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(Notas:
-Es parte del tercer arco del lore, por lo tanto mi insert es híbrida y se estancó en sus 26 años humanos.
-Es parte del canon de la historia.
-Esto es muy autoindulgente como siempre
-Pennywise tierno y bottom.
-Dejé algunos apodos en inglés porque me gustan así, pero en verdad toda la conversación es en inglés.
Little one = Pequeña.
Kitty = gatito.)
Se acomodó hacia su lado derecho en la cama, en ese colchón hecho de varias mantas y ropa vieja, Daniela estaba en la pequeña guardia bajo tierra, todavía le sorprendía que a pesar de estar lejos de la luz del sol, podía sentir algo de comfort en ese lugar que se convirtió en su hogar. Cerró los ojos pensando en Pennywise, mientras se quedaba dormida sólo pensaba en él y en cuando volvería.
Después de un par de horas de sueño profundo se escuchó el eco de un gruñido en la cueva, la criatura se acercó lentamente hacía la cama improvisada, Daniela había cambiado su posición, ahora estaba boca arriba y durmiendo profundamente sin percatarse de nada, Pennywise la observó con sus ojos ámbar bordeados de rojo, la boca cubierta de sangre luego de comer, se relamió los labios, había cenado bien, pero tenía antojo de algo más, sentía sus partes bajas contraerse continuamente y un calor ardiente en su vientre. Tragó duro, un hilo de saliva bajó de sus labios, no podía más, era una sensación insoportable, quizá a ella no le moleste si…
Él sabe que no lo hará, sin embargo siempre duda, no quiere traspasar ningún límite. Exhaló profundamente y se bajó los pantalones, se quitó las botas y se subió a la cama cuidando no despertarla de su sueño, sabía que necesitaba dormir mucho y no quería interrumpirla, metió la mano debajo de las sábanas encontrando su entrepierna, sonrió aún más, entusiasmado, Daniela había dejado sus órganos masculinos lo que significaba una invitación en caso de que sucediera.
Deslizó sus dedos de arriba a abajo y luego agarró su pene sobre el pijama, comenzó a masturbarle suavemente sintiendo que su vagina no paraba de empaparse, le dolía, quería aparearse de una vez por todas, pero tenía que aguantar un poco hasta que Daniela estuviese erecta, posó su mano libre sobre su clítoris y comenzó a masturbarse a la vez, intentó no gemir mordiéndose con fuerza el labio, estaba tan excitado que se le nublaba la vista.
Muy pronto se dió cuenta de que su pareja tenía una erección, suavemente quitó las sábanas que tapaban a su amada hasta dejar su entrepierna descubierta, deslizó los shorts liberando su polla, de nuevo estaba salivando sin parar. Pennywise se deshizo del resto de la ropa que tenía encima quedando completamente desnudo, podría simplemente hacerla desaparecer, pero era más emocionante quitársela.
Daniela continuaba dormida sin señal de despertar, Pennywise se acomodó con cuidado sobre ella y comenzó a frotar la punta contra su coño adolorido, no tardó en bajar las caderas penetrándose a sí mismo, gimió en un tono grave y profundo tapándose la boca al segundo, revisó si Daniela estaba despierta o no y suspiró de alivio al darse cuenta de que seguía dormida, no quería interrumpirle el sueño por sus ganas de un poco de acción.
Movió las caderas con cuidado y lento sintiendo placer en cada embestida, mantuvo sus manos fuera de la cama, sólo sosteniéndose con las rodillas, quería evitar cualquier movimiento brusco para que ella no se despertara, cubrió su boca tratando de acallar los jadeos mientras con la otra mano estimulaba su pecho acariciando con su pezón con el dedo pulgar. Luego de un rato conteniéndose ya no podía más, necesitaba ir más rápido, apoyó con cuidado las manos en la cama, tirándose un poco hacia atrás con los pies a cada lado de Daniela y comenzó a mover las caderas más rápido, echó la cabeza para atrás jadeando en voz baja y gruñendo, se sentía increíble la manera en que su polla lo abría una y otra vez, decidió ir más aún rápido comenzando a gemir, se mordió el labio con fuerza hasta hacerlo sangrar, no podía ser escandaloso, no ahora que estaba tan cerca.
La observó un momento antes de seguir, Daniela mantenía los ojos cerrados, estaba dormida, sin embargo se notaba alterada, se preguntaba si en este momento estaría teniendo un sueño húmedo con él, eso sólo lo hizo sentir más cachondo que antes. Continuó en lo suyo aumentó el ritmo sin contenerse, trataba de no gemir demasiado, pero Pennywise siempre era muy escandaloso, no podía evitarlo, se sentía tan bien, tan rico y su orgasmo no se hizo esperar, gimoteó al sentir cada una de las contracciones del clímax, echó la cabeza hacia atrás temblando.
Antes de que pudiera darse cuenta unas manos lo agarraron de las caderas, Pennywise dió un respingo, se puso muy nervioso y avergonzado al verla despierta.
—D…Daniela —dijo con un ligero temblor en la voz.
—Hola, preciosa ¿qué hacías? —preguntó con una sonrisa somnolienta.
—Um… uhm… ya sabes, divirtiéndome.
—Oh. ¿la pasaste bien?
—Sí.
Pennywise cerró un poco las piernas, quería que se lo tragara la tierra, quizá abandonar ese cuerpo y no volver jamás, a pesar de que tenían este acuerdo muy pocas veces hacía uso de él, aún le daba vergüenza que lo pillara así y que se diera cuenta de lo necesitado que estaba.
—Me alegra, te ves hermoso…
Sintió la polla de Daniela, se contraía dentro de él por la excitación provocando que él también volviera a calentarse.
—Hueles tan bien, ¿estás cerca de tu celo?
Penny no pudo responderle, estaba muy distraído, con toda la sangre bombeando en su coño no podía pensar bien.
—Fóllame, quiero que me folles.
—Ven, aquí.
Se inclinó hacia ella levantando un poco el trasero, apoyó la frente en la almohada y Daniela no tardó en acariciarle toda la espalda, volvió a su cadera agarrándolo fuerte y comenzó a embestirlo sacándole gemidos y jadeos deseosos de más. Con cada movimiento gemía más, le ardía el coño, seguramente se estaba irritando por la manera tan bestial en la que se lo estaba cogiendo.
—¿Te gusta así, zorrita? —jadeó cerca de su oído.
—Uhhmm ¡Sí! —logró responder entre alaridos.
—Oh, lo sé, siempre estás tan hambrienta, te falta una boca que llenar.
—¡Oh, por favor, lléname!
—Mm… no tienes que pedírmelo, lo haré de todas formas.
Daniela cruzó sus dos brazos por la cadera de Penny sosteniéndolo bien, comenzó a embestirle lo más rápido y fuerte que pudo tratando de llegar a su clímax, jadeaba fuerte pero no podía ni acercarse a lo ruidoso que estaba siendo Pennywise, la estaba poniendo a mil, y fue su sentencia cuando sintió a su amado corriendose otra vez, dió un par de embestidas más y llegó a su orgasmo también llenándolo con una buena carga de semen, gimió su nombre varias veces mientras el clímax llegaba a su final.
Pennywise separó un poco la cabeza de la almohada, su baba empapaba la tela, sus dientes filosos estaban visibles y se notaba algo despeinado, abrazó a Daniela rozando un poco los dientes contra su cuello sin hacerle daño y un leve ronroneo salía de su cuerpo. Ella lo abrazó fuerte contra sí, tratando de recuperarse del orgasmo, aún respiraba un poco agitada, pero los ronroneos hicieron su efecto y se relajó.
—¿Estás bien? —preguntó la chica a pesar de que el ronroneo ya le daba la respuesta.
—Sí.
Se movió un poco para mirarla, ya estaba más calmado, sus dientes volvieron a ser los de un conejo.
—No quise despertarte, intenté ser muy silencioso, pero no es mi estilo —dijo riéndose un poco.
—No importa, te dije que podías hacerlo.
—Aun así… —divagó con una expresión triste e insegura.
—Está bien, me gustas así Penny…
—Oh… y tú me gustas así, eres mi pareja perfecta, ¿lo sabías, little one?
La criatura sonrió de oreja a oreja mostrando sus paletas prominentes, se veía muy lindo, estaba feliz y satisfecho.
—Siempre me lo has dicho —respondió sonriendo al pensarlo.
—Sí, pero lo digo en serio, muy en serio. Desde que te conocí supe que eras la indicada, jamás me había sentido así, quería hacerte feliz y que estuvieras conmigo a pesar de todo.
Daniela soltó una pequeña risa afectuosa.
—Eres muy tierno, yo también sentí ese magnetismo, me dió mucho miedo al principio… Es un poco gracioso que ahora, años después, lo único que quiera es estar a tu lado, tener niños contigo.
—Creo que ninguno de los dos lo pensó en su momento. Además eres una humana muy rara, no pensabas en tener hijos ni aunque tus pares lo desearan —dijo en un tono ligeramente burlesco pero cariñoso.
—Siempre fui rara…
—Lo sé, eso me encanta de ti, eres tan interesante, quiero abrirte el cerebro y darte un bocado.
Pennywise se detuvo un momento para mirarla, como siempre estaba encantado con ella y debía demostrarlo, frotó suavemente la nariz contra su mejilla, Daniela rió ante eso.
—Sí. Que romántico.
La criatura le dió un beso marcándola con la sangre que tenía en los labios. Lo observó un momento y acarició su espalda con la punta de los dedos mientras veía el desastre, la almohada con sangre, la boca de Pennywise también, el pijama que traía puesto tampoco se había salvado.
—¿Nos bañamos? —sugirió Daniela.
—Puedo hacerla desaparecer si te da asco.
—No me da asco, Kitty, pero prefiero bañarnos, sino no me sentiré limpia…
Penny rió.
—Tú y tus costumbres de humano.
Daniela contraatacó con una pequeña sonrisa.
—Tú y tu manía de comer sin limpiar nada y luego aparearte como un animal.
—Touché, querida. Pero no te veo quejándote cuando sucede —comentó con un brillo travieso en sus ojos.
—Sabes que no, me gustas mucho como para quejarme de ello, además eres tan sexy cuando me montas y te ves tan guapo después de comer.
El ente la miró ligeramente sonrojado, no podía acostumbrarse a que le agradara así y que se lo dijera directamente, estaba hecho un desastre, tan desagradable, sucio y aún así escuchaba ese tipo de cosas salir de su boca.
—Vamos a bañarnos, lindura.
Penny asintió y se levantó perezosamente junto con ella, tenían una habitación con una bañera que conectaba con ciertas tuberías, de alguna forma Pennywise la hacía funcionar y el agua salía limpia y a la temperatura perfecta. Daniela siguió a su pareja hacia la bañera, la llenaron, colocaron burbujas para baño y se metieron dentro, primero Pennywise y luego Daniela, quien se apoyó en la espalda de él y suspiró relajándose, el ente sonrió al ver que mientras pasaban los minutos más cabeceaba.
—¿Tienes sueño, pequeña?
—No.
Pennywise soltó una carcajada.
—No finges muy bien.
—No quiero dormir cuando nos estamos relajando juntos.
—No me molesta que duermas.
—Pero no quiero.
Vió como hacía un puchero, Pennywise puso los ojos en blanco y se calló, rodeándola bien con los brazos apoyó la cabeza en su hombro, podría acostumbrarse a esto, a la bañera, a lo bien que se sentía en sus músculos tensos, a sentir a Daniela desnuda cerca de él, hacía el momento mucho más íntimo. Pensar de esta forma casi le daban ganas de reír porque sabía que ya no podía vivir sin esto. Sin ella.
—¿Estás en celo? —preguntó su amada.
—... Creo que no aún. Es decir, me siento un poco distinto, pero no a ese punto, quizá esté cerca.
—¿Crees que en este celo te preñarás? —Quien sabe, no hay otro como yo, no sé muy bien cómo funciona esto —respondió Penny sin saber con exactitud qué decir.
—Tranquilo, está bien. Iremos con calma. —Se notaba cierta hiperactividad en su tono.
—Te veo muy emocionada con esto —dijo con una sonrisa.
—Sí, lo siento, me veo un poco irresponsable, pero pensar en esto me ilusiona.
—Lo sé, lo estoy sintiendo.
Pennywise apretó el abrazo y besó su mejilla.
—¿Estás seguro de que quieres esto, Penny?
—¿Por qué lo dices? —preguntó alzando la ceja.
—Nada. Es que siento que el embarazo es una mierda, no te quiero hacer pasar por eso —dijo con voz temblorosa.
—Little one, estaré bien. Tengo un cuerpo resistente, más que el tuyo, ya lo hablamos y estoy de acuerdo.
—Lo sé, sólo…
—"Sólo" nada. Estaré bien. Todo estará bien.
Daniela se relajó un poco ante sus palabras y se recargó más en él, cerró los ojos unos segundos, todavía se le cruzaba el pensamiento de que quizá estaban haciendo una locura, sin embargo confiaba en Pennywise y en su cuerpo, estaría bien. Sintió un ligero olisqueo de parte de la criatura.
—Ya no te huelo tan asustada.
—Estoy mejor.
—Eso es, pequeña. Ahora relájate.
—Te amo.
—Yo te amo mucho más.
-Es parte del tercer arco del lore, por lo tanto mi insert es híbrida y se estancó en sus 26 años humanos.
-Es parte del canon de la historia.
-Esto es muy autoindulgente como siempre
-Pennywise tierno y bottom.
-Dejé algunos apodos en inglés porque me gustan así, pero en verdad toda la conversación es en inglés.
Little one = Pequeña.
Kitty = gatito.)
Hungry
¿Dónde estará Penny? Se había tardado mucho cazando y, al parecer, quería comer fuera para no molestarla con los gritos de su próxima víctima. Suspiró, ya habían pasado varias horas, no es que le preocupase, sino que lo extrañaba mucho, es difícil estar lejos de él.
Se acomodó hacia su lado derecho en la cama, en ese colchón hecho de varias mantas y ropa vieja, Daniela estaba en la pequeña guardia bajo tierra, todavía le sorprendía que a pesar de estar lejos de la luz del sol, podía sentir algo de comfort en ese lugar que se convirtió en su hogar. Cerró los ojos pensando en Pennywise, mientras se quedaba dormida sólo pensaba en él y en cuando volvería.
Después de un par de horas de sueño profundo se escuchó el eco de un gruñido en la cueva, la criatura se acercó lentamente hacía la cama improvisada, Daniela había cambiado su posición, ahora estaba boca arriba y durmiendo profundamente sin percatarse de nada, Pennywise la observó con sus ojos ámbar bordeados de rojo, la boca cubierta de sangre luego de comer, se relamió los labios, había cenado bien, pero tenía antojo de algo más, sentía sus partes bajas contraerse continuamente y un calor ardiente en su vientre. Tragó duro, un hilo de saliva bajó de sus labios, no podía más, era una sensación insoportable, quizá a ella no le moleste si…
Él sabe que no lo hará, sin embargo siempre duda, no quiere traspasar ningún límite. Exhaló profundamente y se bajó los pantalones, se quitó las botas y se subió a la cama cuidando no despertarla de su sueño, sabía que necesitaba dormir mucho y no quería interrumpirla, metió la mano debajo de las sábanas encontrando su entrepierna, sonrió aún más, entusiasmado, Daniela había dejado sus órganos masculinos lo que significaba una invitación en caso de que sucediera.
Deslizó sus dedos de arriba a abajo y luego agarró su pene sobre el pijama, comenzó a masturbarle suavemente sintiendo que su vagina no paraba de empaparse, le dolía, quería aparearse de una vez por todas, pero tenía que aguantar un poco hasta que Daniela estuviese erecta, posó su mano libre sobre su clítoris y comenzó a masturbarse a la vez, intentó no gemir mordiéndose con fuerza el labio, estaba tan excitado que se le nublaba la vista.
Muy pronto se dió cuenta de que su pareja tenía una erección, suavemente quitó las sábanas que tapaban a su amada hasta dejar su entrepierna descubierta, deslizó los shorts liberando su polla, de nuevo estaba salivando sin parar. Pennywise se deshizo del resto de la ropa que tenía encima quedando completamente desnudo, podría simplemente hacerla desaparecer, pero era más emocionante quitársela.
Daniela continuaba dormida sin señal de despertar, Pennywise se acomodó con cuidado sobre ella y comenzó a frotar la punta contra su coño adolorido, no tardó en bajar las caderas penetrándose a sí mismo, gimió en un tono grave y profundo tapándose la boca al segundo, revisó si Daniela estaba despierta o no y suspiró de alivio al darse cuenta de que seguía dormida, no quería interrumpirle el sueño por sus ganas de un poco de acción.
Movió las caderas con cuidado y lento sintiendo placer en cada embestida, mantuvo sus manos fuera de la cama, sólo sosteniéndose con las rodillas, quería evitar cualquier movimiento brusco para que ella no se despertara, cubrió su boca tratando de acallar los jadeos mientras con la otra mano estimulaba su pecho acariciando con su pezón con el dedo pulgar. Luego de un rato conteniéndose ya no podía más, necesitaba ir más rápido, apoyó con cuidado las manos en la cama, tirándose un poco hacia atrás con los pies a cada lado de Daniela y comenzó a mover las caderas más rápido, echó la cabeza para atrás jadeando en voz baja y gruñendo, se sentía increíble la manera en que su polla lo abría una y otra vez, decidió ir más aún rápido comenzando a gemir, se mordió el labio con fuerza hasta hacerlo sangrar, no podía ser escandaloso, no ahora que estaba tan cerca.
La observó un momento antes de seguir, Daniela mantenía los ojos cerrados, estaba dormida, sin embargo se notaba alterada, se preguntaba si en este momento estaría teniendo un sueño húmedo con él, eso sólo lo hizo sentir más cachondo que antes. Continuó en lo suyo aumentó el ritmo sin contenerse, trataba de no gemir demasiado, pero Pennywise siempre era muy escandaloso, no podía evitarlo, se sentía tan bien, tan rico y su orgasmo no se hizo esperar, gimoteó al sentir cada una de las contracciones del clímax, echó la cabeza hacia atrás temblando.
Antes de que pudiera darse cuenta unas manos lo agarraron de las caderas, Pennywise dió un respingo, se puso muy nervioso y avergonzado al verla despierta.
—D…Daniela —dijo con un ligero temblor en la voz.
—Hola, preciosa ¿qué hacías? —preguntó con una sonrisa somnolienta.
—Um… uhm… ya sabes, divirtiéndome.
—Oh. ¿la pasaste bien?
—Sí.
Pennywise cerró un poco las piernas, quería que se lo tragara la tierra, quizá abandonar ese cuerpo y no volver jamás, a pesar de que tenían este acuerdo muy pocas veces hacía uso de él, aún le daba vergüenza que lo pillara así y que se diera cuenta de lo necesitado que estaba.
—Me alegra, te ves hermoso…
Sintió la polla de Daniela, se contraía dentro de él por la excitación provocando que él también volviera a calentarse.
—Hueles tan bien, ¿estás cerca de tu celo?
Penny no pudo responderle, estaba muy distraído, con toda la sangre bombeando en su coño no podía pensar bien.
—Fóllame, quiero que me folles.
—Ven, aquí.
Se inclinó hacia ella levantando un poco el trasero, apoyó la frente en la almohada y Daniela no tardó en acariciarle toda la espalda, volvió a su cadera agarrándolo fuerte y comenzó a embestirlo sacándole gemidos y jadeos deseosos de más. Con cada movimiento gemía más, le ardía el coño, seguramente se estaba irritando por la manera tan bestial en la que se lo estaba cogiendo.
—¿Te gusta así, zorrita? —jadeó cerca de su oído.
—Uhhmm ¡Sí! —logró responder entre alaridos.
—Oh, lo sé, siempre estás tan hambrienta, te falta una boca que llenar.
—¡Oh, por favor, lléname!
—Mm… no tienes que pedírmelo, lo haré de todas formas.
Daniela cruzó sus dos brazos por la cadera de Penny sosteniéndolo bien, comenzó a embestirle lo más rápido y fuerte que pudo tratando de llegar a su clímax, jadeaba fuerte pero no podía ni acercarse a lo ruidoso que estaba siendo Pennywise, la estaba poniendo a mil, y fue su sentencia cuando sintió a su amado corriendose otra vez, dió un par de embestidas más y llegó a su orgasmo también llenándolo con una buena carga de semen, gimió su nombre varias veces mientras el clímax llegaba a su final.
Pennywise separó un poco la cabeza de la almohada, su baba empapaba la tela, sus dientes filosos estaban visibles y se notaba algo despeinado, abrazó a Daniela rozando un poco los dientes contra su cuello sin hacerle daño y un leve ronroneo salía de su cuerpo. Ella lo abrazó fuerte contra sí, tratando de recuperarse del orgasmo, aún respiraba un poco agitada, pero los ronroneos hicieron su efecto y se relajó.
—¿Estás bien? —preguntó la chica a pesar de que el ronroneo ya le daba la respuesta.
—Sí.
Se movió un poco para mirarla, ya estaba más calmado, sus dientes volvieron a ser los de un conejo.
—No quise despertarte, intenté ser muy silencioso, pero no es mi estilo —dijo riéndose un poco.
—No importa, te dije que podías hacerlo.
—Aun así… —divagó con una expresión triste e insegura.
—Está bien, me gustas así Penny…
—Oh… y tú me gustas así, eres mi pareja perfecta, ¿lo sabías, little one?
La criatura sonrió de oreja a oreja mostrando sus paletas prominentes, se veía muy lindo, estaba feliz y satisfecho.
—Siempre me lo has dicho —respondió sonriendo al pensarlo.
—Sí, pero lo digo en serio, muy en serio. Desde que te conocí supe que eras la indicada, jamás me había sentido así, quería hacerte feliz y que estuvieras conmigo a pesar de todo.
Daniela soltó una pequeña risa afectuosa.
—Eres muy tierno, yo también sentí ese magnetismo, me dió mucho miedo al principio… Es un poco gracioso que ahora, años después, lo único que quiera es estar a tu lado, tener niños contigo.
—Creo que ninguno de los dos lo pensó en su momento. Además eres una humana muy rara, no pensabas en tener hijos ni aunque tus pares lo desearan —dijo en un tono ligeramente burlesco pero cariñoso.
—Siempre fui rara…
—Lo sé, eso me encanta de ti, eres tan interesante, quiero abrirte el cerebro y darte un bocado.
Pennywise se detuvo un momento para mirarla, como siempre estaba encantado con ella y debía demostrarlo, frotó suavemente la nariz contra su mejilla, Daniela rió ante eso.
—Sí. Que romántico.
La criatura le dió un beso marcándola con la sangre que tenía en los labios. Lo observó un momento y acarició su espalda con la punta de los dedos mientras veía el desastre, la almohada con sangre, la boca de Pennywise también, el pijama que traía puesto tampoco se había salvado.
—¿Nos bañamos? —sugirió Daniela.
—Puedo hacerla desaparecer si te da asco.
—No me da asco, Kitty, pero prefiero bañarnos, sino no me sentiré limpia…
Penny rió.
—Tú y tus costumbres de humano.
Daniela contraatacó con una pequeña sonrisa.
—Tú y tu manía de comer sin limpiar nada y luego aparearte como un animal.
—Touché, querida. Pero no te veo quejándote cuando sucede —comentó con un brillo travieso en sus ojos.
—Sabes que no, me gustas mucho como para quejarme de ello, además eres tan sexy cuando me montas y te ves tan guapo después de comer.
El ente la miró ligeramente sonrojado, no podía acostumbrarse a que le agradara así y que se lo dijera directamente, estaba hecho un desastre, tan desagradable, sucio y aún así escuchaba ese tipo de cosas salir de su boca.
—Vamos a bañarnos, lindura.
Penny asintió y se levantó perezosamente junto con ella, tenían una habitación con una bañera que conectaba con ciertas tuberías, de alguna forma Pennywise la hacía funcionar y el agua salía limpia y a la temperatura perfecta. Daniela siguió a su pareja hacia la bañera, la llenaron, colocaron burbujas para baño y se metieron dentro, primero Pennywise y luego Daniela, quien se apoyó en la espalda de él y suspiró relajándose, el ente sonrió al ver que mientras pasaban los minutos más cabeceaba.
—¿Tienes sueño, pequeña?
—No.
Pennywise soltó una carcajada.
—No finges muy bien.
—No quiero dormir cuando nos estamos relajando juntos.
—No me molesta que duermas.
—Pero no quiero.
Vió como hacía un puchero, Pennywise puso los ojos en blanco y se calló, rodeándola bien con los brazos apoyó la cabeza en su hombro, podría acostumbrarse a esto, a la bañera, a lo bien que se sentía en sus músculos tensos, a sentir a Daniela desnuda cerca de él, hacía el momento mucho más íntimo. Pensar de esta forma casi le daban ganas de reír porque sabía que ya no podía vivir sin esto. Sin ella.
—¿Estás en celo? —preguntó su amada.
—... Creo que no aún. Es decir, me siento un poco distinto, pero no a ese punto, quizá esté cerca.
—¿Crees que en este celo te preñarás? —Quien sabe, no hay otro como yo, no sé muy bien cómo funciona esto —respondió Penny sin saber con exactitud qué decir.
—Tranquilo, está bien. Iremos con calma. —Se notaba cierta hiperactividad en su tono.
—Te veo muy emocionada con esto —dijo con una sonrisa.
—Sí, lo siento, me veo un poco irresponsable, pero pensar en esto me ilusiona.
—Lo sé, lo estoy sintiendo.
Pennywise apretó el abrazo y besó su mejilla.
—¿Estás seguro de que quieres esto, Penny?
—¿Por qué lo dices? —preguntó alzando la ceja.
—Nada. Es que siento que el embarazo es una mierda, no te quiero hacer pasar por eso —dijo con voz temblorosa.
—Little one, estaré bien. Tengo un cuerpo resistente, más que el tuyo, ya lo hablamos y estoy de acuerdo.
—Lo sé, sólo…
—"Sólo" nada. Estaré bien. Todo estará bien.
Daniela se relajó un poco ante sus palabras y se recargó más en él, cerró los ojos unos segundos, todavía se le cruzaba el pensamiento de que quizá estaban haciendo una locura, sin embargo confiaba en Pennywise y en su cuerpo, estaría bien. Sintió un ligero olisqueo de parte de la criatura.
—Ya no te huelo tan asustada.
—Estoy mejor.
—Eso es, pequeña. Ahora relájate.
—Te amo.
—Yo te amo mucho más.