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La oscuridad del cuarto escondía las huellas de aquel terrible acto.
La joven parada al lado de la cama jadeaba pesadamente, con una expresión en shock. No creyendo que había sido capaz de hacer algo así ¿era siquiera real? ¿o todo era una pesadilla de la cual aún no despertaba?
El sonido de la alarma desconcentró a la chica de su estado paralizado, volteando a ver con cierto temor la hora que el aparato marcaba. Eran las 5:30 am, sus hermanas tenían que asistir a clases y si no se apuraba en levantarlas lo más probable es que las pequeñas lleguen tarde. Salió del cuarto y cerró la puerta detrás de ella, tomando un profundo suspiro antes de ir a la habitación de las más jóvenes de la casa.
Con cierta insistencia la joven movió a sus hermanas para levantarlas pero fue entonces que notó como sus manos seguían cubiertas del líquido caliente y rojizo, asustándole un poco porque había manchado sin querer la cara de una de las nenas. Rápidamente fue a lavarse las manos y una vez que las pequeñas habían despertado completamente, la rutina mañanera continuó como si nada.
La joven recibió preguntas de parte de las menores sobre porque los padres no eran los que hacían el desayuno, a esto la muchacha solo contestó que estaban demasiado cansados y por eso no iban a levantarse por hoy. Las pequeñas solo se encogieron de hombros y una vez estando listas para irse se despidieron de su hermana mayor con un beso en la mejilla, la cual la menor de las dos mencionó que tenía una mancha de pintura roja. La chica simplemente rió y se limpio la gota rojiza del cachete, despidiéndose también de manera cariñosa con sus hermanas y deseándoles suerte en sus clases.
Una vez que la puerta de la casa fue cerrada, la joven suspiró pesado de nuevo. Tenía mucho por hacer ese día.
Después de todo, la pintura roja era difícil de limpiar... y no sería adecuado dejar que un piso tan elegante se arruinara de esa manera.
La joven parada al lado de la cama jadeaba pesadamente, con una expresión en shock. No creyendo que había sido capaz de hacer algo así ¿era siquiera real? ¿o todo era una pesadilla de la cual aún no despertaba?
El sonido de la alarma desconcentró a la chica de su estado paralizado, volteando a ver con cierto temor la hora que el aparato marcaba. Eran las 5:30 am, sus hermanas tenían que asistir a clases y si no se apuraba en levantarlas lo más probable es que las pequeñas lleguen tarde. Salió del cuarto y cerró la puerta detrás de ella, tomando un profundo suspiro antes de ir a la habitación de las más jóvenes de la casa.
Con cierta insistencia la joven movió a sus hermanas para levantarlas pero fue entonces que notó como sus manos seguían cubiertas del líquido caliente y rojizo, asustándole un poco porque había manchado sin querer la cara de una de las nenas. Rápidamente fue a lavarse las manos y una vez que las pequeñas habían despertado completamente, la rutina mañanera continuó como si nada.
La joven recibió preguntas de parte de las menores sobre porque los padres no eran los que hacían el desayuno, a esto la muchacha solo contestó que estaban demasiado cansados y por eso no iban a levantarse por hoy. Las pequeñas solo se encogieron de hombros y una vez estando listas para irse se despidieron de su hermana mayor con un beso en la mejilla, la cual la menor de las dos mencionó que tenía una mancha de pintura roja. La chica simplemente rió y se limpio la gota rojiza del cachete, despidiéndose también de manera cariñosa con sus hermanas y deseándoles suerte en sus clases.
Una vez que la puerta de la casa fue cerrada, la joven suspiró pesado de nuevo. Tenía mucho por hacer ese día.
Después de todo, la pintura roja era difícil de limpiar... y no sería adecuado dejar que un piso tan elegante se arruinara de esa manera.