One Shot (+18) the wind that'll carry them home. [Dragon Age]

Historia con contenido explicito

the wind that'll carry them home. [Dragon Age]

Fandom
Dragon Age
Pareja
F!Warden & Neve Gallus
Relacion
  1. Femslash
Genero
  1. Angts
  2. Hurt & Comfort
Clasificación
Maduro
Advertencias
N/A
Sinopsis
Si aquello servía para que hubiera un mundo mejor, Nehalianna lo haría todas las veces que hiciera falta. Bueno, no, con una y que fuera suficiente como para que no lo intentaran de nuevo era suficiente.
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19 Feb 2025
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Ubicación
Una isla soleada~
para el reto navideño del server 'Blossom Coffee', el prompt es 'lo que está por venir'.


En los pantanos de Hossberg hacía un frío que te helaba el culo aquel invierno, eso era una certeza tan grande como que Nehalianna Tabris, ella misma, estaba hasta las narices de viajar.

Puede que su parada en Val Royeaux para ver a Leliana no hubiera sido tan idílica hacia el final como le hubiera gustado, por eso Anna aún recordaba con cierto cariño la despedida con Anora mientras que con Leliana le llenaba de una ira inexplicable. Solo puede que por eso su humor estuviera cuesta abajo según pasaban los días.

Solo deseaba terminar de una vez con el asunto de Weisshaupt y volver a Amaranthine…bueno, allí ya no se podía volver, pero quizás podía ir a cualquier otra parte y descansar.

Lo bueno de todo es que su grupo no estaba del todo solo en aquellos pantanos del demonio. Un pequeño grupo de guardas haciendo una expedición se encontraban en el pueblo de Lavendel, ver más gente les haría bien, sobre todo a Nathaniel que parecía querer tirarse de los pelos cada segundo que el resto parecía perder neuronas con el paso del tiempo.

Los guardas Evka y Antoine habían sido una delicia como anfitriones y, ahora que había pasado un rato en el que habían podido atender las cuestiones más mundanas, Nehalianna buscaba tener aire lo más limpio posible para su propio cerebro. Es por eso que, ya con su armadura fuera y solo con su ropa sencilla –tan sencillo como podía ser lo que llevaban bajo la armadura– sus pies la habían dirigido a la pequeña tabernita que seguía en pie en aquel lugar. Tampoco le parecía extraño, habiendo una antigua fortificación para los guardas grises, y por ello brindaba con su jarra de cerveza.

Ella sola, porque había otras tres personas y el tercero era el propio tabernero.

"¿Tendrán algo de whiskey aquí?"

La voz que irrumpió con novedad en el silencioso lugar, lo hizo acompañado del sonido de varias pisadas, y cuando Nehalianna se dio la vuelta ligeramente, mirando un poco por sobre su hombro, solo pudo sonreír ligeramente.

La mujer, con la cara igual que el cuadro de una diosa guerrera, agarraba su bastón mágico con la ira de alguien que no quiere estar ahí; el hombre, una sombra inquieta detrás de ella, parecía querer complacerla en lo que más quisiera.

Un antivano y una tevene entran en un bar, el chiste casi se contaba solo.

Era una suerte que a Nehalianna le encantasen los chistes malos –aún si admitir eso a Theron sería un suicidio.



La risa le salió sola, cómo lo había hecho durante todo este rato, y eso parecía enfurecer en gran medida a su acompañante. Risa baja, que casi era un tremor dentro de su pecho, pero que ponía a la otra mujer en un estado que hacía rival perfectamente a todo el fuego que Leliana aún tenía.

Le gustaban mucho de esas, que le podía hacer.

El antivano, Lucanis, había sido llamado por su jefazo, un tal Rook, y la tevene, Neve, había decidido no acudir a la misma llamada. Nehalianna se había quedado luchando con ella verbalmente, sintiendo su descaro, su insolencia, como un atizador que avivaba su ya marchito cuerpo y que solo se seguía moviendo por pura gracia de Andraste.

El camino hacia su tienda de campaña, tras que se hubieran estado acercando cada vez más y más mientras bebían, fue tan rápido que a nadie le dio tiempo de ver nada. Era lo bueno de que Nehalianna siempre decidiera 'dormir' algo más alejada en un sitio alto. Así en su insomnio podía vigilar a sus hombres sin molestarlos, velar por su seguridad.

Sin embargo, le gustaba más este tipo de 'insomnio'. El estar con la cabeza entre las piernas de una tevene tan hermosa como iracunda, su cuerpo marcado por más que las cicatrices que llevaba recolectando por veintitrés años. Nehalianna sabía que ella misma no quería nada de vuelta, por eso se había explayado con sus atenciones sobre la otra mujer, y para cuando terminó y se acomodó a su lado en el pequeño espacio que tenían, solo pudo sentirse realizada.

"¿Por qué te reías?" la voz cansada de Neve, recuperando el aliento mientras que Nehalianna las tapaba con su vieja manta y su capa de invierno para no coger frío, quería recuperar el tono de enfado pero no le era posible. "No dejabas de reírte."

"Soy así, querida," se encogió de hombros un poco antes de estirarse. "Además, se notaba que necesitabas soltar demasiadas cosas."

"¿Tan evidente es?" Nehalianna la miró de reojo, viendo que Neve mantenía sus ojos en el techo de la tienda.

"Llevo demasiado tiempo trabajando y compartiendo experiencias con gente cuyos sentimientos están a flor de piel," hizo un gesto con la mano, una floritura que solo indicaba lo obvio. "Se me da bien picar la superficie para evitar que salgan ardiendo como una hoguera antivana de Satinalia."

"¿Y nadie te ha picado a ti de vuelta?" era una pregunta inocente bañada por una picardía sana y natural, y a la elfa le dio un pinchazo en el corazón.

"Lo hizo, sin duda, pero ya no está," nadie le había hecho sentirse inocente de nuevo desde Nelaros, pensó mientras alzaba su mano derecha dónde estaba su viejo anillo de bodas. "Y por eso ahora me siento con potestad de preguntarte, ¿qué haces aquí con tu amigo el Cuervo y uno que tiene nombre de pieza de ajedrez?"

Eso consiguió sacarle una risa cascada a Neve, una que Nehalianna sabía estaba por ser seguida del llanto y que no se hizo esperar. No se movió para consolarla, no la rodeó con sus brazos, pero sí alcanzó a tomarla de la mano y besarle los nudillos. Un cariño para que supiera que no estaba sola.

"Ayudar a unos guardas grises, están estudiando la Ruina," ah, Antoine y Evka haciendo amigos por todas partes. "Estamos…intentamos ayudar con el panorama actual del mundo."

"Eso solo puede significar que algo ha sido dejado atrás por el bien de este mundo."

Nehalianna lo sabía muy bien, como nada más importaba o quedaba relegado por la urgencia de que todo el mundo se fuera a tomar por culo. Y al final del día, cuando todo salía bien, cuando se conseguía, aquello aún estaba ahí enquistado y sin solución sencilla.

"Minrathous ha caído ante los venatori, mi gente ha caído," Neve se puso una mano sobre el rostro, para que las lágrimas no fueran tan escandalosas, haciendo que la elfa viera de nuevo las marcas en las muñecas de alguien que ha escapado del acero oxidado de unas esposas. "Y yo estoy aquí sin hacer nada, podría hacer más."

"Si de poder hacer más el mundo se arreglase, me hubieran elegido Divina en Orlais a mi," la brutalidad de la frase hizo que Neve apretase la mano de Nehalianna. "Estás haciendo lo que se pide de ti, eres una humana más, una maga más en un mundo que si tuviera arreglo rápido hasta me hubieran hecho emperatriz."

"No lo entiendes–"

"Oh, créeme, si lo entiendo," Nehalianna se incorporó para quedarse parcialmente sentada. "Lo entiendo bastante mejor que nadie, pues nadie me dejó espacio para el autocompadecimiento," se miró las manos, ambas ahora libres, y las cerró con fuerza para formar un puño. "Siempre hay algo más grande y jodido que nos está esperando a la vuelta de la esquina."

Podía escuchar los sollozos suaves de Neve, pues aquello le había calado hondo, pero ella misma se había quedado con la misma sensación. Qué no daría por haberse quedado con Anora en Risco Rojo dónde la colmaría de paciencia y amor; que no daría por volver a Val Royeaux cagando leches, arrodillarse frente a Leliana y dejar que hiciera con ella todo y más.

Solo necesitó respirar hondo cinco veces, las mismas cinco que había respirado antes de llevar el cuerpo de Nelaros de vuelta a la elfería, y decidió que Neve no era la culpable de sus errores.

"Ven, duerme un poco," murmuró mientras se recostaba de nuevo y abría los brazos para la maga, que acudió como si ella fuera un fuego en mitad del invierno más frío. "Pronto tienes que ir de vuelta a salvar el mundo."



"Dareth shiral, lethallen," ver los ojos de Desharion le transmitía lo mismo que ver los de Theron, seguridad y fuerza. "Que nuestros caminos se crucen de nuevo, portate bien y no pegues a los otros niños."

Desde la distancia, Neve veía el intercambio con quién ahora sabía que era la Guarda-Comandante Nehalianna Tabris de Ferelden, Arlesa de Amaranthine, y Rook. Veía la cercanía que tenían, veía el carácter afable y veía que las líneas duras de la elfa casi eran inexistentes…y veía en Rook la inocencia y la sencillez que le habían caracterizado cuando lo había conocido, veía que aún no había perdido la esperanza de que todo saldría bien.

Nehalianna y Neve intercambiaron una mirada cómplice, fue tan breve como lo había sido aquella noche compartida.

Pero Anna había calado a la maga perfectamente, lo que le hizo sonreír tan grande cómo siempre se había permitido…poca pero con intensidad.



Esto no le iba a gustar a Leliana una mierda, de eso estaba segura.

Ni a Leliana, ni a Anora, ni a Theron.

"Vamos guapa, no llores," su voz se sentía tan rara que le estaba costando diferenciarla, y eso que estaba saliendo de su garganta, que le picaba y le rascaba muchísimo. "Tu tampoco da'len, esto no es nada."

"Siempre tan despreocupada, vhenan," Nelaros, que estaba arrodillado a la altura de su cabeza, y le miraba con aquellos ojos como la hierba de verano que tanto amaba. "No hagas de menos a los demás."

Nehalianna se rió fuerte, bueno, lo intentó porque pronto una tos le sobrevino y la sangre le cayó de los labios. Sintió que Neve presionaba, sin fortuna alguna, el gran boquete que tenía a la altura de sus riñones; las lágrimas de la mujer eran tan silenciosas como ruidoso era Desharion.

Dulce y rebelde Desharion, ¿cuándo había crecido tanto? Aquel pensamiento fue tan pasajero que apenas se enteró de que la estaba alzando como si no pesara nada. Supuso que no tener una de las piernas la hacía más liviana.

"No te vas a morir, te vas a poner bien," la voz de Desharion tuvo esa inflexión que tanto Theron como Ellana tenían, la de aquellos que tenían la certeza de que su voluntad movería montañas. "¿Por qué te tenías que poner en medio?"

Nelaros, que les seguía con un paso tranquilo por entre el caos que era Weisshaupt, no dejaba de mirarla con una alegría triste, cómo si tuviera en su poder el conocimiento de que algo que solo él deseaba iba a pasar. Nehalianna le sonrió de forma bobalicona en respuesta, cosa que le hizo negar con la cabeza.

"Responde, Anna."

"Porque tú puedes darle la vuelta a esto, Desharion," tosió de nuevo y sintió que cada vez sus habilidades fallaban más y más. "Porque creo en tí."

Entonces Nehalianna parpadeó y ya no volaba en los brazos de Desharion, pero tenía frente a sus ojos a Nathaniel. ¿Desde cuando su segundo al mando lloraba? Se estaban todos volviendo una panda de blandengues.

Ya no sentía nada de la parte inferior del cuerpo y sentía que cada vez tenía menos aire en los pulmones, menos fuerza de voluntad y menos ganas de tener los ojos abiertos. Por eso, le indicó con un pequeño gesto a Nathaniel que se acercase, pues aquello no quería que lo escuchara más que él…al final del día, era el único en quien confiaba para transmitir a la perfección lo que quería decir.

El de las palabras filosóficas bonitas siempre había sido Theron, ella no tanto.

Nelaros se agachó con suavidad y le tomó de la mano, haciendo que Nehalianna se levantara de dónde estaba, sin escuchar el revuelo que se estaba armando.

"¿Dónde quieres ir?" fue una pregunta sencilla del amor de su vida, de aquel a quién había esperado hasta el día que había muerto en el fin de su mundo.

Nehalianna miró un segundo atrás, dónde su cuerpo estaba siendo levantado una vez más para emprender la huida final de Weisshaupt y pudo ver como Neve ayudaba a Desharion a levantarse, cómo le susurraba las palabras de aliento necesarias para que reaccionara.

"Nunca he estado en Rivain, vhenan," sonrió con la fuerza de mil soles, tan fuerte que Nelaros también sonrió igual. Ambos eran jóvenes de nuevo, cómo el día de su boda. "¿Qué te parece?"

Se iba de este mundo sabiendo que había salvado a quién detendría lo que estaba por venir, se iba sabiendo que no lo dejaba solo y, sobre todo, que le dejaba en manos de una mujer tan capaz cómo lo podría ser una maga de Tevinter.

¡Y parecía que no hacía magia de sangre, sí que le había tocado la lotería!
 
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