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• [Base -- Árido] ...
• ...
• [Suna] Un centro urbano militarizado, en este lugar se encuentra el poder de una aldea ninja
• [Interpretación] Tienes acceso a toda la aldea de Sunagakure; descubrir sus secretos es tarea de cada uno
En medio de una pequeña área de entrenamiento, dentro de las imponentes murallas de la Aldea Oculta entre la Arena, se encontraban aproximadamente diez ninjas, dispuestos en formación y separados por varios metros. Todos ellos dirigían su atención a tres ninjas de rango superior que se ubicaban frente a ellos. Uno de estos ninjas, distinguible por su turbante blanco y la franja azul en la cima, portaba el símbolo del consejo interno del Kazekage. Cada uno de los presentes había sido seleccionado por sus habilidades o por su potencial para servir al futuro de la aldea. Eran lo que se conocía como "inversiones".
La Aldea de la Arena, considerada la más débil entre las cinco grandes aldeas, tenía una filosofía clara: invertir en aquellos ninjas que mostraran promesa. Se les brindaba todo lo necesario, e incluso más, si cumplían con sus expectativas. No tenían tiempo para esperar a que avanzaran a su propio ritmo, como en otras aldeas. Si se percibía su potencial, si alguien de alto rango veía su valía, se les proporcionaba todo lo posible para que alcanzaran su máximo potencial lo más rápido posible y se convirtieran en activos para la aldea.
La fortaleza, la destreza y la sagacidad eran cualidades valoradas, sin importar el ámbito en el que destacaran. Algunos se volvían excelentes asesinos y sobresalían en esa área, enfocándose en ella. A aquellos que mostraban habilidades individuales sin recurrir a artimañas también se les proporcionaba poder para sobresalir. No se les tomaba de la mano: si alguien decidía emprender una acción suicida con el fin de destacar, se le permitía, siempre y cuando no pusiera en peligro a la aldea, a sus habitantes o cualquier aspecto que pudiera dañarla. Eran más cautelosos con aquellos que ya habían demostrado su valía, pues no eran tan insensatos como para enviarlos a misiones peligrosas donde pudieran perder la vida. En su lugar, se les cuidaba y se les otorgaban "herramientas menos refinadas" para que apoyaran y, en caso necesario, se sacrificaran por la aldea.
Para graduarse, debían demostrar una habilidad excepcional en algo en particular. Por eso, era raro que un ninja de Suna tuviera una amplia variedad de habilidades, ya que en Suna no veían utilidad en aquellos que abarcaban mucho pero lograban poco. Preferían algo específico, una herramienta especializada que sabían que quizás no siempre sería útil, pero que, en el momento de usarla, no defraudaría. No se rompería, no perdería su filo: cumpliría su cometido. Podría decirse que Suna era una aldea que recompensaba con facilidad, pero que exigía mucho de sus ninjas: excelencia o utilidad en la muerte... Era, de cierta forma, su lema.
Sin embargo, las acciones que Sunagakure tomó en su búsqueda silenciosa de obtener a los Bijū, iniciada hace más de un año, fueron ligeramente diferentes a las de otras aldeas, pero consideradas más útiles desde cierto punto de vista. Los rumores, historias y creencias populares afirmaban que los Bijū eran más poderosos cuanto más colas tenían. Debido a esto, cuando surgieron rumores sobre el Yonbi y Gobi, Suna decidió evitar ese camino para evitar conflictos con otras aldeas, conflictos que sabían que los debilitarían aún más de lo que ya estaban. En su lugar, se enfocaron en obtener un Bijū que se consideraba propio del País del Aire y que se podría decir que era el patrón de Sunagakure: el Shukaku, el Bijū de una Cola. El Shukaku controlaba los desiertos, movía el viento y representaba el poder de Sunagakure. Ese era el objetivo de la aldea, y dado que se consideraba el más débil, nadie querría enfrentarse a ellos.
Encontrar información sobre el Shukaku y su ubicación tuvo sus propias dificultades. Sin embargo, gracias al poder de los Sabaku, que era similar al del Bijū, lograron derrotar más fácilmente a su presa (ayudó, por supuesto, que no hubiera otras aldeas involucradas) y llevarla a un lugar secreto dentro del País donde aún se encontraba. Sin embargo, Sunagakure enfrentó el mismo problema que las demás aldeas: sobreestimaron el poder de sus sellos y métodos de control de los Bijū, y no lograron crear el arma legendaria de Ionia: un jinchūriki. Sin ese arma secreta tan poderosa, sabían que aún no obtendrían la confianza necesaria para enfrentarse a otras aldeas.
Entonces, al igual que Kumogakure y Kirigakure, Sunagakure buscó obtener información sobre la creación de un jinchūriki. Tenían el mismo plan: esperaban que al tener un Bijū que muchos consideraban menos poderoso, no enfrentarían tantas dificultades. Si los rumores resultaban ser ciertos y el Shukaku no tenía tanto poder como los demás Bijū, apostaban a que sería más fácil crear un jinchūriki. Incluso el considerado "el más débil de todos" sería más fuerte que cualquier ninja, y si lograban hacerlo antes que las otras aldeas, antes de que pudieran crear sus propios jinchūriki, no importaría si eran considerados débiles o fuertes, igualmente tendrían ventaja, podrían enfrentarse a meros mortales y las guerras serían pan comido con un jinchūriki de su lado.
Es por eso que esos diez ninjas habían sido seleccionados para esta tarea. Habían encontrado una zona que podría albergar información sobre los Bijū, información que podría haber sobrevivido a lo largo de las eras pasadas. Esperaban que aún existiera información sobre los jinchūriki que había previamente existido.
-- ¿Todos entendieron sus ordenes? Buscarán cualquier indicio de ruinas en esa zona, de cualquier tipo, investigarán suficiente para que, al volver, podamos mandar a un equipo de reconocimiento a ese lugar; con el que encontró tal cosa como líder.
La voz de uno de los Jōnin llegó a salir, con una fuerte entonación y una voz suficiente fuerte y clara para que todos pudieran escuchar: la zona a la que los iban a mandar era conocida como "la Diosa Arruinada", la mayoría de "ruinas" del lugar parecían ser rocas sin más, de otro color de lo normal, pero rocas. Era solamente la cabeza gigante de una estatua con apariencia femenina que dejaba claro que algo grande, quiza importante, antes se encontraba aquí, más porque era sorprendente que esa cabeza siguiera viéndose, imposible de ser sepultada por la misma arena del desierto... Y según un grupo similar a este que crearon, esa zona parecía haber sido realmente unas ruinas importantes antes, incluso podría haber sido un templo.
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