordaba como otros podían hacerlo: lugar donde aprendieron, crecieron, se enamoraron, se pelearon, conocieron amigos y enemigos, conocieron personas especiales para sus vidas. Donde realmente se creó la base de lo que eran ahora, la base para crear personas capaces y que salieran allá para lograr lo suyo... No, para Sasuke fue simplemente un lugar donde, día tras día, recordaba el por qué odiaba esa ideología, porque odiaba a esta gente, porque juró ser fuerte para lograr cambiar esa ideología, para obligar un cambio donde la fuerza fuera el requisito fundamental para ser un ninja: si no eras capaz de protegerte tú solo, no debías ser un ninja.
No, definitivamente ese lugar no lograría detenerlo, era una institución maldita que solo se encargaba de continuar esa idea de sacrificio, de morir en nombre de otros y la famosa futura generación: nadie debía de morir para lograr eso ¿Por qué nadie lo entendía? Destruir este lugar iba a ser el primer paso para eliminar esa ideología, para eliminar la Voluntad de Fuego.
...
Incluso cuando se encontró con Izumi Hyūga fue difícil recordar un poco su rostro más allá de haberla vista en aquellas ruinas, pero entre más hablaba y más la veía en el fondo, más recordaba donde la veía, más recordaba que era una de las personas que más le molestaba. Se creía algo que no era, era la personificación de una persona que nunca debió ser una ninja, que nunca debió de recibir una bandana, debieron de haberle detenido ese paso hasta que no cumpliera, o directamente prohibirla de por vida.
¿Cuántas personas no murieron por su inutilidad? ¿Por su debilidad? ¿Cuántos hijos se quedaron sin padres? ¿Cuántos padres se quedaron sin hijos? ¿Cuántos hermanos, amantes, esposas... Cuantos? Ella era la viva imagen de que Konoha era un estado fallido, y que terminaría llevando a la muerte a todos en búsqueda de una estúpida ideología que se creía superior a las demás, y solo ocasionaba la muerte.
Incluso cuando llegó a decir eso de que hubiera sido ser como él. Aunque nunca lo llegó a mostrar, una parte de si mismo le hubiera gustado decir que hubiera dado todo por no ser lo que era ahora, no ser una persona que obtuvo su fuerza solo porque perdió todo, una persona que quería tanto poder solo para intentar hacer algo que debería ser lógico: proteger el valor de las vidas, y no solo darle más valor a otras más jóvenes.
Verla dejó claro que los ninjas de Konoha estaban destinados a morir de formas patéticas para proteger vidas como las de ellas, vidas que podrían haberse salvado si nunca la hubieran dejado jugar a ser un ninja, si nunca la hubieran dejado pensar que era algo que nunca fue. Ella era una de las razones, en persona y ante él, que dejaba claro que Sasuke tenía la ideología correcta, las ideas necesarias para evitar más tragedias. Ella le entregó la voluntad para seguir adelante, pues al cambiar como eran las cosas, no solo protegería personas de ella, si no que la protegería de ella, de ver más muertes, de sufrir, de quiza terminar por morir allá afuera en un intento de probar algo que nunca podría probar que era.
Izumi Hyūga era tanto la razón negativa, como la razón positiva, de qué Konoha debía caer.
...
Aquel que había visitado la academia, luego se había encontrado con Izumi, terminaría siendo el que fuera a visitar otra parada importante. Un lugar donde escuchó mil formas de decir que amaban a una persona, que la extrañaban, que era la mejor y era un héroe. Así como el lugar que llegaba a recordar que había muchas muertes que podían haber sido evitadas. Y el lugar que dejaba claro que, con el tiempo, incluso los "héroes" eran solo unas palabras en una piedra, o en un metal, para que eventualmente fueran trasladados a otro lado o peor, fueran retiradas.
Fue algo difícil concentrarse con Izumi al lado suyo, molestando y hablando, además que sabía no podía entrar tan profundo a causa de que ella lo seguiría y la pondría en peligro. Pero desde donde estaba era suficiente, ver todo el panorama era peor: contar indirectamente las tumbas, ver ese monumento tan grande que ya gritaba a todos "van a morir tantos que por eso nos aseguramos de que fuera tan grande".
En un momento pensó que ahí estaban los espíritus de su padre y su hermano, que visitar sus nombres en ese monumento era una forma de estar con ellos, de contarle sus pensamientos, de pedir ayuda con su madre, de pedir ayuda para si mismo, una guía, algo. Ahora sabía perfectamente que ese lugar era solo eso, piedra, metal y tierra, no era un lugar para comunicarse con nadie, era un lugar que eternamente te recordaría lo que llegaste a perder, lo que ya no tendrías, y en su caso, lo que le habían arrebatado por algo que se podía haber evitado.
Este era su último objetivo, este era lo que deseaba destruir más que nada: dejar claro que esto no era necesario, que esto era una ofensa, que esto debía de dejar de existir. Era el deseo de Sasuke, también, de enterrar realmente su pasado, de que los muertos se quedaran muertos, y sabía que, si esto lo sabía Itachi, entendería muy bien ese mensaje, así como Itama y el resto de los que asesinaron a Izuna: los muertos no están bajo tierra, no se encuentran atados a un lugar... Los muertos están libres, están alrededor nuestro, y venían por ellos.
Una última mirada al monumento, inhaló profundamente y llegó a elevar su cabeza al cielo, recordando cada vez que los visitó, que imploró, que lloró, que simplemente se quedó a dormir ahí toda la noche al querer "estar cerca de ellos"... Y al soltar todo el aire, suspirar, supo que nada de eso importaba ahora mismo, nunca fue real, era solamente el sueño de un niño, un sueño que no podía ser capaz de hacer realidad, pero ahora... Con su sueño actual, ese podría lograrlo, solo debía de aguantar, ser capaz de resistir. Y con ello, sonrió: ¿no era eso lo que se trataba un ninja? ¿Aguantar?
...
Otro llegaría a ir a su penúltima parada, una que el propio Sasuke le daba temor de visitar por los fantasmas que iban a aparecer ahí. Incluso desde afuera fue difícil tomar el valor de llegar a entrar, pero lo hizo. Observó cada pasillo, cada pared, cada cosa que quedaba en aquella casa que alguna vez fue el hogar de cuatro personas, tres hombres y una mujer. Dos hermanos y dos padres. Una donde el más pequeño de la familia admiraba el trabajo del padre y del hermano, un hogar donde alguna vez tuvo el deseo de crecer, ser tan genial como su hermano, un gran ninja, y ayudar a los necesitados, a proteger a cada persona que lo pidiera, ser un excelente guardián para Konoha.
Y ahora solo observaba la oscuridad del hogar, el lugar tan lúgubre que alguna vez lo recordaba como un espacio lleno de luz... Algo similar al estado en el que se encontraba. Podía ver el fantasma de su padre juzgando cada paso que daba, como si estuviera invadiendo un lugar que ya no merecía ni siquiera ver, mucho menos recorrer. Lo seguía a través de las habitaciones, diciendo como esperaba tanto de él, solo para terminar siendo un sucio traidor, capaz de asesinar a sus compañeros solo por caprichos estúpidos. Capaz de destruir todo, solo porque era tan tonto como para entender ese mensaje que daba Konoha. Tan inútil que ni siquiera pudo proteger a su "nueva familia" de la que llegó a traicionar, la real, la original, la que dio todo por él y lo recompensaba con actuar de esta manera, una mancha en el nombre de su familia para siempre.
Incluso cuando vio a su propio yo de pequeño, el fantasma de su padre iba detrás suyo, diciendo que cuando era pequeño tenía grandes esperanzas en él, pero entre más crecía más dejaba claro lo patético que era. Cuando se vio a si mismo jugar con Itachi, el fantasma de Fugaku le recalcó como Itachi pudo haber sido mejor si no hubiera tenido que cuidar a un hermano tan molesto, que solo quería jugar y estar distrayéndolo de todos sus estudios. Incluso cuando recordaba esas palabras de Itachi, de que lo cuidaría para siempre, las interrumpió aquel demonio en su cabeza que le dejó claro que, si no hubieran tenido a Sasuke, Itachi podría haberse vuelto Hokage con el tiempo extra, con la atención adicional de su familia.
Finalmente llegaría a entrar al cuarto de sus padres, el mismo cuarto donde su madre había muerto. Podía ver el fantasma de su padre al lado de la cama, justo donde alguna vez había estado parado Sasuke. Miró la cama, llegó a caminar al otro lado, y luego volteó a ver a su hijo, negando con la cabeza. Le hecho en cara que fue su culpa que ella muriera, que nunca fue un buen hijo, Itachi podría haberla ayudado mejor, la hubiera sacado de esa oscuridad que la rodeaba, de que hubiera podido salvarla y no permitir que muriera. Mientras más avanzaba, las palabras fueron más hirientes, más culpa le estaba tirando: nunca ayudaste en nada, nunca lograste nada, nunca le demostraste nada, nunca le regresaste ni una pizca de lo que ella hizo por ti, nunca debió tenerte, debió de haberte dejado en el orfanato cuando se quedó sola...
Finalmente llegaría a dejar de ver a su padre, algo fácil cuando su visión estaba completamente distorsionada por las lagrimas que estaban ahí. No fue capaz de llorar a lagrima abierta, simplemente intentaba detenerla, pero el flujo salía, y el dolor era fuerte. Pero tampoco podía hacer nada, sabía que no existían fantasmas, sabía que no existía una ilusión que lo estuviera dominando... Sabía que realmente nunca hubo ningún fantasma, nadie lo acompañó dentro, sabía que todas esas palabras, esos pensamientos, venían de si mismo. Estaba solo en ese lugar abandonado, como siempre lo estuvo, y su mente se lo recordaba amablemente para que entendiera algo: no había nada aquí, ya no.
Si ni su propio hogar, donde creció y conoció el amor, lo recibía... No había nada por lo que regresar a la aldea.
...
Su último lugar no era realmente un lugar, pero una persona. De los últimos clones que había llegó a encontrarla, y queriendo llevarla a un lugar donde nadie fuera capaz de molestarla, la llevó a un lugar que quería ver, aún si no era su objetivo de creación, pero necesitaba verla al menos una última vez. Podía ser un clon, pero sin saber todavía lo que el clon que envió ahí sabía, sintió... La curiosidad fue suficiente para quedarse ahí, afuera, sabiendo que había otro de si mismo adentro, lidiando con sus propios pensamientos y sentimientos.
Pero cuando Sakura finalmente lo llegó a encontrar, lo primero que le dijo fue lo que siempre le decía, de dejar de ser una idiota, de dejar de querer casi que suicidarse, de buscar la muerte y retarla a los ojos. ¿Por qué no podía simplemente hacer su trabajo como médica? ¿Atrás y protegida? ¿Por qué poner en riesgo su vida? No era su trabajo pelear, no era su trabajo poner su vida al límite, su trabajo era evitar que otros murieran, evitar que más personas se quedaran solitarias, de que sus seres queridos quedaran abandonados en la soledad.
Sin embargo ese fue un añadido, un deseo personal... No, la razón de por qué quería verla era para decirle la verdad, al menos parte de ella, decirle lo que planeaba, lo que deseaba y lo que posiblemente iba a pasar. Ver su reacción, ver lo que hacía. Esperaba gritos, intentos de golpearlo como esa vez que la vio en la Lluvia, quiza incluso que lo atacara, lo insultara o fuera a avisar de él ahora que sabía eso.
Que su reacción fuera abrazarlo hizo que le doliera tanto el corazón que casi sentía iba a desaparecer. Se contuvo, porque debía de ser frío, debía de juzgar esto de la mejor forma, juzgar esto sin meter sentimientos, de pensar en caliente. Sin embargo, las palabras, el abrazo, solamente llegó a hacer que algo se le rompiera dentro suyo. ¿Por qué le decía eso? ¿Por qué era de esa forma? ¿Por qué no cambiaba? Le acababa de decir que iba a destruir todo, y aunque primero pensó que quiza no le creía, que no pensaba fuera capaz de hacerlo... Algo le decía que si lo creía, y a pesar de eso su reacción no fue maldecirlo, insultarlo, desear su muerte o intentar matarlo, que su reacción fuera abrazarlo, pedir que se detuviera por todas sus emociones, y una vez más declarando ese sentimiento tan estúpido...
¿Por qué me amas?
Esperaba que no fuera así, esperaba volver a sentir solo ese dolor por otra persona que le importaba decirle que era una decepción, que era solo un traidor que no merecía nada, que merecía la muerte... Ver que no era así le causó un dolor profundo, por una parte estaba feliz, porque quiza si había alguien en este mundo que pudiera aceptarlo, que lo quisiera... Pero la otra la odiaba, por qué debía de ser así, por qué tenía que decir tantas cosas que no tenían sentido, tonterías, estupideces. Solo di que me odias, pasa de página y terminemos eso, no digas que me amas.
-- Gracias...
...
El original fue recibiendo golpe tras golpe de experiencias y recuerdos de lo que juzgó, por medio de sus clones, en la aldea. Uno tras otro hizo que su ceño se frunciera, de tener toda la realidad ya expuesta: Konoha no debía ser salvada, otra aldea podía ser creada, los edificios podían ser solo construidos una vez más, las personas eran reemplazables, era el precio a pagar para romper esa ideología de sacrificio que llevaría a muertes, que llevaría al dolor y a la soledad de personas inocentes. Era el sacrificio que Itama Senju debía de pagar por todas sus decisiones, así como el resto de Konoha que, en vez de levantarse y decir basta, solamente aceptaba ese pensamiento y seguía adelante.
Formó el sello que activaría los explosivos, que activarían los cristales, y destruirían esos edificios y lugares que deseaba borrar para siempre, para que nunca hubiera un momento donde "volver" fuera una opción, un ultimátum para si mismo, un camino de no retorno. Y todos los sellos salieron, el fuego se elevó, y aunque sus manos estaban firmes en el sello de control de fuego mientras Raijū empezaba a nacer... El sello que inició toda la detonación de cadena no fue acompañado de odio en su corazón, ni un rostro totalmente consumido por la oscuridad. No, lo que acompañó a ese sello fueron lagrimas que cayeron a sus manos, fue un corazón que se le estaba rompiendo, y un rostro contorsionado por el llanto.
Quizá Konoha debía de ser salvada, y no sacrificada. Quizá si había gente que merecía ser salvada, al menos una. Quizá... Todavía había a donde volver cuando todo esto se acabara, cuando su misión terminara, cuando pudiera sentir que había finalizado.
Se aseguró de controlar muy bien su fuego para solo destruir lo que deseaba, y con las torres de fuego alzándose en el aire, controlo las llamas con delicadeza mientras Raijū protegía el fuego, asegurando de que nada saliera mal y causara una explosión que no deseaba, pues con todo el control de las llamas formaría la cabeza de un dragón, que lanzaría en contra del cementerio ninja, con suficiente poder e intensidad para asegurarme de que ese lugar se convirtiera en un cráter, cada tumba destruida, el monumento derretido. Que nada de ese lugar quedara; podrían reconstruirlo, arreglar el cráter que quedaría con el elemento tierra, pero nunca recuperarían esos nombres, nunca recuperarían esas lápidas, esos recuerdos y memorias.
Así como Sasuke nunca volvería a recuperar a su familia.