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~ [ Sakura Haruno ] ~
[(Nv 14) - ❀ - (Tx01)]
[Harmony of Souls - (18 años)] [1'62 m – 56 kg]
La rutina común de regreso no duró, básicamente porque mi propia cabeza estaba demasiado distraída consigo misma, encontrar a Sasuke de golpe, sin anestesia, en una situación como la que fue era más de lo que mi propia cabeza -y corazón- era capaz de soportar, había una diferencia abismal en pasar un año y más añorando una explicación que claramente jamás llegó, una justificación mental que definitivamente no iba a obtener, y peor, aún si estaba segura que más de una vez un par de meses me dije a mi misma que todo lo que implicaba el cariño que de golpe le había agarrado desaparecería, bastó verle el rostro y explotar para definitivamente entender que eso no pasó.
Le quería, era la única cosa real y tangible que tenía firmemente agarrado al pecho, tan real como la amistad que había entablado con Ino, tan sincero como pudiera serlo aún con el tiempo y la distancia, más incluso la parte más terrenal de mi propia cabeza me auto regañaba de que no tenía mucho sentido, que ni si quiera parecía ser algo recíproco como para empeñarme en ese hecho, pero simplemente mi propio corazón no lo entendía, o no quería aceptarlo.
Quizá solo era adicta a la sensación cálida y reconfortante que era sentir amor por una persona, tal vez simplemente era demasiado ilusa, porque definitivamente el hecho de que al volver a la aldea mi corazón susurrara que si aún repetía lo de sobrevivir era por algo.
Él había gastado demasiadas palabras para dejar en claro algo cuando simplemente pudo irse apenas aquel ANBU le había dejado de servir.
Fuera como fuera, independiente de la situación, fue el pensar todas esas cosas y más, lo que terminó por causar mi propia reacción: Estaba distraída, ansiosa por lograr algo que en un año claramente no había logrado, y tan autodidacta como llegué a intentar serlo, yo misma me vislumbre frente a una pared que no sabía como sortear, una donde una parte de mi misma pensó que en realidad la forma más natural que tenía todo el mundo de lograr superar los límites de su conocimiento era cuando tenían a alguien que los guiara, alguien que genuinamente pudiera ser un ejemplo para sí mismo dentro de las cosas que podría llegar a aprender.
Y eso fue lo que me tuvo ahora mismo recorriendo los pasillos del hospital en uno de mis días libres después de haber vuelto de misión, con mi cabeza enfocada en un solo pensamiento, en el ansioso deseo de superarse, incluso, malvadamente, una parte de mi misma quería hacer que Sasuke se tragara sus regaños sobre lo débil que aún era, pero claramente ese pensamiento ya lo había tenido hace un año, y ahora, aunque sentía que había crecido, el cambio no fue tan grande como para impresionar a la misma persona que no podía negar me había generado un alivio y alegría incluso tonta ver que seguía completo y vivo.
Moví mi cabeza hacia los lados, ignorando la contradicción andante mientras caminaba por los pasillos del hospital, saludando a quienes me conocían, deslizándome con una intención en espera de apostar que genuinamente estaría ella ahí, pues más pronto que tarde (conociendo el edificio como lo conocía), fue que me encontraba parada frente a la puerta que daba acceso a la oficina de la persona más importante del hospital, a la mujer que ostentaba el cargo más alto de nosotros, a la misma que en mi propio radar mental, era alguien a quien admiraba como médico y respetaba, tanto como para venir casi que corriendo en mi día libre buscando ver si lograba que ella pudiera voltearme a mirar, claro, dependía totalmente de si estaba aquí o en algún lado específico, pero en mi propio afan de encontrarla ni me detuve a preguntar en la entrada.
Más ya fue tarde para arrepentirme de eso para cuando mi mano se alzó, y armándome de valor golpee con cuidado pero firmeza la puerta que daba acceso a la oficina de la Señora Tsunade.