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En emisión (+18) SIENTO AMOR: Una inquietante historia que no muestra amor

Fandom
Chainsaw Man
Pareja
Denji/Hayakawa Aki
Relacion
  1. Slash
Genero
  1. Drama
  2. Angts
  3. Terror
  4. Smut
Clasificación
Explícito
Advertencias
Major Character Death, Rape/Non-Con
Sinopsis
Aki un joven universitario a punto de graduarse que está locamente enamorado de su amigo Denji en secreto, arma un plan para secuestrarlo después de una fiesta en el campus. Aunque logra su cometido, no le será tan fácil para el resto de personas olvidarse de aquel chico rubio ruidoso.
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10
Ubicación
México
Día uno
A un lado de una bolsa de basura y debajo de una pequeña montaña de ropa sucia, estaba Denji un joven a finales de su primer año en la universidad durmiendo profundamente. El chico podía darse el lujo de dormir hasta que quisiera porque logró aprobar todos sus exámenes de fin de año y tendría una calificación aprobatoria asegurada. Mientras descansaba se escuchó unos golpeteos en la puerta, alguien estaba buscando afuera de su dormitorio. Tomó varios golpes más para hacer que el chico rubio se levantara de la cama y abriera la puerta. Al abrirla vio Aki un amigo de último que estaba secretamente enamorado de Denji.

—¡Aki!, ¿Que te trae a mi dormitorio? —dijo Denji alegre.

Poco después de entrar a la universidad, Denji consiguió hacerse amigo de un estudiante de último año. En un inicio se repelían bastante, pero con el paso de las semanas terminaron llevándose bien y haciéndose amigos. Aki había estado volviéndose loco con los exámenes finales porque estaba paranoico de no graduarse, algo muy difícil que pasara, ya que era un estudiante impecable. Se veía mucho más relajado y emocionado por obtener su título, pensaba Denji.

—Después de pasar estos dos últimos meses alejado de mis amigos, tenía que invitarte a una fiesta —sonrió Aki mientras le ofrecía al chico una lata de refresco de naranja—. Es a las ocho en los dormitorios de la facultad de contaduría.

—No me lo creo, ¿tú en una fiesta? —río Denji antes de aceptar el refresco.

El recién graduado era más conocido por ser un estudiante serio, enfocado y poco obsesivo con sus estudios, no era usual verlo holgazaneando en los jardines del campus ni en las fiestas nocturnas de las diferentes facultades. Era claramente una de esas raras ocasiones en las que se daba el gusto de divertirse toda una noche. Aunque Aki no era el tipo de estudiante rebelde y fiestero, sí que tenía sus ventajas el tener a alguien de último año como amigo, así Denji podía enterarse si habría alguna fiesta en las facultades; aunque Aki no tuviera planeado ir podía colarse gracias a que el resto de estudiantes mayores ya conocían su nombre como mínimo.

—Sabes bien que es mi última semana en la universidad, dentro de nada estaré buscando un trabajo.

—Y ya era hora, siempre estabas metido estudiando. —abrió la lata y le dio un sorbo—. Voy a tener que decirle a Himeno que me ayude a ponerte borracho, no puedo esperar a verlo. —Río Denji mientras bebía otro sorbo de refresco.

Una mueca en la cara de Aki se mostró sin reparo, ya podía estar seguro de que sus dos amigos estarían incitándolo constantemente a beber durante toda la noche. No dejaría que eso pasará. Aunque le gustara poder relajarse por una noche o cuanto quisiera aceptar cada trago que Denji le ofreciera, no podía hacerlo sin antes asegurarse de tener al chico en sus manos. Lo amaba en secreto y esperaba con ansias la fiesta para llevarlo a su auto. Planeaba secuestrar a Denji en la fiesta mientras todos regresaban a sus dormitorios. Tenía una casa pequeña que había heredado después de la muerte de sus padres a la cual podría llevarlo sin inconvenientes.

Terminaron su conversación con el encontrarse en la fiesta junto al resto del grupo de amigos, solo que todos ellos no asistieron a la fiesta porque ya habían regresado a casa con sus familias para celebrar su próxima graduación. Aki se alejaba relamiéndose los labios, seguro de que todo saldría como lo tenía planeado.





La noche cayó sobre el campus y el retumbar de la música en la facultad de contaduría rompió con el silencio de la noche. Ambos chicos ya estaban dentro de la fiesta y Denji estaba junto con Aki, el rubio se decepcionó un poco al saber que el resto del grupo no estarían con ellos, pero no tuvo reparos en continuar divirtiéndose junto a Aki y los estudiantes desconocidos en la fiesta. Aunque los dos chicos estuvieron bebiendo, solo uno de ellos se estaba moderando con la cantidad de alcohol que ingería, mientras que deliberadamente dejaba al otro llevarse por la emoción del momento.

Aún estaba a escasas dos horas de poner en marcha su plan y la ansiedad por llevarse a la boca los labios de su amigo con cada trago que este ofrecía carcomía sus entrañas. El dulce olor de las bebidas y comida se mezclaba con el humo de tabaco que fumaban algunos invitados, una sensación amarga y suave que se impregnaba en su nariz. Las últimas horas de espera pasaron asombrosamente rápido y mientras el resto de invitados se dirigían a sus dormitorios. Sin que nadie se diera cuenta Aki sosteniendo a su amigo borracho caminaba tranquilamente hasta el estacionamiento donde estaba aparcado, el rubio no opuso resistencia estando consiente de lo que pasaba a su alrededor, aun así no era capaz de ponerse de pie por sí mismo teniendo que apoyarse plenamente en el hombro de su amigo dejó que este lo llevara hasta su auto. El sitio estaba completamente vacío a sus alrededores, sin nadie que pudiera ser testigo de lo que estaba pasando. Sin más fuerzas para continuar, Denji cayó de rodillas en el suelo intentando mantener el contenido de su estómago dentro de él. La cajuela del auto se abrió sin sospechar nada, Aki solo tomo unas cuerdas y cinta gris para amordazar a su amigo. Fue muy fácil inmovilizar a Denji con la poca resistencia que trató de poner cuando completamente confundido se dio cuenta de lo su amigo lo estaba secuestrando. Apenas pudo dar una última mirada al exterior por última vez viendo a Aki cerrar la cajuela de golpe.

En completa oscuridad, Denji sentía como el auto avanzaba a algún lugar desconocido. Completamente confundido y sin la certeza de que es lo que Aki quería hacer con él, hace mucho que dejaron de llevarse mal, tampoco recordaba haber hecho nada que pudiera molestarlo tanto como para jugarle una broma muy pesada.

Vaya que esperaba que no fuera más que una mala broma.

No estaba seguro de cuanto tiempo pasó dentro de la cajuela, perdió el sentido del tiempo y pareciera que el auto estuvo moviéndose durante horas. Sintió como el auto pareciera estarse deteniendo, los nervios del chico se dispararon al instante y los sonidos del motor apagándose le indicaron que llegaron a su destino. La cajuela se abrió y por un momento no vio nada más que oscuridad, las tenues luces traseras del auto apenas le permitían vislumbrar un poco la silueta de Aki. Sintió el agarre de sus manos frías arrastrarlo fuera del auto. La poca luz de la noche le permitió ver que estaba en un área suburbana con algunas casas vecinales que parecían abandonadas. No reconoció nada en los alrededores y con las luces de los faroles apagadas era aún más difícil ver lo que había en los alrededores. Aki lo cargo con esfuerzo hasta la entrada de la casa de enfrente, el sonido de las llaves agitarse interrumpió brevemente la tranquilidad de la noche y abrió la puerta.

Entraron en la casa y con gritos ahogados por la cinta en su boca, Denji apenas pudo dar un adiós a su libertad.

Con dificultad Aki encendió las luces, parecía que el lugar había estado deshabitado por un buen tiempo. El polvo acumulado en los muebles y el olor a encerrado lo decían. Hayakawa ya cansado de cargar a su amigo, lo dejo por un momento para descansar. Denji forcejeaba intentando liberarse, pero con toda la seguridad de haber ganado. Aki lo dejo ahí y se dirigió al refrigerador para sacar algo de comer y beber, se tomó su tiempo y le prometió a Denji darle algo de comer más tarde. El rubio seguía intentando liberarse sin éxito. Esto le produce un extraño hormigueo en su estómago, le daba satisfacción ver al chico que tanto amaba forcejear desesperado. Sentía una sonrisa en sus labios como un indicativo de haberlo logrado. Tenía muchas ganas de empezar a tocarlo, pero el pobre Denji ya se veía lo bastante asustado. Se preguntaba que pasaba en su mente mientras este lo veía forcejear en el suelo de la cocina, miedo muy probablemente.

Termino de comer y se dirigió a Denji para arrastrarlo hasta la puerta del sótano. Al abrirla el chico se alteró e intento de todas las formas que le eran posibles no entrar en este, a pesar de esto a Aki no le costó mucho llevarlo abajo. El sitio estaba completamente preparado con todo lo necesario para su prisionero. Arrojo a Denji sobre la cama que había preparado y lo encadeno al cuello con un collar especialmente preparado. El disgusto e indignación se hizo notar en la cara del chico parecía una mala broma que Aki pretendiera mantenerlo encadenado igual que un perro, en la universidad tenía la mala fama de hacer cualquier cosa solo por la atención de las chicas del campus y lo llamaban "perro" como burla. Una risita escapó de la boca de Aki por la broma involuntaria. Dejó al chico en el sótano sin desatar mientras él subía para prepararle algo de cenar. Después de unos treinta minutos regresó y le hizo saber a su amigo el motivo por el que lo trajo hasta ahí, confesándole sus sentimientos acarició el cabello rubio del chico antes de arrancar el pedazo de cinta que tapaba la boca del chico.

Denji gimió de dolor.

Le tomo un momento al chico para controlar sus nervios.

—¡No me jodas! —grito Denji desesperado.

El chico comenzó a toser hincando para no perder el equilibrio, estar amordazado durante tanto tiempo lo hizo babear bastante y los hilos de su saliva se deslizaban fuera de la boca hasta su barbilla. Se recuperó y comenzó a maldecir a Aki. De todas las razones por las que podría haberlo llevado ahí, esta era la única que nunca se le pasó por la cabeza, menos aún de Aki Denji no lo veía como alguien capaz de hacer algo así y tampoco como alguien gay. Nunca le dio esa impresión.

Mientras Denji lo insultaba Aki no podía evitar enternecerse con la escena. Le divertía la reacción que le estaba dando por la revelación, sabía que se lo tomaría a mal y que muy probablemente lo detestara por un buen tiempo. Lo tomó del cabello obligándolo a alzar la mirada, todo el miedo en sus ojos había desaparecido para ser reemplazado por rencor y odio. La mirada desafiante de Denji lo estimulaba. Se prometió a sí mismo que no lo torturaría, pero ahora estaba debatiéndose en sí romperlo mentalmente en poco tiempo o esperar lo suficiente para el rubio dudara de su juicio.

Una mueca de disgusto en la cara de Denji lo dejaba claro, no sería fácil manipular al chico para entregarse a su captor. Con valentía acercó sus labios a los del chico, robándole un beso qué duro poco al ser respondido con una mordida en los labios de Aki. El dolor lo hizo retroceder y el sabor metálico de su propia sangre se impregnó en su lengua.

"Será divertido forzar tus límites", pensó Aki.

Se limpió la sangre en su mentón con la manga de su camiseta y ahora con toda su fuerza derribó a Denji poniendo su peso encima y jalándolo del cabello con más fuerza. La expresión desafiante en su rostro se desvaneció, ahora parecía preocupado. La mano de Aki lo acaricio desde su pecho hasta su entrepierna donde se detuvo para acariciar la zona por encima de la ropa. El miedo invadió el corazón del rubio, quien empezó a balbucear esperando evitar el peor escenario qué sé podía imaginar.

—Ooo- oye, por favor… Espera… —suplicó el chico.

Aki se detuvo un momento y miró a Denji directamente a los ojos. Sonrió con malicia y continuó acariciando la entrepierna de su amigo.

—Quería esperar un poco para hacerlo, pero necesito ponerte en tu lugar. —Aki suspiro mientras sonreía, se inclinó sobre el oído de Denji para hablar—. Voy a violarte así de simple.

Un hormigueo recorrió el cuerpo de Denji mientras Aki se levantó y fue buscar algo en los cajones de uno de los muebles de alado. Sacó una botella y volvió enseguida a estar sobre su amigo.

—¡Espera, espera! ¡Por favor no! —volvió a suplicar.

Ignorándolo completamente desabrocho el cinturón y los pantalones de Denji. Tomo, el miembro de su amigo y comenzó a masturbarlo lentamente. Gotas de sudor frío bajaron por la frente del chico mientras temblaba, el pánico le aceleraba tanto el corazón que le costaba reaccionar. Aki continuo tocando al chico, le parecía lindo al verlo tan asustado y expuesto a sus deseos; continuará hasta el final, aunque le daría algunos beneficios a Denji para que no la pasara tan mal mientras lo desvirgaba. Aquella botella por la cual se tomó la molestia de traer cerca era lubricante, cuando logró qué el pené del chico quedara erecto terminó de bajar sus pantalones para dejar su trasero expuesto. Agradeció no haber desatado a Denji esto le permitía manipular el cuerpo de su amado a completa voluntad durante el tiempo suficiente para asegurarse de prepararlo bien, abrió el lubricante y unto un poco en sus manos para seguir jugueteando con los geniales del rubio.

Algunos gemidos involuntarios salían de la boca de Denji, pero este al estar inmovilizado trataba de reprimir los siempre qué podía. La situación se había vuelto completamente humillante para él y el que estuviera gimiendo de placer con el abuso qué está sufriendo lo mortificada. Sentía como su propio cuerpo lo traiciona al excitarse mientras Aki lo masturbaba. A pesar de eso no había objetado ni una sola vez más desde que el calvario comenzó. Deseaba poder moverse y darle una machacar al desgraciado de su amigo que le estaba haciendo esto.

El abuso siguió y casi dio un salto cuando sintió los dedos de Aki intentando entrar en su trasero. Con movimientos circulares el calor en el área aumentaba y con ello también la excitación, Aki puso una mayor cantidad de lubricante en su mano e introdujo dos de sus dedos dentro de Denji. Dolió como el infierno, tal vez dos fueron demasiado para un virgen y aun así continuó preparando al chico para recibirlo. Los Quejidos por el dolor salieron de la boca del rubio, quien con lágrimas saliendo de sus ojos apartaba la mirada de lo que estaba pasando. En algún momento Denji logró adaptarse a los dedos de su abusador y dejó de doler para ahora tener que liderar con la sensación de placer qué sé estaba generando en su interior. Era como si Aki supiera exactamente donde estimularlo para hacer qué sé relajará.

Los dedos salieron de su interior y Aki desató las cuerdas qué inmovilizaban las piernas del chico, terminó de sacarle los pantalones. Sus pies se sentían sorprendentemente ligeros y por primera vez se armó de valor para ver directamente la escena y vio en primer plano como su captor se desnudaba frente a él y mientras su miembro erecto apuntaba a su entrepierna. "Esa cosa es enorme", pensó Denji mientras cerraba las piernas con toda su fuerza. Hayakawa se tomó el tiempo de lubricar su pené mientras observaba detenidamente a su amigo.

Estaba a punto de cruzar una línea imborrable.

Tomó a Denji de las rodillas abriendo las piernas de este para que pudiera entrar, en ese momento el chico se resistió más que nunca. Aun intentando evitar tan horrible experiencia pataleaba intentando poner algo de distancia entre ambos. Esto más que desalentar a Aki lo divertía, estaba extasiado al estar tan cerca de cogerse a su amigo qué su miembro se ponía más duro solo de pensarlo. La emoción lo hizo permitirse ser un poco más brusco con su rehén, así que comenzó a destrozar con violencia la camiseta qué cubría su pecho terminando de desvestirlo. Se lanzó con sobre Denji y este del pánico intentó alejarse de cualquier forma de su agresor. Como si se desbloqueara el chico trataba de poner distancia entre ellos, Hayakawa se divertía besándolo en el cuello y lamiendo su pecho, ignoraba por completo los intentos de su amigo de detenerlo. El rubio no podía hacer mucho con las manos atadas, esto le quitaba muchas posibilidades de defenderse y en cuanto comenzó sentirse cansado de tanto forcejear sintió como el miembro de Aki frotándose contra su ano. Quiso empujarlo lejos con su pie, pero Hayakawa lo impidió obligándolo a abrir un poco más sus piernas presionando un poco más su pené contra la entrada del chico. Como si se detuviera el tiempo, Denji sintió como lentamente el pené de Aki entraba en él, fue como si le dieran una patada en el estómago y gracias al lubricante qué habían usado en él le fue imposible poner fuerza en esa parte de su cuerpo para evitarlo. Apretó las piernas para evitar que continuará, pero fue inútil, Aki continuó moviendo su cadera metiendo y sacando su sexo. El rubio quiso gritar y ese aullido quedó atorado en su garganta al mismo tiempo que apretaba los dientes, algunas lágrimas recorrieron sus mejillas al mismo tiempo que se obligaba a soportar ese infierno y sus piernas tensas perdían fuerza mientras la violación continuaba.

A pesar de que no quería sentir placer en esta situación, no podía evitarlo. El miembro de Aki lo golpeaba en lugares donde no sabía que podía ser estimulado y aun intentando perderse en sus pensamientos para ignorar los impulsos en su cuerpo seguía excitándose con las embestidas constantes de su agresor. En algún momento sus piernas dejaron de dificultar la entrada del pene de Aki y dejó qué sé moviera libremente, ahí fue cuando perdió la cabeza. Casi como si sus sentidos se amplificaron para captar al máximo la fricción entre sus sexos, espasmos en su vientre mostraban cierta satisfacción física. El miembro de Aki continuaba casi tan duro como al inicio y la sensación de perder el control de su cuerpo lo estaba volviendo loco. Las estocadas en su interior lo hacían querer correrse cada vez que lo golpeaban y aunque fuera una locura realmente parecía que Aki estaba haciendo lo posible para complacerlo en su primera vez. Seguía estando muy emocionado por estar dentro de quien estaba insanamente enamorado, fascinado por ver como el trasero de este rebotar sobre su miembro erecto en cada movimiento y con los breves espasmos qué lo succionaba hacia su interior. Estaba feliz de poder hacerlo sentirse bien durante su primer encuentro, aun si significaba hacerlo sufrir mentalmente y finalmente corriéndose dentro de él.

La respiración de ambos aún era agitada con el sudor recorriendo la blanca piel de Denji junto con su pené erecto con una gota de semen que apenas lograba salir. Era bello en ese sentido. La vulnerabilidad de su posición lo hacía parecer tan sumiso como nunca se había podido imaginar antes. Este chico era conocido por tener una personalidad fuerte frente a quienes se metían con él, pero parecía casi tan indefenso como un cachorro qué estaba siendo maltratado por su dueño. "Un poco triste", pensó Hayakawa. Aún no quería dejarlo, como si estuviera dándole una terapia de shock para que no volviera a morderlo mientras lo besaba. También le daba un poco de pena no logrará correrse juntos.

Lo beso en la mejilla, haciendo que el chico se asustara cerrando los ojos, podría decirse que funcionó y Denji no volvería a rechazar sus besos. Hayakawa sonrió y se animó a desatarle las manos para ver si aún era capaz de golpearlo. Volvió a penetrarlo y aunque este quiso alejarse, no lo golpeó. Más bien parecía querer empujarlo torpemente para sacar su miembro de su agresor de dentro de él. Y como un simple juego volvió a embestir al chico hasta llegar al fondo, lo continuó violando y forzándolo a colocarse en diferentes poses y corriéndose varias veces dentro de él hasta que al fin logró hacer qué su víctima se corriera. Sus piernas temblaban y los espasmos en su vientre mostraban algo más que el horror del acto perpetrado en el cuerpo del chico.

Hayakawa logró todo lo que quería y estaba emocionado de continuar con este juego.

El pobre Denji estaba completamente exhausto. Aunque la violación al fin había terminado, todavía cargaba con la sensación del pene de su Aki dentro de su cuerpo. Sin desvanecerse casi parecía seguir en su interior junto con el semen qué goteaba de su trasero. No se movió mientras su amigo buscaba su ropa. Al terminar de vestirse, el joven sacó una manta para cubrir a Denji y busco un juego de ropa en los cajones de uno de los muebles del sótano, la colocó cerca de su amigo para cuando este quisiera vestirse. Observó la escena por última vez antes de irse junto con el plato de comida qué había llevado para que el chico comiera.

Ahora tendría que esperar hasta el día siguiente.
 
Día dos

Acurrucado en el colchón mientras se abrazaba a sí mismo. Aun habiéndose vestido y con una manta suave y cálida, seguía temblando de frío. Le gustaba pensar que era por no tener calcetas, pero no desde que despertó algo en él era diferente. Intranquilo, sintiéndose aplastado y sabiendo que en cualquier momento su dignidad y seguridad volverían a ser arrancadas de su pecho junto con su corazón una vez más. Aki había salido a comprar algo de desayunar dejándole un pequeño lapso de tiempo para la soledad. Ni siquiera se sentía tan mal cuando Aki lo despertó para darle ropa y vestirle. Deslizó sus dedos fríos por su piel y no sintió nada durante el momento. Solo dejo que lo vistiera y después continuo durmiendo. No está seguro cuanto tiempo paso desde que Aki salió, sin relojes ni ventanas en la habitación donde estaba, no podía tener un conteo de las horas que llevaba desde que fue encerrado en ese lugar. Su única opción era esperar.

Imaginando el sonido del reloj, deslizo sus propios dedos por su abdomen, tomándose el tiempo para examinarse a sí mismo, recorrió el área del pecho hasta las clavículas. Tomo su cuello para después pasar al hombro derecho. Creyó estarse abrazando solo mientras se concentraba en la sensación de la piel. No estaba helado, pero sí bastante más frío de lo que solía estar. Dormir con la piel desnuda y una solo cobija lo dejo sin el calor suficiente para mantener la temperatura en los dedos de las manos y los pies. Antes habría bromeado sobre ello, pero ahora no estaba de humor para hacerlo.

Apenas escucho pasos en el piso de arriba se levantó, Aki había regresado. Con algo de esfuerzo logro poner la mirada al frente. Le dolía el cuerpo, se sentía pesado y con trabajo se mantenía sentado. El frío de la habitación le erizaba los bellos del cuerpo. Quería volver a acostarse y dormir por el resto del día, una enorme sensación de cansancio que lo empujaba para volver a acurrucarse con la suave cobija.

Deslizó su mano sobre el colchón, algo rugoso, pero de tela suave. El color blanco de este con el aroma a nuevo mezclado con el sudor de anoche.

Los paso sobre su cabeza se movían de un extremo a otro como si no pudieran decidir a donde ir exactamente. Por un momento pensó en volver a dejarse caer rendido y cerrar los ojos, pero el crujir de los pasos lo mantuvo despierto. Apenas tomo un poco de tiempo para que Aki preparara una mesa lista para sentarse. De inmediato se acercó a Denji con total confianza, invitándolo a comer el desayuno recién preparado.

—¿Estás listo para desayunar?

Denji no dijo nada.

Mientras él miraba al suelo, Aki se acercó haciendo que levantara y guiando o gentilmente hasta su asiento en la mesa. El desayuno no era nada fuera de lo normal, huevos estrellados sobre pan con queso y jamón. Olía bien y Aki ya estaba comiendo. Denji quiso mover su mano para tomar el tenedor, pero se encontró sin ánimo ni fuerza para hacerlo. A Aki le era indiferente su falta de apetito, tenía la boca seca y los labios partidos. La herida en el labio qué le hizo la noche anterior seguía ahí, molestándolo con un leve dolor al tragar saliva. No tuvo la oportunidad de verse en el espejo al levantarse o de peinarse para controlar un poco su rebelde cabello matutino. Contemplo el plato lleno de comida por varios minutos perdiendo la noción del tiempo. En algún momento Aki termino de comer y se fue de la mesa llevándose su plato consigo, la comida se había enfriado y cundo intento darle un bocado, no tenía sabor. Siguió comiendo por costumbre, aunque le resultara extraño sentirse como si estuviera masticando una masa fría y pegajosa.

Apenas término sintió unas náuseas enormes, como si el olor del huevo se hubiese quedado impregnado en la boca. Le generaba un escozor y asco que apenas podía controlar. Junto toda su fuerza de voluntad para evitar vomitar, siempre había odiado eso y la idea de empezar un día vomitando le resultaba horrible. No quería pasar el resto del día con pequeños pedazos de comida en la nariz, ni tener que aspirar de forma rara para sacarlos hacia su boca para poder escupir todo fuera. Se recostó en el colchón para relajarse e intentar mantener su estómago en su lugar. La sensación de náuseas disminuyó y logro dormir por un rato más.

Aki regreso e intentaba despertar a su amigo sacudiéndolo por el hombro. La constante insistencia logró despertar a Denji, haciéndolo sentir como si recién se estuviese despertando por primera vez en el día. Esta vez se sentía casi agotado, no tenía fuerza para levantarse y el sueño seguía pesándole en los ojos. Se estiró para deshacerse del entumecimiento en el cuerpo y se frotó los ojos limpiándose las legañas. Miro al frente y vio a Aki sonriendo, llena de satisfacción, del tipo que delataba a alguien cuando esté sabia con exactitud lo que estaba a punto de pasar. A Denji se le encogió el corazón y se cubrió con la cobija de forma instintiva, como si fuera un niño en la cama que aún creía que cubrirse con las sabanas, lo mantendría a salvo de los monstruos en la oscuridad.

La cobija le fue arrebata por Aki en un instante. Acercándose dulcemente para no asustar a Denji más de lo que ya estaba, los abrazo mientras este se tensaba.

—No, ya no por favor —suplico Denji.

Aki deslizo sus manos por debajo de la playera que le había dado a Denji, le quedaba grande por lo que estaba algo holgada. El contraste entre el frío de sus manos y el calor de la espalda de Denji era acogedor. El chico tembló un poco con su tacto gélido en la piel y pronto se acostumbró mientras las manos de Aki se entibian con el calor corporal. La respiración de Denji se volvió pesada, era indudable que estaba nervioso por estar tan cerca de él.

Dejo escapar un suspiro, como si estuviera frustrado porque las cosas entre ellos terminaran de esa forma. Quería avanzar con calma para que Denji no le tuviese miedo, pero anoche perdió el control. Se enojó con el primer rechazo de Denji y ya no pudo seguir esperando para tocarlo. Había pasado su último año de universidad esperando a que surgiera la oportunidad de acercarse a él para invitarlo a una cita, pero Denji siempre estaba perdiendo el tiempo persiguiendo chicas que lo maltrataban y rechazaban de formas hirientes. No entendía por qué, a pesar de darle todas las señales posibles, nunca volteo a verlo, aunque sea un poco a verlo, incluso después de que él mismo le pidiera consejos para lidiar su bisexualidad reprimida. Eran más o menos cercanos. Incluso ese compañero de clases de Denji llamado Yoshida y esa chica de ojos verdes había conseguido mejores avances que él. Estaba desesperado, mientras que él pronto tendría que empezar a trabajar, Denji continuaría caminando por el campus continuando como si Aki nunca hubiera estado ahí. Puede que fuera exagerado retener a Denji contra su voluntad, pero se negaba a desaparecer de su vida.

Hundió su nariz en el cabello rubio de Denji y respiro con tranquilidad. Aún olía a ese shampoo de coco que alguna vez le regalo después de aquella vez en que a Denji se le terminó el suyo y Aki termino regalándole su botella sin dudarlo.

Denji juro que se lo devolvería al día siguiente, pero nunca lo hizo.

—Pareces un cachorro asustado con ese tono de voz, que tal si sonríes un poco para mí.

—Estás mal de la cabeza —susurro Denji después de tragar saliva.

No lo contradijo, era bien cociente que su enamoramiento se había vuelto obsesivo. Su colección de fotografías de Denji en su teléfono, la ropa que le robo de poco en poco y sus recientes acciones lo demostraban. A veces se sorprendía por no haberlo besado por la fuerza antes. Denji era demasiado distraído para darse cuenta, mientras que los pocos amigos que se dieron cuenta de que sentía algo por él lo alentaban a decirle algo o invitarlo a salir. Ser mas directo porque de cualquier otra forma nunca se daría cuenta.

Tenían razón.

Beso a Denji en la mejilla para luego morderla con delicadeza. Quería volver a hacer lo mismo que anoche, pero tenía que controlarse. Para que no se pusiera paranoico ni quiera escapar. Seguía temblando, cada vez que lo tocaba en una parte diferente del cuerpo se tensaba mientras trataba de zafarse de sus brazos. No podía culparlo. Nadie debería. Volvió a tocar la piel de Denji y este se tensó en esa zona, aunque quisiera volver a la noche anterior y hacer las cosas de forma diferente, seguía sin estar seguro de ser capaz de controlarse a sí mismo. Puede que de todas formas terminará forzándolo a tener sexo en algún momento y con el tipo de personalidad que tiene Denji no estaba tan seguro de que en un futuro cercano este aceptará que lo tocará.

Siguió adelante pero ahora acariciando sus pezones. Le resultaba algo adorable la expresión preocupada de Denji, se veía asustándose por cada movimiento que Aki hacía. Esperando lo peor aún cuando había muchas otras cosas que también podían lastimarlo. No se detuvo y continuo frotando su cuerpo, avanzando sobre su estómago hasta meter la mano en sus pantalones. Apretó sus bolas con delicadeza, Denji se estremeció al instante, haciéndolo tragar saliva una vez más. Un masaje cálido que lo hacía sentir inseguro. Presionando los labios contra los suyos y deteniéndose por la herida que le había generado en estos la noche anterior al morderlo. El peso de Aki sobre él hacia que su corazón se acelerará de la misma forma que la noche anterior, la misma sensación de ansiedad y miedo se extendía por su cuerpo. Esta vez no lucho. Dejo a Aki manosearlo y besarlo todo lo que quiso. Pareció ser suficiente con tocarlo en esta ocasión.

◆​

El final del día llego, ambos pasaron el día viendo películas sentados en aquel colchón. Como si no tuvieran nada mejor que hacer, incluso te parecía raro a Denji que Aki siguiera por voluntad propia en ese cuarto sin ventanas acompañándolo. Creyó que pasaría la mayoría del tiempo encerrado en soledad. Le pregunto un par de veces si no tenia nada mejor que hacer y la respuesta siempre era ambigua, no pareciera que Aki tuviera intenciones de dejarlo saber que hacía durante el día. Muy posiblemente para que no intentará escapar.

El cuello le pesaba un montón, seguía encadenado de este y ya tenía claro que no se lo podría quitar nunca. Hasta le hacía gracia que fuera casi como una correa para perros. Había recibido bastantes insultos en la universidad por ser demasiado dedicado a las chicas. Tal vez bastante faldero, pero nunca les dio importancia. Solo seguía lo que él creía que era el camino correcto para conseguir una cita o parecer un buen partido para las mujeres.

Los comentarios dulces de Aki contrataban mucho con sus acciones de anoche, habría sido más fácil si lo hubiera invitado a salir o declarándose en lugar de secuestrarlo. Sabia que Aki era una persona reservada, pero no un psicópata. Ahora tendría que pasar todo el tiempo con Aki de esa forma. Seguía sin entender porque le estaba haciendo todo esto, era lunático que lo secuestrara y abusara de él. Especialmente cuando se suponía que eran mejores amigos. Nunca pensó que fuera capaz de hacer algo así a nadie en realidad, parecía otra persona. Quizás era demasiado bueno fingiendo ser una buena persona. ¿Si estaba tan enamorado de él porque lo estaba lastimando? Incluso fueron a una fiesta juntos antes de que todo pasará, todo parecía normal.

Incluso ahora parecía normal, no lo había vuelto a tocar desde la mañana y hasta había sido cuidadoso de no incomodarlo más de lo que ya estaba. Paso la tarde de películas preguntándole entre escenas si necesitaba algo con que entretenerse o muebles podía traerlos. No supo bien como responder a esas preguntas, había pedido algunas cosas básicas como una base para cama y ropa cómoda. Pero solo eso. Era como si hubiese perdido la necesidad de entretenimiento, si cabeza se sentía como si estuviera debajo del agua. Sin ánimos de hacer nada.

Llego la hora de cenar y Aki le trajo algo de carne con puré de papas y vegetales. En esta ocasión no dudo en comer. El hambre finalmente apareció y el bistec de res olía demasiado bien como para dejarlo pasar. Comió con gusto y dejo el plato limpio al termina. Aki parecía feliz de que Denji estuviera satisfecho con la comida.

—Puedo prepararte otra porción si aun tienes hambre —menciono Aki con animo.

—… —pensó Denji por un segundo—. No gracias, estoy satisfecho. No quiero perder el sueño por comer demasiado —respondió con tono melancólico.

—Si estas satisfecho entonces esta bien. Mañana bajare a darte de desayunar y luego me iré a trabajar. En la noche bajare a ver como estas, como estaré ocupado tendrás que esperar al fin de semana para que pueda traerte las cosas que te prometí —Aki hizo una pausa sonriendo, miro a Denji quien tenia la mirada fija en la mesa, espero a que dijera algo. No hubo respuesta de su parte—. Ya veras que nos divertiremos juntos. Buenas noches.

Los pasos secos sobre las baldosas del piso llenaron la habitación, alejándose como si nada pasara y finalizando con un clic en la puerta. Aun con la mirada fija sobre la mesa, el sonido del caminar de Aki resonaba en la cabeza de Denji sin parar, a penas había escuchado eso un par de veces y ya le parecían un sonido mas que familiar. «Supongo que así es mi vida ahora», pensó. Casi ni se entristeció por su situación, ni siquiera se sentía devastado por estar siendo retenido en contra de su voluntad. Hasta parecía una simple broma de mal gusto. Pateo la mesa lejos de él, por primera vez estaba dejando salir su frustración y rabia por lo que estaba pasando. Se levanto de la silla y la arrojo con fuerza contra la pared. El impacto de esta fue seguido de inmediato por una serie de patadas, golpes y azotes de esta contra la pared, asegurándose de que la silla quedara hecha pedazos. Los pedazos de madera yacían en el suelo mientras Denji respiraba con fuerza. Apenas podía controlarse y aunque no estaba seguro si Aki había alcanzado a escuchar el escándalo no podía detenerse. Esperaba que volviera a ver lo que estaba pasando para así tener una mínima oportunidad de golpearlo en la cara hasta cansarse. La cadena en su cuello se tenso haciendo que no pudiera seguir caminando hasta la puerta. Quiso arrancarla de la pared tirando de ella y pateando la base a la que estaba sujeta, pero no funciono.

Soltó un grito al aire, después de eso se echo de nuevo en el colchón y lloro con fuerza.
 
Día quince

La alarma del despertador comenzó a sonar logrando despertar a Denji. Otra mañana idéntica a las de las últimas dos semanas que ha pasado encerrado en ese sótano. Apenas con unas pocas cosas para entretenerse, Aki le trajo una televisión con un reproductor de DVD y una caja de películas para no aburrirse mientras estaba solo. Que era la mayor parte del tiempo salvo por los fines de semana; aunque prometió visitarlo temprano los viernes, pero aún no cumple esa promesa.

Mientras seguía recostado miro hacia la puerta cerrada que estaba a pasos de él y de no ser por la cadena qué lo sujetaba del cuello podría llegar hasta ella. Intento llegar hasta ella sin éxito, detenido por la longitud de la cadena al requerir subir unos cuanto escalones hacia arriba para llegar a ella. Se rindió al instante con ello después de probar que no podía asomarse ni unos cuantos pasos fuera del sótano. Demasiado corta para llegar hasta la puerta, pero lo suficientemente larga como para dejarlo moverse con libertad en el lugar. Solo no podía llegar hasta el final de la habitación. A pesar de estar encerrado no estaba en un lugar de mierda, el sitio estaba perfectamente acondicionado para vivir en el como si fuese una habitación común y corriente en casa. El baño que lo acompañaba también estaba bastante bien, con un escusado, la regadera y una bañera lo suficientemente grande como para dos personas. El único inconveniente era que estaba atrapado en el sitio.

Pesar de que Aki le trajo una caja llena de películas aún no había visto ninguna, ni siquiera ha acercado a ver los títulos de estas en la caja. Su única forma de pasar el tiempo había sido inspeccionar cada centímetro de ese lugar buscando algún fallo que pudiera aprovechar para lograr salir. Sin éxito en absoluto comenzaba a volverse loco mientras pasaba el tiempo observado la puerta impaciente por verla abrirse en algún momento.

El estómago le gruñó con fuerza a pesar de haber desayunado bastante bien. Aki siempre le traía un gran desayuno porque no podía quedarse a cocinarle en las tardes así que lo compensaba dándole un desayuno completo y una cena deliciosa todos los días. La comida que cocinaba para Denji eran deliciosa, aun así no fue suficiente para hacer que Denji ser volviera dócil con él. El hambre repentina le impedía pensar con agilidad, como si el aislamiento lo obligará a concentrarse en la sensación de vacío en el estómago. Por momentos deseaba tener un reloj, creyendo que poder contar las horas que pasa podría ayudarlo a mantener la noción del tiempo; aun corriendo el riesgo de que el paso de los minutos pudiera volverse eterno entre cada uno de ellos.

◆​

La luz en la entrada se encendió de repente, Aki estaba recién llegando a casa después de un largo día de trabajo. El cansancio de estar todo el día frente a un escritorio le pesaba en los hombros. Aún no se acostumbraba a pasar la jornada completa, naturalmente al ser su primer trabajo le pesaba más pasar el día trabajando. Antes de bajar a ver a Denji se tomó el tiempo de relajarse primero, se quitó los zapatos y se cambió de ropa para estar cómodo. Al regresar a la sala paso por la cocina y saco una botella de jugo del refrigerador. Sentándose en el sofá mientras la destapaba y bebiendo por sorbos disfrutando del sabor a durazno en la boca, tenía mucho que hacer antes de siquiera poderse acostar en cama y Denji era su principal responsabilidad.

Debía preparar la cena y tal vez después de que terminarán de comer se divertiría con el trasero de este antes de pegar la cabeza en la almohada. Había ganado. Ya pasaron dos semanas desde que secuestro a Denji y aún no aparecía nada en las noticias sobre él. Nadie lo estaba buscando o tal vez aún no notaban su ausencia. De cualquier forma se aseguró de cubrir sus huellas y al tener una cochera pudo cargar a Denji desde la cajuela de sus auto hasta el interior de la casa sin que nadie lo viera. Los vecinos no se preguntaban nada. Nadie lo noto y consiguió atrapar a su amor en un lugar donde podía tenerlo siempre a su alcance.

Lo hacía feliz haberlo logrado. Por ahora podía cantar victoria y disfrutar de los beneficios de ganar.

Termino de beber el jugo de la botella, respiro hondo y de inmediato se puso de pie listo para preparar la cena. Preparo bistec acompañado con arroz salteado con vegetales al vapor. Un poco de las habilidades culinarias que aprendió gracias a vivir solo desde los 15 años. Duros momentos que no tendría que volver a recordar si conseguía convencer a Denji de que aceptará estar junto a él por el resto de sus vidas. El simple hecho de pensar en ello lo hacía sonreír involuntariamente, inusualmente dulce y accesible. Algo que incluso sorprendía a sus amigos más cercanos, quienes normalmente lo catalogaban como alguien serio y seco. Manteniéndose dentro de las interacciones sociales necesarias, algo que a veces lo la timba un poco y aunque había tratado de cambiar esa forma de actuar que tenía, pero no lo consiguió en absoluto. Seguía siendo el mismo joven serio que se aferraba con fuerza a la rectitud de su rutina cotidiana, oculto el desagrado y frustración de intentar volverse más sociable y accesible porque no quería que sus amigos pensaran que era infeliz. Nunca le hablo de ese deseo de querer ser más "normal" por llamarlo de alguna forma. De igual manera nunca les hablo de su bisexualidad latente y mucho menos de sus sentimientos por Denji. Siempre existía una barrera entre Aki y sus amigos, sin importar que tan cercanos fueran o que tan bien se llevarán; en el fondo Aki jamás había logrado desarrollar una relación lo suficientemente cercana como para abrirse emocionalmente.

Ahora solo le quedaban las quedadas vocacionales con su grupo de amigos de la universidad y la hora de la comida para conversar con sus compañeros de trabajo. Fuera de eso no tenía casi ninguna interacción social, su vida se estancó casi de inmediato se graduó de la universidad. Tal vez si no hubiera elegido una carrera de escritorio. Le era difícil formar vínculos y apegarse a las personas, pero las pocas veces que pasaba se volvía casi emocionalmente dependiente de ellas. Casi paso con su amiga Himeno, pero ella siempre mantuvo una actitud más realista que lo hizo mantener los pies en la tierra.

Con Denji la historia fue muy diferente. El chico era propenso a dejarse llevar por la situación y confiaba casi en cualquiera que lo invitará a comer. Aunque de forma totalmente contraria su relación había comenzado bastante mal y se pelaban a menudo por estupideces. Sus amigos muros hicieron todo lo posible para que dejaran de odiarse.

Y al final habían acabado siendo buenos amigos.

Después de conocer mejor a Denji y darse cuenta de que no eran tan diferentes el uno del otro. Él mismo se sorprendió muchísimo cuando descubrió que compartían historias de vida similares, ambos huérfanos solitarios que intentaban continuar con sus vidas. Después de eso fue más fácil para ambos entenderse, dejaron de pelear y comenzaron a volverse cercanos. En toda su vida Denji fue el primero que de verdad lo entendía y por ello termino enamorándose de él. Aunque trato de enterrar esos sentimientos para conservar su amistad tal y como era. Ciertamente, termino obsesionados con su amigo y haciéndole cosas horribles, pero no se arrepentía de haberlo hecho. El temor a distanciarse de él fue lo suficientemente grande como hacerlo tomate sesiones drásticas para mantenerlo a su lado.

Ahora estaba preparándole la cena mientras este esperaba encadenado al sótano de la vieja casa de sus difuntos padres y hermano. Entre más lo pensaba más remordimiento sentía por ellos, estaba seguro de que estas acciones habrían decepcionado a su familia si aún siguieran con vida. Rápidamente, saco ese pensamiento de su mente, ya no podría echarse para atrás con esto.

Pensando en esto último termino de freír el bistec y lo coloco sobre el plato junto a las guarniciones que había dejado cocinarse a fuego lento. Tomo un par de cubiertos del cajón a su lado y camino hacia la puerta del sótano. El sonido de la cerradura abriéndose despertó a Denji al instante, como si lo hubiera esperado durante días y se estuviera muriendo de hambre por ello. Aki dejo los platos sobre la mesa junto con un bazo de jugo para cada uno, esperando feliz el momento en que Denji se acercara para comer. El chico lo hizo sin esperar a que se lo recordarán y con apetito devoró cada bocado que tenía enfrente, Aki no tardo mucho en terminar su cena también. Ninguno pronunció ni una palabra mientras comían. Parecía que ambos esperaban el momento en que se rompiera la incómoda paz que había en ese momento en la habitación. Sabían lo que vendría después y justo cuando pensó que Denji había terminado este pidió que le sirviera un poco más de jugo. Aki aceptó y subió rápido por él embace completo, después volviendo y dejándolo frente a Denji.

—Bebe todo lo que quieras —dijo Aki tranquilo.

Un tanto desconfiado Denji tomo el envase enfrente de él y tomo un trago directamente de este. Se relamió los labios al tragar, el sabor dulce del jugo lo reconfortan y de no ser por sus situación podría irse a dormir tan tranquilo como un perro en la alfombra de la sala. Continuo bebiendo jugo hasta quedar satisfecho, después dejo el embace vacío en sobre la mesa. Hizo una pausa esperando a que Aki le dijera si tenia pensado hacerle algo esa noche.

—…

—Bien, entonces podemos comenzar —dijo aquí impaciente.

La sonrisa en la cara de Denji desapareció. Ya sabía lo que pasaría. Tenían sexo casi todos los días desde que llego a ese lugar; así que no puso mucha resistencia, no quería que Aki lo golpeara de nuevo. Se dejo guiar hasta el colchón en el que dormía y se recostó en este mirando a Aki.

—Eres lindo —dijo Aki sin dudarlo, acarició un mechón del cabello rubio de Denji—. Podría pasar toda la noche tocándote.

La nariz de Denji se arrugó por un momento, no se acostumbraba a recibir ese tipo de comentarios por parte de Aki. Aparto la mano de este lejos de su cabello intentando mostrar indiferencia, pero era evidente que el comentario le provocaba desagrado.

—Siempre con esa negatividad. ¿Me preguntaba si podrías dejar esa actitud de lado por un momento y prestarme atención?

—No es como si tuviera otra opinión —respondió Denji.

—Si, pero también sería más fácil si pudieras decirme cómo complacerte mientras lo hacemos. También podridas disfrutar del sexo si fueras cooperativo, por favor trato de no lastimarte ¿sabes?

«Hasta parece una mala película porno» se dijo Denji, definitivamente Aki estaba loco. La absurdas palabras de Aki casi lo hicieron reír. Un sujeto tan serio y recto estaba suplicándole que le dijera dónde le gustaba que lo tocaran.

—¿Entonces? —preguntó Aki expectante.

La duda que esperaba ver Aki nunca llegó, Denji continuaba tan renegando los avances de Aki. Y aún así no impidió que lo desvistieran.

—Denji… —gimió Aki mientras besaba a su amigo en el cuello.

—…

No se movió, ni puso resistencia ante el acto. Los dedos de Aki se deslizaron bajo su ropa buscando sus pezones casi tan desesperadas y emocionadas como los días anteriores; desnudarlo a él y así mismo. No se detuvieron y comenzaron a frotarse sobre estas haciendo que Denji se sobresaltara al instante. Aunque la sensación ya le era familiar aún no lograba acostumbrarse a que salí lo tocara de esa forma, menos sin estar de cuerdo con eso. Aunque si continuó, besansandolo y frotándolo hasta masturbarlo con suavidad. La parte que más le costaba controlar de su cuerpo porque sus estúpidos sentidos se predisponían involuntariamente para prepararlo para tener sexo. Su pene se puso duro y su ano temblaba cada que aquellos dedos jugaban sus bolas, también podía sentir el miembro de Aki poniéndose duro bajo la ropa interior de este. Ahora se tomaba el tiempo para preparar a Denji de forma adecuada, estimulándolo en las zonas erógenas y con el lubricante de calor que lo dejaban aún más sensible en estas.

Cuando supo que Denji estaba listo para recibirlo lo hizo voltearse para que se apoyara con facilidad y acercó la punta de su pene erecto en la entrada de su trasero. Jugueteo un poco con este antes de presionarlo con suavidad; el pene de Aki lo penetro y comenzó a moverse dentro de él. El corazón de Denji se encogió con la sensación, aunque intentaba no prestara atención a lo que estaba sintiendo dejando su mente en blanco o pensando en cualquier otra cosa hasta que acabara; Aki no lo dejaba, lo abrazaba mientras lo embestía y le besaba el cuello constantemente. Aun teniendo sexo Aki no dejaba de pegarse lo mas cerca que pudiera a él, era como una especie de asfixia agradable que subía desde su estomago hasta el pecho. Sin estar seguro de si se trataba de la incomodidad que le daba o su cuerpo reaccionando a los estímulos. Comenzó a sentirse mareado mientras Aki lo embestía y una ola de calor y cosquillas que recorrían su piel. Los golpes directos en su interior le generaban un efecto de placer, aun intentando ignorarlo sus cadera se movían de forma que que fuera más fácil para Aki golpearlo en ese punto exacto de su interior que lo estaba haciendo perder la cabeza.

A veces lo deja por un segundo y Aki saca su miembro del interior de Denji y le dejaba jadear lo suficiente para que respirara sin dificultar. Al final terminó acoplándose al ritmo de las embestidas y dejó de serle agotador llevarlo. También sus sentido estaban lo suficientemente sensibles como para llenar de placer su cuerpo, aferrándose a la cordura que tenia soporto todos esas sensaciones junto con el clímax final de él y Aki. Ambos jadearon del cansancio y Aki abrazo con fuerza para evitar que se alejara de él en ese mismo instante. Sin mas opción Denji se quedo a su lado esperando a a que Aki cediera lo soltara para así poner echarse sobre la acama y descasar. Cuando se separaron dejo escapar un suspiro lo suficientemente fuerte como para que se escuchara en toda la habitación, no sabia si era por el agotamiento o si por al fin despegarse de Aki. Un liquido caliente se desbordo de su trasero casi haciéndolo vomitar. No quería arrastrarse desnudo hasta el retrete así que aguanto las nauseas y espero a que el semen dejara de gotear. Aki seguía a lado de él jadeando por el cansancio y con una pequeña sonrisa de satisfacción tan tranquilo y confiado como si no tuviera nada de malo abusar de su amigo secuestrado. De cierta forma podía creer que gano, realmente gano, pero Denji aun no estaba dispuesto a dejarse quebrar mentalmente como para aceptar quedarse con Aki, el chico aun tenia a su padrino solo esperaba que pronto notara su ausencia.

Después de unos minutos Aki se levanto para vestirse mientras Denji dejaba que el sueño lo venciera. Tomándose el tiempo de poner el sitio en orden y arropar a su amigo con las cobijas que le trajo, antes de que se fuera escucho a Denji decir casi como si fuera un susurro.

—Aki…

Se detuvo para escuchar lo que tenia que decir, era la primera vez en estas dos semanas que lo escuchaba decir su nombre sin insultarlo primero.

—¿Podrías dejarme algo para comer mientras no estas?, durante las tardes siempre siento que me muero de hambre —después de eso callo dormido. Casi de forma instantánea como si no le costara dormir en lo absoluto.

Aki giro y lo miro una ultima vez antes de continuar su camino a la salida. Decidió concederle esa petición y a partir de mañana le dejaría comida para prepararse de comer durante las tardes cunado mientras el no estaba en casa.
 
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